Investigación


Fenómeno gamers


Por Mariano Petrucci.


Fenómeno gamers
Tienen hasta cuarenta años y son fanáticos de los videojuegos. Con códigos y costumbres propias, forman una cultura que es cada vez más valorada por sus conocimientos. El desarrollo de los eSports y la reafirmación de los “talentos digitales”.

El ritual se repite, cada noche, en el living de su casa, en el estado norteamericano de Virginia. Shirley Curry se acomoda en su silla, prende la computadora y se pierde, durante treinta minutos, en esa realidad paralela que le ofrece el juego de rol The Elder Scrolls V: Skyrim. Una vez que termina la partida online, la sube a su canal de YouTube, en el que atesora más de cien mil seguidores. Hasta aquí, la descripción de una auténtica fanática de los deportes electrónicos. Pero ella tiene una singularidad: ¡Acaba de cumplir ochenta años!

Con un puñado de décadas menos, esta abuelita, piola por donde se la mire, sería una gamer hecha y derecha. Hacemos mención de aquellos que pertenecen a una comunidad con edades variadas: desde niños y adolescentes, hasta jóvenes y adultos de cuarenta años. Según la Asociación de Software de Entretenimiento de los Estados Unidos, el 56 % de los usuarios son hombres, y el 44 % son mujeres (sí, la diferencia es menor a la que, normalmente, se sospecha).

“Se trata de un verdadero estilo de vida. Es una tribu urbana que se afianza, que cultiva códigos y costumbres únicas”, define Maximiliano Hernández, licenciado en Marketing, con un master en Administración de Negocios. Pero advierte: “Es importante establecer las disimilitudes entre el casual gamer y el gamer. El casual es aquel que se inclina por el videojuego o consola más económica o popular. Comúnmente, tiene escaso conocimiento sobre la construcción, calidad y otros temas más específicos. Por el otro lado, el gamer consume videojuegos más complejos, que impliquen un reto o dificultad. Amén de disfrutar, su meta está en clasificar con los puntajes más altos. Le atrae la propuesta multijugador o los juegos online, y, si puede, participa en clanes –grupos que juegan usualmente, coincidiendo de forma online o en un espacio físico–  o torneos para comprobar sus habilidades”. 

Vittorio tiene ocho años, y se recrea con el Minecraft desde los cinco. Mientras pone a prueba sus dones, habla por Skype con sus amigos para debatir qué hacer o qué estrategia encarar. “Este tipo de entretenimiento sirve para muchas cosas: por ejemplo, para estar en contacto con gente con la que no puedo encontrarme, como Martina y Joaquín que viven en Corrientes. Gracias al Minecraft, se incorporan palabras en inglés y hasta en ruso. También te permite enterarte de clases de maderas, minerales, plantas, piedras preciosas, armaduras y herramientas”, explica?Vittorio. 

En consonancia con esta actualidad, se da el progreso de los eSports, una tendencia en pleno auge, tanto en el mundo como en nuestro país. “No se trata de ninguna moda pasajera. En Corea del Sur experimentan, desde hace más de diez años, una constante evolución. Los players son considerados atletas por las empresas y rock stars por los fans. En América del Norte y Europa, están creciendo notablemente, transformándose en parte activa de la sociedad”, argumenta Hernández, gerente general de Logitech Cono Sur. Y posa la lupa sobre estos pagos: “Aquí recién se los está empezando a aceptar como corresponde. Recientemente, y tras un largo proceso, la Inspección General de Justicia le otorgó entidad jurídica a la primera Asociación de Deportes Electrónicos”. 

Mucho más que diversión
¿Un juego online puede ayudar a pensar en terapias destinadas a tratar enfermedades neurológicas, congénitas y cánceres, y en el desarrollo de nuevos antibióticos y vacunas? Suena exagerado, pero no lo es tanto si se lee un reciente artículo publicado en la revista Journal Of secuencias químicas de ácido ribonucleico (ARN) que superan a las creadas por las supercomputadoras. Los resultados fueron sorprendentes. “Hay un enorme potencial en los juegos que son ejecutados por un gran número de personas. Aunque parezca mentira, pueden cooperar en los descubrimientos científicos”, concluyeron los investigadores.

Para demostrar más aristas del boom, basta mencionar el campeonato latinoamericano organizado hace unos meses por una compañía del rubro de la electrónica. Con sede en la Ciudad de Buenos Aires, equipos profesionales (sí, querido lector, les pagan por sacarle punta al joystick) de Argentina, México y Chile dirimieron quién es el mejor del continente haciendo de las suyas en el League Of Legends, uno de los videojuegos más afamados del Planeta. Con una audiencia colmada (asistieron más de siete mil personas), los mexicanos se alzaron con el trofeo.

“Para darnos tan solo una noción de la magnitud de este fenómeno, la Asociación de Software de Entretenimiento informó que, durante 2014, la industria recaudó más de veintidós mil millones de dólares, entre hardware, accesorios y contenidos –aporta Hernández. Y profundiza–: Más de ciento cincuenta millones de americanos juegan, de los cuales un 42% lo hace regularmente –de cinco a seis horas semanales–. En este caso, la edad promedio de los jugadores es de treinta y cinco años. En la Argentina, la franja etaria se reduce y se ubica entre los dieciocho y los treinta y cinco años”. 

