Investigación


Amor por los demás


Por María Alvarado.


Amor por los demás
Con la solidaridad como bandera, se convirtieron en un agente pujante a nivel social y económico. Cuántas se registran a nivel nacional e internacional, qué rol ocupan y qué las diferencia de otras entidades. ¿Cuál es su futuro?

Hay una máxima que sostiene que la Argentina es un país solidario. En algunos casos, eso se traduce en nombres y apellidos concretos. Marian Kexel (36) puso manos a la obra para cambiar la realidad de muchos compatriotas. Así fundó “Desde tu lugar”, una Organización No Gubernamental (ONG) que surgió a raíz de las inundaciones que azotaron la ciudad de La Plata, en abril de 2013. “Escribí un mensaje en mi Facebook ofreciéndome a pasar por las casas a recolectar cosas para ayudar a los damnificados. Recorrí más de noventa viviendas: todos estaban muy agradecidos por la iniciativa –repasa Kexel–. Ahí entendí que había una cantidad innumerable de personas que quieren colaborar, pero que no saben cómo hacerlo. Hay mucha energía solidaria desperdiciada que no se canaliza ni se acciona. Pero cuando se les presenta algo concreto, con principio y fin, la gente se anima a sumarse a este tipo de movidas”.

Con esa idea en mente, Kexel pidió prestado el salón de un club y convocó a sus amigos de la red social. Asistieron sesenta y cinco personas, que se convirtieron en los primeros voluntarios. Desde aquel entonces, la ONG busca facilitarles la tarea a los individuos y organizaciones que quieren tender una mano. A tres años de su nacimiento, “Desde tu lugar” cumplió 166 proyectos, beneficiando, gracias al compromiso de más de ocho mil voluntarios, a casi quince mil personas. 

Las ONG se encuadran dentro de lo que se denomina “Tercer Sector”: proyectos comunitarios realizados por gente voluntaria. Si fueran un país, serían la quinta economía más grande del mundo. Globalizando la mirada, la India tiene 3.3 millones de organizaciones sin fines de lucro… Traducido: cerca de una ONG por cada cuatrocientas personas. Y el estudio “El voluntariado en la Unión Europea” contabilizó 93 millones de europeos comprometidos con este tipo de actividades.

En la Argentina, su importancia no es menor, aunque, debido a la diversidad y a la informalidad de algunas de ellas, es difícil llevar un registro fehaciente. Mariana Lomé, directora del posgrado en Dirección y Gestión de Organizaciones Sociales, de la Universidad de San Andrés (UdeSA), explica la situación: “Es muy difícil contabilizarlas, ya que hay distintos tipos de asociaciones civiles que van desde un club grande hasta un grupo de amigos que juntan dinero para una escuela del interior, y que, lo más probable es que no estén constituidos legalmente”. 

Desde Quieroayudar.org, el mapa interactivo que une a quienes quieren ayudar con las organizaciones sociales, diagnostican: “En la Argentina hay un porcentaje mayoritario de ONG que funcionan en la informalidad; o sea, no se encuentran debidamente inscriptas bajo una categoría que les dé entidad de asociación sin fin de lucro, fundación, cooperativa u otra forma. Por este motivo, no existe un registro exacto en cuanto a la cantidad de organizaciones. Aunque diversas fuentes hablan de entre ochenta mil y cien mil”.

Lomé coincide con las cifras: “Mario Roitter, profesor de nuestra entidad, señala cerca de ciento veinte mil organizaciones. En nuestro país, la fragmentación del sector es un factor importante: hay varias dedicándose al mismo tema. Otro punto para destacar con respecto a otros países: hay muchas más en proporción a la población. Todo esto implica que destinan demasiado tiempo y recursos a cumplir con los requisitos para poder funcionar –legales, fiscales, de gestión–, y se quedan sin energía para dedicarse a sus objetivos. Dispersas y sin una agenda en común, pierden peso específico a la hora de incidir en políticas públicas o establecer prioridades, mensajes masivos de concientización y acciones coordinadas”.

