Actualidad


La fiesta del deporte


Por Alejandro Duchini.


La fiesta del deporte
Del 5 al 21 de agosto, Río de Janeiro será sede del tradicional espectáculo deportivo. Un repaso por las anécdotas imperdibles.

La ilusión está en marcha. El sueño de las medallas se podrá concretar del 5 al 21 de agosto en el Brasil, cuando se disputen los ansiados Juegos Olímpicos Río de Janeiro 2016. 

Como ocurrió dos años atrás con el Mundial de Fútbol, otra vez la ilusión deportiva tendrá lugar en el país vecino. 206 países, 42 deportes y más de diez mil atletas intentarán hacer historia. Algunos conocidos ratificarán su condición de favoritos, se sucederán las sorpresas y asomarán en los podios los nuevos referentes del deporte internacional. 

Por la Argentina, es posible que Braian Toledo en la jabalina o Germán Chiaraviglio en la garrocha corroboren condiciones. O que los basquetbolistas vuelvan a tocar el cielo con las manos, como cuando lograron la medalla de Oro en Atenas 2004. ¿Y si nos ilusionamos con que la yudoca Paula Pareto vuelva a ganar una de bronce, como en Pekín 2008? ¿Podrá el nadador Federico Grabich reafirmar lo que se espera de él? ¿Qué deporte, entre tantos, nos dará una nueva sonrisa? ¿El tenis, con su batallón de figuras, entre las que se encuentran Juan Martín Del Potro, Juan Mónaco y Federico Delbonis? ¿O el fútbol, aunque no pase por su mejor momento?

“En estos Juegos aparecerán nuevas figuras. Hay un recambio en natación y en varias disciplinas de atletismo. Surgirán nuevos ídolos. Destaco también la creciente participación de las mujeres que, en número, ya representan casi el 50 % de los participantes totales. Gran cifra, si pensamos que en 1896, cuando comenzaron los Juegos en la Era Moderna, su participación era mal vista, prácticamente prohibida y, por lo tanto, casi nula”, dice el periodista Aníbal Litvin, autor del libro 1000 datos locos de los Juegos Olímpicos (V&R).

Aunque acaba de ser publicado, junto con una camada de otros materiales de la misma temática que también aterrizan en las librerías, Litvin empezó a pensar en su escritura hace seis años y lo terminó hace uno. “Para tener 1000 datos, hay que reunir unos 1800, 2000. Y después elegirlos por insólitos, por poco conocidos, por valor histórico, por alguna carga emotiva. Así, cuando abrís el libro, siempre te encontrás con algo sorprendente”, explica sobre el trabajo final.

En sus páginas repasa hechos conocidos y otros increíbles. Cuenta, por ejemplo, que “en la inauguración de Tokio 1964, el atleta Yoshinari Sakai (con 19 años) fue el último relevo para llevar la llama olímpica. Fue apodado ‘el bebé de Hiroshima’ por haber nacido en esa ciudad el 6 de agosto de 1945, día en que los Estados Unidos arrojaron una bomba atómica”. O que “en la antigua Grecia, los atletas competían desnudos. Exhibían sus cuerpos como símbolo de la perfección y dedicación”. O el detalle de que “en Roma 1960, en un partido de hockey, se enfrentaban Bélgica y Francia. Un policía que estaba fuera del estadio, pero muy cerca del campo, tocó el silbato. Los belgas pensaron que había sido el árbitro y pararon de jugar. Pero Francia siguió la jugada, marcó el gol y ganó 1 a 0”. 

“Todo me interesa. Estos libros con datos divertidos o insólitos permiten mostrar, de manera entretenida, hechos poco conocidos. Los hago bajo una premisa: saber es bueno. Por lo tanto, lo que pasó hace cien años me encanta tanto como lo que pasa hoy”, explica Litvin, también autor –justamente– de otro libro similar a este: 1000 datos locos del fútbol mundial.

