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“Todo mi trabajo es una historia de amor”


Por Carlos Baudry.


“Todo mi trabajo es una historia de amor”
Sin alardes técnicos ni cámaras ultramodernas la bonaerense  Adriana Lestido ha construido una trayectoria de fotógrafa multipremiada, en la que su sensibilidad y las historias que surgen de sus tomas superan con creces la mera captación de imágenes. La muestra en el Museo Nacional de Bellas Artes exhibe las obras de su libro Lo Que?Se?Ve.

Un viejo refrán afirma que una imagen dice más cosas que mil palabras. En el caso de las obras de Adriana Lestido, ese axioma se cumple plenamente. Ella prefiere trabajar en blanco y negro, con una cámara sencilla, y acepta la idea de que sus temas son solo “esas dos o tres cosas de las que siempre se habla”. Pero ocurre que Lestido tiene una curiosidad que hace que el mundo entero esté en sus imágenes.“En el fondo, se trata de expresar un aspecto del alma humana, todo lo que a una la marcó, y no son tantas las cosas que al alma le importan”, explica.

–Pero cuando visitó semanalmente el pabellón de mujeres en la cárcel de Olmos, ¿no era solo la maternidad entre rejas lo que la conmovía y la invitaba a trabajar?
–Las madres presas junto a sus hijos son siempre conmovedoras. Los bebés o los chicos de 1 o 2 años tras las rejas, no siempre tan amados y cuidados como debería ser, conmueven a todo el mundo. 

–¿Por qué hizo su último libro?
–Por un lado, por la necesidad de liberar un poco de todo lo que había hecho hasta ahora, de volver al origen para renacer más liviana. También, para entender más profundamente qué es lo que estuve viendo a lo largo de más de treinta años de trabajo. Quería tocar el fundamento de mi mirada, ver lo que hay detrás de todo lo que hice, llegar al esqueleto que une todas mis fotos, poder contar una sola historia con todo lo que hice hasta ahora. Quise expresar el patrón de mi trabajo: hospitales infanto- juveniles, madres adolescentes, madres e hijas, el amor, Villa Gesell…

–¿Villa Gesell?
–Sí, se puede amar un lugar. En todo caso, no tengo un tema favorito. Expreso lo que necesito de acuerdo con distintos momentos de mi vida. Digamos que mi tema favorito es aquello que necesito ver y expresar. Creo que, en el fondo, todo mi trabajo es una historia de amor. Todas mis fotos son una historia de amor o de desamor. Tienen que ver siempre con los sentimientos más básicos, con la dificultad del amor, con el amparo y el desamparo. También, con la separación como dolor y como necesidad vital. Para seguir creciendo.

–Al pensar en la pintura, la de Leonardo, la Mona Lisa concretamente surge como un paradigma ineludible. ¿Hay una Mona Lisa en la fotografía?
–No lo sé. Hace falta que pase mucho tiempo para que una obra se pueda apreciar en toda su dimensión, y la fotografía, en comparación con otras artes, es un hecho reciente. Es necesario que pase tiempo; solo el tiempo permite ver la estatura de una obra.

–Con justicia o no, hay fotógrafos muy admirados, como Aldo Sessa, René Burri o Robert Capa. ¿Qué tiene que hacer un fotógrafo para lograr esa admiración?
–No creo que “admiración” sea una palabra que hable con justeza de una obra. Los fotógrafos que nombrás pueden ser muy admirados por algunos y no tanto por otros. A mí, más que un trabajo admirable, me interesa hacer algo que sea realmente significativo, algo verdadero. Si lo que hago es algo que de verdad es significativo para mí, seguramente lo será para otros. Para que lo reciba con el corazón abierto. Y eso es lo único que me importa: que yo no sea la misma después de haber hecho un trabajo, y que el que mira no sea el mismo después de mirarlo. Que mueva algo.

