Entrevista


“Me siento mejor que nunca”


Por Belén Herrera.


“Me siento mejor que nunca”
Figura de la pantalla chica, Brenda Gandini estrenó con pocos días de diferencia dos películas y una obra de teatro. Aquí, además, habla sobre la maternidad y su vida con Gonzalo Heredia.

En un despojado camarín de los estudios que Telefe tiene en la localidad de Martínez, al norte de la provincia de Buenos Aires, Brenda Gandini se sienta sobre unos almohadones en el suelo y se toma un descanso de las grabaciones de la tira Amar después de amar que se emitirá el año que viene por el canal de las tres pelotitas. Es la hora del almuerzo y, mientras todos aprovechan el bar para ir a comer, la tranquilidad de ese lugar la inspira para hablar sobre Resentimental, la película que protagoniza Lucila Polak, y en la que se puso al frente de un jugado papel.
 
Se trata de la relación de amor entre una directora de cine y una modelo devenida en actriz. “Es un personaje sensible, pero a la vez, bastante vacío”, dice sobre Sofía, con la que tiene pocas cosas en común: mientras una está eclipsada por el mundo de la fama y la superficialidad, la otra, la verdadera Gandini, tiene los pies sobre la tierra. Nada hace que se la crea: ni su belleza, ni ser la mujer del galan de telenovelas, Gonzalo Heredia, ni ser la hija de Daniela Cardone. Sentada ahí, con su teléfono en la mano, parece una mujer mucho más segura que la de hace algunos años. La maternidad le ordenó sus prioridades y, a pasos lentos pero firmes, fue encontrando su lugar dentro del medio. A días de haberse estrenado Las Ineses, se prepara para la llegada de Resentimental a la cartelera de los cines. Además subió a escena con Pieza plástica en el Centro Cultural San Martín, y graba ADDA, Amar después de amar, la tira que emitirá Telefe. El tiempo no le sobra y los minutos cuentan.

–Cine, teatro, televisión, ¿dónde te sentís más cómoda?
–No puedo elegir. ¡Me siento tan bien en los tres! El teatro es un entrenamiento actoral diario. Me permite mejorar, probar cosas diferentes. Sobre todo, cuando no tengo tiempo de seguir estudiando, que es algo que me encantaría retomar. Pero también necesito hacer televisión porque me da un alcance más masivo, y es lo que hace que la gente me vaya a ver al teatro. El cine es como un sueño realizado. Si hace dos años me preguntaban cuál era mi sueño, era hacer cine. ¡Y ya filmé dos películas! Me encantaría que la industria crezca en la Argentina, y que todos los actores tengan la posibilidad de trabajar en las tres ramas porque son preparaciones muy distintas.

–Con respecto a Amar después de amar, ¿podés adelantar algo? ¿Por dónde va la trama?
–En la tira soy Lina, una abogada que tiene un romance con el personaje de Franco Masini. Lo que cuentan ellos es el amor entre una mujer y un chico más joven.
 
Nacida en Cipoletti, Río Negro, hace 32 años (los cumplió el 8 de agosto),?empezó su carrera como modelo hasta que Cris Morena la eligió para interpretar un papel en la exitosísima Floricienta. En TV participó en tiras de primera línea, como Sos mi vida, Chiquititas sin fin, Romeo y Julieta, Cantando por un sueño, Vidas robadas, Ciega a citas, Niní, La dueña, Mi amor, mi amor, Esa mujer y Noche y día. En teatro hizo Floricienta, La jaula de las locas, Hombre Araña, Abrázame y El secreto de la vida. Y, como si fuera poco, fu elegida para ser la protagonista del videoclip Porque aún te amo, del cantante Luciano Pereyra.

– ¿Qué tenés en cuenta a la hora de elegir un proyecto?
–Primero, la historia y el personaje. Trato de no ser repetitiva en mi elección, para sentir que no hago siempre lo mismo, y para poder brindarle algo bueno al producto. Ahora me llaman más para castings, y eso está bueno porque te ven en otro lugar. Estoy a favor de los castings porque si no, uno se queda con el prototipo de lo que vende.

– ¿Vos seguís haciendo castings?
–Sí. Por ejemplo, para las películas. Hace poco fui a uno para un unitario muy importante en el que quería participar también y no quedé. Me frustro por eso, me digo que soy malísima, me peleo conmigo misma. La profesión del actor es complicada porque trabajamos con nuestros sentimientos todo el tiempo.

– ¿Cómo es Sofía, tu personaje en Resentimental?
–Es una chica que se pone de moda porque empieza a salir con una directora de cine que es muy conocida, y se marea con ese mundo de fácil acceso a todo. A pesar de tener muchas cosas materiales que la llenan, está vacía de amor.

