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Volver al pasado


Por Marianela Insúa Escalante.


Volver al pasado
La música, las fiestas y la tele se han teñido de nostalgia. Pero lejos de llevar un manto de tristeza, este revival trae lo mejor del pasado y se aggiorna con el presente. ¿En dónde radica la magia de lo que ya fue?

Las reuniones de ex alumnos o viejos compañeros de trabajo existieron desde siempre, es cierto, pero desde hace unos años, son pocos los que han escapado a la tentación de prenderse en algún reencuentro. Nada de rastrear en ajadas agendas o de llamar al memorioso del grupo; con una búsqueda en Facebook alcanza para saber en qué anda cada uno. Y si quedó algún amor trunco o pendiente, basta con husmear en el estado civil de la víctima para volver a soñar con el posible romance… o no.

Una vez más, los adelantos tecnológicos sirven para conectarse con el pasado y, por qué no, revivir la nostalgia de tiempos dorados donde, seguramente, todo fue mejor. O, al menos, eso es lo que parece. La licenciada Beatriz Goldberg afirma: “El pasado nos da seguridad”. Ella dice que el argentino tiene la nostalgia arraigada desde el mismísimo tango y explica por qué esto resurge en la actualidad: “Porque hay mucha inestabilidad y los cambios producen muchos miedos en la gente; por el contrario, el pasado ya está comprobado y controlado.

Yendo nosotros al pasado vamos a un lugar que ya sabemos cómo fue, cómo terminó; ahí controlamos todo”. Más allá de la fantasía que produce “controlar” el pasado, Goldberg sostiene que es cierto que hace unos años las cosas tenían más consistencia, más firmeza, y que hoy todo es más efímero.

Graduados puso en el tapete la realidad/ficción de un grupo de estudiantes de la década del ochenta que, por esas cosas de la vida, vuelve a cruzarse veinte años después. Mucha música, recuerdos y guiños cómplices llenaron la pantalla para millones de cuarentones que se sintieron identificados con la tira. Pero también muchos jóvenes se prendieron en el revival. 

Goldberg cree que esto tiene que ver directamente con lo atractivo que resulta ver cómo la gente mantiene esos vínculos a pesar del paso del tiempo. “Por ejemplo, vos ves que los que estaban enamorados siguieron enamorados a través de los años, y nosotros como espectadores buscamos una estabilidad que no tenemos y vamos a ese registro en el pasado. Esto se ve también en la amistad de los personajes de Andy, Tuca y Vero, que mantienen esa relación por años con una estabilidad y una coherencia idílicas, porque es difícil que se dé una amistad así entre hombres y mujeres, y que no tengan pareja”, analiza.

La música, aliada del recuerdo

Carla Porta es musicalizadora de Los 40 Principales, en la 105.5, una de las estaciones de radio con más oyentes en la actualidad. Su función es seleccionar qué es lo que va a sonar en la radio, y por estar buscando todo el tiempo nuevos éxitos y sonidos, Carla está al tanto de las tendencias mundiales. También se ocupa de armar el ranking de acuerdo con el voto de los oyentes, así que sabe lo que la gente quiere. Si bien tiene que conocer lo último, no puede olvidar los viejos grandes clásicos, siempre vigentes en el dial. 

“Lo clásico nunca pasa de moda. Es como el vestido negro para la mujer o una camisa blanca para los hombres; siempre es necesario. Los clásicos no molestan, son esas canciones que todos conocemos, que nos gustan, que podemos escuchar todo el tiempo. Los clásicos son los éxitos más consagrados. Son esas buenas canciones que pasaron todos los filtros, que tienen todos los condimentos, que traspasan generaciones, hacen crossover”, explica Carla. Ella reconoce que la llama se aviva cada vez que llega una visita internacional, desde Paul McCartney hasta Kiss. “Y ni qué hablar de las publicidades y el uso de los grandes clásicos en el aviso”.

Reversionar, samplear y remixar antiguos clásicos también es una moda a nivel mundial. Carla explica el fenómeno: “Llegó el momento en que es algo que no nos sorprende tanto, dejaron de ser esas perlitas musicales. Por ejemplo, Pitbull, en su nuevo disco, Global Warming, que salió hace poco en la Argentina, usa bases de temas como ‘Macarena’, de Los del Río, y de ‘Take On Me’, de A-ha. Hoy es algo súper común”.

