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Profesionales insatisfechos


Por Agustina Mussio.


Profesionales insatisfechos
Aunque la tasa de desocupación de los profesionales jóvenes es baja, ellos no están contentos con el trabajo que desarrollan. ¿Las causas? Los especialistas proponen trabajar en ambientes con buena onda.

“Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida”, decía Confucio, el reconocido filósofo chino que creó la doctrina conocida como “confucionismo”, en el año 500 a. C. Esta máxima podría tomarse como precursora del precepto moderno que asegura los beneficios de elegir una profesión, y que impulsó a millones de jóvenes de todo el mundo a emprender un arduo camino universitario, confiados en que, un vez obtenido el título, tendrían garantizado un método placentero de ganarse el sustento. Sin embargo, la realidad de centenares de profesionales que aun con un diploma en la mano distan mucho de encontrar “el trabajo soñado” abrió tantas dudas sobre esta certeza que ya muchos la consideran una utopía.

Si bien la tasa de desocupación de los profesionales de entre 30 y 40 años es solo del 3%, según indica la Encuesta Permanente de Hogares correspondiente al segundo trimestre del año 2012 publicada por el INDEC, el 11,9% de los que tienen empleo trabajan menos de lo que querrían o están disconformes por diferentes motivos y buscan cambiar de trabajo, por lo que la presión total sobre el mercado laboral de esta franja de la población es del 14,9%. Si a este número se le suma el 4,9% de los ocupados que desean trabajar más, pero en este momento no están buscando otra cosa, se podría deducir que casi el 20% de los profesionales argentinos están insatisfechos con su situación laboral. 

Gonzalo (32) es licenciado en Ciencias de la Comunicación con orientación en opinión pública y publicidad, egresó de la Universidad de Buenos Aires hace dos años, y hace tres que trabaja en un call center donde está a cargo de tareas que no tienen que ver con su profesión. Solo mientras estudiaba pudo darse el gusto de escribir un par de notas sueltas para algunos medios, pero la necesidad de conseguir estabilidad económica lo obligó a resignar sus sueños para trabajar de otra cosa. Sin embargo, los años de búsqueda en vano no alcanzaron para acabar con sus esperanzas y continúa mandando currículums a empresas de planificación de medios y marketing, que son las áreas donde desea trabajar y para las que se preparó en la facultad. “Hay pocas ofertas, y las que hay son como pasantías con estímulo y pagan menos que en un call center. 

Se hace muy difícil equiparar la parte económica con lo que uno estudió”, dice Gonzalo, y asegura que aceptaría una propuesta que le permitiera desarrollar y crecer en su profesión, aunque le pagaran hasta mil pesos menos de lo que gana ahora. “Volvería a estudiar lo mismo porque es lo que me gusta. Estudié un montón, y todavía tengo esperanzas porque creo que no tengo una edad fuera del mercado… Hace mucho que hago terapia y la situación laboral es fundamental porque influye en todos los ámbitos de la vida”, concluye el joven que también da clases particulares de inglés. 
El caso de Gonzalo no es aislado, ya que según los datos publicados por el INDEC, solo un tercio (31,1%) de los jóvenes profesionales que trabajan tienen ocupaciones que requieren una calificación de nivel profesional.

El resto se distribuye entre puestos técnicos (34,4%), operativos (26,3%) y no calificados (3,5%). “Estos jóvenes se sienten disminuidos en su potencia de rendimiento y la baja autoestima suele traducirse en diferentes ámbitos de la vida. Puede generar depresión, pesimismo, problemas de pareja y problemas sexuales. En estos casos, lo mejor es hablar con alguien para salir de este cuadro, y evaluar la posibilidad de cambiar de trabajo”, señala la licenciada Adriana Guraieb, de la Asociación Psicoanalítica Argentina, autora del libro Peter Pan y sus mujeres. 

Pero los profesionales que ejercen su profesión, como se mencionó más arriba, tampoco están exentos de sentirse insatisfechos. Las causas pueden ser varias y depender de diferentes factores. Desde el punto de vista de la personalidad, puede tratarse de personas inseguras que no confían en sí mismas y a quienes resulta muy difícil adaptarse a la situación laboral porque continuamente dudan de lo que están haciendo y siempre temen hacerlo mal. También están los que asumen responsabilidades que no pueden cumplir, y cuando se sienten exigidos y los plazos se terminaron, experimentan un gran malestar; o aquellos con un ego muy inflado que suponen que están para otra cosa y encaran su trabajo con una actitud despectiva, pero tampoco toman la decisión de cambiarlo.
Por otra parte, y más allá de las características particulares de cada profesional, en muchos casos es la situación laboral en sí misma la que genera disconformidad. Un bajo salario puede producir mucho desagrado y la sensación de no ser reconocido por la labor cumplida. 

