ENTREVISTA


Chica diez


Por L. O..


Chica diez
Talentosa y carismática, la actriz Rocío Igarzábal brilla cada noche en una de las novelas más seguidas de la tevé. La ex Teen Angel dejó por un tiempo la música para dedicarse full time a su carrera actoral.Y no le preocupa pasarse el verano trabajando: disfruta de su presente exitoso sin aires de divismo. Una joven con glamour y gran futuro.

Naturalidad y ternura. Eso es lo que transmite Rocío Igarzábal no bien deja el set en el que graba, a diario, una de las tiras más exitosas de la televisión argentina: Dulce Amor. Allí interpreta a la menor de las tres hermanas Bandi (las otras son Carina Zampini y Calu Rivero –hoy ausente de la tira–), una joven sencilla, dulce y con muchos rasgos de inocencia.  Detrás de cámara se aprecia exactamente lo mismo. Rochi (así le dicen) parece una niña apenas convertida en mujer, que escucha lo que le dicta el corazón y se mueve como una chica común y corriente de veintidós años. A pesar de su belleza y de su carrera en franco ascenso (viene de actuar en Casi ángeles y de brillar junto a la banda pop Teen Angels), no hay indicios de divismo. Todo lo contrario. En el bar de los estudios Pampa, la actriz y cantante que nació en Martínez y estudió en el tradicional colegio Nuestra Señora de la Unidad nos recibe para una charla sincera, de corazón.

En Dulce Amor, Brenda es la hija más pequeña del clan Bandi. Su mamá, Elena, es María Valenzuela una actríz que comparte y enseña.

–¿Cómo vivís el gran presente laboral que estás teniendo?
–Siento agradecimiento puro con la vida y con el momento que me toca. Lo estoy viviendo con mucha conciencia, disfrutando. En el caso de la tira, hubo energía positiva del grupo desde un primer momento y sigue intacta. Eso influye un montón en el buen resultado.

– En la ficción tenés una historia de amor con Nicolás Riera, con quien también compartías equipo en Teen Angels. ¿Cómo es su relación? entre ustedes?
–Somos muy amigos, hace rato que trabajamos juntos y hay confianza para que fluya y nos podamos divertir. Es un placer.

–¿Hay muchos que dicen que ustedes están saliendo? ¿Cómo te caen los rumores?
–A mí no me afectan. Lo bueno es que con el paso del tiempo vas viendo cómo se dan las cosas y aprendés a manejarte. 

–Pusiste cara de sorprendida cuando te dije que tenías una historia destacada…
–Sí, es que nunca pensé que Brenda, mi personaje, fuera a pegar tanto. Pero en la calle me doy cuenta  que sí. Ella es muy querible y muy buena. Es altruista, impulsiva y justiciera. Calculo que eso es lo que le debe gustar a la gente.

–¿Tiene que ver con vos?
–Sí. A mí me gusta ver más allá de las situaciones, ver el sentido de lo que me pasa. A Brenda le encanta la fotografía, como a mí. Me fascina ver el mundo a través de las imágenes.

–¿Qué lugar ocupás vos en tu familia?
–También somos tres hermanas, pero yo soy la del medio. La más grande se recibió de psicóloga y nos guió siempre. Y la más chica, ¡estudia fotografía! De ella saqué mucho para componer a Brenda. 

–¿Cómo es tu relación con el público ahora? Porque con Teen Angels ya habías conseguido una gran popularidad.
–Sí. Con Teen Angels hubo una euforia única. Y también un límite de edad. Hoy, en cambio, la gente que me saluda es muy variada, de edades muy diferentes, y me hablan de la novela, de mi personaje y de los de mis compañeros. Y, en todos los casos, se mantiene el respeto y el cariño.

–¿Vivís sola?
–No, vivo con mis padres, aunque alguna vez me fui a vivir sola.

–¿Y qué pasó?
–No lo aguanté. Y me alegro, porque me hace muy bien vivir con mi familia.

–¿En qué sentido?
–Ellos son mi cable a tierra. En casa soy hija y hermana; si me tienen que retar o pedirme que haga cosas, lo hacen. Y si yo creo que vengo estresadísima porque estuve grabando, lo veo llegar a mi papá agotado y con grandes responsabilidades y bajo un cambio. Mis amigas también son mi apoyo. Son las mismas del colegio, así que nos conocemos de toda la vida. Ellas tienen las preocupaciones lógicas de nuestra edad, temas de la facultad… Subirte a un escenario y tener miles de personas que te siguen, como pasó con Tenn Angels, o salir a la calle y que muchos te saluden, hace que necesites no perder el norte.

