INVESTIGACIÓN


Mitos & Verdades de la oficina


Por Mariano Petrucci.


Viaje al interior de los despachos argentinos: ¿Vivimos disgustados con nuestro trabajo? ¿El mate y la música optimizan el desempeño? ¿Son negativas las parejas en este ámbito? Diversos estudios avalan o refutan estas teorías… y varias más.

En todos lados se cuecen habas, reza el refrán. Y entre las cuatro paredes de una oficina… ¡ni hablar! Imposible que así no suceda cuando pasamos allí entre ocho y nueve horas diarias y terminamos compartiendo más tiempo con colegas que con familiares. Si usted es una de esas personas con espíritu curioso, le tentará echar un vistazo lo que acontece detrás de los escritorios argentinos: los grados de insatisfacción, las ganas de patear el tablero, el vínculo oscilante entre el empleado y su jefe, los amores que se consuman en los despachos, las amistades y las enemistades que se entretejen… y la lista continúa. 

Para evitar resultados perogrullescos y ser rigurosos, un portal de empleos, con más de diez años de presencia en el mercado americano y europeo (Argentina, Brasil, Chile, España, Portugal, Perú, Colombia, Venezuela, Uruguay, Puerto Rico y México, entre otros países), llevó a cabo diversos estudios a fin de analizar el comportamiento de nuestros compatriotas en el trabajo. ¿Quiere espiar algunas de las conclusiones más impactantes recogidas por Trabajando.com? El que no se sienta identificado con la mayoría de ellas… ¡que tire la primera piedra! 


Amores de escritorio

Dos personas se conocen, comparten gustos, se atraen y, cafecito va, cafecito viene, se enamoran. Lo que sucede a diario en cualquier lugar que usted se esté imaginando en este preciso instante… también ocurre en la oficina. Vayamos a los números: el 31% de los argentinos confesó haber tenido un romance dentro del ámbito laboral. A esta conclusión se arriba a partir del siguiente desglosamiento: el 37% afirmó no haber tenido una relación de este tipo –asegurando, además, que jamás lo haría– y un 32% dijo que no la tuvo aún, pero que, si se diera el caso, no le importaría tenerla. Mientras tanto, un 14% aceptó haber tenido un affaire –pero que ya se terminó–, un 10% lo tuvo pero de manera oculta, y el 7% restante tiene, hoy por hoy, un romance reconocido en su oficina. 

“Esta situación es más normal de lo que creemos y puede ser menos destructiva de lo que pensamos. Tener un romance o hasta una relación seria con algún compañero podría ser llevadero, siempre y cuando se mantenga la parcialidad y la discreción. No se deben trasladar los problemas personales al puesto de trabajo, como tampoco invadir los espacios. Es un escenario que requiere madurez para poder separar lo laboral de lo sentimental”, sugiere Molouny, gerente general de Trabajando.com Argentina, quien arroja un último consejo: informar de la relación solo cuando es sólida y seria. Y dar los detalles del vínculo poco a poco y no develarlo todo de una vez. 


Deseos de cambio 

Tildar el casillero de cada una de nuestras expectativas, en cuanto a proyecciones, beneficios y compensaciones, puede tornarse cuesta arriba. Por eso, el 56% de los argentinos espera cambiar de empleo en el corto plazo. ¿Por qué? Porque, en relación con 2011, el 38% de los compatriotas señaló que logró “solo algunas” de sus expectativas laborales. El 33% contestó “no se cumplió ninguna” y el restante 29% lo hizo afirmativamente. Sin embargo, todo lo malo tiene su lado optimista. Para los especialistas, en la búsqueda de materializar las ilusiones, aparece la motivación por superarse (y, por consiguiente, un crecimiento profesional). 

“El año 2012 fue y es todavía propicio para aquellos que desean tomar nuevos rumbos, así como para quienes quieren un ascenso. Hay que estar atento a las oportunidades laborales, que, aparentemente, seguirán en alza”, augura Molouny. 

