Temas cotidianos


No doy más


Por Daniela Calabró.


No doy más
Esas tres palabras, tal vez, sean las más repetidas por las mujeres de hoy. Ocupadas en ser buenas madres, esposas y profesionales, dejan que les gane el cansancio. La española Pilar Benítez habla sobre recuperar la energía perdida.

En algunos países, ya tiene nombre propio: Tatt (Tired all the time). Y hasta lo cuantifican a niveles endémicos. Hablamos del síndrome de la mujer agotada, un mal que se expande entre las de mediana edad, a lo largo y a lo ancho de todo el mundo.
 
Triunfadoras de una revolución que las posicionó como profesionales, madres, hijas y esposas todo terreno, hoy la pregunta es si el “negocio” no les terminó costando un poquito caro. La verdad es que nadie querría perder el espacio ganado, pero ¿quién mejor que las propias mujeres para comprender ese cansancio? 

“Durante las últimas décadas las mujeres hemos ido conquistando más terreno profesional y eso es una gran noticia. El problema es que cada vez asumimos más responsabilidades y, pocas veces, somos conscientes del enorme deterioro que eso supone”, introduce la española Pilar Benítez, autora del libro Mujeres Agotadas (Editorial Grijalbo). “En la historia, no encuentro ninguna generación de mujeres que haya padecido un desgaste tan grande por querer estar a la altura en todos los frentes, y eso nos puede pasar factura si no nos cuidamos bien”, agrega.

Empresaria, hermana mayor de cuatro mujeres y madre de cuatro niñas y un niño, Pilar reconoció en sí misma lo que a toda vista era un fenómeno global: el mal de la mujer exhausta. Así comenzó a interesarse en medicina natural, nutrición energética y técnicas de meditación, hasta crear un método que decidió llamar: Siéntete radiante. Por medio de él, invita a todas las mujeres (a través de libros, redes sociales, entrevistas televisivas, consultorías, conferencias y talleres) a escuchar más a su cuerpo, cambiar de hábitos y duplicar la energía.
 
“Vivimos aceleradas, volcadas hacia el hacer, desconectadas de las sensaciones corporales. No somos conscientes de que el cuerpo es el vehículo que nos permite movernos en el mundo. Si el cuerpo falla definitivamente, nos vamos. Es interesante tomar conciencia de que si el vehículo está descuidado, el viaje será más incómodo y no nos llevará lo lejos que nos habría gustado”, sentencia. 
El método
En un artículo sobre el cuidado de la salud, el médico Deepak Chopra asegura que, hace tan solo unas décadas, la medicina convencional consideraba al cuerpo humano como una máquina cuyas partes enfermarían hasta que ya no fuera posible repararlo; mientras que, en la actualidad, la ciencia incursiona en una premisa diferente: el cuerpo es un campo de energía conectado a la mente.

“Ahora sabemos que lo que era considerado como una experiencia normal de envejecimiento es en gran parte una respuesta condicionada. La mente influye en cada célula y por consiguiente, el envejecimiento puede acelerarse, retardarse e, incluso, revertirse a sí mismo”, detalla el reconocido escritor hindú.
 
Este es uno de los principios que Pilar Benítez tomó como piedra fundacional de su método, en el que la escucha atenta del propio cuerpo se conjuga con la buena alimentación y con la actividad física.

–Uno podría suponer que el deporte genera cansancio, sin embargo, lo proponés como un bálsamo para combatir la fatiga…
–Nuestro cuerpo es un instrumento diseñado para moverse. Está ampliamente demostrado que el ejercicio es bueno para estimular la mayoría de las funciones corporales. Y si lo hacemos en la intensidad adecuada, alivia el cansancio.

– ¿Cuál es la intensidad adecuada?
–Es importante hacer ejercicio de forma regular para recoger sus muchos beneficios, pero sin sudar ni cansarse en exceso. O sea, ejercicio sí, pero no extenuante. De esa forma, también lograremos efectos maravillosos en el ámbito psicológico.
 
– ¿Por qué repercute en el estado anímico? ¿Hay una explicación?
–Por un lado, porque te ayuda a sentir el cuerpo con plena conciencia y eso detiene el diálogo interno de la mente. Gracias a esto, ganamos también en concentración y claridad mental. Por eso, cuando nos ejercitamos debemos prestar atención a cada parte que movemos. Por otro lado, hacer ejercicio nos proporciona más autoestima porque nos sentimos mejor y entramos en una dinámica positiva de desarrollo personal.

–En esa dinámica, ¿qué rol cumple la forma en que nos alimentamos?
–Un rol absolutamente prioritario: somos lo que comemos. Las claves son conocer las propiedades y efectos de los distintos alimentos para poder escogerlos con propósito. De esa forma, consumiremos aquellos que nos aporten nutrientes para regenerar nuestro organismo y dejaremos de lado aquellos que drenan nuestra energía, provocan acumulaciones o tienen tóxicos que juegan en contra del interés del cuerpo.

