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Después del verano, una dieta Detox


Por Daniela Calabró.


Después del verano, una dieta Detox
 
Las vacaciones y los gustos “de más” que uno se da mientras descansa pueden ser una bomba para el organismo. Algunos días de buena alimentación, mucho líquido y un poco de actividad física son claves para recuperar la energía… y la línea.  

Las salidas, los sándwiches en la playa, las tortas en la montaña y los tragos para brindar con amigos son un combo letal si uno quiere mantenerse en forma. Todos los hidratos de carbono, los azúcares, el alcohol y las grasas que se ingieren en el verano no acompañan el ideal de la figura que deseamos tener. Tal vez por eso, hace años, se hizo conocida una dieta llamada Detox, que más que una dieta es una limpieza profunda del organismo, una desintoxicación rápida para cuando uno se hastió de comer. 

La consiga es clara: deben ingerirse solo alimentos que aceleren los sistemas de depuración del organismo, pero por no más de tres a cinco días, según la necesidad de cada cuerpo. ¿Por qué? Porque de la lista del supermercado deben excluirse algunos productos que, en rigor, son necesarios para que el metabolismo se nutra y genere la energía que demanda el día a día. La pregunta que surge, inevitablemente, es qué se puede comer y qué no en el plan Detox. Aquí van las claves. A tomar lápiz y papel.

1. Se pueden consumir verduras de todo tipo, siempre y cuando sean crudas, hervidas o al vapor. Eso sí, hay que evitar las enlatadas, porque cualquier químico o conservante trabaría la “limpieza”. 

2. Hay que ingerir mucha fruta, ya que no solo es depurativa por las fibras que contiene, sino que también es una gran proveedora de líquidos. Se la debe comer fresca y sin ningún agregado de azúcar, almíbar o edulcorante. Es una buena idea hacer jugos naturales. 

3. Los hidratos de carbono no están prohibidos en absoluto, pero deben cumplir con una condición fundamental: incluir fibra. Los elegidos, entonces, deben ser el arroz integral, los panes de centeno y las harinas de cereales, entre otros. 

4. Es importante incorporar proteínas, pero deben ser únicamente de origen vegetal. Para obtenerlas se pueden sumar al menú las legumbres, el tofu y la soja. 

5. Tomar mucho líquido es una de las claves del éxito. El agua debe liderar la lista y pueden sumarse jugos y caldos vegetales (ambos naturales). Si se quieren agregar infusiones, deberán ser sin azúcar ni edulcorantes artificiales. Unas gotitas de miel pueden ayudar, pero solo unas gotitas. 

6. Deben dejarse de lado los productos provenientes de animales y los lácteos, incluso los descremados. Las proteínas animales frenan la depuración, mientras que las grasas inflaman los tejidos y dificultan el paso del oxígeno, muy necesario en el proceso de desintoxicación.

7. Es determinante no consumir alcohol, ni cafeína, ni tabaco. Si esto puede extenderse por más días, ¡mejor!

8. Moverse un poco más de lo habitual, usar las escaleras y desterrar el ascensor, caminar más alguna breve rutina de ejercicios, asegurarán una limpieza más eficaz.
Dadas las consignas, debemos recordar que este plan de limpieza no debe extenderse más de algunos días, ya que, al excluir los lácteos y las carnes, es deficiente en nutrientes importantes, como las proteínas, el calcio, el hierro y las vitaminas D y B12. 
Una vez concluido el período de depuración, es importante mantener una alimentación equilibrada y saludable y transformar algunas de estas ideas en hábitos. Tomar mucho líquido, hacer actividad física, evitar los excesos y elegir lo que se come adecuadamente. ¡Suerte!

Qué alimentos elegir 

* Espárrago: Su fibra favorece el tránsito intestinal y equilibra los minerales del organismo. 
* Alcaucil:  Su acción diurética favorece la desintoxicación hepática.
* Apio: Ayuda en la circulación sanguínea, limpia las vías urinarias y es depurativo. 
* Berro:  Ideal para el buen funcionamiento renal y hepático. 
* Cebolla:  Ejerce una función depurativa del hígado y la vesícula. 
* Durazno:  Elimina líquidos retenidos, tiene efecto laxante y purifica la vesícula.
* Limón:  Es antioxidante, opera como diurético y mejora el trabajo hepático.
* Granos y cereales integrales:  Arrastran las toxinas del intestino. Mantienen sano el sistema nervioso y la piel, oxigenan las células y facilitan la circulación sanguínea.
* Semillas: Favorecen la diuresis, ayudan a limpiar el organismo y evitan la proliferación de gérmenes.
* Aceite de oliva extra virgen:  Es antioxidante, favorece la digestión, mejora la función del hígado y estimula la vesícula biliar.

Bonus track: Depuradores totales 

Desde el centro de estética Lifestyle Clinic Medicina Orthomolecular, el doctor Adrián Jaime propone dos recetas infalibles para limpiar el organismo:

* Consumir todas las mañanas un jugo de naranja, pera y zanahoria. 
* Para las meriendas, elegir un rico yogur descremado y sumarle tres cucharaditas de semillas de chía, girasol y lino.

Asesoró Vanesa Jaimovich, nutricionista de Mavi Díaz Delivery Diet 
www.mavidiaz.com

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