Investigación


Había “otra” vez...


Por Tamara Smerling.


Había “otra” vez...
Editoriales y colecciones de libros están cambiando los estereotipos de los relatos clásicos orientados al público infantil y juvenil, están publicando títulos con personajes reales, lejos de los héroes y princesas que todo lo pueden. La vida cotidiana, a la tapa.

Muchos de los cuentos actuales también arrancan con el clásico “Había una vez…”, pero sus personajes están lejos de lo que se leía anteriormente: no hay hadas madrinas ni varitas mágicas que todo lo puedan. Las princesas no tienen zapatos de cristal ni castillos con torres desde donde ser rescatadas. Los príncipes no son azules, hay reyes malísimos y hechiceras bien dulces. Los monstruos suelen ser simpáticos y divertidos, y hasta pueden aparecer personajes del mundo del arte o la política.

Es que las editoriales están rompiendo con los estereotipos clásicos, y publican títulos a la medida de hombres y mujeres reales, de carne y hueso. Nada de seres inmaculados, sin un ápice de sombras, dudas o contradicciones. La vida cotidiana dura, llana y simple, a la tapa. “El nuevo modelo de heroínas no está representado por jóvenes frágiles y dóciles a las que estábamos acostumbrados, sino por mujeres decididas a enfrentarse a todo con tal de defender sus ideales”, asegura Leonel Teti, editor responsable del catálogo de ficción para jóvenes, de V&R Editoras. 

Quienes hojeen los libros de esta editorial se toparán con personajes muy cercanos a sus problemáticas más cotidianas: desde los inspirados en hechos reales (como Fuera de mí, de Sharon Draper), hasta los que toman referencias de los videojuegos y las películas, como la saga Insignia, de S.J. Kincaid, o La improbable teoría de Ana y Zak, de Brian Katcher. 

Es que, durante los últimos años, se fortaleció la tendencia de acercar argumentos realistas a la literatura juvenil. “Este fenómeno se inició con la publicación de Bajo la misma estrella, de John Green, que luego le dio espacio a muchas otras historias, como Cartas de amor a los muertos –que habla sobre la pérdida y la búsqueda de la identidad en la adolescencia–, Paperweight –que aborda los desórdenes alimenticios desde una perspectiva esperanzadora–, y Dos chicos besándose, de David Levithan, una de las novelas más reconocidas a nivel mundial sobre la identidad sexual”, esgrime Teti.

¿La lámpara de Aladino quedó obsoleta? “Se imponen historias con personajes reales, que se enfrentan a situaciones difíciles y lidian con problemas de distinta índole, como cualquier adolescente. Están lejos del estereotipo de héroe fuerte y valiente que todo lo puede: tienen defectos y virtudes, aciertos y desaciertos. En un momento del relato, los protagonistas logran asimilar algo o encuentran ‘su lugar en el mundo’. Eso los hace conocerse a sí mismos y comprender qué quieren para sus vidas  –destaca Teti. Y agrega–: En la época en la que vivimos, donde todo es viral y ya no existe un ‘filtro’ en la información, los jóvenes buscan un cable a tierra. Necesitan saber que hay alguien que se siente como ellos y que está experimentando algo similar. Allí es donde la ficción realista tiene un rol tan importante. Los chicos se identifican con esos personajes, se conectan con ellos; se vuelven parte de la vida del lector. Esto queda plasmado en las miles de fotos que hay en las redes, de tatuajes con frases extraídas de Bajo la misma estrella o Las ventajas de ser invisible”.
Alter ego
Nadia Fink es la creadora de una serie de historias de la editorial Chirimbote, que tambíén buscó romper con el molde de algunos estereotipos. La propuesta fue recrear las historias de las mujeres latinoamericanas, a través de una colección de biografías infantiles denominada Antiprincesas y Antihéroes. La artista mexicana Frida Kahlo, la cantautora chilena Violeta Parra, la revolucionaria Juana Azurduy y la escritora brasilera Clarice Lispector fueron las elegidas para los primeros relatos. 

“En Chirimbote, la idea fue destacar las historias de algunas mujeres icónicas, pero sin caer en los estereotipos. Son biografías que no suelen dirigirse al público infantil”, relata Fink, quien cuenta con las colaboraciones del ilustrador Pitu Saá, y el diseñador gráfico Martín Azcurra. “Mientras realizábamos estos primeros títulos, nos dimos cuenta de que nos estábamos oponiendo a los cuentos de hadas tradicionales, con princesas quietas, sumisas, preocupadas por su belleza –como si la belleza fuera sinónimo de bondad y pulcritud–, siempre a la espera de ser rescatadas”, completa. 

Los relatos, con modos de abordajes especialmente pensados para los más pequeños, no eluden ningún aspecto de estos personajes, por más contradictorio o complejo que sea, como la bisexualidad de la artista mexicana y su relación con Diego Rivera, o el nomadismo de la cantante chilena y su pasión por rescatar la música de las diferentes regiones. “Resulta interesante pensar que, en nuestra colección, son las mujeres las que abrieron paso a los hombres. A las “antiprincesas” les sumamos los “antihéroes”. Arrancamos con Julio Cortázar, y estamos próximos a editar un trabajo sobre la vida y la obra del escritor uruguayo Eduardo Galeano. Nuestra idea es que cada libro sea un objeto único, sin una fórmula que se repita”, se entusiasma Fink. 

Para la creadora de Chirimbote, el modelo de Juana Azurduy, con canciones y personajes que se fogonearon desde la pantalla de Pakapaka a través de la serie Zamba, ayudó a conformar estos modelos de mujeres luchadoras e independientes. “Está bueno generar esta clase de contenidos para los chicos. En el caso de Juana, sabemos que hay muchas chicas que se disfrazan o quieren parecerse a ella. Siempre es bienvenido que haya este tipo de ejemplos, corrientes y pensamientos”, subraya Fink.

Rendirse, ¡jamás!
En las historias fantásticas publicadas por V&R Editoras, todavía queda hilo en el carretel para los reyes y las princesas… eso sí: en un escenario futurista y con algunos cambios muy llamativos en sus narraciones. “La saga Crónicas Lunares, de Marissa Meyer, está protagonizada por princesas de cuentos de hadas –como Cenicienta, Caperucita Roja y Blancanieves–, pero sus historias se desarrollan en un futuro lejano, en donde la tecnología y los cyborgs están a la orden del día. 

En Reino de sombras, de Sophie Jordan, la protagonista es una princesa que tiene varios puntos en común con Rapunzel, pero es completamente ciega. Aun así, no duda en enfrentarse a todo para conseguir eso que tanto desea: su libertad”, afirma Leonel Teti.

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