Investigación


El boom de los tutoriales


Por Daniela Calabró.


El boom de los tutoriales
Haciendo clic en alguno de estos videos, que se ven en YouTube o Wikihow, se puede aprender a hacer cualquier tarea que uno desee. Breves y entretenidos, pueden ser el punto de partida para armar un microemprendimiento.

Con la consigna “How to” como principal motor de búsqueda, YouTube se alza como el rey de las plataformas de videos. Se estima que allí se suben por minuto más de 72 horas de videos, y es el buscador más importante del mundo después de Google. Sin embargo, hay otros servidores enfocados únicamente en los tutoriales. El caso más emblemático es el de Wikihow, una red social que recibe alrededor de 40 millones de visitas por mes y hace honor a su lema: Cómo hacer de todo, desde una trenza espiga hasta cambiar el cuerito de la canilla.

“El tráfico de información en formato video es el que más crece en todo el mundo. Es una realidad tangible que en los tiempos que corren las generaciones más jóvenes prefieren los videos a los libros”, introduce Roberto Balaguer Prestes, psicólogo, magíster en Educación e Investigador en Tecnologías de la Información y la Comunicación. “A la vez, las búsquedas sobre ‘cómo hacer’ crecen año a año, con más de 100 millones de horas anuales solo en Estados Unidos”, agrega. Tan es así que, según estadísticas de Google, el 91% de las personas que utilizan smartphones recurren a YouTube cuando están ejecutando alguna tarea y necesitan más información sobre cómo llevarla a cabo. 
DIY: Do It Yourself
Prima hermana del “How to”, esta sigla es otra de las tendencias cibernéticas de esta era. Traducida al español como “Hágalo usted mismo” invita a desandar los caminos de lo artesanal y encargarse dentro de casa de todo lo que haya que poner en marcha, sea un arreglo, la nueva decoración de un ambiente o una tarta de manzanas con forma de flor.

La red social Pinterest fue una de las pioneras en la materia y hoy sigue gozando de buena salud con fotografías paso a paso y propuestas de usuarios de todo el mundo, muchos de los cuales tienen un correlato en los canales de videos. Comunidades digitales como esta no son más que la confirmación de lo que los especialistas llaman “sociedad colaborativa”. En ellas, el intercambio se hace entre pares y no entre docentes y alumnos. 

“La gente quiere aprender y divertirse; vivimos en la sociedad del conocimiento. El conocimiento es una materia prima que ya no es de uso exclusivo para los académicos o los que puedan pagarlo. Los tutoriales forman parte de esa atmósfera que reina, ese ambiente colaborativo, esa puesta en marcha de la denominada ‘inteligencia colectiva’”, dice Balaguer Prestes. 

Los números confirman esta movida: son más de 135 millones los videos explicativos que circulan en la Web, y los hay para las tareas o misiones más insólitas e increíbles. En un top ten de los más buscados y compartidos entre 2012 y 2015, el primero es ni más ni menos que el “How to kiss”. Sí, los adolescentes de estos tiempos tienen una preocupación común: no fallar en los primeros besos. A esa tierna y masiva búsqueda, le sigue otra no menos llamativa y muy masiva: cómo hacer el nudo de la corbata. 
En primera persona
Basta con buscar algunos consejos de belleza para encontrarse con un sinfín de mujeres jóvenes que comparten videos con sus secretos sobre maquillaje, bucles, emergencias de la moda y demás avatares femeninos.

Lizy P (así se hace llamar en la Web) es una española que un día decidió subir sus consejos a Internet: desde cómo hacer un día de spa en casa hasta cómo combatir las ojeras de forma natural. Con estas cuestiones tan domésticas ya cuenta con más de 570.000 suscriptores en su canal de YouTube y sus videos tuvieron más de 33 millones de visualizaciones. Paula Galindo es un caso similar. Esta colombiana cuyo canal se llama Pautips enseña trucos de estética cotidianos con un éxito arrasador: más de un millón de suscriptores y 90 millones de visualizaciones. Las youtubers de cocina no se quedan atrás. En España, es furor el canal de la foodie y pastelera Alma Obregón, con videos que se titulan Cupcakes Maniacs. Las reproducciones de sus recetas rozan los 8 millones. 

Pero las estadísticas digitales muestran que las mujeres no solo quieren verse bonitas o cocinar bien, sino también aprender diferentes tareas que, en algunos casos, puedan transformarse en microemprendimientos. 

Ahuyama Crochet es el exitoso canal de YouTube de la peruana Helena Miranda. Con más de 15 millones de visualizaciones en sus tutoriales sobre tejido, es una de las referentes de la materia en la Web. Lo más notorio es que, como en otros casos, el hit se dio “sin querer”. “Decidí subir un tutorial a YouTube para compartir cómo se tejía un gorrito y que todo el mundo pudiera hacerlo sin necesidad de ser un experto tejedor. Nunca me imaginé el éxito que iba a tener ese video. Gracias a eso, seguí subiendo tutoriales hasta llegar al canal que tengo hoy”, relata, feliz con el éxito de su trabajo. El feedback que recibo es muy positivo, no pasa un día en que no sonría con los comentarios que me mandan. La gran mayoría de mis seguidores son personas que sabían muy poco o nada de tejer y ahora tejen de todo”. 