La musicalizadora dice que la gente sigue pidiendo temas viejos, además de los nuevos, y señala: “Aunque tienen la seguridad de que los clásicos van a estar, la mayoría suele llamar para dedicar esos temas a personas que son importantes en su presente: un novio, una novia o amigos”. Carla confiesa que la música la lleva de viaje al pasado: “Pongo El amor después del amor, de Fito Páez, y no hay con qué darle; es el disco. Son las letras, son las melodías… hay discos que transportan. ¿Por qué no me da nostalgia ‘Mayonesa’ si es un tema que me transporta directamente a la adolescencia? La poesía es lo que me da nostalgia, hace que extrañe algo que pasó, o que desee profundamente que los momentos que vengan no pierdan esos condimentos que en el pasado nos hicieron felices”. 

Los uruguayos y la nostalgia

Cada 25 de agosto se festeja el día de la Independencia en la República Oriental del Uruguay. Como es feriado, a Pablo Lecueder (propietario de CX – 32 Radiomundo) se le ocurrió, en 1978, decretar que la víspera de ese día también fuera una fiesta y así nació La Noche de la Nostalgia. Desde entonces, y hasta la actualidad, los uruguayos salen cada 24 de agosto a recorrer discotecas, centros nocturnos y carpas especialmente montadas para la ocasión, en busca de grandes clásicos de los años anteriores para bailar y divertirse. 

La idea de esas primeras fiestas era salir a bailar con la música de los sesentas y los setentas pero, aunque parezca una contradicción, la nostalgia no es lo que era y los adultos de hoy eligen moverse al ritmo de sus propios oldies. Así nació, hace diez años, la fiesta Reíte de la Nostalgia, un encuentro para adultos jóvenes que quieren bailar, sobre todo, clásicos de la década del noventa. Sibyla Trabal, prensa y difusión del evento que se viene realizando cada 24 de agosto, agrega que los concurrentes asisten disfrazados, ya que se organiza un gran concurso con premios para los más producidos y originales.

La fiesta comienza antes de la medianoche y nunca termina antes de las siete de la mañana. Sibyla explica: “Junto con las fiestas de Navidad y fin de año, La Noche de la Nostalgia se convierte en uno de los eventos que convoca más gente a fiestas. Esa noche salen a celebrar personas que durante el año no suelen salir a bailar con sus parejas”. 

Trabal reconoce que, al igual que el argentino: “El uruguayo o la idiosincrasia uruguaya es básicamente nostálgica”, y agrega que los viejos hits y las radios con esa programación tienen un éxito asegurado en su país. Ella, que vivió varios años en los Estados Unidos, considera que en el país del norte viven en función del futuro, el consumismo y mejorar su nivel de vida a través de los avances tecnológicos. “En Uruguay se vive con un ritmo mucho más lento, recordando a menudo el pasado y sin gran proyección futurista”, reflexiona. ¿Quiénes, si no los uruguayos, entonces, le iban a regalar una noche a la nostalgia?

Que el pasado no paralice el futuro

“No vamos a decir que en el pasado era todo perfecto, porque no es así, pero sí es cierto que hace unas décadas había otro compromiso con la palabra, había otro tipo de búsqueda en las relaciones”, reconoce la licenciada Goldberg. Si bien muchas cosas cambiaron y recordar el pasado es una costumbre sana y feliz, regodearse en que todo tiempo pasado fue mejor no lo es. La profesional relaciona esto con una publicación suya: “En mi libro Cómo vencer los miedos y ser feliz, escribí que las cosas de hoy en día son inestables e incrementan los miedos y las fobias en la gente. 

Pero los miedos hay que enfrentarlos y es necesario ver la realidad, poder comparar, poder distinguir qué es lo que hay ahora y qué hacer con lo que hay. La idea es ser capaces de estar inmersos esa hora que vemos tele o que escuchamos esa música, pero no quedarnos con que todo tiempo pasado fue mejor, porque eso no es real”. Goldberg comprende que lo nuevo a veces da miedo y que hoy todo es rápido. “Si uno no puede salir del pasado, deja de tener proyectos, y estos son el combustible necesario para ir hacia adelante. Instalarse en el pasado y no poder salir de ahí deviene en una falta de compromiso con la vida, con el presente”. Y propone: “Hay que revisar el pasado, pero no vivirlo en una actitud activa”.

