Investigación


Limpias y puras


Por Mariano Petrucci.


Limpias y puras 
Conscientes del cambio climático, los países del mundo apuestan a las energías renovables, que van ganando protagonismo por su competitividad y viabilidad económica. ¿Despegarán finalmente en la Argentina? Estadísticas e iniciativas.

En 1927, Charles Lindbergh se convirtió en el primer hombre en volar en solitario –y sin escalas– a través del océano Atlántico. Casi noventa años después, Bertrán Piccard quiso emular al norteamericano, pero con una diferencia: lograr la hazaña sin una sola gota de gasolina. Salió de Nueva York y, al cabo de 71 horas, aterrizó en España, a bordo del avión Solar Impulse 2, propulsado enteramente por la energía recogida en sus diecisiete mil células solares. “La idea fue demostrar el potencial que tienen las energías renovables. Hoy, el mundo utiliza tecnología antigua y contaminante, cuando debe inclinarse por energías y tecnologías limpias, que respeten el medioambiente”, sostiene Piccard.    

Que la Tierra pide auxilio no quedan dudas. Queda claro en las consecuencias del cambio climático. Así lo describe Alieto Aldo Guadagni, miembro de la Academia Nacional de Educación: “Las emisiones de CO2 generadas por combustibles fósiles, como el carbón, el petróleo y el gas –más algunas prácticas agropecuarias y de deforestación– están contribuyendo al aumento de la temperatura en todo el Planeta. Según la Organización Meteorológica Mundial, el 2015 fue el año más caluroso desde que se llevan registros de este tipo”. 

Aquí es donde entran en juego las energías renovables: eólica, solar, geotérmica, hidráulica, y la lista sigue (ver recuadro). Dicen desde la ONG Greenpeace: “Es inmediato y urgente pasar del uso de combustibles fósiles a energías renovables. Los países industrializados deben cambiar urgentemente su estrategia, ya que, para el año 2030, las energías renovables podrían aportar hasta el 35 % de las necesidades energéticas mundiales. Para ello, debe existir voluntad política para promover su desarrollo a gran escala en todos los sectores”.

Con el fin de paliar el aumento de gas invernadero y la perforación de la capa de ozono, las energías renovables se mueven a pasos agigantados. En los últimos diez años, el aumento en su generación fue superior al 15 %. “Ya representan el 6,7 % de la energía global. En cuanto a la solar, su concepción se disparó a un 32,6 %, siendo la China, los Estados Unidos y el Japón los que lideran el mercado. La eólica es la mayor fuente de energía renovable –52,2 %–, con Alemania a la vanguardia”, enumera Aleandra Scafati, directora del programa “Ambiente y De-sarrollo Sustentable”, de la Universidad Católica Argentina.
El de los germanos es un caso emblemático. A principios de mayo, estas fuentes de energía cubrieron, prácticamente, toda la demanda del país. Con una política a mediano y largo plazo, Angela Merkel encabezó la “Transición Energética” (“Energiewende”), con una meta precisa: que en el 2050 toda la energía producida en su territorio sea limpia. Para ello, se cerraron plantas nucleares y se multiplicaron las de energía solar fotovoltaica. Dinamarca, Portugal, España y Noruega (donde un parque eólico suministrará energía a Google) caminan el mismo sendero. 

Más cerca de estos lares, es paradigmático lo que acontece en el Uruguay, que tiene, en toda Latinoamérica, la mayor proporción de electricidad originada a partir de energía eólica. “Hoy, el 22 % de la electricidad del país es generada a partir del viento. Este año, apuntamos al 30 %”, asevera la ingeniera Olga Otegui, jefa de la Dirección Nacional de Energía del Ministerio de Industria, Energía y Minería del Uruguay. 