Pero no todo es soplar y hacer botellas. Rafael Medina Walker, director comercial de Trabajando.com, reflexiona al respecto:“Son varias las razones que pueden llevarnos a dejar nuestro lugar de trabajo; no obstante, antes de efectuar un cambio es necesario analizar los pros y contras de esta medida. Por ejemplo, cabe preguntarse qué está ofreciendo el mercado en términos de ambiente laboral, salario u horarios, entre otros aspectos. Tomar la decisión correcta teniendo claro por qué se está optando por eso resulta fundamental para no cometer fallas y, luego, no arrepentirse. Permanecer o no en un trabajo es mucho más que un mejor salario o nuevas responsabilidades: tiene que ver con el desarrollo de la carrera y las perspectivas profesionales futuras”.


Insatisfacción 

Sigamos por la misma línea. ¿Qué duda cabe de que sentirse realizado en la oficina puede transformarse en una verdadera misión imposible? A un altísimo porcentaje de argentinos (para Trabajando.com la cifra alcanza el 60%) no les gusta su puesto de trabajo. Esto conlleva otra realidad: la rotación constante de trabajo (en algunos casos, irrefrenable). “La rotación de personal se da en todas las empresas y es parte de la evolución de estas, pero cuando es frecuente, debe hacerse una evaluación de las condiciones en las que se tiene a los empleados. Una vez detectadas, hay que evitar la desmotivación y brindar un clima que permita el bienestar de cada miembro de la oficina”, destaca Molouny

¿Cuáles son los motivos que despiertan el disgusto en los empleados? Los analistas recalcan, entre otras, seis variables: que no hace lo que realmente quiere hacer, que siente que hace mucho y le pagan poco, que tiene demasiadas responsabilidades, que trabaja más horas de las que debería, que sus tareas demandan mucho tiempo, y que el ambiente en el que se desempeña no es cómodo. 

“La satisfacción o insatisfacción depende, básicamente, de quién ocupa el puesto y de quién lo entrega; en pocas palabras, del trabajador y de la misma compañía. Las presiones del día a día, la competencia a nivel individual y profesional, y el ritmo frenético son, entre otros tantos factores, situaciones que alteran el estado emocional de las personas. Si tomamos como referencia los datos que se manejan dentro del mercado laboral, los argentinos no están obteniendo económicamente lo que deberían. Por lo tanto, no se sienten recompensados por su esfuerzo y, asimismo, pierden incentivación. Esto afecta, de manera directa, la productividad de la empresa en general”, subraya Molouny.


Miente, miente que algo... 

Vamos, vamos, no se haga el distraído y admítalo. ¿Quién no exageró sus virtudes a la hora de elaborar el CV? Aunque lo nieguen, existe una gran cantidad de profesionales que tienden a “adornar” más de la cuenta sus bondades. ¿El ranking de los engaños más comunes? Los analistas enumeran la experiencia laboral, el manejo de idiomas (un clásico, junto con las ductilidades informáticas que nunca son tantas), empresas en la que uno no se desenvolvió, carreras que jamás se siguieron o cursos que nunca se presenciaron. Quienes se atreven a “maquillar” ciertos “detalles” en su CV consideran que esta táctica es efectiva, aunque, al mismo tiempo, también advierten lo complejo que fue después no contar con los conocimientos que supieron inventar. 

¿Que son mentiras piadosas? Puede ser pero, muchas veces, sin imaginarlo, pueden jugarle una mala pasada a quien las realiza. “Tarde o temprano, las mentiras en el CV son descubiertas. Estas actitudes solo producen falsas expectativas entres las dos partes, con candidatos que fuerzan su ingreso y con empresas que suman a sus equipos a personas que no podrán concretar sus objetivos. ¿El resultado final? Frustración. Es importante demostrar por qué uno puede ser el indicado para ocupar tal o cual posición, pero nunca mentir”, aconseja Molouny.


El mate, ese gran aliado. 

“En las empresas, aparte de ofrecer té, agua, y café, debería darse la posibilidad de tomar mate, debido a que este representa incontables ventajas para nuestra salud”, advierte Molouny.

