ENTREVISTA


ESPÍRITU LIBRE


Por Constanza Royo.


ESPÍRITU LIBRE 

Ana María Orozco disfruta de su papel en Mi problema con las mujeres, junto a Mariano Martínez. A varios años de consagrarse con la novela Yo soy Betty, la fea, y luego de una década de vivir en el país, la actriz recorre su vida y comparte su papel más desafiante, el de ser mamá.  Se muestra sensible, amable y serena. Eso es lo que trasluce no bien uno la conoce. A cara lavada y sin aires de diva, esta colombiana que llegó al país en 2004 disfruta de su vida lejos del ojo público, en la tranquilidad de su hogar, donde hoy su rol principal se enfoca en la maternidad, sin descuidar nunca a su gran amor: la actuación. 

Por estos días, le pone el cuerpo a Verónica en Mi problema con las mujeres, la tira de Telefe que cuenta la historia de José (Mariano Martínez) y su vínculo amoroso con una empleada. Él le contará a su psicólogo cómo empieza y cómo se desarrolla su nueva relación con Verónica, una mujer que llega a su oficina para supervisar su trabajo.

Ana María llegó al mundo en Bogotá, Colombia, como la hija más grande de un matrimonio de artistas. Una madre locutora y un papá comediante, escritor, dibujante y director que se ocuparon de llenar su infancia de juegos, disfraces y amor por las artes. Así, entre cabinas de radio y bambalinas de televisión crecieron las tres hermanas. “Desde niña recuerdo acompañar a mi papá a sus grabaciones; era lo más familiar del mundo para mí, la televisión fue siempre parte de mi vida”, comenta. 

Su debut en la tele, entonces, no se hizo esperar. A los 13 años fue parte del programa infantil Imagínate y desde entonces nunca más paró. Realizó entrañables personajes como el de “la Vero” en la novela Perro amor, que le valió varios premios, hasta que en 1998 llegó el papel que marcaría su vida. Yo soy Betty, la fea se estrenó en 1999 y batió récords. La historia de la torpe y simpática Beatriz Pinzón Solano enamoró al mundo entero, fue emitida en cien países y doblada a quince idiomas. 

Más tarde, y con necesidad de sosiego, Ana María se volcó a trabajos más pequeños en cine, teatro y televisión, con participaciones en Mujeres asesinas, Amas de casa desesperadas y Los Únicos, entre otros programas.
Mamá de dos niñas, Lucrecia y Mía, hoy disfruta, plena, de sus dos pasiones: la maternidad y el arte. Este año también presentó Cine para enamorarse, un ciclo de películas románticas que ella antecedía con sketches de stand up por la pantalla de Cosmopolitan.  
Este es el reflejo de una mujer antidiva con los pies sobre la tierra. 

–Ana María, ¿qué recuerdos tenés de  tu infancia en Colombia?
–Recuerdo que había mucho juego con mis hermanas. Mi papá tenía un baúl con disfraces y jugábamos con eso. Siempre todo fue de la mano del arte. Tengo una imaginación enorme, y siempre andaba en mi mundo de ensoñación, colgada en ese universo. 

–¿Desde chica ya te gustaba la lectura? ¿Eras de “tragarte” libros?
–¡Sí! Leíamos muchísimo, sobre todo los cuentos de los hermanos Grimm, que era lo sagrado de cada noche. En mi casa éramos muy lectores y amantes de la música clásica y del jazz. 

–¿Cómo recordás tu primer encuentro con la televisión?
–Fue muy traumático. Nos había llevado mi papá. Una de mis hermanas era la más desenvuelta y nos subieron a un escenario en un programa infantil. Yo soy muy tímida. Me puse a llorar, me agarró como un pánico total, era chiquita y me angustié mucho. Después me fui familiarizando, iba y venía más cómoda. A veces, realmente, no entiendo bien cómo.
terminé en la televisión (risas). 

–¿Y cuándo dijiste “Quiero ser actriz”?  
  –No lo he dicho, fue como parte de mi vida. La actuación se fue dando, no es que tomé una decisión, es como un regalo de la vida, un legado, y dije: “Voy”. Sin darme cuenta me fue llevando y fui ganando oficio; esa fue mi escuela. 

–¿Contanos cómo fue tu debut televisivo en Imagínate?
–Fue una experiencia muy linda, lo hicimos con el papá de un amigo del colegio que era director y nos divertíamos mucho, era todo un juego. Fue una etapa muy linda. Nos permitía ir al colegio y estudiar porque era después de hora o los fines de semana. Fue hermoso.  

–Al ser tu papá actor, ¿te dio algún consejo que todavía hoy recuerdes?
–Él me decía que me veía muy sensible y temía que sufriera mucho, pero siempre me ha apoyado. Al principio me ayudaba a estudiar mis papeles. Fue alguien que me ha aportado muchísimo. Siempre decía: “A jugar y no sufrirlo”. Y cuando yo entraba en conflictos, me decía que la vocación lo escoge a uno.  

–Tu carrera ya estaba en marcha y un día llegó Yo soy Betty, la fea. ¿Cómo fue hacer esa novela y la composición del personaje?
–Fue muy lindo. Desde el libro tuve la primera imagen de ella, como la risa de ganso, su voz y su manera de caminar. Quería que fuera fea, pero que después se pudiera transformar; entonces, tenía que ser creíble. Así se me ocurrió lo de los aparatos. Igual, no pensaba tanto en lo físico, sino en su mundo interno. El enfoque fue más por ese lado. 

