INVESTIGACION


Zurda bendita


Por Mariano Petrucci.


Zurda bendita 


Varias de las más grandes personalidades de la historia tenían una característica: eran zurdos. ¿Hay relación entre el talento y el dominio de ese lado del cuerpo? ¿Por qué es importante educar la lateralidad izquierda desde temprana edad? Los especialistas responden. Lewis Carroll y Mark Twain siguen vigentes gracias a las genialidades que crearon, como Alicia en el país de las maravillas y Las aventuras de Tom Sawyer, respectivamente. 


Pese a sus muertes trágicas, Jimi Hendrix y Kurt Cobain marcaron época en los anales del rock’n’roll (y todavía hacen lo suyo Paul McCartney y Charly García). Por su parte, Wolfgang Amadeus Mozart nos dejó Las bodas de Fígaro y Leonardo da Vinci, La última cena. Pelé fue tricampeón mundial con Brasil,?Guillermo Vilas obtuvo el mayor número de torneos en polvo de ladrillo, Diego Maradona coronó a la Argentina en México 86 y Lionel Messi se convirtió en el único futbolista en ganar cuatro Balones de Oro.


A esto se suma que Barack Obama fue el primer presidente de color de los Estados Unidos. Y ellas no se quedaron atrás: Marilyn Monroe y Greta Grabo deslumbraron en la pantalla grande.?Y qué decir de las gestas de la heroína, militar y santa francesa Juana de Arco y de la reina Victoria del Reino Unido. ? ¿Qué tienen en común todos ellos, amén de ser nombres ilustres de la cultura, el deporte y la política? ¡Son zurdos! Y si bien esto no es ninguna novedad, sí lo son las permanentes actualizaciones de estudios que bucean sobre la siguiente cuestión: ¿hay algún vínculo entre el talento y aquellos que tienen desarrollada la lateralidad izquierda?  


Es importante tratar la lateralidad izquierda desde pequeños para optimizar las habilidades y disminuir las contrariedades.


“El cerebro controla el cuerpo de un modo cruzado; o sea que el hemisferio izquierdo controla el segmento derecho del cuerpo y el hemisferio derecho hace exactamente lo antagónico. Casi siempre el hemisferio izquierdo es el dominante, por lo que la mayoría de las órdenes están destinadas a la parte derecha del cuerpo –explica la licenciada Catalina Raimondi, psicopedagoga del área de Neuropsicología del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO)–. El hemisferio cerebral izquierdo controla el lenguaje, el pensamiento lógico y la escritura. En él se encuentra el centro del habla, del pensamiento que nos permite analizar lo que sucede, del control de la mano derecha y de la capacidad para las matemáticas. 


En cambio, el hemisferio cerebral derecho se vincula al pensamiento creativo, el manejo de la mano izquierda, la fantasía, el talento para la música y para toda otra actividad artística. Resumiendo: se especializa en la percepción visual y espacial, más que en las palabras y conceptos. Su forma de encarar el mundo no es lineal, ordenada y secuencial. Además, está más ligado a la intuición y los sentimientos”.


La creencia popular afirma que los zurdos son más capaces, creativos o visuales que los diestros. Por supuesto, la comunidad científica todavía opta por no caer en ese tipo de conclusiones tajantes y continúa reflexionando sobre un debate sin resolver: cómo relacionar la inteligencia con la creatividad. “Ciertas investigaciones convinieron que existe una correlación entre los zurdos y el tándem creatividad-inteligencia. Esto podría deberse al hábito desde temprana edad de adaptar y crear recursos para uso personal, al no poder valerse de obras para diestros. Los deportes son buenos ejemplos para evidenciar sus ventajas. 


El estar acostumbrados a jugar contra diestros les aporta a los zurdos una experiencia valiosa. Se pueden ubicar en posiciones en las que a los diestros les incomoda jugar. No olvidemos que representan una minoría”, subraya Raimondi. 



En el planeta entero, entre un 8 y un 13% de la población  presenta esta característica.?Y?es mucho más frecuente en los varones que en las mujeres.


Lo de la “minoría” es literal. En el planeta entero, entre un 8 y un 13% de la población presenta esta característica. Y es más frecuente en los varones que en las mujeres. Estos números tienen una fuerte influencia sociocultural. Las estadísticas lo avalan: hay una notoria preeminencia de zurdos entre quienes tienen menos de 50 años, ya que, en las últimas décadas, caducó aquello de exigirles a los niños que sean diestros.


“La cifra de zurdos sería más abultada si no persistieran mandatos culturales. Históricamente, ser zurdo fue considerado algo negativo, por lo que se conminaba a los chicos a usar solo la mano derecha. Esto los transformaba en  ‘zurdos contrariados’. Por eso, el escribir no es un indicador preciso –como podría parecerlo–, ya que muchos lo hacen con la mano derecha, pero utilizan la mano o el pie izquierdo para otras tareas”, esgrime Raimondi. Y completa la idea: “En un estudio publicado en abril de 2012 en el Journal of the Royal Society Interface, dos investigadores estadounidenses de la Universidad de Northwest demostraron que el bajo índice de zurdos es producto de un delicado equilibrio alcanzado entre la cooperación y la competición a lo largo de la evolución humana. 


