Investigación


“Educamos para empleos que ya no existen”


Por María Sol Oliver.


“Educamos para empleos que ya no existen”
Matt Barrie, fundador de Freelancer.com, habla sobre las transformaciones aceleradas por los cambios tecnológicos y las nuevas generaciones en el ámbito del trabajo. Qué es lo que se impondrá en el mercado laboral del futuro.

Tienen entre 20 y 35 años, y forman parte de una generación que ya no aspira a trabajar en grandes compañías. Prefieren horarios flexibles, estructuras laxas, ya que valoran su tiempo libre y le dan lugar a sus sueños, a sus proyectos personales. La irrupción de los millenials en el mercado laboral ha estado acompañada de muchísimos cambios, y la pirámide organizacional, tan propia del siglo XX, pasó a la historia.

Esta es la parte conocida del primer cuarto del siglo XXI y el punto de partida de la charla con Matt Barrie, el australiano que fundó y dirige Freelancer.com, la plataforma de empleo independiente (crowdsourcing) más grande del mundo. Si hay algo que caracteriza a este entrepreneur de 43 años es su cosmovisión. Anticipa el futuro y apuesta por él. “En el ámbito laboral, las verdaderas transformaciones están produciéndose a partir de los individuos y no desde las grandes empresas o corporaciones, como sucedía hace veinte o treinta años”, dice distendido, con un tono apacible y una sonrisa blanca y brillante.

¿Qué depara el segundo cuarto de siglo? Todo pareciera indicar que el viejo paradigma se invierte y da lugar a uno nuevo, fundamentado en el talento y las capacidades individuales, destinadas a crear soluciones para el escenario inédito que imprime la realidad. Las crisis económicas, que en general se dan globalmente, han ido conduciendo a un cambio de mentalidad y a una redefinición en los modos de subsistencia, luego de que muchos oficios hayan quedado obsoletos. Y los cambios no son solo económicos, sino que también se dan en el marco de las interrelaciones sociales. 

Barrie cree que las grandes compañías irán transformándose con el desarrollo paralelo de pequeños y medianos emprendedores, con proyectos personales propios y de carácter colaborativo. “Investigaciones realizadas por la universidades de Harvard y Stratford aseguran que, en la actualidad, el 99 % de los trabajos se están generando desde pequeñas empresas. Al reestructurarse, las grandes empresas cierran puestos de empleo y así están perdiendo talentos que son absorbidos por start ups”, explica.

La gran transformación que produjo Internet es que dos o más personas que residen en distintos puntos del mapa, y que tal vez ni se conocen, pueden trabajar colaborativamente en un mismo proyecto. Freelancer, por caso, es una de las plataformas que unen al generador de una idea con un diseñador, un desarrollador de software, un creador de contenidos o quien sea necesario para que puedan confluir y llevar adelante esa idea.

“Lo más sorprendente es que organizaciones como la Nasa trabajan en nuestra plataforma. Por ejemplo, en un concurso para el que se postularon 121 personas de todas partes del mundo. Cada uno presentó una versión de lo que ellos necesitaban: un brazo robótico capaz de aferrarse a una estación espacial –cuenta orgulloso Barrie. Y ratifica–: Antes, las innovaciones ocurrían adentro de las grandes corporaciones. Ahora, esas mismas corporaciones salen a buscar ideas en las pequeñas empresas o en talentos individuales. Una persona que vive en un pueblo chiquito de la India o en Córdoba o en Santiago del Estero, puede estar trabajando para la Nasa”.

–Teniendo en cuenta las diferencias entre los países, algunos más desarrollados, otros con economías más débiles… ¿cómo influirá este modo de trabajar en el mapa geopolítico del futuro?
–A varios países les faltan talentos. Este sistema permitirá que se cubran cupos laborales según sus demandas y características demográficas, lo cual se traducirá en mayores oportunidades para muchos. En la India, catorce millones de personas ingresan por año al mundo laboral. Caso contrario, al Japón le falta gente. Tiene una tasa de natalidad negativa, es una economía supercerrada y son poco abiertos a los inmigrantes. Las empresas fabricantes de pañales producen más para adultos mayores que para bebés. Esto es un dato real, lo cual da una pauta del envejecimiento de la pirámide poblacional: probablemente, en un futuro no tan lejano, no lleguen a cubrir todos los puestos laborales con sus propios habitantes, por lo que deberán buscar talentos alrededor del mundo. Esa es la tendencia.

– ¿En qué tipo de países se está desarrollando más rápido este modo de trabajo colaborativo? 
–En todos lados. Nosotros, en principio, tuvimos mucha presencia en Asia, Europa del Este y la India, donde se siguen haciendo trabajos de muy buena calidad y a un buen precio. En mayor medida, desde estos países se brindan servicios a Norteamérica, Gran Bretaña y el Canadá. Luego, el intercambio de trabajo se fue haciendo más parejo a medida que el mapa se fue abriendo hacia Latinoamérica.

–Matt, en Latinoamérica en general, y en la Argentina en particular, existen dos grandes obstáculos para las plataformas online de trabajo colaborativo: la brecha tecnológica –quienes no tienen acceso a los dispositivos ni a Internet–  y un sistema educativo que no termina de adaptarse a las necesidades laborales del futuro. ¿Cómo se afronta esto?
–En Latinoamérica, la brecha de conectividad no es tan grande, y tampoco está tan lejos de cerrarse. El tema de la educación es más complicado porque es algo que sucede en todo el mundo. A los chicos se los educa para que trabajen en empleos que ya no existen. En Australia, por ejemplo, se enseña alemán, francés, pero no chino. Todavía se les dice a los alumnos que las dos grandes profesiones que les asegurarán un buen futuro son medicina y abogacía.

– ¿Cómo ayudar a los niños a que desarrollen capacidad de autogestionarse, sin la necesidad de que el día de mañana alguien les dé un trabajo?
–Realmente no lo sé, pero cuando visito las escuelas compruebo que a cualquier chico le gustaría aprender sobre Google Glass, autos que se manejan solos o cuestiones del espacio. O sea, cosas más modernas y disruptivas. Es una etapa muy compleja para ellos, porque se les sigue enseñando con una mentalidad del siglo XVIII. Es muy difícil que vean que lo que les muestran como ciencia ficción puede ser un trabajo factible en el futuro.
Mirando al sur
Matt Barrie visitó por primera vez la Argentina en 2012. Había elegido Buenos Aires para lanzar la versión en español de Freelancer, que por entonces, contaba con 12.500 usuarios en el país. En ese momento, aseguró que, en un año, se quintuplicaría esa cifra. Y no se equivocó. En la actualidad, se registran 200.000 usuarios. Recientemente, Berrie regresó por estos lares con un desafío superador: potenciar la penetración de la web en la región, con la consecuente apertura de nuevos proyectos de trabajo independiente (hoy llegan a 1,5 millones). Freelancer.com es una bolsa de trabajo online en la que se pueden solicitar servicios en más de novecientas áreas. Con 20 millones de usuarios, está apuntado a pequeñas y medianas empresas como a trabajadores independientes. Su sede principal es en Sidney, pero cuenta con oficinas en Buenos Aires, Londres, Yakarta, Manila, Vancouver y San Francisco.

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