INVESTIGACION


Para mirarte mejor


Por Carla Melicci.


Para mirarte mejor 

Cirugías más cortas y efectivas, nuevas drogas, láseres que revolucionan las operaciones y avances tecnológicos para lograr diagnósticos y tratamientos más certeros. Lo último para ver sin parpadear.

La tecnología es la nueva aliada de la medicina. “¡Qué novedad!”, pensará usted. Pero lo que quizá no sepa es que la oftalmología es una de las disciplinas que más se benefició tras la incorporación de nuevas tecnologías. “Somos testigos de un enorme desarrollo, sobre todo en enfermedades vitrorretinales, es decir, las que comprometen la parte posterior del ojo”, señala Marcelo Zas, jefe de la sección Retina de la División de Oftalmología del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires. En el caso de la retina –delgada capa de nervios que cubre el interior de ojo, adherida a la superficie interna del globo ocular–, según los especialistas, es el área que más ha evolucionado en los últimos cinco años, sobre todo en lo referido a nuevas drogas y a tratamientos de enfermedades causantes de ceguera.

Sigamos con las innovaciones, que son muchas, porque ver mejor es lo que busca esta especialidad de la medicina. Por ejemplo, el doctor Zas destaca como una gran innovación el desarrollo de las tomografías computadas de alta resolución para estudiar no solo la retina, sino también la superficie de la córnea. “Permiten observar tanto el segmento anterior como el posterior con aparatos que antes era imposible soñar que existirían. Hoy podemos estudiar estructuras oculares y ver los tejidos sin la necesidad de tener, por ejemplo, que biopsiar un ojo”, afirma.

Eso que todos quieren: el láser

En materia de láseres, todos los adelantos tecnológicos apuntan a mejorar la precisión al momento de realizarle al paciente una intervención quirúrgica. Para aquellas personas que sufren de cataratas, hay una buena noticia: el láser de femtosegundo. ¿En qué consiste? Veamos qué dice el especialista Alejandro Coussio, miembro de la Sociedad Argentina de Oftalmología (SAO). “Se trata de una plataforma muy moderna que apunta a que la cirugía resulte más exacta y menos invasiva”. El doctor Mario Saravia, investigador de retina y mácula y jefe del Servicio de Oftalmología del Hospital Austral de Buenos Aires suma su opinión: “Es una gran novedad que cambia conceptualmente la cirugía de cataratas. La tendencia indica que se va a llegar a un equipo de láser que pueda hacer la intervención, casi sin participación del cirujano. Este equipo ha reemplazado la mitad de los pasos en la cirugía, los hace sin error, a la perfección, pero la última parte la tiene que realizar el cirujano”.

Otro hallazgo es el láser  PASCAL (Pattern Scanning Application Laser), sistema que permite tratar eficazmente lesiones en la retina, sobre todo en pacientes con diabetes. “Lo que realmente revoluciona este láser es que tiene una grilla que puede elegir hasta veinticinco disparos. Entonces, se acomoda en la retina como si fuera una mira telescópica, se aprieta un sola vez y hace todos los disparos juntos. La ventaja es que es mucho menos doloroso porque quema parte de la retina, la parte más importante, la de los vasos. Antes las sesiones eran muy engorrosas, porque el paciente que venía a hacerse láser tenía que acudir cuatro veces por ojo porque dolía mucho. Ahora se puede realizar tranquilamente una sesión completa”, explica José María Múgica, oftalmólogo de la Clínica de Ojos Dr. Nano. Y agrega: “Es más cómodo tanto para el paciente como para el médico”.
 
Drogas benditas 

“En lo que hace a la degeneración macular relacionada con la edad –malestar número uno en el mundo en cuanto a calidad y cantidad de la disminución de la visión central–, se desarrollaron varios medicamentos intraoculares, que se aplican con inyecciones, para tratar de controlar la evolución y la progresión de la enfermedad”, explica Saravia. Lo último que se inventó para tratar esta patología es el aflibersept, aprobado en Estados Unidos por la FDA (Food and Drug Administration). “Es la primera molécula que se usa en oftalmología. Se introduce de manera intravítrea, tiene una vida útil de dos meses, requiere menos aplicaciones y tiene un efecto bastante rápido sobre la degeneración macular húmeda”, expone Alejandro Coussio. Y hay más. “La droga ranibizumab –dice Saravia– beneficia tanto a los pacientes que sufren por degeneración macular como por diabetes. Se usa para los procesos donde hay neurovascularización. Y también está la bevacizumab, que fue estudiada para tratar metástasis de cáncer de colon, pero como vimos que tenía un perfil muy similar a lo que necesitábamos, empezamos a usarla dentro del ojo en dosis equivalentes a la primera. Y la verdad es que funciona adecuadamente”, agrega.

