INVESTIGACION


Quererse más, mejores objetivos


Por Revista Nueva.


Quererse más, mejores objetivos 

La valoración personal es clave para tener vínculos sanos, logros académicos y éxito profesional. Los especialistas aseguran que la baja autoestima proviene de mensajes externos y que puede revertirse. 

Romina rara vez se suma a las salidas de sus nuevos compañeros de curso porque teme no ser aceptada; Gonzalo da media vuelta antes de entrar a rendir, convencido de que no podrá enfrentar el examen; Patricia discurre entre citas que no prosperan porque evita que la conozcan en profundidad, y Marcelo nunca llega a pedir el aumento que necesita, por miedo a que le digan que no lo merece. 

Los cuatro jóvenes se conocieron hace algunos meses en un grupo de terapia, en donde comparten sus inseguridades y trabajan con profesionales que los guían para recuperar el bien más preciado: la autoestima. En este taller, como en otros similares, la misión es generar cambios reales en la calidad de vida y aprender que el cariño por uno mismo es fundamental para el éxito de los vínculos, el estudio y la vida profesional. 

“La autoestima es fundacional. Sobre ella se basa el modo en que nos paramos frente a la vida. Cuando la autoestima es muy baja, empieza a generar síntomas, como la falta de vínculos durante la adolescencia, la dificultad para relacionarse con alguien del sexo opuesto, no sentirse lo suficientemente lindo o creer que se es poco inteligente”, introduce Flabia Vit, psicóloga especialista en terapias de pareja y sexualidad, y prosigue: “Si tuviese que hacer un ranking de los motivos de consulta, te diría que la autoestima está siempre”.

Según explica la licenciada Gabriela Fernández, de Hémera (Centro de Estudio del Estrés y la Ansiedad), las personas que se valoran tienen mejores relaciones sociales, rinden más en los estudios y en el trabajo y son más perseverantes.
La licenciada Claudia Elrich, del mismo grupo de trabajo, agrega: “Una buena autoestima nos permite hacer frente a las situaciones de nuestra vida y nos ayuda a recuperarnos de las caídas con mayor rapidez y más energía para volver a intentarlo. Por el contrario, un déficit de autoestima nos lleva a buscar amparo en lo que ya conocemos y nos resulta fácil. Se elige permanecer en el mismo lugar, donde no se es feliz, pero se está cómodo”. 

Así surgen problemas en los vínculos: “En vez de tener una relación equilibrada, uno se somete al otro porque se siente inferior. Una persona con baja autoestima tiende a pensar que el otro tiene ideas más brillantes o que tiene razón sobre los motivos de queja, por lo que termina escapándose de los momentos de encuentro”, detalla Vit.

El legado 

En su concepto más literal, la autoestima es la valoración que uno hace de sí mismo. De allí podría deducirse que esa estima se compone de opiniones propias y de miradas introspectivas; sin embargo, la realidad dicta lo contrario. “La autoestima se forma con los mensajes que uno recibe del mundo externo desde la infancia, ya sean verbales o no verbales. Todos esos mensajes, que eran externos, pasan a ser endógenos, es decir, parte de uno mismo. Eso sucede porque cuando uno es pequeño se cree lo que el mundo le dice y toma esas apreciaciones como la verdad absoluta”, profundiza Vit. 

Elrich se suma: “La manera de interpretar los hechos está influenciada por nuestra historia, nuestro pasado, y por las experiencias que hemos ido sumando. Nacemos llenos de confianza; sin embargo, a medida que crecemos, podemos recibir comentarios que nos condicionan. Pueden venir de los padres, de los compañeros de escuela o de los pares de la adolescencia. 

Si los comentarios son descalificadores, el niño comenzará a internalizar que es alguien que no tiene valor; en cambio, si recibe palabras de aliento y motivación, sentirá que es valioso y merecedor de amor. Esta imagen interna es uno de los mayores determinantes de la confianza duradera, del éxito y la felicidad”. Patricio Furman, psicólogo del equipo de Fundación Buenos Aires, explica que el problema se vuelve cíclico cuando los comentarios externos que se reciben en la adultez siguen validando las convicciones erróneas que uno arrastra. “Imaginemos a una persona que se ve fuertemente afectada por el comentario negativo que recibe de otra. 

Más allá de que a nadie le gusten esos comentarios, en este caso hay un peso más profundo. La primera impresión sería que estamos frente a una persona que le da mucha importancia a lo que opinan los demás. Sin embargo, esa hipótesis queda descartada cuando vemos el poco efecto que tienen sobre la misma persona los comentarios positivos”. Lo que sucede en estas situaciones, en verdad, es que el comentario llega para reforzar una opinión que ya se tiene internalizada como verdad absoluta. Entonces, se les hace lugar a esas palabras, pero no a las de elogio, que pasan de largo. Las personas que saben aceptar las lindas palabras suelen haberlas recibido desde pequeñas.  

“En cambio, cuando te encontrás con personas muy seguras de sí mismas, es porque tuvieron imágenes paternas, profesores o personas cercanas que potenciaron sus cualidades”, agrega Vit, y pone paños fríos sobre las posibles sensaciones de culpa que pudieran surgir: “Nadie hace las cosas a propósito: ni los padres ni los hijos. Lo que sucede es que las generaciones repiten el mandato bajo el que se criaron, a menos que tengan algo muy claro que no quieren repetir y, entonces, lo cambian. Es repetición o creación. Pero, para crear, hay que tomar conciencia de lo que se quiere cambiar”. 