–Hay temas insoslayables, que tientan a todos los fotógrafos
–No creo que las mismas imágenes tienten a todos los fotógrafos. Ante la misma situación, seguramente cada fotógrafo verá algo distinto. Y lo que es aún más interesante es que cada espectador la vea distinto. La misma persona, incluso, ve diferente la misma imagen según los distintos momentos. Pasa con otros medios: no se lee igual un libro a los 17 que a los 40.

Quería tocar el fundamento de mi mirada, ver lo que hay detrás de todo lo que hice, llegar al esqueleto que une todas mis fotos, poder contar todo lo que hice

–Quién o quiénes la influenciaron, de modo que se dijera a usted misma: “Quiero hacer fotografías como esas”?
–Siento que he recibido influencias de todo lo que me ha llegado al corazón. Nunca sentí que seguía un modelo ajeno.

–¿Quiénes son los Picasso y los Van Gogh de la fotografía?
–No lo sé. En todo caso, prefiero mencionar a los fotógrafos que amo: Dorotea Lange, Andrés Petersen, Robert Frack, Nan Goldin, Graciela Ityurbide, August Sanders… y varios más.

–Hay ciertas fotos, como la de Capa que muestra a un soldado español alcanzado por una bala o la de la chica afgana de ojos verdes de René Burri, que ocultan otros trabajos de esos fotógrafos, como si jamás hubieran hecho otra cosa. ¿Le pasa, Adriana? ¿Le pasa enfrentar un modelo y pensar “A esto ya lo hice”?
–No. Por otra parte, hay imágenes que se vuelven icónicas. Imágenes de las que la humanidad se apropia, y esto es siempre una bendición. Por lo demás, la foto del soldado de Robert Capa lo ayudó a difundir sus otros trabajos. En todo caso, celebro que esa foto exista, porque expresa como pocas el sinsentido de la guerra.

–La mayor cantidad de fotos que hay son las sociales, de casamientos, de cumpleaños… ¿No se corre el riesgo de no aceptar el arte mayor y considerar a la fotografía como un arte menor?
–Que una imagen sea considerada arte menor o arte mayor no depende de la técnica utilizada. Hay millones de imágenes que no significan mucho, que no son expresiones artísticas. Pueden ser un pasatiempo, pero la fotografía artística es otra cosa. Pasa por la dedicación, la entrega, el compromiso y el valor de la persona que está detrás de la cámara.

Expreso lo que necesito de acuerdo con distintos momentos de mi vida. Mi tema favorito es aquello que necesito ver y expresar

–¿Se puede vivir de la fotografía artística o uno debe hacer otro trabajo para ganarse la vida y relegar las fotos al lugar de los hobbies?
–La fotografía, si es hobby, no es arte. El hobby es algo que uno hace en los ratos libres, y si no se hace, no pasa nada. Una obra de arte surge como una necesidad; es algo que no se puede dejar de hacer. Y cuando la necesidad surge, uno encuentra la forma de hacerlo, como sea y cueste lo que cueste. Hay que recorrer un largo camino hasta lograr poder vivir de lo mejor que uno sabe hacer, aquello que ama. Pero vale la pena intentarlo.

Todas mis fotos son una historia de amor o de desamor. Tienen que ver siempre con los sentimientos más básicos

Adriana Lestido en foco
Nació en 1955 y desde chica eligió la fotografía como un modo de ganarse la vida. Estudió en la Escuela de Fotografía de Avellaneda y ha colaborado con numerosos diarios y agencias de noticias. Ha recibido numerosos premios, como el Leonardo, otorgado por el Museo de Bellas Artes, el premio La Nación y la Beca Guggenheim. Acaba de presentar un libro, Lo Que Se Ve, editado por Capital Intelectual con apoyo del Grupo Insud. Las imágenes del libro componen una muestra que puede visitarse hasta el 14 de julio en el Museo Nacional de Bellas Artes, Av. del Libertador 1473, CABA. El libro también se presentó en Madrid.



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