100 mil organizaciones hay en la Argentina. Es una cifra aproximada, ya que no existe todavía un registro oficial.

Abel Albino, quien en septiembre de 1993 fundó Conin, en la provincia de Mendoza, se suma al debate y explica que hay una relación estrecha entre los países desarrollados y no desarrollados, y la cantidad y el aumento de las organizaciones de la sociedad civil (OSC). Según el médico pediatra, en los primeros se procura auxiliar en situaciones relacionadas con catástrofes y calamidades. “En los países subdesarrollados, las ONG cubren los baches que deja el Estado. En la Argentina, el crecimiento de estas es muy sensible desde la crisis de 2002, y se abordan problemáticas como pobreza, educación, vejez, adolescencia, adicciones, y todo aquello que afecta a las comunidades más vulnerables”, describe Albino.

¿Cuáles son las categorías más demandadas? Según Quieroayudar.org, con más de mil cuatrocientas ONG distribuidas a lo largo y a lo ancho de nuestro territorio, son la educación y la tecnología. Si se trata de donaciones, lo que más se reclama son alimentos, dispositivos tecnológicos, útiles escolares y materiales de recreación.    

Dentro de sus fortalezas, las organizaciones sociales suelen ser vistas como confiables y respetadas. “Según un relevamiento de Civicus, comparten el podio con las organizaciones humanitarias y caritativas, el movimiento ambientalista, la Iglesia y los colectivos femeninos —enumera Lomé. Y agrega—: Lo que hay que destacar es el compromiso de sus integrantes con la tarea, y la capacidad de detectar causas en las que hay que actuar de forma inmediata. Y cómo, a partir de esto, se genera conciencia pública sobre un tema”. 

Si retomamos las estadísticas de Quieroayudar.org, el 68 % de las personas que acuden a este sitio web se ofrece como voluntario, y un 22 % desea hacer una donación. Con respecto a la fuerza del voluntariado, Albino considera: “Sacamos la deducción de que, en sus diferentes formas, esta supera al personal rentado de la Argentina. Es notable la nobleza con la que el pueblo responde ante situaciones convocantes. El trabajo del voluntario es fundamental, ya sea desde el área directiva –con sus aportes contables, financieros, legales, estratégicos y técnicos–, como desde lo operativo, con horas de dedicación amorosa a quienes los necesitan, tarea gratificante y que dignifica a ambas partes”.

80% del personal de las organizaciones sociales argentinas está compuesto por voluntarios.
Del dicho al hecho
A la hora de querer emprender en el “Tercer Sector” hay que optar entre ser una asociación civil o una fundación. Marcela Baigros, fundadora de “Cero a la derecha” (www.ceroaladerecha.org), explica: “La diferencia entre las asociaciones civiles  y las fundaciones es que las primeras están compuestas por gente que trabaja para un determinado grupo. Por ejemplo, un club, una escuela, una mutual. En cambio, la fundación se aboca a la sociedad en general. ¿Por qué la mayoría se inclina por constituirse como una asociación civil? Porque requiere hacer un depósito en una cuenta bancaria de doscientos pesos. ¿La fundación? Doce mil pesos”.

En la Guía Legal para Emprendimientos Sociales en Argentina, que elaboró el estudio Beccar Varela, junto a la Universidad Di Tella y la Fundación Thomson Reuters, se ahonda en las características que comparten una fundación y una asociación civil:?tienen baja carga tributaria, CUIT, pueden contar con voluntarios, emitir facturas, abrir una cuenta bancaria propia, obtener el dominio ‘.org’ para la página web, y registrar dominios de marcas a su nombre. A favor de la asociación civil, pueden producir bienes y prestar servicios, pero sin fin de lucro. 

