Entrevista


“El éxito puede ser muy efímero”


Por Carmen Ochoa.


“El éxito puede ser muy efímero”
Agustina Cherri creció en estudios de televisión, como parte de hitazos inolvidables. Hoy, la actriz es la estrella absoluta de Fanny la fan. ¿Fantasea con cambiar la pantalla chica por la grande y el teatro?

Con una convicción absoluta, una Agustina Cherri de 6 años de edad decidió que quería actuar en televisión. Para eso, primero tuvo que convencer a su mamá de que la llevara al casting de La ola está de fiesta, el envío infantil que conducía Flavia Palmiero y que seleccionaría a una niña de 10 años para formar parte de su elenco. A pesar de ser más chiquita, fue la elegida entre más de tres mil aspirantes. A partir de entonces, su carrera fue en ascenso hasta convertirse en una de las actrices más renombradas de la pantalla chica vernácula.

“Trabajé en varios programas que tuvieron mucho éxito, pero también en otros que no tanto. Sin embargo, eso no me molesta, lo veo como parte del camino”, reflexiona después de una extensa jornada de grabación de Fanny la fan, la flamante comedia de Telefe y Underground que la tiene como protagonista principal. “A diferencia de otros personajes, este me encuentra en otro lugar. Soy más grande, más consciente, y valoro otras cosas”, comenta la actriz de 34 años.  

– ¿Qué valorás hoy?
–Aprecio más el esmero, la buena onda, el respeto, el cuidado, el profesionalismo y el equipo que se conforma para cada proyecto. Me resulta más importante el día a día, cuando antes quizá solo estaba pendiente del rating. Busco calidad de vida porque ¡tiene que valer la pena dejar a mis hijos para venir a trabajar! Intento pasarlo bien.

– ¿Qué evaluás a la hora de aceptar un papel?
–Ante todo, me tiene que gustar la historia. Quiero que me atrape. Igual, no tengo muchas vueltas: lo leo para ver si me engancho y analizo si es el momento para concretarlo. En este caso, Fanny la fan es una telenovela dentro de una comedia, un género que tenía un poco abandonado. Por otro lado, quería volver a Telefe y probarme en Underground, una productora donde nunca antes había estado. Así que era una oportunidad que no podía dejar pasar. 

– ¿Cómo encaraste este rol?
 –Lo charlé con su creador, Sebastián Ortega, y su productor, Pablo Culell. Vimos muchos documentales, porque dentro del universo de los fanáticos hay un abanico muy grande de personalidades. Fanny se crió sola, en su casa, con el televisor como única compañía, lo que hace que su fanatismo tenga un grado de profundidad distinto y no tan superficial. Además, Fanny ama la televisión, igual que yo.

–Esa faceta sí se relaciona con tu vida…
–Totalmente, porque ella creció mirando televisión, mientras que yo crecí trabajando en ella.

–Empezaste a los 6 años. ¿Tus hijos seguirán tus pasos?
–Nilo tiene 5 y no parece interesarle mucho, pero Muna, mi nena de 8, ¡es todo lo contrario! Sin embargo, por el momento, no va a hacer nada, ya que prefiero que dedique sus horas al colegio y a formarse en comedia musical, piano y canto. Tiene que fortalecerse; ahora es muy chica. 

– ¿Ingresar en este medio fue una decisión personal o tus padres tuvieron alguna incidencia?
–Puedo asegurar que fue mía. Cuando estas determinaciones las toman los padres, si el hijo no está de acuerdo, tarde o temprano se caen. Yo estaba súper convencida.

– ¿Y tu hija no?
–Bueno, sí, pero todo se fue modificando. La televisión no es la que era a mis 6 años. Y la fama no es fácil. 
Sello Morena
Amén de La ola está de fiesta, Agustina se destacó en Regalo del cielo, ¡Grande, Pa!, Más allá del horizonte, Verano del 98, Cabecita, Son amores, Los pensionados, Hombres de honor, Mujeres asesinas, Mujeres de nadie, Todos contra Juan, Mis amigos de siempre y Los ricos no piden permiso. Aunque, sin duda, el título que marcó su destino fue Chiquititas. Tenía 12 años y, durante siete temporadas, encarnó a la inolvidable Mili (se quedó con el premio Martín Fierro en el rubro Revelación). “Puedo afirmar, muy orgullosa, que yo egresé de la escuela de Cris Morena. No tengo nada que criticar: todo lo que incorporé en esa etapa lo aplico diariamente y eso se traduce en ser una verdadera profesional, puntual, comprometida con su tarea. Cris era la primera en llegar y la última en irse, estaba al tanto de todo lo que sucedía. Te educaba dando el ejemplo, que es la mejor forma de hacerlo. Todavía atesoro sus consejos”, reconoce.

–A nivel actoral, ¿fue tu única enseñanza formal?
–Sí, porque tuve la fortuna de arrancar a trabajar y nunca parar, así que le sacaba el jugo a los coachs. Chiquititas fue un entrenamiento permanente: contábamos con profesores de canto, de baile, de actuación, de destreza corporal… Vivía en una vorágine: iba al colegio, grababa y no tenía tiempo de ponerme a estudiar teatro. Por eso, le repito a mi hija que aproveche el poder hacerlo.