–¿De dónde salió tu pasión artística?
–Cuando era chica, mamá trabajaba en modelaje y siempre le gustó cantar, así que nos cantaba un montón. Eso es algo de lo que siempre me acuerdo con cariño, y calculo que habrá sido una primera motivación para mí. Después, ya en el colegio, había distintos tipos de talleres, y me di cuenta de que lo único que quería era cantar. Entré al coro a los once años. Después seguí con comedia musical. Y también pinto, que es algo que me apasiona.

–¿Y cómo llegaste a Cris Morena, que fue quien te dio tu primer trabajo?
–Yo estaba haciendo Tarzán en un teatro de San Isidro. Cris estaba buscando chicos que hablaran y cantaran en inglés para hacer Jake y Blake, una serie que se iba a grabar en ese idioma. Así que tanto ella como sus asistentes veían distintos musicales que se estaban haciendo en la zona. Una chica que trabajaba con Cris fue a vernos y pidió varios números de teléfonos, entre ellos el mío. Yo me había anotado para estudiar publicidad, pero me avisaron del casting. Fui con una amiga y quedé para Casi ángeles. Ahí arrancó todo. En ese programa yo era Valeria, una especie de tumbera que me desestructuró, porque, hasta ese momento, los únicos personajes que me tocaban eran de princesa. Nunca pensé que me iba a dedicar a actuar.

–¿Por qué?
–Para mí la única obligación era el colegio y pensaba que si actuar se transformaba en obligación iba a dejar de gustarme. Pero de repente me di cuenta de todo lo que estaba haciendo y me dejé fluir. 

–¿Qué dijeron en tu casa?
–Siempre me apoyaron. Lo mismo pasó cuando volví a vivir con ellos. Nadie me cuestionó. Calculo que lo que pasó fue que en Casi ángeles nos fuimos contagiando las ganas de irnos a vivir solos, pero en realidad todos querían hacerlo más que nada porque vivían lejos. Pero yo no, ¡los estudios eran en Martínez, bastante cerca de casa! Llegó un momento en que dormía cinco días en mi casa y dos en el departamento sola (Se ríe). Hasta que un día mi papá me dijo: “Me parece que ya estás viviendo en casa. Podemos dejar de alquilar el departamento, ¿no?”. Volví desde un lugar relajado, nadie me cuestionó, y yo no sentí que había fracasado. Volver con mis padres fue una gran decisión.

Haciendo balances 

Dulce amor seguirá en pantalla hasta marzo. Y eso hace que el futuro inmediato se mantenga estable y entretenido para la joven actriz. Sin embargo, viene de tiempos moviditos (aunque felices). Con el proyecto de Dulce amor ya instalado, Rocío  se sumó a Teen Angels porque Eugenia La china Suárez se abrió de la banda. Fue un llamado inesperado, pero bienvenido: “Yo ya había hecho el piloto de Dulce amor; no se sabía de horarios ni nada. Y de un día para el otro me llamó Gustavo Yankelevich para proponerme sumarme a la banda. Fue una sorpresa. Lo mismo que la respuesta del público”.

–En cinco años de carrera, habrás tenido todo tipo de vivencias laborales. ¿Qué te sorprendió para bien y para mal?
–Para bien, que uno absorbe todo el tiempo conocimientos. Hay mucha gente y muchos rubros, además del actoral, de los que se puede aprender. ¡Esto es un trabajo de grupo! Por eso se necesita compañerismo y respeto. Y en este elenco eso sobra. Yo tengo muchas escenas con Jorge Sassi, y las trabajamos mucho juntos, así se da algo cálido, muy lindo. También comparto con María Valenzuela. Es muy rápida, práctica y tiene oficio. Lo negativo de este trabajo es que requiere mucho tiempo, se terminan dejando de lado muchas cosas relacionadas con los afectos. Entonces es muy difícil manejar las relaciones…

–Me la dejás picando… ¿estás de novia?
–Estoy en suspenso, no tengo tiempo de dedicarle a un noviazgo la atención que se merece y no quiero arruinarle la vida a nadie ni ser egoísta. 

La cantante 

Rocío compone su propia música y sueña con grabarla algún día. Si bien participó de comedias musicales antes de que Cris Morena la descubriera, su experiencia musical más fuerte fue junto a los Teen Angels, la banda pop que se despidió hace algunos meses y en donde compartía escenario con Mariana Lali Espósito, Nicolás Riera, Gastón Dalmau y Juan Pedro Lanzani.  Rochi sabe que no todos los días se cultivan miles de seguidores, ni se graban diez discos en un santiamén; sin embargo, superó el momento del adiós y eligió mirar hacia adelante: "La verdad es que son recuerdos muy profundos. Todos nos involucramos mucho con la banda, así que costó la despedida.  Ahora hayque cambiar de etapa. Tengo un profundo amor por la música, así que me gustaría seguir trabajando como actriz y cantante. Ir y venir  nutre mucho a los artístas”.

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