Ahora, con el material en la calle, recuerda los muchos “hechos locos” que le llamaron la atención a medida que los encontraba. Cita sus ejemplos: “El boxeador descalificado por olvidarse los guantes. O la maratón de Londres 1948 que ganó el argentino Delfo Cabrera y que, entre los diez primeros, tuvo a otros dos argentinos. O la delegación de Brasil que en 1932 viajó en barco y vendía café en los puertos para pagar los gastos hasta llegar a la ciudad de Los Ángeles. O el maratonista japonés que terminó su carrera casi cincuenta años después. Y hay muchos otros datos que te hacen decir ‘waaawwww’”. 

*Una peque gigante

Paula Pareto –Bronce en Judo, en Pekin 2008 y Oro en el Campeonato Mundial de Judo de 2015 en Kazajistán– se prepara para un nuevo desafío Olímpico en Río. “Las expectativas para los Juegos son las mismas que para cualquier competencia. Voy a dar lo mejor desde lo físico y desde lo mental, intentando llegar al ciento por ciento. Entrenamos en el Japón y en Europa. Desde lo mental, trabajo con mi psicólogo deportivo el foco, las cosas que hay que hacer bien, las visualizaciones y todo lo que va a servir el día de la competencia. Hace ocho años que tengo este mismo psicólogo. Lo más importante es la perseverancia porque a veces las cosas no salen como uno las planea. Pero la idea es seguir, aprender del error o de los problemas y saber que vas a poder. Organizarse para lograr hacer todo es la clave para tener tiempo para hacerlo. Cuando concluya Río, me voy a dedicar a la parte médica (se recibió en 2015) y lo voy a coordinar con lo deportivo”. 

Por Luisa Heredia

Argentinos

La presencia del bahiense Emanuel Ginóbili se destaca en el libro de Aníbal Litvin, 1000 datos curiosos de los Juegos Olímpicos. Cuenta que en Atenas 2004, cuando la Argentina ganó el oro, fue el MVP (Jugador Más Valioso) del torneo de básquet.
 
En línea con el mismo deporte, destaca que ese año, “por primera vez un Dream Team (Estados Unidos) no llegó a una final olímpica”. En las semifinales había caído, claro, ante los argentinos. Páginas después, recuerda que los de Manu y compañía se impusieron en el partido definitorio ante Italia por 84 a 69 y que aquella Generación dorada estaba dirigida por Rubén Magnano. “La historia olímpica argentina comenzó en París 1924. El punto de partida fue el 31 de diciembre de 1923, cuando el entonces presidente argentino Marcelo T. de Alvear creó el Comité Olímpico Argentino. Nuestro país formó parte de los miembros fundadores del Comité Olímpico Internacional en 1894. Pero comenzó a participar oficialmente en París 1924”. También nos cuenta: “El 7 de agosto se celebra en la Argentina el ‘Día Olímpico’ en conmemoración a dos grandes deportistas: Juan Carlos Zabala y Delfo Cabrera. Ambos ganaron el maratón un 7 de agosto, pero en distintos Juegos”. Acerca de la posibilidad de que nuestro país alguna vez sea escenario de los Juegos, Litvin opina que “no lo será en un futuro inmediato. Pero en 2018, Buenos Aires será sede de los Juegos Olímpicos Juveniles. Detrás de los de Verano y los de Invierno son el tercer evento olímpico en orden de importancia. Tal vez ese sea un primer paso para lograr lo que en 2016 consiguió Río de Janeiro”.
Espectáculo único
“Los Juegos Olímpicos significan la oportunidad de ver deportes y disciplinas que no siempre tenemos la ocasión de apreciar –sostiene Litvin–. Halterofilia (levantamiento de pesas), tiro con arco, remo, canotaje, esgrima, artes marciales y handball, por dar algunos ejemplos, no siempre llegan al gran público a través de los medios. Así que, desde este punto, es divertido y emocionante. Para los chicos, es la chance de interesarse por otros deportes”. 

Consultado Aníbal acerca de la diferencia entre escribir sobre fútbol y sobre los Olímpicos, contesta: “Ambas temáticas me divierten, porque me motiva encontrar datos que sorprendan al lector. El fútbol tuvo una evolución posterior a los Juegos, si pensamos que en 1900 recién estaba dando sus primeros pasos y el rugby ya era capaz de reunir 6000 espectadores. Claro que es atrapante por haber sido el primer deporte a nivel mundial. Pero los Juegos Olímpicos también, por ser un evento único que reúne muchas disciplinas diferentes, con historias deportivas y de vida tan disímiles como impactantes”.

