ENTREVISTA


Ganas y talento


Por Mariano Petrucci.


Ganas y talento 

Eso reúne Niko Zuviría, el cantante juvenil que se proyecta como la nueva revelación pop argentina. Recientemente incorporado a una de las tiras del momento, yaeditó dos discos y trabajó con el productor de Celine Dion, Cristina Aguilera y Luis Miguel. Conózcalo.

“Lentamente se me van cumpliendo los objetivos y eso es algo muy reconfortante. ¿La aspiración máxima??Pisar el escenario del Madison Square Garden, en Nueva York”. 

Golpearon la puerta de la humilde casa, la voz del cartero muy clara se oyó, y el pibe corriendo con todas sus ansias al perrito blanco sin querer pisó. ‘Mamita, mamita’, se acercó gritando; la madre extrañada dejó el piletón. Y el pibe le dijo, riendo y llorando: ‘El club me ha mandado hoy la citación’. Mamita querida, ganaré dinero, seré un Baldonedo, un Martino, un Boyé; dicen los muchachos de Oeste Argentino que tengo más tiro que el gran Bernabé. Vas a ver qué lindo cuando allá en la cancha mis goles aplaudan, seré un triunfador. Jugaré en la quinta, después en primera, ¡yo sé que me espera la consagración!”.

El tangazo de Juan Puey y Reinaldo Yiso resume la ilusión de cualquier mortal de tocar el cielo con las manos en su vocación, en la actividad que uno ama realizar. “El sueño del pibe” transmite esas ansias de triunfar y la emoción de anclar en buen puerto. Este caso particular remite al fútbol, pero puede aplicarse a cualquier ámbito… como la música. El cantante Niko Zuviría es un excelente ejemplo del “sueño del pibe”. A los 20 años la gloria llamó a su puerta cuando lo convocaron para grabar un disco en Miami, Estados Unidos, de la mano del afamado productor artístico Adrián Posse, quien trabajó nada más y nada menos que con Celine Dion, Luis Miguel, Cristian Castro, Thalía, Cristina Aguilera y Paulina Rubio, entre tantísimas celebrities. 

Es que no son pocos los que vislumbran en este joven, oriundo del barrio porteño de Avellaneda y nacido un 27 de agosto de 1991, la nueva revelación pop. Lo de “no son pocos” no es metafórico: su talento, energía y carisma sedujeron también a Ale Sergi –de Miranda!–, quien compuso para él, a Lola Ponce (hicieron juntos un dúo) y al mismísimo Franco de Vitta, quien intuyó en Niko un futuro promisorio y le cedió una canción suya.

“Cada uno de ellos me dio muchísimos consejos y me trasladó sus experiencias con una humildad increíble. Para mí fue muy impactante porque son todos fenómenos, números uno. Estuvo súper compartir momentos con ellos, ya que no solo me alimentaron como artista, sino también como persona. Lo que más rescato es que hayan confiado en mí. Me dieron un gran incentivo para seguir adelante”, cuenta Niko, mientras nos deja espiar alguna que otra intimidad: “Estar en un estudio con Lola Ponce fue demasiado fuerte. ¡Temblaba junto a ella durante la grabación! Sé que a Franco le encantó la versión que hice de ‘Y todavía’, una balada hermosísima. Así que el próximo paso es cantarla con él”. La ascendente carrera de este muchachito, amante del fútbol (es hincha de Lanús), de salir a navegar por el Río de la Plata, de las musculosas (las fotos lo dicen todo), el asado, los cuentos de Julio Cortázar y los eneros en Miramar, tiene cimientos donde sostenerse. En 2002 quedó seleccionado entre más de tres mil quinientos chicos para participar del envío televisivo La banda de Cantaniño. 

Allí, con solo 11 años, conformó la banda Ktrask, con CD (200.000 copias vendidas) y presentaciones por la Argentina y Uruguay incluidas. En 2007 pasó el casting para ser parte de las tiras infanto-juveniles Patito Feo y Casi Ángeles. Pero Niko se decidió por la primera, donde encarnó a Alan, un músico fanático del arte. “Al principio, la actuación fue como una excusa para llegar a ser músico. Como un trampolín. 

Pero, al conocerla, me fascinó vivir y sentir esta profesión”, se sincera Niko, orgulloso de haber sido elegido para interpretar en Dulce Amor al hermano perdido de Sebastián Estevanez, develando un misterio que marcará un antes y un después en la vida de ambos (además, y como no podía ser de otra manera, se enamora de una Bandi). “Con Patito Feo sucedió algo fantástico: el programa fue el más exportado a países del extranjero –casi cuarenta en total–. Llenamos infinidad de veces el teatro Gran Rex e hicimos una gira por Perú, México, Colombia, Chile, Panamá, Uruguay, Venezuela, Costa Rica, Ecuador, Honduras… ¡y no me acuerdo más! Sacamos discos, DVD… Aprendí muchísimo y me divertí horrores. 