– ¿Tenés algo en común con ella?
–No. Solo nos parecemos en la apertura mental. Yo trato de no juzgar a los demás, de no señalar con el dedo acusador. Pongo el ojo crítico en mí.

– ¿Construiste sola el personaje?
–Tuvimos una coach que nos ayudó. Creo en el trabajo en grupo. Me parece que los actores necesitamos conocernos previamente. Está buena esa relación que se va generando en el día a día, en los ensayos. Ese contacto con la otra persona hace que, a la hora de filmar, no invada la vergüenza y haya una confianza que nos permita crear libremente.

– ¿Cómo fue tener que interpretar escenas lésbicas?
–Yo lo tomé como un juego, un trámite. No me da pudor. Por eso creo que están buenos los ensayos, donde uno puede decir “Yo voy a hacer esto” y, de esa manera, avisarle al compañero. No tuve ningún problema. Me sentí supercontenida también por el director.

– ¿En algún momento de tu carrera te hicieron notar que eras la hija de Daniela Cardone? ¿Te pesó?
–No, para nada. Quizás al principio, cuando era muy chica, y me vivían hablando de ella. Pero siempre me trataron con respeto, me cuidaron. Creo que podría haber sido peor. Lo que en algún momento pude haber padecido, hoy siento que me preparó para enfrentar el mundo del espectáculo.

– ¿Cómo sos como mamá?
–Muy hincha, una mamá enamorada de su hijo. ¡Es un amor tan difícil de describir… me enseña tanto!

– ¿Por ejemplo?
–Que lo que realmente importa es el amor más puro. Lo primero que hizo fue ordenar mis prioridades, corrió mi ego por completo. Un hijo es lo más importante que te pasa en la vida, lejos. Primero, porque son nuestros y después no lo son, son hijos de la vida. Entonces, trato de brindarle las mejores herramientas para encarar su futuro. Intento tener una relación de mucho diálogo, le explico todo, y él entiende todo. Eloy (5) me hace una sonrisa y enseguida me alegra el día. Es un gran compañero.

– ¿Te gustaría tener otro hijo?
–Sí, sobre todo para que no sea hijo único. Pero por ahora siento que no puedo. Si viene será un regalo hermoso de la vida, sino más adelante.

–Como madre, ¿reconocés cosas de Daniela en vos?
–Sí. Por ejemplo, en la manera liberal de criarlo. Yo quiero que él elija, que tome sus decisiones, y lo voy a bancar en cualquier decisión, en todos los aspectos. Obvio, no estamos hablando de locuras, porque si bien puedo tener un pensamiento liberal, existen ciertos límites. Mi mamá fue un poco así; en cambio, mi papá era más conservador. Siento que tomé de cada uno lo justo para ser un poco neutral. O?sea, ni muy muy, ni tan tan.

–La maternidad puede atentar contra la pareja. ¿Cómo fue reencontrarse con Gonzalo?
–Recién ahora estamos volviendo a ser “novios”. Es una etapa. Nos peleamos como todas las parejas, pero hablamos mucho, todo podemos dialogarlo. Desde el principio me contuvo, ya que, de repente, tenés a cargo un ser humano que te demanda las veinticuatro horas del día. Yo estaba acostumbrada a ser independiente desde los 17 años, y todo te cambia: el cuerpo, las hormonas, el trabajo. Para mí, la madre que dice que se conectó desde el minuto uno con el bebé miente. Si bien hay una conexión que traspasa cualquier vínculo, te tenés que conocer. Para eso tenés que estar tranquila, y yo estaba re nerviosa. El apoyo de Gonzalo fue fundamental. Hay que armar equipo.

–De tu vida anterior a Eloy, ¿extrañás algo?
–No. Tal vez podría haber viajado más, pero como le tengo pánico al avión, no lo hubiese hecho de cualquier manera. Hoy me siento mejor que nunca. Muy plena, muy conectada con la sensibilidad, con el amor puro, para nada enroscada con cosas que no valen la pena. Es un gran momento.

– ¿Con Gonzalo les gustaría formalizar algún día? ¿Fantasean con esa idea?
–Sí, siempre lo hablamos. La verdad es que tenemos ganas de hacer alguna fiesta, sobre todo para celebrar el amor. El sentimiento va mutando a lo largo de los años. Hoy siento que lo amo más que nunca porque nuestro amor se ramificó por otros lugares. No era ni es solamente una atracción física: estamos más plenos y afianzados que antes. Pero no necesito formalizar. Nosotros tenemos que estar bien. El resto no tiene por qué saberlo.

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