Entrevista


Todos lidiamos con nuestro pasado


Por Carmen Ochoa.


“Todos lidiamos con nuestro pasado” 
Con más de veinte millones de libros vendidos, Paula Hawkins se posiciona como una de las escritoras más leídas de la actualidad. Cómo es la literatura de esta discípula de Agatha Christie, que tiene como fan a Barack Obama.

Cuando me siento a escribir, no pienso en transmitir ideologías ni valores específicos. Surgen sin que yo me lo proponga y se escurren solos en las páginas de mis libros”, afirma la escritora Paula Hawkins, autora del best seller La chica del tren, con la que llegó al cine a través de la película protagonizada por Emily Blunt. Con un estilo ambicioso y perturbador, y una visión aguda de las relaciones sociales, entrelaza con maestría el suspenso psicológico con la violencia de género y la denuncia social. 

No fue casual, entonces, el nombre del tour que emprendió por la Argentina, México y Colombia: “Mujeres conflictivas”. “El mundo real puede ser una gran inspiración para escribir grandes historias, igual que las noticias o los propios relatos de tu familia”, agrega la periodista y escritora de 45 años, zimbabuense, nacionalizada británica. 

Mujeres que sufren, que luchan para revelar su verdad, que intentan convivir con sus propios fantasmas (y combatirlos), o que, simplemente, planean una mejor vida a pesar de su pasado. De eso se trata la “literatura Hawkins”, aunque no se lo haya propuesto de esa manera.
Caerse y levantarse
Nacida el 26 de agosto de 1972 en la antigua Salisbury (actual ciudad de Harare), Hawkins se trasladó con su familia a Londres en 1989. Tenía 17 años; todavía reside allí. Estudió filosofía, política y economía en la Universidad de Oxford, y, durante más de quince años, trabajó como periodista económica para el diario The Times. Sus primeros pasos literarios los dio con unas novelas románticas que escribió por encargo, bajo el seudónimo de Amy Silver. Sin embargo, no solo con ninguna no alcanzó la fama, sino que la cuarta de ellas fue un terrible fracaso. ¿Qué la llevó a hacer un clic en su modus operandi? Cambiar su expresión, tornarse más sombría, revelar cuestiones sociales y relaciones humanas. Así encontró su propia identidad literaria o, como ella misma lo dice: “Mi verdadera voz”.

– ¿Cómo fue pasar del periodismo a la ficción?
–Siempre me gustó leer, escribir historias y cuentos, pero lo dejaba a un lado porque, sinceramente, nunca pensé que eso podía convertirse en mi profesión. Fue cuestión de ganar confianza: cuando me sentí segura, me convencí de que podía hacer carrera como escritora. 

– ¿Y qué le dio esa confianza?
–Tocar fondo. Al principio, cuando escribía a pedido y con seudónimo, mis tres primeras novelas funcionaron más o menos bien, pero a la cuarta le fue pésimo. Me sentí realmente muy decepcionada y desmoralizada. Incluso?hasta pensé en abandonar la escritura, pero mi representante me alentó a que no bajara los brazos y me animé a seguir. Gracias a ese proceso, y a la práctica continua, me revitalicé.

Toda esa seguridad que la invadió la volcó en La chica del tren. Ponerle cada punto y cada coma le demandó seis meses intensivos y sortear dificultades financieras que hasta la obligaron a pedirle un préstamo a su padre. Solo así pudo culminar ese trabajo que marcaría un antes y un después. El final es conocido: un abrumador thriller psicológico que apasionó a lectoras de cuarenta y siete países, convirtiéndose en uno de los libros más leídos del planeta, con más de veinte millones de ejemplares vendidos. En 2015 fue el texto más comprado en el sitio de Amazon y hasta el expresidente estadounidense Barack Obama reconoció haberse fanatizado con la trama. La coronación fue la adaptación para la pantalla grande en el filme dirigido por Tate Taylor, que recaudó en las boleterías de aquí y de allá casi cuatro veces el presupuesto que se invirtió. Un éxito de taquilla.

–Ese suceso editorial la ubicó como una de las mujeres icónicas de la literatura femenina. ¿Qué opina al respecto?
–Me parece genial, pero, al mismo tiempo, me resulta muy extraño, ya que creo que esas mujeres son las que escribieron entre veinte y treinta libros. O que, en este ámbito, acumulan mucha más experiencia que yo.
ABC Hawkins
Quien fue elegida por la cadena BBC como una de las mujeres más influyentes de 2016, repasa su visita a nuestro país, cuando recorrió canales de televisión, estudios de radio, firmó ejemplares, compartió rondas de prensa y hasta probó el mate, pese a su personalidad seria y sus respuestas concisas. Su última novela (Escrito en el agua) siguió los mismos pasos que su antecesora: encabezó los rankings de ventas en los países en los que se publicó, y ya se negociaron los derechos para proyectarla en cine. Eso sí, a diferencia de La chica del tren, la autora estará más involucrada en el proyecto, con una participación activa, decisiva. 