Nuestros vecinos orientales trazaron un plan energético de 2005 a 2030, tratándolo como política de Estado. Traducido: todos los partidos acordaron respetar esta cruzada, sea quien fuere el que ocupe el sillón de la presidencia. Así, en un marco de estabilidad –con estrategias a largo plazo e incentivos económicos para retener expertos en la materia–, atrajeron inversores internacionales. 
Cuáles son las energías renovables
- Eólica: Obtenida del viento. Mediante aerogeneradores, se transforma la energía cinética del viento en energía eléctrica. 
- Solar: Obtenida del sol a partir de la captación de sus radiaciones. Es utilizada para calentar comida o agua (energía solar térmica), y para generar electricidad (energía solar fotovoltaica). Otros usos: potabilización de agua, estufas, evaporación, destilación, refrigeración.
- Biogás: Generado en medios naturales o en dispositivos diseñados para tal fin (biodigestores). Se produce por las reacciones de biodegradación de la materia orgánica, mediante la acción de microorganismos y otros factores en ausencia de oxígeno. Empleado como combustible en las cocinas, hornos, estufas, secadores, calderas. 
- Biomasa: Surge a partir de los seres vivos o sus desechos (plantas, seres humanos y animales). Puede ser convertida en combustible. 
- Hidráulica: Aprovechamiento de las energías cinética y potencial del agua. 
- Mareomotriz: Se obtiene de las mareas, transformando la energía mareomotriz en eléctrica. 
- Undimotriz: Producida por el movimiento de las olas. 
- Geotérmica: Energía obtenida mediante el calor del interior de la Tierra.
Ventajas de las energías renovables
- Aumentan la seguridad energética.
- Mitigan el cambio climático.
- Desarrollan la industria nacional.
- Mejoran la calidad de vida de la población.
- Son económicas y ahorran divisas.
- Promueven el desarrollo regional de las economías y generan empleo.
¿Y por casa cómo andamos? 
No es ninguna novedad el déficit argentino de energía. Las causas son múltiples, y se extienden desde la falta de producción suficiente de gas natural y de energía eléctrica, hasta la escasa inversión en las redes que transmiten y distribuyen. “Las energías renovables tienen que ser parte de la solución a esta coyuntura. Nuestro país tiene uno de los mejores recursos energéticos del mundo por la calidad de sus vientos, el sol, la capacidad para producir biomasa y biogás, y los recursos hídricos para instalar pequeñas centrales hidroeléctricas”, enuncia Juan Bosch, presidente de SAESA, quien participó recientemente del seminario “Energías renovables: aspectos legales y regulatorios”, organizado por el Instituto CEDEF.

Es que nuestra matriz sigue siendo altamente dependiente de los combustibles fósiles. “Aproximadamente, el 52 % de ella es a base de gas natural y el 33 % a base de petróleo. La energía producida por las hidroeléctricas representa el 4,1 % de la matriz,  y la nuclear, el 2,7 %. ¿Las renovables? Menos del 1 %”, detalla Scafati, presidente de Ecomujeres.com.ar

Pese a la competitividad y la eficiencia económica de las energías renovables, la Argentina recién comienza a transitar por este terreno. “Es muy poco lo hecho hasta la fecha. Entre eólico y solar, no hay instalados ni 200 MW. Para manejar una referencia inmediata, el Uruguay tiene 1400 MW. Pero con la ley 27.191, que contó con el consenso de todo el arco político, y que establece que debemos consumir el 8 % de energías renovables para fin de 2017, y el 20 % para 2025, estamos con un pie puesto en la largada –se entusiasma Bosch. Y prosigue–: En los últimos años, muchas empresas y entidades desarrollaron mediciones, auditorías y proyecciones de cuánta energía es posible generar con estas fuentes renovables. Se están estudiando proyectos concretos en distintas fases de avance, por más de ocho mil MW de potencia. Cerca de dos mil MW lograron el estatus de ‘listos para construir’; o sea, no solo tienen analizados los estudios del recurso, sino las ingenierías para el armado del parque eléctrico y la conexión a la red, y los permisos nacionales y provinciales correspondientes. Además, se sumarán las llamadas ‘Minihidro’ –centrales hidroeléctricas de hasta cincuenta MW de potencia–, y el aprovechamiento de biogás y biomasa”.

Por lo pronto, hay iniciativas de cara al futuro, como el Proyecto de Redes Inteligentes con Energías Renovables, apoyado por el INTI, en la ciudad santafesina de Armstrong. Asimismo, San Juan se erige como polo solar con un predio en Calingasta; se trabaja para que en Mendoza se instale una fábrica de paneles solares, y se están diseñando emprendimientos eólicos en Puerto Madryn, Trelew, Río Negro, General Acha, Córdoba, Neuquén, Santa Cruz y La Rioja.

En otro plano, pero con la misma intención, una escuela en el barrio porteño de La Boca fomenta que los alumnos asistan a contraturno para investigar acciones de eficiencia energética. La institución, que integra el programa “Escuelas Verdes”, cuenta con instalaciones fotovoltaicas y un molino eólico. Por otra parte, en Huinca Renancó (Córdoba), una planta recibirá residuos orgánicos y devolverá biogás (mediante un transformador, se convertirá en energía eléctrica para las industrias y viviendas aledañas).

Paralelamente, se lanzó el Plan Nacional de Energías Renovables (RenovAr), que contempla generar mil MW de recursos eólicos y solares (de este modo, se elevaría hasta el 4,5 % la participación de este tipo de energías en nuestra matriz energética). 
Y por qué no mencionar a la fundación Energizar, que lleva a cabo proyectos en zonas rurales, como “Biogás para familias” (para cocinar y para sistemas de calefacción e iluminación) y “Energía eólica y solar para escuelas”.
Costos*
La Argentina tiene una oportunidad histórica de atraer inversiones internacionales, dispuestas por nuestras características geográficas y naturales, para desarrollar energía eólica, solar y biomasa. Hoy, lo que más está faltando es un marco jurídico claro para favorecer este tipo de inversiones, necesarias para generar nuestra propia energía con independencia de los precios internacionales de las commodities (soja, petróleo, gas, carbón). La producción de esta energía es mucho más barata que la generada con combustibles fósiles. Por lo que nos permitiría no solamente abastecer, de manera más limpia, la demanda insatisfecha y creciente, sino que nos ayudaría a reducir parte del déficit fiscal y del esquema conflictivo de subsidios cruzados. 

