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El héroe inoxidable


Por Revista Nueva.


El héroe inoxidable
Acaba de cumplir 75 años de existencia. Su primera aparición fue en junio de 1938, en la revista Action Comics. Luego, con sufama en alza, logró saltar de las revistas al cine y la TV. Larga vida a Superman.

Algo, allá arriba, atraviesa el cielo de Metrópolis. Nada lo detiene, nada lo amedrenta. Con su capa al viento, con el pecho inflado en parte por el honor y en parte por sus pectorales perfectos, vuela rápido en busca de algún malvado al que vencerá, en auxilio de un desvalido de esos que siempre sobran. Y tiembla el mal al verlo acercarse. Y agradece el bien cuando llega en su ayuda. Lo llaman Superman, le dicen “el Hombre de Acero”.

Jamás avejentado a pesar del tiempo, Superman acaba de cumplir 75 años de vida. El sempiterno defensor de la justicia y las buenas costumbres nació en el mes de junio de 1938, en las páginas de Action comics #1, una revista de historietas editada por Detective Comics (DC), que, al precio de diez centavos, agotó su tirada en apenas quince días. Enfundado en su traje azul, su capa roja y su cinturón amarillo, el poderoso héroe de acero había sido creado apenas un par de años antes por dos adolescentes, el guionista estadounidense Jerry Siegel y el dibujante canadiense Joel Shuster. Ambos habían intentado, desde 1936 y sin éxito, vender su personaje a alguna editorial, hasta que llegaron hasta un tal Vin Sullivan, director de DC, que les compró los derechos de la tira y les pagó doscientos dólares por historia. Un puñado de verdes billetes que luego se harían miles de millones. Milagro de historieta.

La historia del superhéroe más virtuoso comienza en Krypton, planeta de una lejana y desconocida galaxia que está a punto de estallar. Antes del fin, Jor-El y Lara, abnegados padres kryptonianos, deciden salvar del apocalipsis a su hijo y lo envían en estado de gestación al planeta Tierra, adonde llega luego de un largo viaje cósmico. ¿Y dónde aterriza? Por supuesto, en Estados Unidos. En Kansas, precisamente. Allí es adoptado por Jonathan y Martha Kent, dos superbondadosos granjeros, que le dan a su nuevo bebé espacial el nombre de Clark. 

A medida que el niño va creciendo, va volviéndose superpoderoso. ¿Cómo es esto? Contrariamente a lo que muchos suponen, Superman no nació con sus poderes, sino que estos fueron desarrollándose a partir de la exposición del hijo de Krypton al Sol amarillo terrestre, algo que nunca habría sucedido en su planeta original, que tenía un Sol rojo. El cuerpo de Superman, a medida que crecía, iba absorbiendo más y más rayos amarillos, que lo iban haciendo más fuerte, casi indestructible. ¿Casi? Así es. Contra todo puede, salvo contra la kryptonita verde, talón de Aquiles del Hombre de Acero.

Altas y bajas

Casi desde su propia aparición, allá por finales de la década del treinta, Superman se convirtió en un símbolo de la lucha del incorruptible espíritu norteamericano contra las amenazas de los malignos mundos nazi y comunista. Con altos y bajos, la historieta atravesó décadas, sobreviviendo casi intacta a cientos de problemas. Una ciudad kryptoniana metida en una botella, el Superperro, la Superniña, las luchas contra Lex Luthor, los amores y desamores de Clark Kent con Luisa Lane y las uniones con Batman y Robin para enfrentar al mal le fueron dando aire varias veces, cuando las ventas de la revista parecían caer.

En el comienzo de los años setenta empezaron a sucederse una serie de cambios para el paladín aceroso. La llegada del guionista Denny O’Neal reestructuró la figura de Superman y la adaptó a los tiempos modernos. El cambio propuesto por O’Neil, complementado por los excelentes dibujos de Curt Swan, fue el punto de partida para la nueva época del superhéroe, al que le prestaron sus plumas y tintas chinas historietistas de la talla de Alan Moore, Dave Gibbons y Marv Wolfman, entre otros. Algunos años después, precisamente en 1986, llegó el momento de un nuevo lifting para el kryptoniano, esta vez a cargo de John Byrne, que transformó a Superman en un ser menos poderoso. Poco a poco, la vulnerabilidad del superhéroe fue quedando más de manifiesto, proceso que terminó seis años después con la célebre saga de La muerte de Superman, obra de Dan Jurgens, Jerry Ordaway y Jon Bogdanove. 

Sí, señores. Hubo un día que Superman murió, aunque usted no lo crea. Las ventas no andaban bien y los editores decidieron que era hora de tomar medidas. Por eso, el 17 de noviembre de 1992 sacrificaron al Hombre de Acero, a manos de un enorme monstruo llamado Doomsday, cuyo nombre en inglés parecía querer indicar algo así como “el día del juicio final” del héroe. “Desearía saber de dónde viene. Nunca he visto nada, ni en la Tierra ni fuera de ella, que pueda comparársele en la brutalidad de su fuerza”, dice Superman antes de enfrentarlo. El the end del justiciero azul y rojo vendió más de cuatro millones de revistas y su primera edición se agotó el mismo día de aparición. 

Es más, incluso después de la muerte, las sagas del fin siguieron acumulando millones durante varios meses, hasta que la editorial decidió la resurrección de Superman, quien vuelve desde su Fortaleza de la Soledad, adonde lo habían llevado robots kryptonianos tras su muerte para someterlo a un recuperación celular. El paladín regresa a Metrópolis, lucha contra el tirano interespacial Mogul –que había creado un cyborg futurista que se hacía pasar por Superman– y recupera su sitio de honor, en abril de 1993. Vuelta a la vida, entonces, para el Hombre de Acero, con ventas que esta vez llegaron a los dos millones y medio de ejemplares. El último gran golpe de Superman, que sigue volando por los cielos de Metrópolis como un justiciero eterno, ese que siempre hace temblar a los malos y agradecer a los buenos. Larga vida al rey. 

En pantalla grande 

Coincidiendo con las celebraciones por los 75 años de vida de Superman, se estrenó en junio el film El Hombre de Acero. Producido por Christopher Nolan y dirigido por Zack Zinder, el largometraje recaudó 116 millones de dólares durante la primera semana en los Estados Unidos. El Hombre de Acero fue el séptimo film que tuvo a Superman como protagonista desde que en 1951 se estrenó Superman y los Hombres Topo, un mediometraje de una hora de duración que sirvió como lanzamiento de la serie Las aventuras de Superman, que se emitiría en la televisión estadounidense entre 1952 y 1958. En 1978, y coincidiendo con el cuadragésimo aniversario del nacimiento del superhéroe, comenzaría la saga de largometrajes que tuvieron al recordado Christopher Reeve en el máximo papel. Aquella saga incluyó cuatro películas, la última en 1987. Pasaron casi veinte años hasta que en 2006 se estrenó Superman Returns, con Brandon Routh en el papel protagónico. La venta en las boleterías no acompañó las expectativas.


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