INVESTIGACION


Impacientes por nacer


Por Daniela Calabro.


Impacientes por nacer
Los nacimientos de bebés prematuros son una de las principales causas de mortalidad y discapacidad infantil. Por suerte, gracias a los avances de la ciencia, hoy pueden salvarse muchas vidas. Además, existen en los hospitales programas de seguimiento muy exitosos.

Quieren entrar en la vida demasiado pronto. Y ese puñado de días que se saltean, camino a la existencia, suele ser determinante en su salud. Patricia Ferreyra lo sabe. Iván, su hijo mayor, que hoy tiene 9 años, nació en el sexto mes de embarazo y pesó 800 gramos. Jonathan, el menor, de 8 meses, nació en el séptimo mes de gestación con poco más de un kilo. 
“Los primeros meses de Iván fueron muy difíciles. Cuando nació me dijeron que, si sobrevivía, iba a tener muchas secuelas. Estuvo medio año internado, un tiempo en neonatología y otro en pediatría. Después le dieron el alta, pero nadie sabía decirme cómo seguir. Y yo era muy joven, era mi primer embarazo”, recuerda Patricia.
 
Esa incertidumbre es la misma que atravesaron y atraviesan muchas madres de niños prematuros al irse a casa con el nuevo integrante de la familia, pequeñísimo y vulnerable, y sin saber qué se presentará. “Iba de un médico al otro, y nunca detectaban los problemas –retoma Patricia–. Él tardó en caminar, en hablar… y solo me decían que tuviera paciencia, pero no me orientaban. Recién cuando mi marido consiguió una obra social pude ir a una clínica en la que empecé a exigir un poco más. Ahí descubrimos que tenía problemas auditivos y secuelas neurológicas, que se podrían haber evitado”.

Con Jonathan, en cambio, las cosas fueron distintas: “Apenas nació Joni, me propusieron realizar un plan de seguimiento para prevenir los problemas que pudieran presentarse. Durante cuatro meses fui a ver cada semana a los médicos de alto riesgo, luego fui cada quince días y ahora comencé a ir una vez por mes”. 
Este programa de seguimiento, que en el caso de Jonathan seguirá hasta sus 4 años (como mínimo), es parte de un plan de salud al que todos los niños nacidos antes de tiempo deben tener acceso. 

“Los bebés prematuros, por haber iniciado su vida precozmente, tienen mayor probabilidades de presentar problemas en el curso de su evolución. Estos problemas pueden aparecer o no, pero es necesario que los niños sean seguidos y vigilados por equipos interdisciplinarios entrenados en la detección precoz de estas patologías”, introduce el doctor Luis Novali, coordinador del grupo de seguimiento de recién nacidos de alto riesgo del Hospital Garrahan. 
“Estos niños pueden sufrir trastornos neurológicos, sensoriales, respiratorios o relativos al desarrollo intelectual y las alteraciones del aprendizaje”, explica la doctora Norma Aspres, jefa de la Unidad de Pediatría de la Maternidad Sardá. 

La hipoacusia y la ceguera están entre las principales secuelas graves de los niños que nacen antes de tiempo, principalmente entre los que pesan menos de un kilogramo y medio al nacer. Este último grupo es considerado de alto riesgo y es el más vulnerable. Sin embargo, su panorama se torna positivo cuando se hacen los seguimientos de salud correspondientes. 
“Cuánto más prematuro nace un bebé y cuanto menor es su peso, mayor es la inmadurez de todos sus órganos y sistemas. Por esa razón, deben darse respuestas a todas sus necesidades de atención. De esa forma, se disminuye el riesgo de muerte y se evitan las complicaciones a largo plazo”, agrega la doctora Aspres.

El trabajo de mamá

No todo es la medicina en la vida de un niño prematuro. El contacto con su madre durante esos primeros días (y en los posteriores también, por supuesto) es fundamental. Los especialistas explican que el vínculo que dejan de tener con el niño a través de su vientre debe continuar en el exterior usando la piel como vehículo, por lo que les recomiendan mantenerlos cerca, ponerlos contra su pecho y acunarlos como si aún los llevasen dentro. Una vez que los niños estén listos para ir a casa, será fundamental estar alertas a cualquier síntoma extraño, ya sea en su salud orgánica como en sus acciones madurativas.

