Entrevista


El poder del orden


Por Agustina Tanoira.


El poder del orden
Marie Kondo asegura que ordenar la casa es el punto de partida para poner nuestra vida en armonía y “aumentar la buena fortuna”. Su libro brinda las herramientas necesarias para hacerlo y revela que el secreto del éxito radica en conservar solo aquello que nos hace felices.

¿Cómo es que un libro que habla sobre cómo mantener una casa ordenada puede estar en la lista de los best sellers durante meses, vender más de cinco millones de ejemplares, y su autora ser incluida en la lista de las cien personas más influyentes del año por la revista Time, junto con Angela Merkel y el Papa Francisco?

A los 31 años, Marie Kondo reconoce que pasó la mitad de su vida pensando en el orden, y que eso que empezó como un hobby –o una obsesión– hoy es un verdadero arte... y un imperio. Su libro La magia del orden, Herramientas para ordenar tu casa... ¡y tu vida! (Aguilar) en realidad no tiene nada de mágico, sino más bien grandes dosis de lucidez, desapego y mucha mucha disciplina. Su desafío es estimularnos a tomar conciencia de lo que tenemos. Además, y fundamentalmente, a que aprendamos a despojarnos de todo aquello que no nos hace falta. Si lo logramos “favoreceremos positivamente todos los aspectos de nuestra vida”, asegura la autora. La devoción de sus fans es la garantía del éxito del método. Porque además de esperar meses y meses para disponer de sus servicios como asesora, le envían cartas y mensajes agradeciéndole sus consejos  y “la posibilidad de cambiar sus vidas”. Algunos lograron bajar de peso, otros incrementar las ventas de sus negocios y otros tener una mejor relación con su pareja. “Tener nuestro entorno en orden nos enfoca automáticamente hacia los verdaderos problemas”, asegura. Y ahí está la clave.
El método
Su método se llama "KonMari" y demanda solo un día de trabajo. Sí, en apenas 24 horas es posible transformar la casa... y la propia vida, asegura la escritora japonesa. “No es una simple serie de reglas sobre cómo clasificar, organizar y desechar cosas. Es una guía para adquirir la mentalidad correcta y así crear orden y volverse una persona organizada”, comenta. 

Kondo insiste en cambiar la mentalidad ya que de esto depende el 90 % del éxito de su método. “La conciencia y la perspectiva de una persona sobre su propio estilo de vida son mucho más importantes que cualquier habilidad para clasificar, almacenar o lo que sea. El orden depende de valores extremadamente personales sobre cómo desea uno vivir”, agrega.  Esta organización de los objetos implica dos acciones esenciales: por un lado eliminar aquello que no necesitamos y por el otro, decidir dónde guardar lo que conservaremos. 

Y, como no es lo mismo ordenar la ropa que las fotos y los objetos de valor, Kondo recomienda “un orden para ordenar”: empezar por lo más fácil y dejar para el final las cosas a las que más apego tenemos. ¿Y qué es lo más fácil? ¡La ropa! Kondo exhorta a juntar en una habitación toda la que tenemos: la que usamos, la de viejas temporadas, la de deportes, la que heredamos, la que no nos entra, y los bolsos, las sábanas y las toallas... y luego del shock inicial que nos produce ver todo amontonado, empezar a preguntarnos, prenda por prenda, si realmente eso que tenemos en nuestras manos nos produce alegría o felicidad. Si la respuesta es negativa, debemos descartarlo. Luego siguen los libros, los papeles, el material de oficina, los objetos de la cocina, las herramientas, los muebles y, por último, la “memorabilia”. “Las fotos y los objetos de valor requieren encontrarnos con esta capacidad bien perfeccionada”, asegura. Todo debe pasar por la misma prueba. 

Para que este proceso de desapego no se vuelva una experiencia negativa, la experta propone un cambio de perspectiva: no pensar en lo que tenemos que tirar, sino en aquello que elegimos conservar. Y en esto, Marie es implacable: debemos vivir rodeados solo de aquellas cosas que nos hacen felices. Ese es su gran mantra y lo repite una y otra vez. Porque ese es el registro que importa, lo emocional, los recuerdos, las vivencias. 

