Actualidad


La felicidad de cada uno


Por Agustina Tanoira.


La felicidad de cada uno
Para Paul Dolan, la mejor manera de cambiar las conductas de las personas es modificando los contextos en los que viven. En su último libro, propone poner la acción en aquello que nos hace más felices.

Es economista, pero lo conocen como un “experto en felicidad”. A los 47 años, este inglés –fanático del gimnasio– se destaca dando conferencias, y entre sus fans se encuentra el Premio Nobel de Economía, Daniel Kahneman. Como buen economista, Paul Dolan habla en términos de “asignación de recursos” y de “gestión” como clave para obtener resultados deseables. En su último libro Diseña tu felicidad  lejos de pretender dar recetas milagrosas, propone que cada uno preste atención a aquello que lo hace feliz, porque –insiste– no se trata de cambiar lo que pensamos sino lo que hacemos; de diseñar nuestras vidas para dirigir la acción a aquello que nos hace más felices. Según él, la felicidad es “una combinación de experiencias placenteras (como ver la serie preferida de televisión), y de aquellas que nos marcan una meta, que tienen un propósito (como trabajar en algo que nos gratifica)”.

Para conocer un poco más acerca de cómo diseñar vidas más felices, lo entrevistamos vía mail y esto nos contó.

– ¿Es realmente posible definir la felicidad o es algo que solo puede evaluarse al final de la vida?
–En mi libro defino a la felicidad como una experiencia de placer y de perseverancia a lo largo del tiempo. Ese momento final de la vida, antes de la muerte, es solo uno más y no debe privilegiarse sobre el resto. Son las experiencias de cada uno en las distintas etapas de la vida lo que verdaderamente vale. 

– ¿Tener un buen trabajo o viajar importa al hablar de una vida feliz? 
–Tener un buen trabajo que nos inspire y nos llene es lo ideal. Porque el dinero no suele garantizar la felicidad. Además, está demostrado que cuanto más se tiene, menos impacta eso en la felicidad. Solo se necesita dinero para satisfacer las necesidades como la alimentación y la vivienda.

– ¿Entonces, qué es lo que verdaderamente importa?
–Las relaciones sociales, estar rodeado de gente inspiradora, pensar en las cosas de una manera que nos hagan sentir bien y hacer aquello que nos gusta. La estructura de la sociedad en la que vivimos también importa, por ejemplo, qué tan justas o equitativas se perciben las oportunidades que se nos ofrecen.

Además de ser profesor de Ciencia Conductual en la London School of Economics and Political Science, por más de una década, Dolan se ha dedicado a estudiar la relación entre psicología, economía y políticas públicas. Para él, la felicidad de las personas tiene que ser el centro de las preocupaciones de un gobierno, ya que, en definitiva, nada tiene sentido si no nos hace la vida más feliz a todos. Durante muchos años, Dolan trabajó con el Gobierno británico, con el objetivo de provocar cambios conductuales en la población, en el ámbito de la salud y en el consumo energético, entre otros. Como parte de esa experiencia, desarrolló, junto a otros colegas, un informe titulado Mindspace (Espacio mental) cuyo fin es modificar el comportamiento de la gente a partir de cambiar los contextos en los que vive, porque él asegura: “si quieres que las personas actúen de determinada manera, tienes que hacérsela fácil”.

– ¿Cómo es eso?
–En Mindspace se enumeran los nueve principios (ver recuadro) que operan de forma automática, aunque no exclusivamente, a través de procesos reflejos e inconscientes. A partir de estos, la idea es crear y diseñar entornos para que a cada uno le resulte más sencillo realizar sus propósitos sin tener que pensar mucho en ello. ¿Un ejemplo? El compromiso. Si quieres dejar de fumar, es más probable que lo logres si se lo cuentas a un amigo o si firmas un escrito.

Diseñar nuestro entorno

• Evitar la polución.
• Estar en contacto con la naturaleza.
• Rodearnos de gente alegre o que nos hace reír.
• Ayudar a alguien que lo necesita.
• Tener experiencias nuevas.
• Escuchar música.
• Apagar el celular.