Por supuesto, también hay que poner el foco en el antes, es decir, en el embarazo, ya que, con los cuidados correspondientes, se puede combatir el problema de raíz y evitar un gran número de nacimientos prematuros. “Es importante que todo embarazo sea controlado para poder detectar y tratar de la manera adecuada cualquier amenaza de parto prematuro. Hay que tener mucho cuidado y evitar ciertos hábitos como fumar, ingerir alcohol o consumir drogas, ya que está demostrado que pueden generar que los niños nazcan con bajo peso”, recomienda Aspres y también aconseja evitar momentos de estrés, consultar al médico ante la presencia de infecciones, no excederse con el ejercicio físico, dejar para otro momento los viajes demasiado extensos y hacerse los chequeos médicos correspondientes.

En el caso de Patricia, conocer su estado de salud en cada paso del embarazo le permitió detectar que su segundo hijo también sería prematuro: “Yo tenía la presión alta durante los embarazos. Eso fue lo que hizo que Iván naciera prematuro y lo que me hizo perder otro embarazo de cinco meses. Con Jonathan me controlé desde el principio, y apenas vieron que la presión se me estaba disparando, decidieron internarme. Eso fue en el sexto mes, y lograron que el bebé aguantara un mes más, lo que fue muy importante para su salud”. Gracias a esos cuidados y al plan de seguimiento, hoy Jonathan presenta solo un pequeño problema motriz que podría mejorar con los tratamientos. 

Seguirlos de cerca  

Todos los especialistas coinciden en que ese es el quid de la cuestión. “La evidencia científica muestra que si un niño de muy bajo peso nace en un lugar seguro, la probabilidad de tener secuelas es menor y, más aún, si ingresa en un programa de seguimiento de su salud”, afirma Zulma Ortiz, especialista en salud de Unicef Argentina. Por esta razón, Unicef lideró en 2012 una campaña para concientizar sobre el derecho de todo niño prematuro a acceder a programas especiales de seguimiento, que este año podría convertirse en ley (Ver recuadro “Legislar…”). Pero ¿en qué consisten estos planes estratégicos de salud?

“Están conformados por un equipo interdisciplinario de médicos destinado a prevenir y atender los problemas de salud vinculados a la prematurez a corto o largo plazo, además de orientar y acompañar a las familias”, describe Ortiz, y prosigue: “Una de las responsabilidades de estos equipos es controlar y alertar sobre los riesgos, es decir, diagnosticar en forma temprana y precisa la ocurrencia o no de secuelas”. Este seguimiento, cuenta la especialista, debe continuar al menos hasta los 3 años de vida, momento en que ya se han podido definir las secuelas de mayor impacto. De todas formas, si en esa instancia no se han concluido los tratamientos indicados, el programa debe continuar. 

“Luego, se deben controlar periódicamente las áreas del desarrollo que se diagnostican más tardíamente, como los trastornos de conducta o del lenguaje. Además, deben recibir evaluaciones psicopedagógicas formales antes de ingresar a la escuela y continuar con el acompañamiento a fin de prevenir posibles dificultades en los aprendizajes formales”, concluye. Hace diez años, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la histórica resolución “Un mundo apropiado para los niños”, en la que jefes de Estado y de Gobierno se comprometieron a apoyar el movimiento global para acabar con las muertes infantiles prevenibles. Empezar por casa es una gran idea.

Esfuerzo federal 

Así como nuestro país está catalogado entre los de mayor excelencia en cuanto a la salud pediátrica, también es sabido que las disparidades entre sus regiones suelen ser grandes. “La asistencia de los recién nacidos prematuros en unidades de cuidados intensivos neonatales ha avanzado de manera notable en nuestro país. Sin em-bargo, este avance es desparejo, y existen centros en donde todavía se debe trabajar para mejorar no solo la sobrevida, sino también el número de pacientes con secuelas”, asevera el doctor Luis Novali, mientras cuenta que se han generado, espontáneamente, grupos de seguimiento neonatal en diversos puntos del país. “Estos equipos han surgido con frecuencia por la iniciativa de personas o instituciones, pero se deberá trabajar hacia la constitución de una red que permita a todos estos niños acceder a la vigilancia y el tratamiento que necesiten. La regionalización de la asistencia perinatal hará que estos grupos funcionen en los centros donde estos pacientes son atendidos y dados de alta”.

Legislar en pos de la vida 

El proyecto de ley que garantiza los programas de seguimiento para los recién nacidos de alto riesgo fue aprobado por unanimidad y sin modificaciones por la Cámara de Senadores. A mediados del año pasado, pasó a la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados. “Allí conservará su estado parlamentario por un año. Es necesario conseguir allí su tratamiento y aprobación para asegurar como derecho el acceso de estos niños al control y la asistencia que necesitan”, asevera el doctor Luis Novali, coordinador del grupo de seguimiento de recién nacidos de alto riesgo del Hospital Garrahan.

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