La pantalla grande se llena de remakes 

En la Argentina, se reestrenó hace unos meses la gran comedia Esperando la carroza, que llevó a las salas a viejos y jóvenes con ganas de volver a reírse o de descubrir gags que ya están en el inconsciente colectivo. Aquí no es todavía una costumbre local la de generar nuevas versiones de antiguos clásicos, pero sí lo es en Hollywood.

Así como los americanos siguen haciendo crecer la saga de James Bond –la última en estrenarse fue Skyfall hace un par de meses–, también llevaron grandes series al cine, como fue el caso de Los Ángeles de Charly en su momento, de Brigada A en 2010, y como es el caso de MacGyver. Entre 1985 y 1992, el actor Richard Dean Anderson sedujo a hombres y mujeres armado tan solo con su inteligencia, una navaja suiza y algún que otro elemento casual, ya fuera chicle o cinta adhesiva. 

Sin un joven reemplazante confirmado y sin fecha de estreno, es posible que el rodaje del film se lleve a cabo en 2013. También está prevista la filmación de una nueva trilogía de La guerra de las galaxias, ya no de la mano de George Lucas, sino bajo el ala de Disney. De concretarse, la nueva saga compuesta de tres películas  estaría en cartel en no menos de tres años y se espera que venga acompañada por un alucinante parque temático en Orlando, tal como lo tienen Mickey y Minnie o el mismo Harry Potter.

En 2013 están previstos los estrenos de remakes como Superman, Robocop, La Matanza de Texas (esta vez en 3D), Carrie y El Gran Gatsby, sin contar las producciones que aún están en la gatera. ¿Será 2013 el año de los regresos triunfales o uno en el que los creativos se quedaron sin ideas? Los nostálgicos estarán agradecidos y las taquillas seguro que también: los clásicos nunca pasan de moda.

El público se renueva, la tele no tanto

En plan de cautivar nuevos televidentes con viejos éxitos, la pantalla chica echa mano de historias consagradas, pero con nuevos actores y un matiz más acorde con la época actual. Ya comenzó, al término de Graduados, Mi amor, mi amor, la nueva comedia de Telefe, protagonizada por Juan Gil Navarro, Jazmín Stuart y Brenda Gandini. Producida por El Árbol (de Pablo Echarri y Martín Seefeld) y Endemol, la tira está basada en la exitosa Naranja y media, que encabezaran Guillermo Francella, Millie Stegmann y Verónica Vieyra allá por 1997 (no hace tanto). 

Si bien las épocas cambiaron, e incluso el estilo de humor, la base sigue siendo la misma: un bombero voluntario atrapado entre el amor de dos mujeres, haciendo lo imposible para que no lo descubran. En 2013 parece que la pantalla chica apuesta a lo seguro y las remakes marcan el paso. Es casi un hecho que pronto comenzará a grabarse una nueva versión del ya clásico Grande Pa! Aunque ni se sospecha quiénes serán las actrices que se pondrán en la piel de “las chancles”, sí se baraja el nombre de Juan Darthés como un posible sustituto de Arturo Puig. 

La productora que está trabajando en el proyecto es la de Quique Estevanez, quien termina un exitoso 2012 gracias al suceso de Dulce Amor, otro de sus productos.  

En los Estados Unidos esta tendencia de reversionar antiguos éxitos está en alza. En el último año, hubo varios estrenos que sirven como ejemplo. El más rimbombante fue el de Dallas, una serie icono de la década del ochenta que volvió con nuevos actores y con algunos viejos, pero en otros papeles. Tal fue el caso de Larry Hagman, el buen mozo de JR en la ficción, que falleció hace unas semanas y que hasta ese entonces encarnó a un maduro texano, mientras que el protagónico quedó a cargo de Josh Henderson.

También Los Ángeles de Charly tuvo su versión aggiornada. La serie setentosa volvió con otras tres bonitas y jóvenes actrices que ahora cuentan con un hacker de compañero que las ayuda a resolver los casos. Por la cadena ABC, como en sus comienzos, esta nueva versión no transcurre en Los Ángeles, sino en Miami.

Una remake que baja del cine a la televisión es la de Un detective suelto en Hollywood, el film protagonizado hace casi veinte años por Eddie Murphy y que en esta nueva versión lo tendrá como productor. Si bien los de allá y los de acá fueron tanques de la industria y a sus vueltas no les faltará publicidad, ninguno de estos productos tiene el éxito asegurado. Por el contrario, cargan con el peso de redoblar la apuesta y, por qué no, mejorarla.

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