ENTREVISTA


El rock toca el cielo con las manos


Por Marianela Insúa Escalante.


El rock toca el cielo con las manos 


Lejos del mundanal ruido, Las Pelotas decidió hacer un disco de paisajes. Cerca de las nubes fue concebido en medio de las sierras cordobesas y encierra los secretos mejor guardados de una de las bandas más convocantes de rock local. Con más de veinte años en la ruta se siguen poniendo nerviosos antes de salir a un escenario. 

Ellos no saben de poses ni acartonamientos. No se piden disculpas, pero tampoco se faltan el respeto. Las Pelotas es una de las bandas más antiguas y exitosas del rock nacional. Tienen en su gen el haber sido parte de Sumo, el legendario grupo comandado por Luca Prodan (el otro desprendimiento fue Divididos). Así como sucedió con Sumo, la provincia de Córdoba juega un papel importante dentro de la vida artística de Las Pelotas. Allí, en Nono, en el Valle de Traslasierra, fue donde engendraron Cerca de las nubes, su disco número trece. 

Las callecitas de tierra, el paisaje rústico, la calma de sus habitantes, el colorido producto de los artesanos hacen de Nono un lugar único. Para la banda que conforman Germán Daffunchio, Alejandro Gómez, Gabriela Martínez, Gustavo Jove, Sebastián Schachtel y Tomás Sussmann es el lugar ideal para componer y grabar. Lejos de sonarles como un trabajo, ellos aseguran que ese es su mayor placer, así que allá fueron, a meterse en el estudio llenos de ideas y canciones. 

–Hacer el disco en medio de las sierras cordobesas, ¿les permitió disfrutar más del momento?
–Germán: El disfrute era estar haciendo el disco. No es que te vas hasta allá a disfrutar del entorno. El entorno nos ayudó en la búsqueda de estar completamente solos y en nuestro  mundo. No teníamos horarios, nos agarraba como una fiebre…

–El resultado es un disco muy contemplativo…
–Germán: Está cerca de las nubes…
–Gabriela: Sí, es un disco que refleja mucho el proceso de cómo se hizo. 
–Germán: El próximo disco lo vamos a hacer en las lomas más altas del Camino del Buen Ayre, donde está el Ceamse, y se va a llamar Seis metros bajo tierra (risas). Fuera de broma, siempre soñamos con que un tema nuestro generara una revolución, aunque nunca va a pasar. 

Cuando empezó la hecatombe por la crisis en España, estábamos esperando que empezaran a pasar “Basta” porque era perfecto. ¡Todos los carteles en las protestas de España decían “basta”! Y eso no ha pasado.

–El clip de “Escondido bajo el brazo” se grabó en el estudio de Nono y termina con una curiosa frase que dice “soy un pato, soy un pato…”. ¿Surgió como una broma?
–Gustavo: Empezó como una broma. En realidad, era una parte de la melodía que hace el teclado y a Germán se le ocurrió decir “so-so-soy un pato” y nos pareció maravilloso. Era un chiste interno, no parábamos de cantar eso y se nos recontra pegó. 
–Germán: De hecho, fuimos a Cosquín Rock el año pasado escuchando el tema sin esa frase y en el viaje no podíamos dejar de cantar todo el tiempo “so-so-soy un pato”.

–El pato se convirtió en un protagonista. ¿Es de ustedes el que aparece en el video parado sobre la consola de sonido?
–Germán: En realidad, a ese pato lo comimos a la naranja (risas). La verdad es que ese pato sigue estando; no se lo comió ningún zorro. Ya tengo apalabrado al taxidermista para que lo embalsame cuando se muera (risas). Hay una anécdota muy graciosa: cuando lo pusimos arriba de la consola para el final del video, ¡se hizo caca en la consola!

–En el video del segundo corte, “Siempre estará”, aparece el hijo de Germán. ¿Cómo les resultó incorporar a alguien de la familia al trabajo de la banda?
–Germán: La aparición de él es difícil de explicar. Cuando surgió la idea, estuvimos mucho tiempo con la banda pensando en cómo hacer un video con esa música sin caer en cosas obvias. Y cuando supimos que nos faltaba un actor, al primero que tuve al lado fue a él. Le pregunté si tenía ganas de hacerlo, si me hacía la gamba, y me dijo que sí, que no tenía problema. Fue muy emocionante hacerlo con él.

–También participa en el arte de tapa del disco Catalina Daffunchio…
–Germán: Sí, es hija mía. Y lo que pasa es que mis hijos son más grandes que los hijos de Gustavo, por ejemplo. El día que el hijo de Gustavo sea grande seguramente tocará la batería; ahora tiene 12 años. Las Pelotas es casi un clan; mi hija es diseñadora, así que estaba bueno que participe. Ellos vivieron toda su vida esto también, así que cada uno coopera desde su lugar. Además está Uriel, el hijo de Timmy (McKern, manager de la banda), que trabajó mucho en la preproducción del disco y ahora está trabajando mucho con nosotros también en vivo.