Manos a la obra 

La buena noticia, dicen los especialistas, es que la baja autoestima se puede trabajar y revertir. Al tratarse de una imagen formada por opiniones ajenas, basta con hacer un trabajo profundo sobre uno mismo para neutralizar las posturas de los otros y conformar nuevos puntos de vista. Pero, claro, no es fácil. 

“Lo primero que propongo es una especie de monitoreo o test, en donde le pregunto al paciente en qué basa su autoestima; si es en su apariencia, en su inteligencia, en su nivel cultural… todo esto en forma de lluvia de ideas”, cuenta la licenciada Vit. Una vez que se tiene esa lista armada, hay que otorgarle un puntaje del 1 al 10 a cada ítem. De esa manera, el paciente trae al plano consciente lo que debe trabajar. Además, según explica la especialista, cuando uno visualiza las malas apreciaciones sobre uno mismo, muchas veces descubre que no tienen causas lógicas o racionales. 

“En este test, uno descubre dónde está ‘haciendo agua’ y puede revisar la propia historia para reconocer el origen del mensaje que generó el problema. Lo puede hacer de forma doméstica o con ayuda de un psicoanalista. Una buena idea, para hacerlo solo, es revisar el árbol genealógico familiar y descubrir si los padres y los abuelos tenían los mismos problemas o pudieron generar mensajes en esa dirección”, desliza. 

Para el licenciado Furman, rastrear a los intérpretes de esas palabras es fundamental para vincular las opiniones a un rostro visible, a un tercero, y desvincularlas de uno mismo: “De esa forma, por más negativa que sea la mirada, será solo una mirada y no la verdad. Es muy distinto decir que una persona no nos quiere a decir que somos una persona que no puede ser querida”, agrega. 

La licenciada Elrich también pone el foco en cuestionar el afuera: “La autoestima no debe alimentarse con los supuestos triunfos del mundo exterior, sino vivirse como una experiencia que se gesta en nuestro ser. Estamos acostumbrados a buscar la motivación externa, ya que desde chicos nos enseñaron con sistemas de premios y castigos. Sin embargo, la motivación no depende de nadie más que de uno mismo”. 

Consejos prácticos 

Para afirmar a una persona*
•Descubre lo mejor del otro. Busca lo bueno en cada uno y diles esas cosas verbalmente. 
•Sé siempre específico. No te limites a decir “Qué bueno, qué lindo”. Busca algo específico en el otro y felicítalo. 
•Sé apasionado. Cuando animes a alguien, sé apasionado, porque entonces creerá lo que le digas. 
Y para el que cree, todo es posible. Un abrazo apasionado puede bendecir mucho a alguien necesitado de afecto y afirmación. 
•Sé sincero. No temas soltar todas las afirmaciones que puedas. Si así lo haces, siempre habrá alguien que afirmará tu vida de la misma manera. 
•Sé una persona restauradora de estima. Todos podemos llevar sanidad a la vida de los demás con palabras afirmadoras.
*Del libro Quererme más, de Bernardo Stamateas.

Tres creencias irracionales que nos impiden felicitarnos a nosotros  

No ha sido gran cosa: Es típico de las personas que ven en la subestimación de los logros un acto de virtuosismo. Si la comunidad te brinda un reconocimiento honesto, no lo desprecies.
Era mi deber: Esa actitud no resulta positiva para tu autoestima. Si tu diálogo interno es el de obligación absoluta, no te sentirás con el derecho a elogiarte. 
Autoelogiarse es de mal gusto: Si lo haces en tu fuero interno, nadie se dará cuenta. Autoelogiarse es una necesidad que va de la mano de la autoconservación: tu mente se hace más segura y poderosa cuando la mimas.
*Del libro Enamórate de ti, de Walter Riso.

Mejorando el autoreforzamiento 

•Decide vivir de forma hedonista.
•No racionalices tanto las emociones agradables.
•Activa el autoelogio y ponlo a funcionar.
•Sé modesto, pero no exageres.
•Complácete a ti mismo.
•Lucha contra la represión psicológica y afectiva.
*Del libro Enamórate de ti, de Walter Riso.

Ideas para reforzar la autoestima

Transformar los errores en oportunidades. Si uno fue rechazado en el trabajo, debe pensar qué le falta aprender en vez de considerarse incapaz. Cuando uno se encuentra siendo demasiado crítico con uno mismo, debe hacer el ejercicio de pensar en sus cualidades positivas. Esto ayuda a contrarrestar la crítica y a tener una mirada más equilibrada. Hacerse tiempo para cumplir con las asignaturas pendientes, como un curso o una actividad que ayude a alejarse de la vida cotidiana y a conectarse con lo mejor de uno mismo. 

Apenas uno descubre un aspecto que no le gusta de sí mismo, ya sea físico o emocional, debe empezar a trabajarlo. El solo hecho de intentarlo cambia la percepción. Fijarse metas. Buscar un objetivo y trazar un plan de trabajo saca a la luz las capacidades ocultas. Colaborar con una tarea social. Ayudar a estudiar a un compañero o ser voluntario de una fundación hace que uno sienta que aporta algo distintivo. Sentirse útil y necesitado aumenta mucho la autoestima. 

Hacer ejercicio. La segregación de endorfinas genera calma y aleja los pensamientos negativos sobre uno mismo, además de ayudar a mejorar la imagen. Compartir más tiempo con las personas queridas. Divertirse, salir y conversar hacen que la vida no quede en suspenso. Los vínculos sanos refuerzan el cariño por uno mismo. 
*Por la licenciada María Gabriela Fernández, de Hémera.

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