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Con sello nacional


Por María Celeste Collado.


Con sello nacional
Poco asociado a nuestra cultura deportiva, el béisbol gana terreno en el país. El crecimiento de las ligas, sus  figuras, la selección y el sueño de ser olímpicos.

Si hay algo que caracteriza a los argentinos es la pasión por los deportes, ya sea de parte de quienes los juegan o de los que alientan desde la tribuna. El fútbol, el tenis y el básquet reúnen a un sinfín de fanáticos, pero ¿y si le dijeramos que el béisbol también tiene a sus figuras, que, desde hace un tiempo, empiezan a darle más fuerza a esta actividad? 

De diez años a esta parte, y luego de que nuestra selección nacional (llamada Los Gauchos) ya conquistó cinco campeonatos sudamericanos, comenzó a escribirse una nueva historia deportiva, en el marco de una disciplina que suele asociarse a las grandes ligas de los Estados Unidos, o a países donde causa un verdadero furor, como Japón, México y Venezuela.

En la Argentina las proyecciones son por demás positivas y se avanza a paso firme para popularizarlo cada vez más. En el epílogo de 2017, ocupamos el puesto número 21 del ranking mundial, por debajo de Brasil, Israel y Alemania, pero por encima de China, España y Francia. “Calculamos que hay entre dos mil y tres mil jugadores a lo largo y a lo ancho del país. Aspiramos a que esto siga creciendo y a que, en cuatro o cinco años, superemos los diez mil entusiastas, cantidad con la que hoy cuenta Brasil”, detalla Pablo Tesouro, director ejecutivo de la Liga Argentina de Béisbol (LAB). 

A propósito, es preciso aclarar que la LAB es de carácter semiprofesional, y consta de dos zonas: la sur, en Córdoba, y la norte, en Salta. En esta última se destaca Diego Echeverría (34 años), quien defiende los colores del club Popeye en la franquicia Infernales. Oriundo de Dolores, integra el seleccionado nacional y hasta tuvo la posibilidad de formar parte del equipo Tampa Bay Rays de Estados Unidos. “Empecé a los 6 años, cuando descubrí este deporte por la televisión. Al poco tiempo le pedí a mi mamá que me comprara un guante”, repasa. 

Luego de conquistar varios títulos en los juegos bonaerenses, Echeverría recurre a su memoria para contar cómo arrancó su carrera profesional: “El que me contactó fue Amaro Costa Blanco, un scout cubano que hace veinte años que reside en el país y que estaba buscando nuevos talentos. Mi nombre figuraba en su lista, así que viajé a los Estados Unidos. Lo primero que me preguntaron apenas llegué es si el béisbol se practicaba en la Argentina. Se sorprendieron cuando les respondí que sí”. 

Su posición en el campo es de lanzador (pitcher). Todavía recuerda su debut en tierras extranjeras, cuando ingresó a la cancha junto al inolvidable nudillista Joe Niekro. “Por lo general, cuando uno se mete en la mitad de un partido, lo hace corriendo. En este caso, él salió de un costado y me frenó: ‘No, no. Vamos a caminar hasta allá de forma muy tranquila’. Se refería a la lomita en donde se lanza la pelota”, revela todavía sorprendido quien, amén de desempeñarse en el club Popeye, está entrenando con el combinado local con la intención de buscar la clasificación para los venideros Juegos Panamericanos de Lima 2019.
De Salta a Córdoba 
La Liga Argentina de Béisbol (LAB) está compuesta por tres equipos de Salta y otros tres de Córdoba. “El club Popeye de Salta tiene la franquicia Infernales; el club Atlético de Salta, la franquicia Pampas, y el Club Cachorros, la franquicia Águilas. En Córdoba, el club Dolphin tiene dos: Pumas y Falcons, y el club Arias tiene la franquicia Cóndores”, explica su director ejecutivo, Pablo Tesouro. Losque quieran seguir online este torneo lo pueden hacer a través de la aplicación Play By Play, accesible para todos los países que participan de la serie latinoamericana.
Pioneros
Con base en Suiza, la WBSC (la sigla en inglés para Confederación Mundial de Béisbol y Softball) es la institución que congrega 208 federaciones en cada uno de los cinco continentes. Entre ellas, por supuesto, aparece la argentina. Pero a la hora de hablar de la historia del béisbol, está claro que las bases más modernas se desarrollaron en los Estados Unidos, aunque el origen exacto es difícil de determinar. Según puede leerse en el sitio de la WBSC: “El juego emigra de Europa a América entre mediados y finales del siglo XVIII, llevado por los colonos ingleses que se establecían en el Nuevo Mundo. La primera referencia de un juego de béisbol en los Estados Unidos data de abril de 1778, registrada en su diario por el soldado George Ewing: ‘Hice ejercicio por la tarde y en los intervalos jugué béisbol’”.

