Entrevista


Como el Zorzal


Por Mariano Petrucci.


Como el Zorzal
Cuando se cumplieron 80 años de la muerte de Carlos Gardel, Leonardo Pastore decidió recrear su sonido en un disco grabado como en la década de los treinta. Producido por León Gieco, aconsejado por Plácido Domingo y con giras hasta en el Japón: un cantante de época que entona fuerte.

Un marciano. Eso era a los diez, doce años, cuando se paraba en el medio del mítico Café Tortoni y sorprendía a propios y extraños cantando los temas de Agustín Magaldi e Ignacio Corsini, o entonando aquello de “Linyera soy, corro el mundo y no sé adónde voy. Linyera soy, lo que gano lo gasto, o lo doy. No sé llorar, ni en la vida deseo triunfar... No tengo norte, no tengo guía, para mí todo es igual”. 

Un pequeño y valiente Leonardo Pastore le hacía frente a tangos, valses y milongas, ante la mirada atenta de un público exigente, orquestas típicas y personajes de la bohemia porteña. Seguramente, todos advertían un brillo especial en sus ojos cuando era el turno de las canciones de un tal Carlos Gardel. “Es el máximo intérprete de nuestra música popular y hasta diría de habla hispana. A su vez, es motivo de inspiración para varios artistas, incluso de diversos géneros. 

Hasta el gran Horacio Guarany llegó muy joven a Buenos Aires porque quería cantar los tangos de Gardel…”, desliza un Pastore ya maduro, consolidado en su faceta artística –algo que se pueden comprobar en sus exitosas giras por el país, el Uruguay, el Perú, Colombia, Ecuador y el Japón–.

“Carlos Gardel siempre fue mi ídolo. Además, me remonta a ese niño que quería ser como él”.

Tal es su admiración por el “Morocho del Abasto” que, al cumplirse ochenta años de su muerte en aquel fatídico accidente aéreo en el aeropuerto de Medellín (Colombia), decidió darle forma a su proyecto más ambicioso: un disco que no solo revisa parte del riquísimo repertorio gardeliano, sino que recrea su mismo sonido. ¿Cómo? Respetando el número de músicos que grababan con el “Zorzal Criollo”, los instrumentos que utilizaban y las líneas melódicas. 

Así fue como Pastore se sumergió en una profunda investigación junto a Lucio Bruno Videla y Hernán Malagoli, quienes se ocuparon de transcribir en forma totalmente fidedigna los arreglos de Terig Tucci, uno de los últimos directores de orquesta de Gardel. “Fueron meses y meses de analizar grabaciones que tienen casi cien años. Si bien la voz de Gardel luce única e insuperable, los detalles instrumentales parecen ocultos o se pierden en el conjunto. Discutimos mucho para concluir qué notas realmente tocaban, y así poder acercarnos a lo que se imponía en los años treinta. Para hacerlo a la vieja usanza, hasta grabamos todos juntos, como se estilaba en aquella época”, repasa este hombre oriundo de la bonaerense Lanús, esposo y padre, que cocina casi todos los días con la radio prendida, “porque, de lo contrario, me sale mal la comida”. 

La frutilla del postre de Carlos Gardel Original fue la producción de León Gieco. La empatía entre los dos nació cuando Pastore estaba haciendo otro homenaje, en aquella ocasión a Alfredo Zitarrosa. “Le conté sobre mi tributo al célebre cantautor, poeta y escritor uruguayo, y me dio grandes consejos. Se entusiasmó tanto conmigo que quiso involucrarse en este trabajo sobre Gardel. Fue él quien me mandó a mezclarlo con Jorge ‘Portugués’ Da Silva, que dejó la placa hecha un vinilo —se enorgullece. Y continúa—: Gardel solía cantar en la puerta de los teatros para quienes no podían pagar la entrada de sus presentaciones. Era muy solidario, ayudaba a los chicos más humildes, a los canillitas… Para mí, León es el Gardel de nuestro tiempo. Aparte de ser dos referentes populares, comparten una veta social fortísima”.

Mix
En Leonardo Pastore se mezcla lo que en el pasado se denominaba “cantor nacional” con el cantante de formación académica. Esta cruza se da, producto de entonar tangos y obras populares, y, paralelamente, ser tenor protagonista de las más importantes óperas. En su primera faceta, Pastore se destaca con piezas de Atahualpa Yupanqui, Alfredo Zitarrosa, Agustín Lara, María Grever y Eduardo Falú, hasta Carlos Gardel, Charlo, Juan Carlos Cobián y Aníbal Troilo. 

En cuanto a lo lírico, se puso al frente de títulos como “Fausto”, “Werther”, “Rigoletto”, “Tosca”, “La Bohème”, “La Traviata”, “El elixir de amor”, “Pagliacci” y “Los cuentos de Hoffmann”, entre otros.