Aunque estos fármacos no son curativos, los médicos señalan que sirven para evitar la progresión natural de la afección,  es decir, la pérdida de la visión central. “Se aplican inyectándolos en el ojo, una vez por mes, y son tratamientos que deben hacerse todos los meses como mínimo durante dos años en aquellas personas con degeneración macular y por tres años en las que padecen edema macular diabético. Como son enfermedades crónicas, si aparece un tratamiento más efectivo, es mejor para el paciente, ya que no tiene que inyectarse tan seguido”, apunta Saravia.

Entre anteojos y lentes de contacto

Si bien no hay cambios sustanciales en materia de lentes de contacto y anteojos, los especialistas remarcan que mejoraron los materiales que se utilizan para confeccionarlos, lo que permite lograr una mayor comodidad para los pacientes. 
En materia de lentes de contacto, lo más práctico son las llamadas lentes de reemplazo programado o uso diario. “Antes las lentes duraban uno o dos años, se contaminaban con rapidez y había que sacarlas todas las noches. Hoy se logró que la lente sea descartable: se usa y se tira. Entonces, el nivel de contaminación es mucho más bajo, tienen mejor permeabilidad de oxígeno, son más blandas y más recomendables para evitar infecciones de la córnea”, apunta el doctor Coussio.

Y los adelantos continúan, porque mejorar la vista del paciente es el gran objetivo. “Lo que se ha desarrollado y mejorado bastante son las lentes intraoculares, un implante que se utiliza mucho en la cirugía de catarata, que es la intervención más frecuente en oftalmología. Este implante se usa para corregir astigmatismo y lograr multifocalidad con el objetivo de que el paciente no tenga que usar anteojos para ver de lejos”, indica el jefe de la sección Retina de la División Oftalmología del Hospital de Clínicas. Por su parte, el doctor Coussio sostiene: “Son lentes plegables, de acrílico o silicona, que se incorporan adentro del ojo con una pequeña incisión (de 2,5 mm), que no se sutura, y se realiza con anestesia tópica”.
Para aquellos que todavía prefieren los anteojos, lo más nuevo –y menos publicitado– son los lentes ocupacionales, que son progresivos pero de dos focos, para la media distancia y para ver de cerca. “En vez de tener tres focos, como los multifocales, tienen dos y sirven para músicos, pintores, cocineros, y para quien usa la computadora y tiene que leer el texto y mirar la pantalla. La verdad es que funcionan muy bien”, comenta la especialista Noemí Ballesteros del Laboratorio Óptico Lc. 

Gota a gota

Existe un tratamiento que permitiría optimizar la calidad de la visión a corta distancia en aquellas personas que padecen de presbicia –defecto ocular que aparece en personas mayores de 40 años que no logran enfocar bien los objetos de cerca–. El tratamiento es polémico y aún no está del todo comprobado. Son unas gotas oftalmológicas que rehabilitarían el músculo ciliar, lo que evitaría el uso de antojos o lentes de contacto. ¿En qué consisten? “Es una combinación de un miótico y un antiinflamatorio que se utiliza para mejorar la acomodación del cristalino –capacidad que tenemos de producir cambios en el ojo para ver mejor de cerca–. No se trata de gotas que van a curar la presbicia, sino que son paleativas, para usar menos los anteojos”, sostiene Alejandro Coussio. Y remarca: “No todos los pacientes las pueden utilizar; deben tener una presbicia de ciertos valores y esto no hace que se prescinda totalmente del cristal”.

“En teoría –sostiene Saravia– las gotas mejoran esa capacidad de acomodación. Aunque no está del todo comprobado, objetivamente, la gente se pone las gotitas y ve un poco mejor, ya que se produce un cierre de la pupila, y si algo la cierra, siempre se ve más. No es que no necesiten anteojos. El tema aún es muy controvertido”. Por su parte, el especialista Múgica remarca que este tratamiento es limitado para personas con problemas de retina. “De noche se ve un poco menos porque se cierra la pupila. Sin embargo, hay gente que está feliz con este tratamiento. Igualmente, antes de colocar cualquier medicamento, lo primero que se debe hacer es un chequeo a fondo, para verificar si el paciente puede o no utilizar estas gotas”, concluye.

Síndrome alérgico urbano 

La sequedad en el ojo es una de las principales molestias y motivo de visita al oftalmólogo. “En las grandes ciudades existe el síndrome alérgico urbano. ¿De qué se trata? La contaminación ambiental hace que la lágrima, que tiene tres partes, pierda su parte acuosa y sea más espesa. Esto, sumado a los efectos del aire acondicionado, la calefacción y el uso de la computadora, genera menor parpadeo. La clave es tratar este mal con colirios y/o geles lubricantes que mejoran la calidad de la lágrima”, exponen desde la Sociedad Argentina de Oftalmología.

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