Tanto una como otra deben estar alertas a lo siguiente: los integrantes no pueden distribuirse los dividendos ni disponer del remanente de los bienes cuando se liquida la fundación o asociación. El plazo para que una fundación pueda iniciar actividades puede demorarse hasta dos años. ¿Las asociaciones? Hasta dieciocho meses.

“Cuando me consultan acerca de armar una ONG, propongo evaluar bien cuánto más es lo que se quiere crecer. Porque se puede trabajar muy bien como organización no formal, siempre y cuando se tenga una misión clara”, aconseja Baigros.
¿El fin de las ONG?
Dentro de las instituciones que trabajan por el bien común y buscan generar un impacto a nivel social o ambiental, se está forjando un nuevo fenómeno. Se trata de las empresas sociales, una figura que se sitúa en el medio de las empresas tradicionales y las ONG. 

Constanza Connolly, abogada del estudio jurídico Beccar Varela, resume: “El concepto de empresa social se está usando en todo el mundo, aunque la Argentina no cuente con un régimen jurídico que lo respalde. Se trata de una organización que funciona como una empresa, pero de manera sostenible, sustentable, no distribuyendo utilidades, y sin un fin de lucro. Muhammad Yunus, autor del libro Las empresas sociales, habla de pasar de la ONG a una empresa social, haciendo referencia a que funcione con los principios de una compañía: rentabilidad y sustentabilidad”. 

En la guía del estudio Beccar Varela se expone: “El sistema actual está fragmentado, ya que las organizaciones privadas solo pueden optar por organizarse como una ONG o como una sociedad comercial. Hoy, encontramos entidades privadas que fueron  incorporando enfoques sociales, éticos y medioambientales –como la Responsabilidad Social Empresaria–, así como ONG que buscan desarrollar una gestión económicamente rentable y eficiente para alcanzar la sustentabilidad. Surgen, entonces, nuevos tipos de figuras jurídicas que combinan los dos aspectos, el impacto social/ambiental y la rentabilidad, tales como las Empresas B, las Sociedades de Beneficio de Interés Colectivo, y las empresas sociales”.

El concepto de mezclar el lucro con lo social se está imponiendo en innumerables jurisdicciones mundiales. “En Inglaterra se llama Comunity Interest Company; en el Canadá, España y los Estados Unidos se denominan B Companies —grafica Connolly. Y continúa—: Nosotros estamos trabajando en un proyecto de ley para darle un marco jurídico a la empresa social. Se trata de las sociedades de beneficio e interés colectivo –BIC–”. 

En vista de esta tendencia en auge, ¿cuál será el futuro de las ONG? Connolly concluye: “Más allá de que sigan existiendo fundaciones y asociaciones civiles, muchas de ellas van a mutar a empresas sociales para poder cumplir de manera más eficiente sus objetivos. Hay montones de asociaciones civiles que, por depender de recursos ajenos, tienden a desaparecer en el tiempo. Estas empresas sociales buscan poder tener un financiamiento propio para poder llevar a cabo sus objetivos”.
El “Tercer Sector” en el mundo entero* 
*Tres de cuatro colaboradores internos de las Organizaciones no Gubernamentales son mujeres, pero la mayoría de las posiciones de liderazgo en las organizaciones sin fines de lucro las ocupa un hombre.

*El Índice Civicus de la Sociedad Civil Argentina estima en sus registros que más del 80 % del personal de las organizaciones sociales argentinas está compuesto por voluntarios. 

*El 40 % de la población en Francia ofrece su tiempo como voluntario en organizaciones sociales. El 22 % dona dinero de manera regular.

*Fronteras adentro de los Estados Unidos, el valor monetario de un voluntario por hora es de 23 dólares.

*Según las estadísticas de Charity Navigator, en 2015, el total de donaciones hacia organizaciones benéficas fue de 373.25 billones de dólares.

*En Inglaterra y Gales hay registrados 3,2 millones de voluntarios y 165.000 organizaciones benéficas.

*Fuente: Idealistas Blog.


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