–Respirás Gardel. ¿Qué significa?
–Siempre fue mi ídolo. Además, me remonta a ese niño que quería ser como él, que esperaba sus aniversarios para ver sus películas. A lo siete años, peinado a la gomina y con un pañuelo en el cuello, le pedía a mi abuela que me enseñara “Mi Buenos Aires querido”… 
“Le canté en privado a Plácido Domingo, y actuaba en los eventos benéficos de ‘Lolita?Torres’. Los dos me aconsejaron mucho”
Yo vengo a ofrecer mi corazón
A Héctor De Rosas, quien se desempeñó junto a Astor Piazzolla en la década de los sesenta, también le pareció un marciano. Lo descubrió una de esas tantas noches en el emblemático Tortoni. Maestro de canto, lo invitó a tomar clases con él, iniciando una formación vocal que luego completaría con otra inolvidable figura: la soprano Nilda Hoffman.

Es que si hay algo para lo que Pastore tuvo habilidad, es para saber rodearse. Así fue como, en diferentes etapas, gozó del apoyo y el aval de Imperio Argentina, “Lolita” Torres y hasta Plácido Domingo. “Tuve la suerte de poder cantarle a Plácido en privado. Conocerlo fue increíble: lo suyo es más valioso en lo humano que en lo profesional. En cuanto a ‘Lolita’… Con mi hermano gemelo Marcelo actuábamos para sus eventos benéficos. ¡Esa mujer cantaba en serio! Tanto Plácido como ‘Lolita’ me aconsejaron mucho”, confiesa.

Pero más allá de los nombres rutilantes, Pastore destaca a una persona por sobre el resto: su papá. “En mi casa siempre estaba sonando algo… Él fue quien me hizo amar la música –admite–. Hoy tiene 87 años y todavía nos sentamos a escuchar discos como cuando era chico. Es más, a veces lo llamo y le digo: ‘¡Adiviná lo que acabo de encontrar de Gardel!’”. 

–Habiendo hecho un álbum que recupera las raíces del género… ¿Cómo te sienta el tango “aggiornado” para atraer a las jóvenes generaciones?
–No estoy en contra de esa visión moderna del tango, pero pienso que no debe dejar de respetarse la melodía y el texto. En pos de esa modernidad, se hacen tantos cambios que no terminamos de reconocer un clásico como “Los Mareados”. De tanta vuelta que le dan… uno queda más mareado (risas). Fuera de broma, eso es a lo que apunté con Carlos Gardel Original: no dejar totalmente de lado las fuentes, los orígenes. No se puede cantar “ahora, cuesta abajo en mi rodada” con una actitud canchera. 

–Leonardo, ¿cuál es la actualidad del tango argentino? 
–Tenemos excelentes músicos, muy buenos intérpretes y se están escribiendo nuevas piezas. En ese sentido, creo que estamos atravesando un camino muy interesante. En mi opinión, debería ser obligatorio, al menos una vez por semana, que los representantes del 2x4 aparezcan en las radios y en los canales de televisión. Lo digo humildemente: no todo es reality show. Al público le encanta, se emociona con las letras… Lo confirmo en cada uno de mis recitales: hombres y mujeres de distintas edades repiten de memoria los versos, piden un título u otro… Desterremos ese preconcepto de que es música para gente grande. El tango no está perdido. Debe y tiene que difundirse más.

Pastore es de la idea de que los mayores logros son los que se dan fronteras adentro del corazón. Por eso, no renuncia por ninguno de sus compromisos musicales a la rutina familiar, a la reunión con sus amigos, a su universo paralelo con sus libros y sus discos de colección. “Siempre les reitero a mis alumnos de canto o a colegas que recién están arrancando: el artista no solo se debe a los espectadores, sino a sí mismo. Yo viví experiencias alucinantes. Me di el gusto de asumir los roles de tenor más importantes... Pero nunca perdí la alegría y la pasión por cantar, y disfrutar ese momento íntimamente. Después, si ese deleite mío le acaricia el alma a otros… ¡Maravilloso!”, exclama.  

“Desterremos ese preconcepto de que es música para gente grande. El tango no está perdido”.

– ¿Y para el futuro? ¿Qué se viene?
–Seguir cantando. Tan simple como eso. Los artistas somos soñadores: fantaseamos con un mundo mejor, sin hambre, sin violencia, sin injusticias. Son utopías, pero, a través del arte, debemos aportar un granito de arena para hacer la vida más llevadera.   
Tras los pasos de Carlitos
“Por una cabeza”, “Yira, yira”, “Cuesta abajo”, “Volver”, “Lejana tierra mía”, “Mano a mano”, “El día que me quieras” y “Mi Buenos Aires querido” son algunas de las perlas que Leonardo Pastore eligió para Carlos Gardel Original. “Además, hay obras como ‘Madreselva’ –que Gardel registró con un sexteto dirigido por Francisco Canaro–, el famoso foxtrot ‘Manos brujas’, y una versión libre del estremecedor ‘Silencio’”, detalla Pastore. 

Amén de la producción de León Gieco, y el trabajo de Lucio Bruno Videla y Hernán Malagoli, se destaca la labor de Pabo Alessia en las guitarras. Para mayor información, se puede ingresar al sitio web www.leonardopastore.com

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