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Cuestión de actitud


Por Agustina Tanoira.


Cuestión de actitud
En las antípodas de los países más felices del mundo, Latinoamérica se destaca por contener a los más positivos. ¿Los motivos? La capacidad de disfrutar de los vínculos y de vivir el momento presente.
  
Imágenes de violencia, desastres naturales, masacres, guerras y amenazas de ataques terroristas se suceden en las tapas de los diarios, en la televisión y en cada una de las pantallas de los dispositivos electrónicos. A ojo de buen cubero, vivimos saturados de malas noticias que tienen un efecto tóxico en nuestros cuerpos y nuestras mentes.
 
Pero aunque todo parezca horror y desolación, al final del día las emociones positivas predominan por sobre las negativas. Eso, por lo menos, afirma la encuesta Global Emotions, confeccionada por la consultora Gallup. Sonreímos, reímos y nos sentimos respetados con mucha más frecuencia de lo que nos estresamos o preocupamos. Y eso no es poco. Lo que también impacta –y desconcierta, por qué no– es que los países más optimistas no son los más ricos ni los más desarrollados. Gallup midió este punto elaborando un ranking, y siete de los diez primeros puestos los ocupan naciones latinoamericanas: El Paraguay lleva la delantera, seguido por Guatemala y Honduras. A la Argentina no le va tan mal y se consolida en la segunda decena.
Felices versus positivos
Todos los años, las Naciones Unidas publica el Informe Mundial de la Felicidad. Dinamarca se ubica como el país más feliz del mundo, seguido por otros también nórdicos. 

¿Cómo explicar, entonces, que el Paraguay lidere este estudio de Gallup? La clave está en reconocer que ser positivo y ser feliz están relacionados, pero no son lo mismo. Jon Clifton, director general de esta encuesta mundial, aclara: “Si se piensa que la felicidad es la forma de ver la vida o, como lo plantea la encuesta, cómo uno cree que es su vida actualmente en una escala de cero a diez –siendo cero la peor posible y 10 la mejor–, los daneses y los suizos son las personas más felices del mundo”. Pero Clifton cuenta que la situación varía cuando se considera la felicidad en relación a cómo la experimentamos en la práctica. “En términos de risa, sonrisa y disfrute, los latinoamericanos son los más felices –acota. Y brinda un ejemplo para ilustrar la diferencia entre “percibir” y “experimentar” la vida–: “Tomemos dos mujeres estadounidenses, una con hijos y otra sin hijos. ¿Quién valora mejor su vida? Estadísticamente, la mujer con hijos. ¿Quién sufre más estrés? Esta misma madre”.

Con relación a las emociones negativas, al estrés (34 %) le siguen el dolor físico (31 %), la tristeza (23 %) y la rabia (20 %). Estas experiencias también se distribuyen de manera desigual en el mundo. Huelga decir que los países en guerra, como Siria e Irak, son los que reflejan estados de tristeza y rabia que afectan a la mayoría de la población.

70% de los individuos reconoció haber sonreído y reído varias veces el día anterior
¡Latinoamérica!
Gallup realiza el informe anualmente. Esta vez, se llevó a cabo a partir de casi ciento cuarenta y siete mil entrevistas, a personas de ciento cuarenta países. El núcleo del cuestionario se concentró en lo que les había sucedido a los entrevistados el día anterior: si se habían sentido descansados, si habían sido tratados con respeto, si habían reído o sonreído mucho, si habían aprendido algo interesante, si experimentaron sentimientos positivos y si habían disfrutado. Pero también les preguntaron acerca de las experiencias negativas vinculadas al dolor, la tristeza, la rabia, el estrés y la ira. ¿El resultado? Más del 70 % de los individuos reconoció haber sonreído y reído varias veces (en Ucrania, Irak y Siria, menos de la mayoría reconoció haberlo hecho).