–Yo soy Betty… fue un boom. ¿Estabas preparada para tanta fama y repercusión?
–La verdad es que fue algo totalmente inesperado y raro, porque una cosa es el reconocimiento, que está buenísimo, pero la fama de golpe es fuerte. Uno puede prepararse para un personaje, pero no para eso, y fue difícil, aunque con los años todo decanta. Para mí fue como algo accidental, con un lado bueno y otro que uno tiene que ir manejando. 

–Después de Yo soy Betty… frenaste un poco tu carrera artística y fuiste mamá. ¿Cómo fue la vuelta al ruedo?
–Venía de lo de Betty y, como estaba embarazada, quise parar un poco, había sido todo muy intenso. Aparte de la actuación, tengo otros intereses; no es que soy actriz y ese es mi mundo entero. La maternidad fue lo más hermoso y transformador de mi vida y me entregué de lleno. Soy re canceriana, así que fue muy lindo y no me cuestioné nada. Los hijos cambian los tiempos de los padres y también te llevan a una búsqueda personal. La tele está buenísima, pero absorbe mucho tiempo y energía. 

–¿Qué te atrapó de los sketches que hiciste en Cosmopolitan?
–Me cautivó el humor. Al principio, dije que no porque para conducir soy muy tímida, pero como se iba a tratar de un personaje, acepté. Fue como lanzarse al agua; fueron pocos días de ensayo con monólogos de stand up, de una sola toma, súper jugado. Pero me encantó y disfruté la experiencia. 

Su vida detrás de escena 

–Ana María, vos decís que sos una mujer muy tímida. ¿Cómo te resulta entonces el trabajo de actriz?
–Me siento cómoda haciendo personajes, no siendo yo. Un personaje más natural y parecido a mí me cuesta más que uno bien diferente.   

–¿Hoy la maternidad rige tu mundo?
–La verdad es que sí. Ahora que las más chiquita tiene 3 años, me dan deseos de volver a activar mis cosas, pero siempre pensando en los tiempos de ellas, que son mi prioridad. Lo siento como un lujo el poder dedicarles calidad y cantidad de tiempo. Además, lejos de ser un sacrificio, es un placer y una necesidad.

–¿Ellas muestran algún talento artístico?
–La chiquita no se da cuenta, pero es muy payasa, es cero tímida, no salió a mí para nada (risas). La mayor es más reservada, más tímida, pero es muy sensible, le gusta mucho hacer cosas de arte… manualidades. 

–A vos también te gusta pintar, escribir… 
–Sí, me gusta, pero más para mí. No para mostrarlo al público y exhibirlo.

–¿Qué otras artes te interesan?
–Me encantan el teatro y el cine. Me gustaría ver todo lo que hay, pero se me dificultan los tiempos.   

–Llegaste a la Argentina en 2004. ¿Cómo fue dejar Colombia e instalarte aquí?
  –Pues la verdad es que fue todo muy natural. Vinimos diciendo: “Vamos viendo”, y la verdad es que resultó todo muy bien. Siempre he tenido una vida medio nómade. Mis papás se separaron cuando era adolescente y mi mamá rehizo su vida con un extranjero, mi hermana vivió en Europa, así que siempre andábamos viajando y visitándonos. Crecí pensando que vivir en otro lugar era una posibilidad, así que nunca me sentí desarraigada. 

–¿Cómo es vivir en Buenos Aires para un extranjero?
–La verdad es que me siento en mi lugar, recibo un cariño y un amor que agradezco. Hay mucha gente a la que le cuesta adaptarse, pero aquí me siento muy a gusto, como si fuera local. 

–¿Volvés seguido a Colombia?
Al principio, iba más seguido, pero con las chicas en el cole es difícil, voy cada año y medio. Igual, con la tecnología hoy se puede hablar todo el tiempo y eso ayuda a no sentirme tan lejos, aunque ya estoy acostumbrada. 

Ana María hoy 

–Ahora estás con las grabaciones de Mi problema con las mujeres. ¿Cómo llega Mariano Martínez a tu vida?
–A Mariano lo conocí el año pasado cuando hice la participación en Los Únicos. Él ya estaba cocinando este proyecto, veníamos hablando desde entonces y este año lo pudo concretar. La verdad es que me encantó. Mariano me parece serio, muy buena persona y compañero, y a mí me gusta trabajar con gente con quien me siento cómoda, me gusta la buena onda. Al ser un unitario, me gustó la propuesta. 

–¿Cómo te sentís con tu personaje?
–Ella es una de sus mujeres; es una ejecutiva y me sienta bien el personaje. 

–¿Si tuvieras que elegir un personaje de todos los que has hecho, cuál sería?
–Es difícil elegir un personaje, todos han tenido lo suyo… A uno que le tengo mucho cariño, además de a Betty, es a “la Vero”. Me gusta porque me divertí haciéndolo, jugué mucho, era un proyecto lindo y lo pasé bien.

–¿Y un lugar en el mundo?
 –Nueva York. Me encanta. Ahí quedé embarazada de mi primera hija. Ahora voy menos, pero siempre que podía pasaba alguna que otra temporada. Creo que es una de esas ciudades para volver todo el tiempo. 

La jefa 

Ana María se muestra feliz, y no es para menos. La tira de Telefé Mi problema con las mujeres es un éxito rotundo. La comedia protagonizada por el actor Mariano Martínez, y coprotagonizada por Orozco cuenta la historia de José Salinas (Martínez), que, decidido a hacer terapia, comienza a rever  sus problemas con las mujeres, entre las que se encuentran desde su madre hasta sus ex novias y su nueva jefa, que es la única capaz de poner un freno en su vida. “Estoy muy contenta con el proyecto, con el equipo… con todo”, afirma la actriz. “Ha sido un buen año”. Entre otros, el elenco incluye a “Yayo” Guridi, Matías Santoianni y Mónica Gonzaga.

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