Tras recopilar un sinfín de datos, Daniel M. Abrams y sus colegas dieron luz a un modelo matemático que prueba cómo cuanto más social es una especie –y, por tanto, más desarrollado está el trabajo en equipo–, más se tenderá hacia la preferencia por un lado del cuerpo –en el caso del ser humano, se traduce en la predominancia del uso del extremo derecho–. Los especialistas defienden el modelo a través del deporte. Las diferencias en la proporción de diestros o zurdos se puede explicar por las presiones de dos factores opuestos: la competencia y la cooperación. De este modo, en el boxeo o el tenis, donde la competitividad es máxima y la cooperación es mínima, ya que no son disciplinas colectivas, la proporción de zurdos es elevada con respecto a deportes de cooperación, como el fútbol”.


Hay una notoria preeminencia de zurdos entre quienes tienen menos de 50 años, ya que, en las últimas décadas, caducó aquello de exigirles a los niños que sean diestros.


En su libro Right-Hand, Left-Hand, Chris McManus, del University College of London, repasa el tormento que experimentaban los zurdos en los siglos XVIII y XIX. De hecho, la palabra latina sinister (siniestro) significa “izquierda” o “en la parte izquierda”; y en la antigua China, el izquierdo era el lado malo. Y si hacer las cosas bien es hacerlas “por derecha”, ¿por izquierda cómo sería? En cuanto a los supersticiosos, ¿cómo es eso de no levantarse con el pie izquierdo? Ni hablemos de la mayoría de los utensilios diseñados para diestros (tijeras, instrumentos musicales, abrelatas, etcétera). Por fortuna, el siglo XX trajo consigo nuevos aires, a tal punto que se abrieron tiendas específicamente pensadas para vender artículos para zurdos. Cualquier parecido con el negocio de Ned Flanders, vecino de Homero Simpson, es pura coincidencia… 


Educar la lateralidad 


Para el doctor Andrés Cohen, pediatra del Swiss Medical Center, ya desde las ecografías tridimensionales se puede notar qué manito el bebé utiliza más (por ejemplo, para succionar el pulgar). Pero esto es solo una aproximación. “Hay factores neurológicos y genéticos. Existen teorías que ahondan sobre la transmisión hereditaria, alegando que la lateralidad de los padres condicionará la de los hijos. Así es como un niño tiene el 10% de probabilidades de ser zurdo si su padre lo es, el 20% si lo es la madre y el 50% si lo son ambos”, señala la doctora Lorena Romano, pediatra del Sanatorio de los Arcos. 


En rigor, la lateralidad no está establecida antes de los 5 o 6 años, aunque ciertos niños manifiesten lo contrario a muy corta edad. Durante los dos o tres primeros años de vida es normal que se utilicen, indistintamente, ambas manos (seríamos ambidiestros) para las actividades diarias. “En este sentido, la mejor manera de comprobar si es zurdo o diestro es observar qué mano, pie u ojo es el preponderante en acciones espontáneas, como tapar o destapar una botella, patear una pelota, cepillarse los dientes, peinarse, agarrar un vaso de agua y/o saltar con un pie. 


No hay que obligarlos a emplear la mano derecha si  muestran, claramente, rasgos zurdos. Hacerlo puede desembocar en problemas, como trastornos, alteraciones en la escritura similares a la dislexia, dificultades en la lectura, torpeza manual e inseguridad en los movimientos”, sugiere Romano (recomendamos el libro El niño zurdo, de la neuropsicóloga Jane M. Healey). 

Hoy, desarrollar una lateralidad izquierda es aceptada con mayor naturalidad. 


Por lo tanto, es importante tratar esto desde pequeños con el objetivo de optimizar las habilidades y disminuir las contrariedades. “Hay que estar atentos a los inconvenientes cotidianos, ya que pueden generar frustración, ansiedad o falta de confianza. El niño zurdo necesita que le enseñen a desenvolverse como zurdo; no basta con dejar que se las arregle solo. La educación no tiene que ser distinta a la de un diestro. Los padres deben apoyar, comprender y colaborar para que todo sea más fácil y llevadero. Hay que asegurar su comodidad, para evitar que se sientan discriminados”, cierra Raimondi.


Estas dominancias 


Estas dominancias ayudan a determinar si una persona es diestra o zurda.

•Dominancia manual: Preferencia por utilizar una de las manos para ejecutar una acción.

•Dominancia podal: Indica el pie dominante.

•Dominancia ocular:

 Aunque los dos ojos son necesarios para la correcta configuración de una imagen, siempre hay uno que se prefiere para mirar, por ejemplo, por un telescopio o catalejo.

•Dominancia auditiva:Predilección por una oreja para apoyarse el teléfono.

*Asesoró la doctora Lorena Romano, pediatra del Sanatorio de los Arcos.


Desde el aula* 


Conviene advertir en el colegio cuando se está en presencia de un niño zurdo porque puede que surjan algunas dificultades en los primeros aprendizajes, sobre todo en las áreas pedagógicas de lectura y escritura. Es recomendable que los maestros tomen en cuenta los siguientes consejos: 

•Utilizar lápices triangulares.

•Emplear objetos diseñados para zurdos, como reglas y tijeras. 

•Si el compañero de banco es diestro, será mejor que ambos se sienten en el lado izquierdo de la mesa.

•Lo más importante de todo: no tildarlos de lentos o desprolijos, sino alentarlos.

*Por la doctora Lorena Romano, pediatra del Sanatorio de los Arcos.



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