Este trabajo de Litvin es una forma de entrar en la historia de lo más tradicional del deporte. No hay nada en ese sentido como los Juegos Olímpicos, más allá de la influencia que tiene en la actualidad el fútbol. “Además, de alguna manera, este es también un libro de historia. Porque desde 1896 hasta hoy te muestra, por ejemplo, la evolución de los transportes: en sus comienzos no existía ni el avión. O de las comunicaciones, de los records deportivos, del papel de la mujer y hasta de los países. Cuando comenzaron los Juegos, Rusia estaba gobernada por los zares, en 1917 vino la revolución comunista y, luego, la caída del régimen soviético. También, el mundo cruzó por dos Guerras Mundiales y por muchos sucesos que incidieron abiertamente en los deportes y en los Juegos Olímpicos”, explica.

Pero, se sabe, no todo es brillo en este gran mundo deportivo. “Lo que menos me gustó de los Juegos Olímpicos son las historias relacionadas con los casos de doping, o aquellas historias de campeones olvidados, o de racismo y sexismo. Porque impactan, dado que forman parte de la historia del ser humano en los últimos ciento veinte años”, opina este admirador del atletismo, el levantamiento de pesas y el seven rugby. 

“Hay elementos patrióticos: cada país quiere ganar una medalla. Hay intereses políticos también: qué país es superior a otro –opina y se pregunta para luego volver a destacar qué se juega cada participante en lo personal–: “Hay historias de superación: deportistas que luchan para destacarse a pesar de infortunios que sufrieron en sus vidas. Es también un negocio muy grande, con esto no descubro nada. Pero, asimismo, es una atrapante fiesta del deporte. Tal vez no te guste una disciplina, pero te  enganchás con otra. Y es un show deportivo gigante que se puede disfrutar en familia”. 

Para este periodista que vive en Santa Fe, los Juegos Olímpicos son otro punto de referencia al momento de tratar el tema de la integración, porque: “brindan la oportunidad a gente con diferentes discapacidades, de integrarse al deporte y luchar para ser campeones”. Lo dice al hablar de los Juegos Paralímpicos, una competición oficial que rige desde 1960, y que se disputa en el mismo país que organiza los Olímpicos. Este año, en los Paralímpicos, ciento veintiséis países competirán en veintitrés deportes y tendrán que sortear quinientas veintiocho pruebas para lograr la tan anhelada medalla dorada.
Algunos datos locos*
–Récord de trampa: una lesión le impedía a la puertorriqueña Madeline de Jesús participar de la posta 4x400 (Los Ángeles 1984). Para no perjudicar a sus compañeras, le pidió a su hermana gemela, Margaret, que la reemplazara en la carrera. Con la vestimenta y el número de Madeline, Margaret corrió y Puerto Rico se clasificó para la final. Pero el equipo fue retirado luego de que un periodista, que conocía bien a las atletas, denunciara la trampa.

–El pentatleta ucraniano Boris Onischenko era considerado el mejor esgrimista de la Unión Soviética en los Juegos de Montreal 1976. Pero por una protesta británica se le confiscó la espada y se descubrió que tenía un cable tramposo. Ese cable provocaba que el sistema de puntaje electrónico le diera puntos sin tocar a su oponente. Finalmente, todo el equipo fue descalificado.

–En Roma 1960, el jinete australiano Bill Roycroft sufrió una caída en la tercera jornada de las competencias hípicas. Tuvo que ser hospitalizado, ya que le provocó varias contusiones y una lesión en el cuello. Pero a los pocos días, decidió abandonar el hospital para competir en la prueba de salto. Ganó la medalla de oro.

*Pertenecen al libro 1000 datos locos de los Juegos Olímpicos, de Aníbal Litvin.

nueva, todos los domingos con:


El Norte La Capital Nuevo Diario El Día La Gaceta Rio Negro Primera Edición Uno - Mendoza Uno - Entre Ríos Uno - Santa Fe Diario Norte Puntal - Córdoba La Nueva Diario Democracia El Independiente Diario Norte