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De cara al sol


Por Daniela Calabró.


Disfrutar del calor y lograr un buen bronceado son dos de los grandes placeres del verano. Sin embargo, sin los cuidados necesarios pueden transformarse en un dolor de cabeza. La medicina estética y los productos cosméticos están a la orden del día y brindan soluciones.

En el bolso de playa, hace ya tiempo que hay un lugar reservado con exclusividad para el protector solar. Hasta hace algunos años, muchos evitaban la tediosa tarea de encremarse de pies a cabeza, pero los constantes mensajes de concientización pisaron fuerte en la mayoría de la población. Así lo determina un estudio realizado por TNS Argentina, en el que se confirma que ocho de cada diez adultos consideran importante protegerse del sol. El informe también detalla que la utilización de protectores solares en el cuerpo, el rostro y los labios es una tendencia que crece año a año y que ha dejado de ser privativa de las mujeres, ya que los hombres se están volcando cada vez más al cuidado de su piel.

Se considera que unos treinta gramos de protector solar es la cantidad promedio que se necesita para cubrir de manera adecuada las áreas expuestas de un adulto. No hay que olvidarse de cubrir los labios, las orejas y las manos.

Para saber cuál de todos los protectores solares comprar, hay que tener en cuenta que un buen filtro solar debe ser de amplio espectro, es decir, contener ingredientes que protejan contra los rayos ultravioleta (UV) A y B. Mientras que los rayos UVB se relacionan con las quemaduras solares, los UVA penetran más profundamente y generan envejecimiento prematuro. 

 “Es importante recordar que en pacientes con predisposición a las manchas, el protector solar debe aplicarse cada dos horas, en todo momento y durante todo el año. Lo que varía en el verano es el factor de protección, que debe aumentarse”, aconseja el doctor Gustavo de Ángelis, director médico de Depimax. 

De una vez y para siempre 

Si bien uno tiende a creer que todo pasó cuando se recuperó de algún bronceado desafortunado, la realidad es que el organismo seguirá mostrando huellas de esas quemaduras. 

“Nuestra piel tiene memoria y registra todas las agresiones recibidas durante la vida. La exposición a la radiación ultravioleta conduce a la instauración de un proceso crónico inflamatorio y a una pérdida de respuesta inmunológica”, sostiene Patricia Dermer, dermatóloga y directora del centro de estética Lidherma. “Muchas veces lo daños no son visibles luego de la exposición solar, pero se irán manifestando con el correr del tiempo de diferentes formas, como manchas en la piel, arrugas finas y gruesas y tumoraciones”.

La doctora Gabriela Rosales Cabrera, directora médica del Centro Médico Bravela, sucursal Palermo, pone el foco en uno de los más grandes desajustes ambientales: “Debido a la  problemática del agujero de ozono, las radiaciones UVA y UVA no son filtradas en su totalidad e impactan contra el material genético de las células de la piel. Esto, con las sucesivas exposiciones, se puede traducir en la transformación hacia una célula maligna, generando enfermedades como el cáncer de piel”.

A la vez, pueden producirse daños que otorgan a la piel una apariencia que no coincide con su edad biológica. Así lo explica Adrián Jaime, médico especialista en estética y director de Lifestyle Clinic Medicina Orthomolecular: “Muchas veces los cambios atribuidos a la edad son, en realidad, consecuencia de la exposición prolongada al sol. Este tipo de envejecimiento prematuro es causado por la incidencia de los rayos solares en las capas de la piel, lo que deteriora la producción de colágeno, libera radicales libres e inhibe los mecanismos de autorrecuperación de la piel”.

Cosa de todos los días

Más allá de las recomendaciones específicas, como evitar exponerse al sol en las horas de mayor radiación y aplicarse protectores adecuados a cada piel, los especialistas recomiendan establecer una rutina de cuidados cotidiana.

“Dentro de los hábitos que podemos adquirir, tomar mucha agua  siempre es recomendable para evitar futuros problemas de sequedad y deshidratación de la piel. A la vez, hay que optar por la ingesta de verduras y frutas con b-carotenos para obtener un bronceado más duradero”, aconseja Rosales Cabrera. 

En cuanto a la alimentación, Jaime se suma y recomienda elegir aquellos productos que contengan antioxidantes: “Es indispensable la comida cruda, en especial los vegetales. Las ensaladas coloridas y las frutas frescas con cáscara son ideales para evitar la excesiva liberación de radicales libres que se produce durante la exposición al sol”. 