– ¿Podés darnos algunos ejemplos?
–Podemos empezar ocupándonos de dos productos que aparentemente dan energía, pero tienen un efecto muy contraproducente: el azúcar y el café. El primero, tanto el blanco como el moreno, tiene múltiples efectos negativos sobre el organismo y la Organización mundial de Salud redujo la cantidad diaria aceptada a cinco cucharaditas. En cuanto al café, hay que reducir su consumo al máximo e incluso suprimirlo, ya que a la larga, perjudica el sistema nervioso.

–Muchas veces escuchamos lo de comer con todos los colores en el plato, pero en un tu libro encontramos otro concepto: comer con todos los sabores. ¿De qué se trata?
–Los sabores expresan la naturaleza dinámica de la energía. El picante y el dulce la canalizan hacia arriba y hacia afuera del cuerpo. En cambio, el salado, el ácido y el amargo la conducen hacia abajo y hacia el interior. Asimismo, cada uno está en estrecha relación con una zona determinada del organismo. El ácido actúa sobre el hígado y la vesícula; el amargo, sobre el corazón y el intestino delgado; el dulce, sobre el bazo-páncreas y el estómago; el picante, sobre los pulmones y el intestino grueso; y el salado, sobre los riñones y la vejiga. En la dieta, los cinco sabores deben guardar cierto equilibrio, pero el dulce siempre debe predominar.

–Eso puede ser una tentación…
–Para que sea saludable, hay que obtenerlo de carbohidratos presentes en los granos, verduras, legumbres, frutos secos, semillas y frutas, y debemos acompañarlo de pequeñas cantidades de sabor amargo, salado, picante y ácido.

–Corrámonos de la comida. ¿Por qué recomendás conectarse con el silencio interior por medio de técnicas como la meditación?
–A veces, estamos atrapados por emociones y pensamientos recurrentes que nos desgastan, y darles vueltas no nos ayuda a resolverlos, y, además, consume nuestros recursos. La meditación es una herramienta fantástica para serenar la mente. Es un hábito que, desde mi experiencia, es de gran ayuda para vivir con equilibrio y sin perder el rumbo personal.

–En esta cruzada contra la fatiga, ¿qué rol cumplen quienes nos rodean? 
–La verdad es que la responsabilidad es nuestra. Nadie puede tomar por nosotras las decenas de decisiones diarias que al final marcan la diferencia; el esfuerzo es individual. Dicho esto, es cierto que si compartimos este estilo de vida saludable con los nuestros, todo es más fácil y agradable. La unión hace la fuerza y una familia motivada por sostener hábitos saludables hace que el camino sea más fácil. A su vez, cuando todos compartimos una forma sostenible y vitalista de estar en el mundo, los vínculos se fortalecen.

–Hablando de exteriorizar. Recomendás empezar el cambio comprometiéndose con una misma, pero no de palabra, sino de puño y letra.
–El primer paso consiste en decidir cuidarnos. Pero suele pasar que nos olvidamos de esos acuerdos y relegamos nuestras necesidades a un segundo, tercer o cuarto lugar. Para que eso no ocurra, el ritual de firmar un contrato con nosotras mismas es importante. Se trata de un documento fechado en el que nos juramentamos cuidarnos. Debemos colgarlo en un lugar donde podamos verlo cada día, así no lo olvidamos. Además, si nuestros seres queridos también pueden verlo, ¡se encargarán de recordárnoslo!
Los 12 principios de la mujer radiante
1. Se alimenta de forma saludable.
2. Evita los tóxicos. 
3. Respira de forma consciente. 
4. Dedica unos minutos del día a calmar la mente. 
5. Duerme las horas necesarias.
6. Hace ejercicio de forma regular. 
7. No se deja llevar por los pensamientos y emociones negativas. 
8 .Conoce sus talentos y virtudes. 
9. Tiene una mirada abierta.
10. Conoce la diferencia entre el apego y el amor. 
11. Da las gracias y no ambiciona tener, sino ser la mejor versión de sí misma.
12. Irradia vitalidad, confianza, generosidad, serenidad y pasión.
La mente femenina
La anatomía del cerebro femenino también influye en la forma en que vivimos y, por ende, en nuestro cansancio. Según la neuropsiquiatra Louann Brizendine, hay un área de nuestro cerebro que se dedica a pensar en negativo y juzgar. “Es el que nos dice ‘estás gorda’ o ‘no vas a poder’–describe Pilar Benítez–. Se trata del córtex superior y es más grande en las mujeres que en lo hombres, al igual que la parte que se dedica a la empatía.

Las mujeres somos más sensibles y por naturaleza, nos volcamos al servicio, a ayudar a los demás. Esto puede ser muy positivo socialmente, pero no lo es si nos entregamos tanto a los demás que nos olvidamos de nosotras mismas”

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