Volviendo al territorio nacional, hay dieciséis equipos que conforman la Liga Metropolitana. El Club DAOM de Flores es uno de ellos y Martín Mondino fue su valuarte, así como una pieza fundamental de Los Gauchos. A los 7 años dio el puntapié inicial en el club Unión San Vicente, de la ciudad de Córdoba. “Un día, el entrenador Ramón Carrizo nos incitó a probarlo y nunca más pude dejar de jugarlo”, evoca el actual presidente de la Liga Metropolitana. En paralelo, traza una radiografía sobre el presente del béisbol vernáculo: “Creo que si bien se lograron muchas cosas, todavía queda camino por recorrer. Hay varios exatletas que se están capacitando técnicamente para ser entrenadores y eso es muy positivo. Somos optimistas con respecto a lo que viene”.  

Otro de los equipos insignia es el Club Atlético Vélez Sársfield. Su receptor (catcher), Lucas Nakandakare, es otro que se puso la camiseta del estadounidense Tampa Bay Rays. Su pasión se despertó a los 6 años, cuando se había mudado a Japón por el trabajo de su padre. “Allí, el béisbol es uno de los deportes más importantes. Al estar todo el tiempo mirándolo, me terminó atrayendo”, confiesa quien conquistó dos campeonatos con Vélez (en 2014 y 2015) y a los 18 años fue convocado para el seleccionado nacional. “La gente se sorprende cuando uno comenta que se dedica al béisbol y, sobre todo, cuando se entera de que representamos a la Argentina”. Y profundiza sobre su experiencia en el exterior: “Siempre tengo presente cuando bateé mi primer hit. ¡Qué alegría que sentí! Estar ahí era algo que había deseado y buscado. Y lo cumplí”. 

Los vientos de cambio soplan tan fuerte que quien se corone en la Liga Argentina de Béisbol formará parte de la serie latinoamericana en el nuevo estadio de Nicaragua. “Esto es el equivalente de la Copa Libertadores de fútbol. Asisten los campeones de Colombia, Nicaragua, Panamá y México. Y ahora se agregan los de Chile y la Argentina. Todo esto no hace otra cosa que elevar a este deporte a un nivel más alto”, ahonda Tesouro desde la LAB. Su colega Mondino coincide: “Nuestro objetivo es formar un buen equipo de trabajo, con ligas que sean solidarias con los clubes. Para eso debemos acompañarlos y aumentar la competencia en las categorías”.
Ajedrez humano
Juan Pablo Angrisano (32) es otro de los beisbolistas que se perfeccionó fronteras afuera. Como Mondino, lleva al Club DAOM de Flores en el corazón. “A los 11 años pasé a formar parte del plantel argentino. Hice todas las juveniles hasta debutar con la mayor, a los 16 años. Pero después de mi paso por Europa, me sumé a la selección de Italia, donde estuve seis años midiéndome en certámenes intercontinentales”, desliza quien está haciendo el curso para convertirse en entrenador.

A la hora de definir este disciplina, Angrisano es contundente: “Yo me lo imagino como si fuera un ajedrez humano: tenés que pensar antes de mover un jugador. Incluye precisión, velocidad y reacción”. En la misma línea, Echeverría aporta: “¿Su secreto? No se basa tanto en la resistencia, sino en lo que se refiere a fuerza y explosión. Pasás de 0 a 100 en unos pocos segundos”. 

A diferencia del fútbol (un excelente ejemplo para graficarlo), el béisbol es más bien individualista, ya que cada jugador tiene una actividad y un puesto específico por cubrir: lanzador, receptor, primera base, segunda base, tercera base, campo corto (jugador que se encuentra entre dos bases), y, por último, los jardineros (central, derecho e izquierdo). En el diamante, así se denomina al campo de juego por su forma, se enfrentan dos equipos con nueve jugadores cada uno. ¿El objetivo? Sencillo: pegarle a una pelota lo más lejos posible con un bate y desplazarse a través del campo pasando por las cuatro bases. Una vez que se logra, se anota un punto. Obvio, el contrario tiene que intentar evitar que el bateador complete el trayecto.

“El béisbol les abre la puerta a todos aquellos que quieran subirse al tren de esta hermosa movida. Es un deporte divertido e inclusivo, que permite distintos tipos de características físicas. Como si fuera poco, cultiva actitudes como la disciplina y la responsabilidad”, explica Tesouro. ¿Ya se tentó?
Próximo destino: Tokio 
El béisbol está de fiesta, ya que la antorcha olímpica se vuelve a encender. Por votación unánime, el Comité Olímpico Internacional (COI) confirmó la reincorporación de este deporte para los Juegos que se disputarán en 2020 en la capital japonesa. Lo cierto es que esta disciplina debutó en Barcelona 1992 y se extendió hasta Beijing 2008. Con este escenario, Diego Echeverría, jugador del club Popeye de Salta y de la selección argentina, se ilusiona: “Hoy, con 34 años cumplidos, planeaba retirarme de la competencia con la clasificación a los Juegos Panamericanos de Lima 2019 –más allá del resultado final–. Pero sabiendo que hay una chance de participar en los Juegos Olímpicos, no puedo negar que estoy mirando dos años para adelante”. Desde la Liga Metropolitana, Martín Mondino declara: “Es una oportunidad increíble. Si bien la clasificación es casi una utopía, no dejamos de soñarlo”.

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