Hace unos años, el Paraguay lidera el ranking con 84 % a su favor, seguido por Guatemala y Honduras (ambos con 83 %), un dato interesante si se tiene en cuenta que, en este último, se encuentra la ciudad de San Pedro Sula, una de las más violentas del mundo. El top ten restante lo completan Ecuador, El Salvador, Costa Rica, el Uruguay y Colombia. Las únicas naciones que no pertenecen a la región, y que aparecen entre los primeros puestos, son Uzbekistán, Indonesia y Suiza.
 
¿Por qué Latinoamérica? Varios analistas se animan a arriesgar que mucho tiene que ver la lista de prioridades del continente. Por esta latitudes lo que más se valora no es el trabajo, el éxito ni la riqueza, sino los vínculos, la familia, la comunidad. En América Latina no se vive para trabajar… se trabaja para vivir. Por lo tanto, es primordial pasar tiempo con el círculo íntimo.
 
A su vez, están los que opinan que en esros pagos tendemos a vivir el día a día. Obviamente, planificamos y tenemos aspiraciones y sueños, pero estamos más acostumbrados a correr el riesgo de no cumplir las metas, debido a que somos conscientes de que no siempre el futuro coopera para ello.

El clima es otro factor que incide: en muchos países latinoamericanos, especialmente lo más cálidos, los alimentos y el refugio no son una gran preocupación, ya que siempre hay peces en el mar y frutos en los árboles, y las temperaturas templadas no son una amenaza si hay que pasar alguna noche afuera.

Todo esto les permite gozar de la vida, la risa y las relaciones. Para “estar felices”, a los latinoamericanos les basta con tener las necesidades básicas resueltas, y estar rodeados de la familia y los amigos. No ponen la felicidad “en espera”. Disfrutan el momento.
 
+34% de la muestra reconoce sufrir estrés, siendo la emoción negativa que pica en punta.
¿El dinero hace a la felicidad?
El informe de Gallup no mide posesiones, cuentas bancarias ni confort. Allí se apunta a lo intangible: sentimientos y emociones. Por lo tanto, el resultado de la encuesta refiere a la salud emocional de la población mundial y la posibilidad aprovechar la vida al máximo. 

“El mayor patrón individual para evaluar suele ser el dinero –sentencia Clifton. Y continúa–: Pero este no tiene el mismo efecto sobre la forma en que cada uno vive. En Estados Unidos, una vez alcanzado un ingreso anual de setenta y cinco mil dólares, prácticamente no hay diferencia en cómo alguien percibe su vida. Algunos de los patrones para evaluarla incluyen el apoyo social, la generosidad y la libertad”.
 
El premio Nobel Daniel Kahneman, fundador de la economía conductual, considera que la palabra “felicidad” está un poco desgastada por usarse para demasiadas cosas. Prefiere distinguir entre el “Bienestar valorativo” y el “Bienestar experimentado”. “Se trata de conceptos diferentes aunque ambos refieren a la felicidad. Las personas con mayores ingresos que la media están relativamente satisfechas con sus vidas, pero apenas son más felices que los demás en cada momento. Tienden a estar más tensas; y dedican el mismo tiempo a actividades especialmente divertidas. De hecho, el efecto de los ingresos en la satisfacción vital parece ser transitorio", escribió Kahneman, junto a otros economistas y psicólogos, en la revista Science.

En definitiva: podríamos creer que ganar mucha más plata nos traerá felicidad, pero no necesariamente nos hará experimentar una mayor cantidad de sensaciones positivas.

+84% es el porcentaje que pone al Paraguay en el número 1 del podio de los países más positivos.
Será tu sonrisa
Podría suponerse que hay una predisposición cultural a ver el vaso medio lleno y a enfocarse en los aspectos positivos de todo. También, a interpretar el significado de la sonrisa: aunque aquellos que sonríen son tomados más favorablemente que los que no lo hacen, hay países que consideran que sonreír no es propio de las personas inteligentes o de las honestas. Más allá de esas interpretaciones, lo relevante es que si bien las noticias conspiran contra nuestra sonrisa, el instinto de ser positivo se sobrepone a todo.

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