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Un millón de amigos no, solo 150


Por Dolores Gallo.


Un millón de amigos no, solo 150
Las redes sociales nos ayudan a acumular amigos. Pero ¿son realmente amigos? El antropólogo británico Robin Dunbar, creador del célebre número que lleva su nombre, da las claves de la amistad en la era de Internet.

Parece una carrera para ver quién puede sumar más conocidos en Facebook; doscientos, trescientos, quinientos…Y en Twitter la competencia se pone más brava aún: se cuentan de a miles y miles los seguidores. Es que en el universo de las redes sociales, reina quien más amigos haya conseguido acumular. Pero ¿esos números realmente significan algo? ¿Podemos considerar o, mejor dicho, mantener una verdadera amistad con tantas personas? ¿Para qué nos sirve sumar y acumular? ¿Para pavonearnos frente a los demás? ¿Cuál es el rédito?

Robin Dunbar es un prestigiosísimo antropólogo británico y biólogo evolucionista, que se ha especializado en el estudio del comportamiento de primates y se hizo famoso por crear, a fines de los ochenta, el número Dunbar. Este se refiere a la cantidad máxima de personas con quienes se puede mantener una relación estable. Para el profesor, solo se puede lograr una buena amistad con 150 amigos. Llegó a esta cifra como una predicción de una ecuación que relaciona el tamaño del grupo social de los monos con el tamaño de su cerebro. 

Desde la década del 80, cuando él hizo el estudio, hasta hoy muchas cosas han cambiado, principalmente gracias a Internet. ¿Qué ha pasado con nuestros amistades?, le preguntamos. Responde como saboreando las palabras. “Los avances tecnológicos contribuyen a la amistad en el sentido de que nos permiten mantener el contacto con relaciones que en el pasado no habríamos podido sostener. Pero, tarde o temprano, debemos encontrarnos con la persona ‘cara a cara’ si queremos que las relaciones funcionen”, afirma. Es que nuestras relaciones sociales dependen demasiado de los sentidos, y aún no hemos encontrado la manera de crear una experiencia de tacto virtual. Por ahora…

–Robin, para ser más concretos, ¿cómo describiría el número Dunbar?
–Es el número de personas con quienes podemos mantener relaciones verdaderas, contando familia y amigos: vos sabés qué lugar ocupan en tu mundo social y ellos saben qué lugar ocupás vos en su mundo. Personas que, por ejemplo, no te avergonzarías de acercarte a saludar y charlar si te las encontraras en el aeropuerto de Hong Kong a las tres de la mañana. 

– ¿Cuántos amigos cree usted que necesitamos realmente?
–Los que en verdad necesitamos son las cinco personas que nos brindan su apoyo emocional constantemente. Luego los siguientes diez, que nos proporcionan una verdadera amistad. 

– ¿Qué es para usted la amistad? ¿Cómo la definiría?
–Son las personas que si les pidieras te harían un favor con ganas sin esperar nada a cambio. 

– ¿Internet ha beneficiado o perjudicado el sentido de la amistad?
–El término se ha vuelto más confuso, ya que llamamos a todos amigos, cuando en la vida real tenemos distintos tipos de amigos: amigos íntimos, mejores amigos, buenos amigos, amigos a secas, conocidos….

–Las redes sociales no paran de crecer. ¿Han afectado de alguna manera el número Dunbar?
–Para nada. Aún se mantiene el mismo número de amigos que podemos tener. Los más jóvenes tienden a tener más y los adultos menos, pero esto se debe a que los jóvenes son menos discriminatorios a la hora de llamar amigos a las personas que conocen. 

– ¿Por qué cree que son tan populares las redes sociales?
–Principalmente, porque nos permiten mantener las relaciones actualizadas, sobre todo si alguno de nuestros amigos vive demasiado lejos y no podemos encontrarnos a menudo. También sirven para seguir el rastro de nuestras amistades, saber qué están haciendo, dónde trabajan, sus últimos logros, y demás.

–Cada vez importa más la cantidad de amigos y seguidores que tenemos en nuestros perfiles. ¿Por qué ocurre esto?
–Muchos tienen entre 150 y 200 amigos en Facebook (que sería el número off-line para los más jóvenes). Pero algunas personas entran en una competencia porque piensan que tener muchos amigos los hace más populares, aunque no entienden el porqué de esto. Y en Twitter siguen a quienes tienen muchos followers porque creen que es una prueba de que esa persona es importante. 

–A veces tendemos a decir y publicar cosas on-line de las que luego nos arrepentimos…
–Sucede a menudo y se debe principalmente a que no podemos ver a la otra persona. En la vida real, cuando empezamos a decir algo, podemos leer la reacción en la cara del otro, y si vamos por mal camino, tenemos margen para dar un volantazo y cambiar nuestro discurso. On-line no podemos hacer eso (¡por el momento!), y por eso nos equivocamos. 

–Usted dice que es importante que los niños se desconecten, y los describe como los areneros de la vida. 
–En el mundo real, los niños suelen jugar en los areneros de las plazas y los parques. Lo utilizo como metáfora sobre el lugar donde los niños aprenden a jugar juntos, y por jugar juntos quiero decir que aprenden las habilidades sociales necesarias para las relaciones adultas y para moverse luego en el mundo adulto. En Internet esto no pasa: cuando algo nos molesta, simplemente apagamos la computadora o apretamos Delete. 

–Para terminar, en este mundo hiperconectado, ¿cree que hay espacio para la verdadera amistad?
–Conocer gente es el principio de cualquier amistad. En la vida real su-cede en un bar, en la casa de un amigo en común, en la universidad, donde sea…. También podemos conocer personas on-line. Cuando conocemos a alguien off-line, hacemos preguntas, tratamos de descubrir qué tipo de persona es, si podríamos llevarnos bien y entablar una amistad. El problema en el mundo virtual es que no hay manera de chequear lo que nos dicen. En persona, en cambio, estamos constantemente verificando lo que nos dicen: ¿Nos miran a los ojos cuando nos hablan? ¿Parecen honestos en su comportamiento?… En el mundo virtual, el texto no nos dice nada más allá de lo escrito. Necesitamos escuchar la voz, ver la cara, estudiar la mirada y los gestos, sentir a nuestro interlocutor. Todo esto es mucho más importante que su discurso. Así que, podemos conocer a alguien on-line, e incluso podemos dar los primeros pasos en nuestra amistad en el plano virtual… Pero hasta que no nos vemos cara a cara, no podemos estar realmente seguros de que seremos amigos. Es fundamental conocerse en carne y hueso.

Robin pasa sus días en Gran Bretaña, es profesor de Psicología Evolutiva en la Universidad de Oxford y además director del British Academy Centenary Research Project.


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