– ¿Sintió presión luego del boom de La chica del tren?
–Sí, obviamente, ese éxito me pesó a la hora de sentarme a crear. Estuve tres años hasta poder concluirlo, ya que tuve varias interrupciones en el camino.

– ¿Le importa la crítica?
–Sí, por supuesto. Es complicado leer las opiniones, inclusive las buenas. Pero me sirven tanto para evaluar lo que hice bien como para cambiar algunas cosas y poder mejorar. Claro que la atención que se les presta tiene que ser relativa. Una vez analizadas, hay que dejarlas a un costado. 

Según los entendidos, la pluma de Hawkins viene a renovar el thriller psicológico y el clásico suspenso con una profunda comprensión de los impulsos humanos. Como si fuera poco, son muchos los que comparan su estilo con el de la inolvidable escritora británica Agatha Christie. Que le marquen similitudes no solo no le molesta, sino que la enorgullece: “Me encanta Agatha. Comencé a leerla cuando tenía 12 o 13 años. Me gusta mucho la forma en que construía los argumentos y los personajes. Es muy probable que en mi obra ronde su espíritu, porque es una referente”. 

–Sus personajes suelen estar condicionados por el pasado. ¿Cómo se lleva usted con esa etapa de su vida?
–Todos lidiamos con nuestro pasado. ¡Hacemos lo que podemos con él! El objetivo sería poder sobreponerse a eso y tratar de dejar algunas cosas atrás. Esa batalla la libramos todos: tanto mis personajes como yo misma. 
Emociones que engañan
Entre las declaraciones más resonantes de Hawkins podríamos resaltar aquella que sostiene que todos los seres humanos tenemos una mirada engañosa de la realidad, provocada por las emociones y la memoria del pasado. Esa perspectiva nos deja heridas mal curadas que nos afectan en el presente. Por eso, nuestros recuerdos determinan lo que somos: la memoria configura nuestra personalidad a través de lo que evocamos y de las historias que contamos sobre nosotros mismos, sobre nuestras familias y sobre aquello que acontece a nuestro alrededor, a tal punto que terminan siendo parte de nuestra vida.

–En sus novelas ahonda en temas tan oscuros como contemporáneos, como la violencia de género y el suicidio juvenil. ¿Por qué escribe sobre eso? 
–Me interesa todo aquello que gira en torno a la mujer, al policial y al crimen, por lo que se hace inevitable no reflexionar sobre eso sin hablar de la violencia de género. También me preocupa la violencia doméstica que existe en los hogares, con mujeres amenazadas por sus parejas. No obstante, no fue fácil escribir acerca de esto. Me costó bastante, pero lo hice con la intención de poner un poco de luz a un tema que, si bien es difícil de encarar, sucede, existe.

–Los thrillers femeninos lograron posicionarse como un fenómeno literario. ¿Cómo puede explicarlo?
–Está íntimamente ligado a la violencia de género. Las mujeres nos consideramos potenciales víctimas. Fuimos educadas culturalmente con frases como “No te vistas así…”, “Cuidado con quien estás”, “Fijate adónde vas…”. Esta regla nunca funcionó con los hombres: nadie les sugirió qué ropa tienen que vestir o cómo deben hacer tal o cual cosa. Si bien se supone que vivimos en una sociedad en la que se emparejaron los derechos masculinos y femeninos, estos hechos confirman que no es así. Aún tenemos mucho por hacer para acortar brechas y distancias. Todavía se impone la desigualdad.
Mujeres conflictivas
A ellas, Paula Hawkins les dedicó Escrito en el agua. ¿Pero quiénes son esas mujeres conflictivas? “Todas podemos serlo, simplemente por vivir nuestra vida y decir lo que pensamos”, subraya la escritora. Su más reciente novela ahonda sobre aquello que omitimos al recordar nuestro pasado y el poder que este tiene para destruirnos. Las protagonistas son dos hermanas (Nel y Jules Abbott), y el puntapié inicial es la misteriosa muerte de una de ellas. Está narrada por diferentes personajes, con distintos puntos de vista contados en primera y en tercera persona que se complementan y, en ocasiones, se contradicen. Por diversas razones, casi todos ellos mienten u ocultan una parte de la verdad.

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