También puede deberse a un mal clima laboral generado por jefes y/o compañeros, ya sea por rivalidades, malos tratos,  exigencias desmedidas, una excesiva carga horaria, o la imposibilidad de ascenso, que es fuente de insatisfacción para aquellos que desean crecer profesionalmente y, ante la imposibilidad, sienten mermados sus deseos.“La manera de disminuir la insatisfacción  es tener un buen entorno físico, y la habilitación de un departamento de Recursos Humanos donde se puedan plantear inquietudes y propuestas de cambio, que de ser escuchadas, causará beneficios no solo para el trabajador, sino también para la productividad de la empresa”, señala la licencianda Guraieb, al tiempo que advierte sobre los riesgos de una patología, frecuente en este época, conocida como burnout, que fue descubierta en 1974 por el estadounidense Freudenberger, quien decía con respecto a la enfermedad: “Es una sensación de fracaso y una experiencia agotadora, que resulta una sobrecarga por exigencias de energía, recursos personales o fuerza espiritual del trabajador”.

Burnout, el mal momento

El término burnout proviene del inglés y alude a quemar, consumirse; hace referencia al desgaste profesional. La metáfora expresa la enorme presión que padecen muchas personas en sus puestos de trabajo, donde el mandato es estar siempre en carrera y donde “todo es para ayer”. Esta es la forma que adopta el estrés de origen laboral, que es grave y crónico, según alerta la doctora Guraieb, quien agrega: “Múltiples y variadas manifestaciones nos avisan  que estamos en riesgo. Comienzan a observarse en el plano psicológico y luego avanzan y se hacen visibles en los planos corporales: fatiga, insomnio, dolores de cabeza, falta de deseo sexual, estado permanente de tensión o comportamientos agresivos no habituales. 

Ante  las consecuencias hostiles y de resquebrajamiento que se producen en el ámbito familiar y social, con frecuencia se recurre a las drogas, al alcohol, o a las adicciones en general como paliativos inmediatos, pero si no se acude a un tratamiento psicológico, puede ser que avance el cuadro de estrés y el trabajador se sumerja en un colapso emocional y físico que lo obligue a una licencia psiquiátrica o deba abandonar el trabajo”.

Algunas profesiones son más propicias para la aparición de este síndrome: médicos, enfermeras, psicólogos y asistentes sociales suelen ser los más vulnerables, pero también sucede con frecuencia en profesionales que trabajan en relación de dependencia, con jornadas laborales muy extensas, o con condiciones desfavorables en su ámbito de trabajo. Todas las personas que estén sometidas a fuertes presiones o que trabajen en ambientes hostiles están en riesgo.  Los primeros síntomas aparecen como depresión, ansiedad y desmotivación laboral: “Es como una sensación de no puedo más, no tengo energías y no me interesa nada; aparecen conductas compulsivas, sudoraciones, palpitaciones y el sentimiento de  que uno es un fracaso en el trabajo y en otros planos de la vida”, señala Adriana Guraieb.

Trabajar con onda 

Sin embargo, no siempre trabajar bajo presión genera disconformidad, según afirma Alejandro Ferrazzuolo, Executive Concept Manager de la consultora Randstad Argentina. “Hay ambientes de trabajo de altísima presión donde todo el mundo corre, pero no se pierde el buen clima y la buena onda. Las empresas deben generar un ambiente de trabajo en el que se privilegien las buenas relaciones, el respeto, el liderazgo con el ejemplo y el asumir las responsabilidades. Hay que generar conformidad con el equipo y disconformidad con los resultados: siempre ir por más”. Y agrega: “Si los profesionales no están conformes, esto repercute de manera profunda en la empresa, porque no trabajan bien aunque se esfuercen. Lo mejor que puede hacer una persona disconforme es mantener su nivel, y con muchísimo esfuerzo”.

Según los datos arrojados por la cuarta Encuesta de Empleo de Universia, una red de universidades presente en veintitrés países de Iberoamérica, y de Trabajando.com, una comunidad laboral, el 85% de los 3443 usuarios encuestados de la Argentina señaló no estar conforme con su situación actual. Pero, a pesar de su insatisfacción, y sobre todo en los casos en que estaba vinculada al trabajo, mostraron una actitud positiva, ya que piensan emprender cambios para revertir la situación: mientras que el 54% buscará un empleo donde se pueda desarrollar profesionalmente, el 37% piensa encontrar un trabajo con un buen salario y beneficios. Apenas el 5% planea seguir estudiando, y el 4%, proyecta irse al extranjero a estudiar o a trabajar. Entre los entrevistados, predominaban hombres y mujeres mayores de 27 años.

“Si bien hay un alto porcentaje de encuestados disconformes por no conseguir trabajo o por tener una situación actual mejorable, se sienten capacitados para alcanzar sus objetivos a mediano plazo, gracias a las experiencias en el plano laboral y la base de conocimientos adquirida a través de su formación académica”, señaló Bertie Benegas Lynch, director general de Universia Argentina. Por su parte, Pablo Molouny, gerente general de Trabajando.com comentó, en relación con la opinión de los universitarios: “Es altamente positivo el hecho de que los jóvenes de hoy tengan ambiciones y deseos de progresar y llegar a ser un buen profesional el día de mañana. Este afán de mejorar sus conocimientos académicos les brindará mayores oportunidades, no solo de insertarse en el mercado laboral, sino también de mejorar su futuro profesional a lo largo del tiempo”.

85% No está conforme con su situación actual.
37% Piensa encontrar un trabajo con un buen salario y beneficios.
54% Buscará un empleo donde pueda desarrollarse profesionalmente.
5%   Planea seguir estudiando.
4%   Planea irse al extranjero a estudiar o a trabajar.

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