La doctora Dermer, por su parte, enfatiza en reforzar las defensas de la piel con productos que contengan principios activos y que aporten humedad: “Un buen ejemplo son los que contienen ácido hialurónico, silicio, AQP- 3, ceramidas, ácidos grasos esenciales y fosfolípidos. Estos activos podemos encontrarlos en diferentes vehículos, como geles, soluciones, emulsiones y cremas”, detalla. Como última tendencia, la experta cita a los  productos tecnocéuticos: “Forman un film molecular con propiedades protectoras, mejoran la cohesión de la matriz extracelular de la epidermis y mantienen el estado compacto de sus monocapas. Los films moleculares transportan activos hacia las capas de la piel, lo que asegura una mejor penetración de estos activos”. 

El cáncer de piel es el cáncer más común, pero por suerte es altamente prevenible. Los estudios científicos han determinado que el uso de filtros solares puede reducir las probabilidades de desarrollar las lesiones malignas.
Por último, se puede optar por  tratamientos estéticos que ayuden a mantener la piel sana y preparada para las agresiones del verano. “Elegir una exfoliación biológica antes de recurrir al sol es muy recomendable, ya que elimina todas las células muertas de las capas más externas de la piel y evita la oxidación posterior del sol, logrando un bronceado más parejo. Otro tratamiento estético que se aconseja en esta época del año es el plasma rico en plaquetas, que promueve la producción de colágeno y elastina y prepara la piel para la exposición al sol, además de eliminar manchas anteriores y prolongar el bronceado”, concluye  Rosales Cabrera.

Aliados cotidianos

El universo de la cosmética, partícipe activo de la concientización sobre los daños que puede provocar el sol, decidió combinar productos hidratantes y nutritivos con factores de protección solar. 

¿El resultado? Un dos en uno exitoso al que se suman, principalmente, las mujeres. Sobre todo, aquellas que quieren cuidar su piel intensamente.“Los eligen para evitar el envejecimiento prematuro, la pigmentación y las manchas en la piel. Además, estos productos suelen ser más prácticos que los protectores para usar debajo del maquillaje”, comenta la doctora Gabriela Rosales Cabrera, directora médica del Centro Médico Bravela. Sin embargo, la especialista advierte que no son igual de efectivos que las cremas específicas: “Entre los protectores existe una amplia gama de diferentes factores de protección y todos nos cuidan tanto de los rayos UVB como de los rayos UVA, además de ser resistentes al agua. A la hora de exponernos al sol durante varias horas hay que optar por ellos, ya que permanecen más tiempo en la piel  y la protección que nos brindan es más segura”.

También hay buenas noticias

“El sol es una hermosa y natural fuente de vitamina D que fortifica los huesos y genera, para muchos, relajación y placer. Con los cuidados necesarios y sin abusar, no debería causar daño”, asevera Gustavo de Ángelis, director médico de Depimax. A su vez, según explica el doctor Adrián Jaime, director de Lifestyle Clinic Medicina Orthomolecular: “El sol constituye un elemento imprescindible para la vida en el planeta y tiene efectos positivos en nuestra piel y nuestro organismo. Hay nuevas investigaciones que demuestran su capacidad de actuar en neurotransmisores y endorfinas que pueden cambiar por completo nuestro estado de ánimo, llenándonos de vitalidad y alegría. Lo importante es saber buscar el equilibrio, para disfrutar del sol y evitar los daños que puede generar”.

Sol sin sol

Los autobronceantes representan otro de los grandes hallazgos de la cosmética. “Si bien estos productos no nos protegen, la importancia de su uso radica en que nos permiten tener un color similar al del bronceado sin necesidad de exponernos al sol, y todas esas horas menos en nuestra historia de exposición solar serán agradecidas por la piel”, asegura Patricia Dermer, médica dermatóloga y directora de Lidherma. “Con ellos se puede obtener un efecto de bronceado  idéntico al que se consigue con el sol, pero sin causar daños ni envejecimiento. El secreto para que queden bien es aplicarlos con asiduidad y en forma pareja; de esa manera, otorgan un bronceado uniforme”, agrega la doctora Gabriela Rosales Cabrera, directora médica del Centro Médico Bravela, sucursal Palermo.

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