Una de las cuestiones más curiosas del libro es el respeto que esta consultora y ordenadora profesional le presta a los objetos de los que va a despojarse. “Cuando tiro cosas, les doy las gracias antes de deshacerme de ellas, pues no se trata únicamente de desecharlas, sino de reconocer la labor que han desempeñado en la vida de cada uno”, explica. No es solo cuestión de decidir si nos deshacemos de un viejo sobretodo o del cd que no escuchamos. Para Kondo es  más profundo porque son el apego al pasado y los miedos relacionados al futuro los que gobiernan, no solo la manera en que seleccionamos las cosas que poseemos, sino el criterio con el cual tomamos decisiones en cada aspecto de nuestras vidas, incluidas nuestras relaciones con la gente y el trabajo.

A lo largo del libro, la autora va desglosando las consignas para la eficacia del método: primero desechar y luego guardar; asignar un lugar a cada cosa; buscar la máxima sencillez a la hora de pensar cómo almacenar; no dispersar los espacios de guardado; no apilar las cosas (en vez, ubicarlas horizontalmente) y  todo aquello que puede ser doblado debe ser doblado.

 “Una vez que el proceso de organización se echa a andar, muchos clientes afirman que han bajado de peso o tonificado su abdomen”, escribe para ilustrar cómo el espacio que habitamos influye en nuestro cuerpo. “Es un fenómeno extraño, pero cuando reducimos lo que poseemos, ‘desintoxicamos’ nuestra casa, eso también surte un efecto desintoxicante en nuestro cuerpo”.
Requisitos
1. Comprometerse. El método KonMari requiere tiempo y esfuerzo. Una vez que se toma la decisión, hay que aplicarlo y mantenerlo.

2. Empezar por descartar. Uno de los grandes problemas a la hora de hacer orden es que las personas quieren dejar todo impecable, pero sin deshacerse de nada. Sin embargo, cuando una casa se ve en orden, pero todas las unidades de almacenamiento están repletas de cosas innecesarias, es imposible mantener “ese orden” por mucho tiempo. La recaída es inevitable. 

3. Ordenar por categoría y no por ubicación. Cuando se está ordenando, deben reunirse todas las prendas de la misma categoría, en un lugar. Una comprensión cabal del volumen total para cada categoría es clave. 

4. Seguir el orden correcto: Comience por la ropa, luego los libros, los papeles, las misceláneas (que no califican en ninguna categoría de las antes mencionadas) y, por último, los objetos de valor sentimental. Este orden está diseñado para ayudar a perfeccionar su capacidad de distinguir qué nos produce alegría. 

5. El factor “alegría”. Hay que pensar que no se está eligiendo qué se debe desechar, sino qué conservar. En esta categoría entra solo lo que le produce alegría o felicidad.
La cultura del orden
Basándose en los ritos sintoístas, cada vez que Marie llega a la casa de un cliente realiza un ritual de dos minutos que consiste en arrodillarse en el piso en el centro de la casa y, tras presentarse, le pide ayuda para crear un espacio donde la familia disfrute de una vida más feliz. Seguramente, sus lectores entenderán por ello que su método es “muy japonés”. Esta cultura milenaria es reconocida por sus valores, como el orden, la dignidad y la solidaridad. Pero además, a causa de su altísima densidad de población en sus ciudades no solo las casas tienen un tamaño reducido, sino que el apego a lo material no está muy extendido y abundan las tiendas de segunda mano.

“Las cosas que poseemos son reales. Frente a ellas tenemos tres opciones: Enfrentarlas ahora, enfrentarlas en algún momento o evitarlas hasta la muerte”, escribe y agrega que si bien la decisión es de cada uno, ella se inclina por la primera opción. Porque si se quiere poner la casa –y la vida– en orden, el momento es ahora.

Menos es más

Marie no tiene complejos en reconocer que de chica se inmiscuía en las habitaciones de sus hermanos para tirar los juguetes y la ropa que no usaban; que en la escuela prefería ordenar las estanterías que salir al recreo; y que a los 15 años, devoró el libro El arte de desechar, de Nagisa Tatsumi. Su destino parecía estar cantado, por eso a nadie le sorprendió que la tesis con la que obtuvo el título de socióloga se titulara: ¿Cómo ordenar su departamento?, desde una perspectiva sociológica. “En Japón el orden más que una virtud es una filosofía de vida”, explica su editor, Tomohiro Takahashi, que siempre supo que Marie Kondo iba a ser un éxito total. Un hecho azaroso –y trágico– le jugó a su favor. Fue el terremoto del 2011, cuyos destrozos llevaron al pueblo japonés a preguntarse qué era importante en sus vidas; cuál era el verdadero valor de los objetos que habían perdido; y, en definitiva: cuál era el significado de sus vidas. 

En ese sentido, el libro es una excelente oportunidad para concientizar acerca de lo poco que necesitamos para vivir.

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