De hecho, siempre digo que fueron como unas vacaciones inolvidables, ya que el trabajo era muy placentero… Lo hacíamos con mucho amor”, explica. Pero Niko tenía suficientes alas como para remontar su propio vuelo. Y en 2009 se lanzó como cantante solista con el álbum Ellas, en una coproducción que comandó Pablo Pinilla desde España, y Daniel Vila en la Argentina, y en la que había canciones que luego fueron cortinas en Showmatch, Intrusos en el espectáculo y Justo a tiempo, y que se colocaron en el Top Five de las radios de Europa. 

Claro que el gran salto fue cuando cargó la valija con sus composiciones y marchó rumbo a la “meca sagrada” que anhela todo artista pop que se precie de tal: la “noventosa” Miami. Por esos pagos entonó cada una de las melodías que le dan forma a su segunda placa, acaso la más importante (al menos hasta el día de la fecha). 

En Mi buena suerte abundan los ritmos centroamericanos, matizados con una pizca de pop (obvio) y otra de dance. Aparte de las ya mencionadas intervenciones de Ale Sergi, Franco De Vitta y Lola Ponce, Niko reversiona (dignamente, por qué no admitirlo) un clásico del rock nacional: “No voy en tren”, de Charly García. “En el primer CD utilizamos guitarras un tanto más roqueras. Las ventas fueron formidables, pero lo que superó mis expectativas fueron las descargas digitales que tuvo. Fue un furor. Este último álbum tiene un sonido más latino, lo que me da la posibilidad de mostrar mis dotes de bailarín (risas). Espero que guste tanto como el antecesor. ¿La versión de ‘No voy en tren’? Estoy muy contento de haberla hecho. Ojalá Charly pueda escucharla.La verdad es que, lentamente, se me van cumpliendo los objetivos y eso es algo muy reconfortante. ¿La aspiración máxima? Pisar el escenario del Madison Square Garden, en Nueva York”, fantasea en voz alta.

Filosofía Zuviría

Pícaro, muy extrovertido y dueño de esa revolución hormonal propia de la adolescencia, Niko deja en evidencia, en cada una de sus respuestas, que es un “don Juan” en potencia. Anécdotas para creérsela no le faltan: “Anduve por destinos maravillosos de Europa y América, cada uno con costumbres alucinantes. En algunos sitios me sorprenden gratamente porque me reciben como si fuera Ricky Martin (risas). Una vez, unas colombianas subieron de imprevisto a la habitación del hotel donde me alojaba. ¡Los gendarmes pensaron que me querían secuestrar! Fue muy gracioso. Igual, me quedé con las ganas de que me secuestraran… ¡eran muy lindas!”, destaca Niko, exacerbando el mito de que es un seductor empedernido (a lo que sumamos un dato más cuando le preguntamos acerca de si está en pareja: “Naaa… ¡ni quiero!”).

Con intenciones de empezar a escribir letras con un tinte más social, nuestro protagonista confiesa que sus referentes son variados. Entre ellos se inclina por nombrar a Justin Timberlake, Michael Jackson, Sandro, Luis Miguel y Michael Bublé. “Otra cosa que nunca dejo de aclarar es el apoyo incondicional que tuve de mi familia. Desde que era chiquito, me contienen y quieren que yo siga creciendo. Son mis raíces y cada vez que no estoy trabajando, elijo estar con ellos, ya que es una bendición ir a comer afuera todos juntos, al igual que tener una conversación con mis hermanos o jugar un ‘picadito’. De hecho, sigo viviendo en la casa de mis padres.Nos llevamos genial, respetando lo que cada uno hace. Por nada del mundo cambio la comida de mi mamá”, admite y se ríe, en una clara demostración de cómo aún conviven en él una estrella que pica en punta (aclamado por un público, por ahora, marcadamente femenino) y ese joven que, en plena etapa de maduración, todavía extraña al abuelo que partió hace un tiempo.  

Pero no hay espacio en su agenda para lamentos. Lo que sigue son giras promocionales (ya estuvo por la Madre Patria y por Italia) de Mi buena suerte a lo largo y a lo ancho de la Argentina, aprovechando los calores sofocantes del verano. Siempre, con la fe y la esperanza como bandera. “Soy una persona con la sensibilidad a flor de piel, muy creyente. Me gusta disfrutar de la vida y que la gente también lo haga. Hay que comenzar a valorar hasta las cosas más mínimas. Me identifico con la película Gladiador, la de Russell Crowe. Soy trabajador, voy al frente, aunque sea un poquito impetuoso tal vez. Mi frase de cabecera es: ‘Vivir es aprender’”, concluye Niko. En eso anda…
  

nueva, todos los domingos con:


El Norte La Capital Nuevo Diario El Día La Gaceta Rio Negro Primera Edición Uno - Mendoza Uno - Entre Ríos Uno - Santa Fe Diario Norte Puntal - Córdoba La Nueva Diario Democracia El Independiente Diario Norte