Teniendo en cuenta esto, la clave es comprometerse con algo que nos haga realmente felices. Como la felicidad por diseño se centra en los cambios que hacemos y no en la forma en que pensamos, la propuesta de Dolan es empezar a comportarnos más “felizmente”. “Puede ser muy difícil cambiar nuestra manera de pensar –explica–. Basta con que se propongan no pensar en algo determinado, para que no solo no puedan dejar de hacerlo, sino que piensen en ello todavía más que si no se lo hubiesen propuesto. Pero se pueden cambiar las cosas que realizamos, porque lo que hacemos modifica lo que sentimos. En este sentido, las personas que desarrollan políticas públicas deben diseñar espacios para promover actividades que nos hagan sentir bien”. 

Entre los ejemplos para rediseñar el entorno, Dolan recomienda estar más en contacto con la naturaleza. “Está demostrado que la naturaleza (incluso a través de la ventana) capta y retiene nuestra atención de manera positiva”. Algo tan sencillo como eso puede tener un efecto poderoso en nuestras vidas.  

A lo largo del libro, Paul cita muchos estudios para demostrar que sus conclusiones tienen fundamentos. Por ejemplo, el hecho de que un amigo viva relativamente cerca de nuestra casa aumenta la probabilidad de que nos sintamos felices en un veinticinco por ciento. Plantearnos objetivos “de a pedacitos” es más efectivo que proponernos grandes transformaciones. Vivir muy lejos de nuestros trabajos nos hace menos felices, y la gente que nos rodea influye en nosotros mucho más de lo que creemos. Por eso, en el diseño de nuestra felicidad todas las decisiones importan, desde con quién nos juntamos, hasta dónde vivimos y qué metas nos proponemos.

Los pequeños empujones

En cuanto a la elaboración de políticas públicas, Dolan cree que es posible modificar las conductas de las personas tanto a partir del contexto como de la propia psicología interna. Para explicar cómo hacerlo se vale de un concepto del autor Richard Thaler (Un pequeño empujón (Nudge): el impulso que necesitas para tomar las mejores decisiones en salud, dinero y felicidad), y sostiene que un pequeño empujón contextual puede ser más efectivo para cambiar la conducta humana que un empujón cognitivo. “He encontrado que si le envías cartas a la gente informándole acerca de la cantidad de energía que utiliza, esta consumirá menos cantidad”, cuenta. 

Para cambiar la conducta de las personas hay que hacérsela fácil. Porque es más factible lograr la felicidad a partir de pequeños empujoncitos que intentar convertirse en alguien totalmente nuevo o proponerse adoptar una vida por completo distinta.

“Es necesario prestarles más atención a las pequeñas cosas que nos hacen felices y menos a nuestras creencias. Porque la felicidad no es el resultado de lo que está pasando en nuestro cerebro, sino de lo que está sucediendo a nuestro alrededor”, concluye.

Mindspace

La palabra sirve de ayuda mnemotécnica porque sus nueve letras son iniciales de aquellas que nos hacen entender las influencias en las conductas impulsadas –aunque no de manera exclusiva– por procesos automáticos e inconscientes:

• Mensajero: Estamos fuertemente influídos por quien transmite la información.
• Incentivos: Nuestra respuesta a los incentivos está determinada por atajos mentales.
• Normas: Lo que hacen los demás influye en nosotros de manera directa.
• Defecto: Nos gusta “seguir la corriente” de las opciones preprogramadas.
• Sobresaliente: Nuestra atención es atraída por lo que es novedoso y nos parece que nos conviene.
• Primado: Nuestras acciones suelen estar influenciadas por indicaciones inconscientes.
• Afecto: Las asociaciones emocionales pueden determinar profundamente nuestras acciones.
• Compromiso: Buscamos ser consecuentes con nuestras promesas públicas.
• Ego: Actuamos de manera tal que nos haga sentir mejor con nosotros mismos.

nueva, todos los domingos con:


El Norte La Capital Nuevo Diario El Día La Gaceta Rio Negro Primera Edición Uno - Mendoza Uno - Entre Ríos Uno - Santa Fe Diario Norte Puntal - Córdoba La Nueva Diario Democracia El Independiente Diario Norte