Diversos estudios científicos determinaron que ciertos componentes de la yerba mate aportan beneficios para el organismo: la relajación de los músculos y ' conductos sanguíneos, y la estimulación del sistema nervioso central, entre otros. Además, el mate elimina la fatiga y favorece la actividad mental y física. Por lo tanto, el empleado puede ganar en energía, vitalidad y concentración, y combatir, a la vez, el nerviosismo, la agitación y la ansiedad. 


A dormir... 

El sentido visual afectado, y la capacidad de lectura y de concentración alteradas. Cansancio corporal extremo, pesadez, problemas gástricos, irritabilidad, mal humor, equivocaciones constantes y debilitamiento. Como puede apreciarse, en el trabajo, la falta de un buen descanso puede manifestarse de diversas maneras. En ese contexto, bien vale dar cuenta de las horas semanales que los argentinos vuelcan en el trabajo. A saber: el 41% de ellos le dedica entre “40 y 47 horas semanales”, el 39% “más de 47 horas” y un 20% “menos de 40 horas”

Y cuando se les pregunta sobre si trabajan más horas que las acordadas previamente con su empresa, un 36% contestó “la mayoría de las veces”, un 28% “siempre”, un 26% “casi nunca” y un 10% “nunca”“Varios trabajadores en especial, aquellos que son más inseguros, o que están detrás de un gran proyecto o tienen muchas responsabilidades, a veces no logran descansar lo necesario, lo que hace que no rindan lo que debieran. Cuando alguien tiene sueño o no descansó lo suficiente, es difícil que preste atención o que exprese bien sus ideas. Y todo se vuelve mucho más complicado”, aporta Molouny, quien comparte una serie de recomendaciones: dormir siete u ocho horas al día (ideal: siempre a las mismas horas), levantarse antes de la hora límite, leer al acostarse (ya que favorece el sueño) y desayunar siempre. 


“Tenemos que hablar...” 

¿Por qué motivos los argentinos piden un aumento de sueldo? El 35% lo hace utilizando “el desempeño” como argumento, el 24% aduciendo “mayores responsabilidades”, el 17% “por la inflación”, el 16% “por mejores resultados del área y de la empresa”, el 6% solo “por mejores resultados del área” y el 2% restante solo “por mejores resultados de la empresa”. Pero llegar a esa instancia no es sencillo. Por el contrario, resulta bastante estresante. “ 

Es importante no ‘venderse’ como el mejor en lo que uno hace, ni presionar a la organización con que la dejará si no cumplen con su pedido. Las amenazas suelen no funcionar y solo contribuyen a crear un clima perjudicial”, anticipa Molouny. Es clave saber qué se dirá (dar razonamientos adecuados, demostrar los logros obtenidos, los deseos de superación y, en caso de que existan, los proyectos que se tienen en mente) y cómo se actuará frente a una negativa por parte de los superiores. “Si la respuesta no es la esperada, hay que tomarse las cosas con calma, no desanimarse y escuchar las razones con respeto. Y dejar pasar un tiempo antes de volver a intentarlo”, concluye Molouny.


Compañeros, compañeros... 

Que el torneo interempresas de fútbol o tenis, que el happy hour del after office… Lo cierto es que cualquier excusa es buena para extender los vínculos bastante más allá de la puerta de la oficina. Y esto se constata en el 65% de argentinos que manifestaron tener verdaderos amigos en el trabajo. De ese porcentaje, el 54% explicó que esto es así “porque son de personalidad muy sociable”, mientras que el 46% argumentó que se da “porque comparto gran parte del día con mis compañeros”. 

Dentro de este grupo, el 46% aseveró que se reúne con sus compañeros fuera del horario laboral “cada vez que pueden”. Quienes no fomentan el culto a la amistad en este ámbito se justifican con dos frases: “No tenemos los mismos intereses” y “No me parece correcto hacer amigos en el trabajo”. “Las amistades en este ambiente son un reflejo de un clima laboral positivo, lo que influye en la motivación y productividad de los trabajadores. No hay nada mejor para una compañía que las personas quieran concurrir felices a trabajar”, aduce Molouny.


