Viajes


De viaje, en casa ajena


Por Daniela Calabró.


De viaje, en casa ajena
House sitting, wwoofing y work away son términos cada vez más acuñados entre los viajeros de hoy. Nuevas formas de alojarse.

¿Quién no recuerda las vacaciones que Cameron Díaz y Kate Winslet pasan una en la casa de la otra en la película El descanso? Una deja su pequeño hogar en medio de un valle inglés para instalarse en una megamansión en Los Ángeles, y viceversa. Del otro lado del charco, cada una encuentra el amor, pero eso ya es harina de otro costal. 

En los últimos años, se multiplicaron las modalidades de alojamientos alternativos, al punto de que los viajeros más avezados rara vez pagan por un lugar donde dormir. El intercambio de casas, como sucede en El descanso, comenzó a imponerse más y más. ¿Cómo funciona? En páginas como Stay4Free, Intervac, Intercambiocasas o Homelink, uno ofrece su vivienda a cambio de alojamiento en otro lugar. Si hay coincidencia, allá vamos. 
Otro de los sistemas universalizados es el Coachsurfing (algo así como “surfeo de sofás”), una comunidad online en donde uno busca alojarse en casa ajena, para que la experiencia de viajar también incluya nuevos amigos. 

Hoy, a estas iniciativas ya conocidas, se suma una larga lista de posibilidades, que van desde ofrecerse para cuidar una casa, hasta trabajar como voluntario en fincas orgánicas. Todo, a cambio de habitación y comida. 
House sitting
Estas dos palabras identifican a una comunidad que crece en el mundo y que hace poco tiempo empezó a sonar más fuerte en nuestro país. Una de sus principales impulsoras es Magalí Vidoz, una joven de 30 años que se autodenomina “gurú del house sitting”. Y tiene con qué: alrededor del globo terráqueo ya cuidó 25 casas, 30 perros, 20 gatos, una tortuga y una lagartija. Pero empecemos por el principio: de qué se trata esta nueva forma de viajar.

“El house sitting es una actividad por la cual alguien que debe dejar su casa por un tiempo ‘contrata’ a otra persona para que la cuide. En realidad, debería llamarse pet sitting, porque lo cierto es que lo que más le interesa a la gente es que sus mascotas estén atendidas. También hay muchas personas que tienen pileta, jardín o una huerta, y, cuando hacen un viaje, quieren asegurarse de que, al regresar, el pasto esté cuidado, los vegetales de la huerta hayan crecido y la pileta esté limpia”, introduce Magalí. 

¿Qué obtienen los viajeros a cambio? El alojamiento y mucho tiempo para conectarse verdaderamente con el destino elegido. “Por un lado, el house sitting te ayuda a viajar sin perder la sensación de hogar. Por el otro, te permite conocer un lugar de una forma no tradicional: te relacionás con la gente que vive ahí, comprás en sus mercados… Es una experiencia más local –destaca–. Además, el tiempo libre les permite a los emprendedores o nómadas digitales trabajar en sus proyectos”.
 
Viajera experimentada, bloguera (su página es caminomundos.com) y escritora de viajes, con esta modalidad conoció gran parte de Europa y Australia, y empezó a recopilar sus consejos en La guía definitiva de house sitting en español. Como todos, ella también tuvo una primera vez: “Hacía dos meses que estaba viajando por Europa, había vendido todas mis pertenencias y había dejado mi carrera en Córdoba. Pero las cosas no resultaron como yo pensaba y comencé a quedarme sin dinero. Luego de trabajar en una huerta en la Toscana italiana, se me prendió la lamparita y pensé en buscar casas para cuidar. Encontré una página en inglés, creé mi perfil y empecé a mandar solicitudes. A los dos meses, me llegó una respuesta positiva. La primera casa que cuidé fue en Alicante, España, de una familia con una perra. La mujer era alemana, él era italiano y los hijos habían nacido en Inglaterra”.

Nunca más paró: cuidó casas y mascotas en Andalucía, un pueblito cercano a Roma, en Turquía, en Camboya, en Indonesia, en cinco ciudades distintas de Nueva Zelanda, en Francia, en Alemania, en Bulgaria y en varios puntos de Australia. Las anécdotas abundan: unos viejitos australianos la adoptaron como su nieta durante un mes pese a que ya habían vuelto de su viaje; se encariñó tanto con dos perras que tuvo que volver a verlas; pasó mucho miedo en una casa victoriana del 1900 llena de habitaciones vacías; y vivió en el mismísimo desierto de Turquía.