–A pesar de todo ese torbellino, ¿sentís que pudiste gozar plenamente de tu niñez?
–Totalmente. Fue particular, por supuesto, pero nunca la padecí. Yo era feliz; no lamento nada. 

– ¿Cómo hacés para equilibrar el tiempo en familia con la exigencia de las grabaciones?
–Ya estoy muy acostumbrada a las tiras, así que no reniego para nada. Pero pretendo terminar rápido para estar con mis hijos, que me esperan en casa.

–Lo que les pasa a todos los padres…
– ¡Absolutamente! Sea cual fuere la profesión, hoy casi todas las madres tienen su empleo. Yo, al menos, tengo la posibilidad de poder acomodar mis horarios, entrar o salir antes, pero hay otras mujeres que no tienen ese privilegio. Me considero una afortunada. Mi meta es disfrutar de todo lo que la televisión tenga para darme, y de lo que yo pueda entregarle a ella, ya que, quién sabe, algún día ya no quiera continuar. 

– ¿De qué dependería eso?
–Supongo que tendrá que ver con un tema de edad. La televisión demanda tiempo y energía. En cambio, el cine –con filmaciones durante determinados meses– y el teatro –donde las funciones son a la noche– exigen mucho menos. Son opciones que no descarto. 
A sonreír seriamente
Agustina Cherri se entusiasma cuando habla de Fanny la fan, la tira en la que comparte cartel con Luciano Cáceres, Emiliano Morante, Nicolás Furtado y Laura Novoa, entre otros. “Es un programa que te divierte pero, además, deja un mensaje que va más allá de reírse un rato. 
Las dos caras de la misma moneda
Agustina fue parte de hitazos que hicieron que caminar por la calle se volviera toda una aventura. Ella los recuerda con una sonrisa; no obstante, advierte que de los fracasos sacó grandes lecciones. “Nunca me arrepiento de las malas experiencias. Gracias a ellas me di cuenta de que el éxito puede ser muy efímero. Por eso, y pese a que toda mi fuerza está orientada a que mis trabajos triunfen, el éxito en mi vida pasa por otro lado”, sentencia, y deja picando la repregunta…

– ¿Por dónde pasa?
–Ir a trabajar con ganas, que todo el elenco se lleve bien y que el producto te enorgullezca: eso ya es un éxito inigualable. Sin embargo, si algo no se da como uno lo soñó, tal vez sirva para decir: “Ah, pará… ¡No todo se reduce a esto!”. Yo participé de fenómenos en los que, sinceramente, no quería estar. Sonaba el despertador y realmente lo sufría, porque no tenía voluntad de ir o no conectaba con mis compañeros… ¡Por algo ocurren las cosas!    

– ¿Qué te gusta hacer cuando no estás trabajando?
–Es muy tranquila mi vida. Soy muy hogareña y disfruto mucho de estar en mi casa. A veces me gusta recibir amigos, prendemos el fuego y cocinamos a las brasas. Con los años fui acondicionando mi hogar como una especie de spa, donde vivo intensamente cada rincón. Soy vegetariana y tengo una huerta con tomates, calabazas, radicheta, muchas hierbas aromáticas y árboles frutales, que me encanta cultivar. Por otro lado, desde hace dos años estoy asociada a mi papá, con el que llevamos adelante un emprendimiento que me tiene muy entusiasmada. Él tiene su carpintería de siempre, y a mí me encanta diseñar muebles y reciclar, así que ahora fabricamos muebles con maderas recuperadas. Todo muy ecológico.

– ¿Cómo te vinculás con la tele fuera del set?
–En mi casa solo se prende cuando hay algo para mirar. No es un aparato que esté encendido las veinticuatro horas, de fondo. A mis hijos los dejo ver muy poca televisión, pero más que nada porque tienen el día cargado de actividades que ellos mismos eligieron.

– ¿Qué pensás de la programación actual?
–Ojalá hubiera más ficción. Veo a muchísimos colegas desocupados. Estamos en una época un poco cíclica, contradictoria, porque la televisión atraviesa una especie de crisis, pero el teatro está muy fuerte. Hay apuestas, tanto en el circuito comercial como en el del off, a las que les está yendo bastante bien, reflejando todo el esfuerzo que se hace para montar una obra. ¡No todo está perdido!
Conciencia
Una de las facetas que se conoce poco de Agustina Cherri es la de ser una de las primeras voces en hablar sobre un tema candente en la sociedad actual: la violencia de género. Para eso hay que remontarse al año 2011, cuando casi ninguna celebrity abordaba la cuestión. Por aquella época creó Amigos del Alma (ADA), un hogar de tránsito que alberga a mujeres víctimas de la violencia –junto con sus hijos–, después de haber realizado la denuncia por maltrato. Este trabajo siguió con la realización de Historias de género, un programa que se emitió por el canal Encuentro (producido y narrado por la mismísima Agustina), donde se profundizaba el derecho a una vida sin violencia, sobre la base de los testimonios de víctimas y especialistas, con un mensaje esperanzador: siempre hay una salida.

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