La empresa ideal 

Mmm… ¿Realmente existe? Para el 36% de los argentinos, sería aquella que facilite un equilibrio justo entre la vida personal y la laboral. Para el 18% sería donde le brinden un plan de carrera, para el 12% donde reciba un oneroso sueldo, para el 11% donde otorguen capacitaciones, para el 9% donde se respire un excelente clima laboral, y para los restantes, donde provean “libertad para crear”, “incentivos, bonos o premios” y “traslados y viáticos”. Las características de los jefes y los compañeros no es un ítem menor. Los primeros tienen que “liderar e inspirar confianza”, ser “abiertos para la comunicación”, ser “docentes” y que “reconozcan logros”. Los segundos, que sean “capaces”, “buena gente”, “colaboradores” y que “no quieran crecer a costa mía”. El lugar físico es otro punto fundamental para sentirse (o no) a gusto. 

Los pedidos que encabezan la lista: que el espacio sea “luminoso y aireado”, que permita “intimidad para trabajar” y que tenga una “sala de café y gaseosa gratis”. “Las empresas deben considerar que generar políticas de incentivos, planes de beneficios o capacitaciones es una inversión y no un gasto. Trabajadores contentos y motivados es igual a trabajadores más comprometidos y más productivos. En un mundo tan competitivo como el actual, donde atraer y retener a los mejores es uno de los desafíos de las organizaciones, este tipo de variables son las que entran en juego para formar grandes equipos, donde estén los verdaderos talentos”, diagnostica Molouny. 


Bendita música 

A más de uno lo habrán regañado por lzarse los auriculares en una de esas jornadas donde los nervios están de punta. iro… Según un estudio encargado or Logitech, escuchar música es un excelente método de concentración y relajación en el trabajo, que genera inspiración e imaginación, mejora la productividad y ayuda a combatir el estrés. De acuerdo con el informe confeccionado por la compañía de origen suizo, el pop es el género indicado para este tipo de situaciones.


Cuentas claras 

La relación con los jefes merece un párrafo aparte. Puede ser conflictiva o agradable. Pero, por sobre todo, es relevante como punto de referencia. Por eso, los especialistas aconsejan los buenos términos. “Por el bien de tu salud, de tu trabajo actual… y, quién sabe, del próximo”, coinciden. El tema es retirarse por la “puerta grande”. Por fortuna para los argentinos, el 67% terminó “bien”el vínculo con su exjefe. El 18% concedió un “más o menos”y el 15% lo hizo de “mala manera”. De los que mantuvieron una cotidianidad amable, un 36% se pone al corriente “de vez en cuando” con él, un 8% se encuentra “a menudo”y un 6% dialoga con él “constantemente”. Obvio, el otro 50% no guarda ningún tipo de contacto. 

“Los círculos laborales suelen ser muy pequeños. Por lo tanto, sostener una comunicación puede resultar favorable para el futuro ”, señala Molouny. Pero no siempre todo es color de rosas. Suelen surgir las discusiones y las peleas. Es entonces cuando hay que tener muy en claro los límites, aunque, en reiteradas ocasiones, los empleados quieran pasar por alto cada uno de los protocolos y decirles a sus jefes aquello que nunca le dijeron… y que quizá nunca digan. 

Si de intenciones se trata, el 30% de los argentinos aseguró tener ganas de espetarle: “Váyase a la punta del cerro y déjeme hacer mi trabajo”, un 28% “¡Renuncio!”, un 19% “Quiero ser como usted”, un 18% “Hágalo usted mismo” y solo a un 5% le gustaría dedicarle un “¡Lo quiero tanto!”“En algún momento nos topamos con líderes que desalientan a sus subordinados, que a la vez están reprimidos, moldeando una rabia constante hacia ellos. Esto afecta la productividad y el rendimiento de ese empleado y de todo el equipo”, opina Molouny.

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