Esteban, Martín, Guillermo e Ignacio ya pasaron la barrera de los treinta, y se reúnen todos los viernes a disputar un certamen de fútbol en el Pro Evolution Soccer 2016. Es que ellos prefieren sentirse Messi, Neymar o Cristiano Ronaldo en el universo virtual más que en el real. “El idilio por los videojuegos es total. En ciertos aspectos, reemplazaron a clásicos de nuestra época, como el elástico, la bicicleta o la pelota en la calle”, sostiene Hernán Trinidad, Delivery Manager de Nubelo Latam. Y revela una intimidad: “Antes de tener a mi hija, era un gamer. Hoy juego con ella y la voy introduciendo de acuerdo a lo que creo conveniente para su edad –tiene ocho años–. Es lindo compartir triunfos y emociones juntos. El otro día llegamos a la final de un juego después de meses de esforzarnos, y salimos a festejar como si hubiéramos ganado un Mundial. Siempre le aclaro que la diversión tiene que ser medida y con conciencia: nada es bueno al extremo. Hay que intercalar nuestro tiempo en la pantalla con salidas sociales”.

Paso adelante
La Asociación Argentina de Deportes Electrónicos (AADE) persigue el objetivo de considerar al gamer como un deportista profesional, amén de difundir su tarea y reglamentar las competencias. En el marco de la entidad, se organizan un sinfin de eventos, como una liga intrauniversitaria de videojuegos. En diciembre del año pasado, la reconocieron como miembro oficial de la International eSports Federation (IeSF). Fronteras adentro, la Secretaría de Estado de Deportes de la provincia de San Luis firmó un convenio con la AADE para realizar futuras acciones en suelo puntano. Más información en www.facebook.com/AADEOficial
ADN gamer
“Levelear” (superar un nivel), “GL” (“buena suerte”), “Lag” (retraso en la conexión), “NP” (“no problem”)… Si bien no puede sentenciarse que los gamers tengan una estética concreta, sí podría decirse que conservan una retórica particular. “Es que existen términos exclusivos para determinar acciones típicas. Suelen proceder del idioma inglés, y dan lugar a anglicismos”, asegura Hernández.

Si hubiera que trazar una radiografía de esta comunidad, podría afirmarse que, como buenos amantes de las novedades tecnológicas, invierten en ellas entre tres y cuatro veces más que el promedio en una máquina estándar. “Saben exactamente lo que necesitan y marcan tendencia. Se trata de usuarios que adquieren los últimos lanzamientos y explotan al máximo el rendimiento de los productos. Además, tienen autocrítica, son superexigentes consigo mismos, y respetuosos con sus pares o colegas. Contemplan el gaming como una disciplina o hasta una profesión: se entrenan para mejorar día a día. Para ellos, el compromiso y la constancia son factores fundamentales”, subraya Hernández.

Los expertos concuerdan en que los gamers guardan un grado de instrucción que excede sobradamente a los videojuegos. “Diversos estudios arrojaron parámetros positivos, como la tolerancia a la frustración, y la perseverancia de volver a intentar algo una y mil veces hasta lograr el objetivo”, desliza Trinidad. Hernández asiente: “En su mayoría, son individuos que se caracterizan por colaborar y resolver problemas. Tienen interés en lo que se refiere al aprendizaje y la innovación. Incluso, se adaptan fácilmente a los cambios”.

Algunos gamers pueden encuadrarse como “talentos digitales”, una nueva denominación para aquellos que trabajan con recursos tecnológicos. “Dueños de un humor especial, excéntricos y sofisticados, son fuente de ideas inéditas: persiguen proyectos que nunca se hayan hecho antes. Creativos, piensan de una manera distinta, lo que facilita que las empresas que los contratan se destaquen en un mercado altamente competitivo”, resume Trinidad.

Claro, para ello hay que comprender su forma de razonar, su modus operandi. No menospreciarlos ni minimizarlos bajo el rótulo de “freaks”. “Todavía son víctimas de etiquetas y prejuicios, pero, con el transcurso de los años, los integrantes de la cultura gamer están siendo cada vez más asimilados, ya sea en el plano local como en el internacional. No solo no tenemos que subestimar su capacidad: hay que aprovecharla al máximo”, concluye Hernández.

Para comprender el “talento digital”*
•Les gustan la música, los cómics, las series estadounidenses y todo lo vinculado con la tecnología.
•Viven relajadamente. Esperan que se los reconozca por sus conocimientos o ideas, no, por ejemplo, por cómo se visten.
•Cuentan con un vocabulario propio, dan respuestas cortas, descontracturadas.
•Adoran el trato personalizado. Quieren sentirse valorados e importantes por la empresa que los contrata. Tienen un alto nivel de rotación laboral.
•Saben que saben, que resuelven ecuaciones complicadas con mayor facilidad que otros individuos. Son seguros de sí mismos. 
•Asumen que no suelen ser entendidos, que son parte de una comunidad con maneras de pensar y actuar no convencionales.
•Aprecian el feedback constante, que evalúen su desempeño para poder superarse y hacer la diferencia.

*Por Hernán Trinidad, Delivery Manager de Nubelo Latam.

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