–Justamente todos ustedes se conocen desde hace mucho tiempo. ¿Cuáles son los pros y los contras de ser casi una familia?
–Gabriela: Puede pasar que le tiren las medias a alguno por el olor que tienen… (Risas).
–Tomás: ¡Es mentira! (Risas). Pero, sí, son muchos años de convivencia.
–Gustavo: Y por ser tantos años ya conocemos la lógica de cada uno, quién se enoja rápido…
–Tomás: Perdón, ¿quién se enoja rápido? ¿Yo me enojo rápido? ¡No, jamás! (Risas generales).

–¿Quién es el más conciliador?
–Gustavo: Todos los caminos conducen a Gabriela; para distintos rubros siempre se busca la solución en ella. “Gabriela, no anda la compu”, “Gaby, hay que hacer una nota”. ¡Hasta la mandamos a hacer un curso para que aprenda computación! (Risas).
–Gabriela: La verdad es que estos chistes también tienen que ver con que hace veinte años que estamos juntos, y nos conocemos tanto…
–Tomás: Lo cierto es que, en general, no nos peleamos.

–Gustavo: Y que está bueno que nos conocemos. No es que estamos hace veinte años y nos padecemos; tenemos ganas de seguir estando juntos. 
–Gabriela: La convivencia es fácil porque nos une la música. 
–Germán: Todo esto se puede resumir en que, en realidad, nosotros estamos juntos por elección y disfrutamos mucho lo que hacemos. Nos conocemos tanto que hacer cosas juntos es muy fácil porque ya cada uno sabe las virtudes y los defectos del otro, y convivimos con eso. 

Siempre soñamos con que un tema nuestro generara una revolución, aunque nunca va a pasar. Cuando empezó la hecatombe por la crisis en España, estábamos esperando que empezaran a pasar ‘Basta’ porque era perfecto. ¡Todos los carteles en las protestas de España decían ‘basta’!

–Para un gran show, como los que acaban de dar, ¿cómo se preparan? ¿Ensayan o están tan aceitados que no lo necesitan?
–Germán: ¡Ensayamos por  Skype! (Risas). No, mentira. Si fuéramos boxeadores, seríamos de esos que siempre damos en el peso justo, de los que están siempre en estado. Lo más difícil es manejar la ansiedad, porque estamos chorreando ansiedad, es una cosa insoportable. Porque vos decís: “No voy a pensar, no voy a pensar, no voy a pensar”, y siempre estás pensando.

–Tomás: La ansiedad y los nervios los tenés siempre. Creo que si perdés eso, se va la magia, y te convertís en un robot.
–Germán: Eso tiene que ver más que nada con las ganas de tocar; nos gusta mucho tocar, es así de simple. Parece que uno tendría que dar una respuesta más importante, pero nosotros hacemos lo que hacemos porque es lo que nos gusta y disfrutamos haciéndolo. 

–¿Cambia mucho el público de una provincia a otra?
–Germán: El fan es el fan siempre, pero las realidades cambian mucho de una provincia a la otra.
–Gustavo: Hace varios años, en el Chaco, nos pasó que después de la prueba de sonido en el lugar, que era al aire libre, había dos chicos que se querían acercar a saludarnos y salieron dos policías a correrlos con itacas. 
–Germán: No importa dónde estemos, todos deberíamos ver más allá de nuestras narices. Salgamos de la música, salgamos de todo y digamos: “¡Yo soy argentino!”.  

–Y en el exterior, ¿dónde les gustaría presentarse?
–Germán: Lo nuestro es simple; aspiramos a tocar, a hacer buena música. Si nuestro disco es un éxito en China, que Dios quiera que así sea, genial, pero no ambicionamos conquistar el mundo. Ambicionamos vivir tocando.

Las Pelotas for export 

Durante 2011, Las Pelotas realizó una exitosa gira por España. No solo llenaron sus conciertos de argentinos nostálgicos, sino que también se sumaron muchos españoles que se terminaron haciendo fans. “En los shows había muchos argentinos que llevaban a sus amigos españoles, pero en los festivales no; había de todo, como acá: gente que te va a ver a vos, gente que va a ver otras bandas”, explica Tomás. Gustavo recuerda el festival de Getafe como una gran experiencia: “Ese es el festival de rock más grande de España y nosotros tocamos en un horario central, a la noche”. “Había ochenta mil personas”, agrega Germán, y se lamenta: “Por la crisis que ellos están atravesando ahora, se revirtió el asunto y es difícil ir a tocar allá porque los grupos españoles prefieren venir para acá. Es una pena porque el resultante de lo que había hecho la banda hasta ahora era muy bueno”. 


Un poco de historia 

Las Pelotas nació en 1989 tras la separación del grupo Sumo. En 1991 lanzaron su primer disco, titulado Corderos en la noche. En 1995 fueron los soportes de uno de los cinco shows de los Rolling Stones en River y luego presentaron en el estadio Obras su segunda producción con la participación de Andrea Prodan. En 1998 convocaron a más de 50.000 personas en un show gratuito, Buenos Aires Vivo II. En 2003 salió Esperando el milagro, que recibió las mejores críticas de toda la prensa especializada. En 2007 copó las disquerías su disco Basta, cuyo tema “Siento, luego existo” trepó a las primeras posiciones de los rankings de todo el país. En 2012, Las Pelotas dieron un giro en su sonido y presentaron Cerca de las nubes, su último éxito.

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