Un informe publicado por la CADER analiza los precios actuales de generación de energía. En promedio, a precios globales, el costo de producir un MW de solar está en los cien dólares; un MW de eólica, en ochenta dólares. A ello hay que agregarle las particularidades propias de cada país, incluyendo el costo de capital que no está ponderado en este análisis, que estimamos no superaría el precio final de los ciento treinta dólares. A la Argentina, producir con base en combustibles fósiles, le cuesta 390 dólares cada MW. 

O sea, más de tres veces el costo de producción por MW eólico o solar. 

*Por Aleandra Scafati, directora del posgrado en Ambiente y Desarrollo Sustentable de la UCA.
Empieza por uno
La Cámara Argentina de Energías Renovables (CADER) elaboró el informe “La hora de las energías renovables en la matriz eléctrica argentina”. Allí sostiene que, hasta 2021, la demanda eléctrica del país requerirá incorporar siete mil MW de nueva capacidad instalada de generación: cinco mil MW responderán a la demanda esperada y dos mil MW serán necesarios para recuperar la reserva y enfrentar en mejores condiciones las altas demandas de baja probabilidad (invierno/verano).

“En la Argentina, el consumo per cápita se duplicó en los últimos veinticinco años, mientras que la demanda residencial se incrementó todavía más: el 5 % anual. Aun considerando los próximos ingresos de centrales térmicas, es necesario, de aquí a seis o siete años, instalar dos mil MW adicionales para recuperar reserva y absorber la baja de equipamiento térmico obsoleto”, reflexiona Marcelo Luis Álvarez, presidente de CADER.

Es que el mañana depende de las medidas macro, pero, a su vez, de lo que hagamos puertas para adentro. “Las consecuencias de una crisis energética impactan en todos los niveles de la vida de una Nación y sus ciudadanos: la industria, el comercio, los organismos públicos, la salud, e incluso en las actividades cotidianas –cocinar, calefaccionarse, bañarse–. Y todo afecta en términos económicos al país: la energía se encarece, disminuye la capacidad productiva, la actividad comercial se reduce, los precios de los servicios se disparan, etcétera. De allí la importancia de desarrollar fuentes alternativas de energía”, esgrime Scafati. 

El doctor Luis Juanicó, especialista en eficiencia energética y energías renovables, considera que no hay horizonte auspicioso sin autocrítica. “El puntapié inicial es tomar conciencia del uso y el cuidado de la energía. Y esto atañe a cada uno de noso-tros, porque la energía está estrictamente ligada con la soberanía de un país. Entonces, un consumo inteligente podría hacer, por ejemplo, que una familia gaste entre veinte y cuarenta veces menos energía. Los últimos días se habló mucho del frío: ¿Y si nos propusiéramos mejorar la aislación térmica de nuestros hogares? Los edificios de hace cincuenta años eran mejores que los de ahora. Amén de que son cada vez más eléctricos, las paredes eran más gruesas, lo que reducía el calor exterior. Las cortinas black out son muy estéticas, pero las persianas son ideales para combatir las altas temperaturas. No usamos doble vidrio ni tampoco burletes en las ventanas –expone el investigador del CONICET, que se desempeña en el Centro Atómico Bariloche. Y concluye–: No solo retrocedimos, sino que nos quejamos, poniéndonos en el lugar de víctimas. El valor de la electricidad era bajo. Se pagaba menos que una pizza. Y se derrochaba. El sol se puede tapar con un dedo, pero, en un momento, este se corre. Hagámonos cargo y pongámonos los pantalones. Construyamos una Argentina de cero, desde las bases. Gastaremos un poquito más en luz, pero cuando la paguemos, podremos exigir que el servicio sea de excelencia. Por suerte, nos estamos despabilando. Nunca es tarde cuando la dicha es buena”.

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) lanza la segunda edición del con-curso “Poné tu energía para cuidar el ambiente”, que premiará a aquellos que estén implementando procesos que generen un ahorro comprobable en el consumo energético. Las inscripciones cierran el 12 de agosto. Para recibir toda la data, escribir a energiasrenovables@came.org.ar

Para debatir sobre la arquitectura, el urbanismo y la construcción sustentable, se organizará una nueva edición de “Buildgreen”. Será el 6 y 7 de octubre en la Usina del Arte (Agustín R. Caffarena 1, CABA). Info: www.expobuildgreen.org.ar

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