Cuenta Helena, que siente además que los tutoriales ayudan de una forma mucho más profunda: “En el caso del tejido, es una terapia y yo lo compruebo todos los días: la gente me escribe contándome cómo ha superado un momento difícil y encontrado una nueva pasión y, además, una forma de ganar unos pesos. Pero lo que más me emociona es cuando me escriben para contarme que han empezado un negocio; para mí, es un orgullo que mis tutoriales ayuden a empoderar a la mujer”. 
Simbiosis
A partir de este auge, los youtubers y videobloggers comenzaron a fragmentarse en secciones específicas de mercado. Así surgieron, por ejemplo, los gamers (se graban jugando videojuegos) y los booktubers (leen libros y se filman haciendo críticas y reseñas). Tal es el éxito que tanto la industria de los videojuegos como las editoriales los están convirtiendo en pilares de sus estrategias de marketing (lo mismo sucede con las it girls o las blogueras de cocina). 
“En general, son asociaciones que sirven a ambas partes”, asegura Georgina Dritsos, prensa de V&R Editoras, en donde la literatura juvenil tiene mucho protagonismo. “En nuestro caso, tenemos vínculo con determinados bloggers y booktubers de quienes pensamos que la difusión que hacen en sus canales es buena. Les damos nuestros libros para que los lean y los reseñen. Además, solemos invitarlos a actividades específicas, como entrevistas exclusivas con autores. A las dos partes nos sirve esta asociación, porque a ellos les suma tener acceso a todo lo nuevo antes que nadie, y a nosotros nos sirve que puedan reseñar nuestros libros. Tienen el valor agregado de ser voces que sus propios pares respetan”.
El éxito de los tutoriales*
•Uno puede aprender a su ritmo, poner pausa y repetirlo todas las veces que uno quiera.
•La mayoría son gratuitos.
•Se aprende a la hora que uno quiera, sin horarios fijos.
•Pareciera que el profesor está en casa (muchos profes, además, muestran un poquito de sus vidas).
•En los tutoriales de tejido (así como en los de cocina) uno ve las manos tejiendo, como si fueran sus propias manos. Esa es una ayuda visual muy grande.
•Uno se conecta con gente alrededor del mundo que tiene sus mismos intereses y que, muchas veces, no comparte con sus amigos o familiares. 

*Por Helena Miranda, creadora del canal de YouTube Ahuyama Crochet.
El paquetito
Para los fanáticos de los dispositivos tecnológicos, abrir las cajas de la última adquisición es todo un ritual. Tanto que ese preciadísimo momento se transformó en un fenómeno digital llamado Unboxing. ¿De qué se trata? De grabar el instante en el que se abre el embalaje y se van viendo uno a uno los detalles del nuevo aparatito y todos sus accesorios. 

Pero la novedad excedió a los geeks y se amplió, por ejemplo, a los niños. “Este fenómeno cultural es increíble. Los padres se quedan sin palabras cuando los pequeños se resisten a abandonar la pantalla en la que unas manos de mujer rompen los famosos huevos de chocolate con sorpresa y muestran lo que hay dentro, como las princesas de Disney o a Peppa, la cerdita”, describe Balaguer Prestes.
Ser y pertenecer*
Esta nueva modalidad les ha permitido a los jóvenes expresarse en un lenguaje juvenil y no atarse a los modos y formas tradicionales e impuestas por los medios. La plataforma de videos les dio libertad de acción y de creación.

Tal vez sea por eso que en YouTube se percibe esa sensación de pertenencia a un mundo más grande que el que habitábamos un tiempo atrás. Un mundo al alcance, inmediato y accesible para todos. Además, y particularmente en el caso de quienes suben tutoriales, mostrar lo que uno sabe y lo que ha aprendido brinda estatus en el mundo digital y hasta puede ser el primer paso en un posterior emprendimiento comercial. El saber no ocupa lugar y el compartirlo le puede ayudar al joven a gestar un lugar en el mundo, así como a transformarlo en referente de una temática.

*Por Roberto Balaguer Prestes, Psicólogo, Magíster en Educación e Investigador en Tecnologías de la Información y la Comunicación

nueva, todos los domingos con:


El Norte La Capital Nuevo Diario El Día La Gaceta Rio Negro Primera Edición Uno - Mendoza Uno - Entre Ríos Uno - Santa Fe Diario Norte Puntal - Córdoba La Nueva Diario Democracia El Independiente Diario Norte