“Siempre hago hincapié en que el que quiera hacer house sitting no lo viva simplemente como una forma de viajar gratis, sino como una manera responsable de conocer el mundo –aconseja. Y para quienes quieren embarcarse en la aventura, advierte–: Lo más importante es el armado del perfil. Uno debe pensar que, en definitiva, se postula para un trabajo. Ya instalados, podremos hacer todo lo que haríamos en nuestra casa, con la única diferencia de que no es nuestra y hay que ser responsables”.
 
Para imitar los pasos de Magalí, las páginas más conocidas son Trustedhousesitters, Housecarers, Mindmyhouse, Housesittersamerica y Kiwihousesitters (esta última, en Nueva Zelanda).
Work & travel
En este caso, también se trata de trabajar a cambio de alojamiento, aunque es mucho más que eso. Quienes lo vivenciaron, se centran en la experiencia grupal y en las nuevas relaciones.
 
Las páginas con más movimiento son Workaway y Helpx, en donde se ofrecen trabajos de pocas horas que van desde cuidar bebés hasta ser recepcionista de un hotel, portero de un edificio, jardinero o mesero en un bar, entre muchísimas otras actividades.
 
La Casona de Lobitos (www.casonadelobitos.com), un albergue para surfers en una playa peruana, participa de esta modalidad hace cuatro años. “Decidimos ser hosts de Helpx porque nos gusta ayudar a los viajeros. Además, estas experiencias nos permiten intercambiar ideas con gente de diferentes partes del mundo”, cuenta Abigail Núñez Cruz, una de las encargadas del lugar. “Las actividades en las que nos ayudan suelen ser de limpieza, y no les demandan más de cuatro horas al día. A cambio, les ofrecemos la comida y la estadía –comenta. Y prosigue–: Lo más lindo de esta modalidad son las experiencias compartidas, las noches de fogata y la amistad que formamos con voluntarios que se quedaron mucho tiempo porque les gustó nuestra forma de vivir”. 

Para los viajeros especialmente interesados en el contacto con la naturaleza, la mejor opción es Wwoof. “Se trata de una plataforma virtual específica de granjas ecológicas, en donde los viajeros pueden inscribirse y recibir información sobre distintos hosts. Cada uno ofrece un lugar para que las personas puedan hacer su aprendizaje en huertas, fincas y proyectos de permacultura, a cambio de casa y comida”, profundiza María Soledad Giannetti, desde Akapacha (www.akapachachascomus.com.ar), un espacio de ecoturismo en Chascomús en donde practican esta modalidad. “Somos hosts desde hace dos años, tanto en Wwoof como en Workaway. Nos gustó mucho la idea de abrir nuestra comunidad a personas extranjeras. Ya nos visitaron voluntarios de los Estados Unidos, el Brasil, Alemania, Austria, Colombia, Eslovenia, Irlanda, Dinamarca, Italia, Portugal, Australia, España, Rusia, Polonia, Marruecos y Bélgica. En general, el promedio de edad es de 25 años y vienen más mujeres que hombres”, describe Giannetti.

A cambio de las tareas, que van desde construcción sustentable hasta trabajos en la huerta, los viajeros reciben alimentación vegana y orgánica, alojamiento y aprendizaje en las áreas en las que se desarrollan. “Tuvimos voluntarios que vinieron por dos semanas y se quedaron meses, como Monique y Bruno, de Recife, Brasil. Se entabló un vínculo tan profundo que ahora están promoviendo en Pernambuco una comunidad de permacultura. Lo mismo sucedió con Javier y Paula, de Australia, quienes nos llevaron a dar talleres en su país. O una familia polaca, con su hijita Lila, de cuatro años, quien se sumó al espacio de aprendizaje para niños y terminó hablando perfecto español, además de compartir palabras en polaco con los chicos de Chascomús. Todas esas experiencias son invalorables”, concluye Giannetti.
Otras modalidades
Global freeloaders: Organización para alojarse sin gastar dinero. A cambio, exigen el compromiso de recibir a tantos viajeros como visitas se hayan realizado. www.globalfreeloaders.com

Pasporta servo: Comunidad que nuclea a todos aquellos viajeros que persiguen el sueño de un idioma universal. Para unirse y ser host o invitado hay que hablar esperanto. www.pasportaservo.org

Hospitality Club: Red social de viajeros. Se consiguen alojamientos gratuitos, pero también compañeros de viaje, guias locales, cenas en casas de familias y mucho más www.hospitalityclub.org.

Warmshowers: Agrupación especialmente creada para brindar alojamiento gratuito a ciclistas. www.warmshowers.org

Au Pair: Para vivir en el seno de una familia y contribuir con las tareas de la casa o el cuidado de los niños. Muy elegida por estudiantes o por jóvenes que quieren aprender un idioma. www.aupairworld.com/es

Otras webs para tener en cuenta:Travelers for travelers, Belodged y Bewelcome.

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