ENTREVISTA


Bien plantada


Por Diego Oscar Ramos..


Bien plantada

Consolidada en su nuevo rol de conductora televisiva, la vida de Paula Colombini cambió por completo cuando nació su hija, Matilde. Siempre con el eje en la maternidad, la bellísima modelo –también emprendedora– abre las puertas de su mundo íntimo. 

Como en un doble juego virtuoso, el de esas paradojas que implican un saber amplio de cómo es en serio la vida, Paula Colombini usará la palabra “comodidad” para hablar de un espacio que hay que conquistar, pero también un sitio del que conviene alejarse. A sus 40 años, con una belleza igual de impactante que la de su etapa como modelo de los noventa, Colombini parece estar encontrándole un sabor a cierta madurez descontracturada. 

“Siempre soy la misma, cuando trabajo o cuando estoy en mi casa, pero hay lugares donde es más fácil mostrarse. El ciclo me muestra como lo que soy: mujer y mamá”.

En su segunda temporada al frente del ciclo Mi bebé, programa dedicado a abordar desde múltiples ángulos la temática del embarazo y la maternidad (se emite por el canal Utilísima), reafirma la importancia que tuvo para ella ser madre. Eso sí, aunque esté también al frente de su propia empresa (su espacio de moda y talleres Las Mieles), dirá con énfasis que sigue siendo modelo. Ama su exprofesión, pero sostiene que no deja que la estética le quite energía para su deseo mayor: hacer siempre todo lo necesario para conocerse bien. Y es ese, confiesa, el legado más rico que le deja a su hija.

–¿Cuál es el balance como conductora desde que arrancaste con el programa hasta ahora?
–Me siento muy cómoda, porque estoy trabajando de lo que soy. Siempre soy la misma, ya sea cuando trabajo o cuando estoy en mi casa. En este caso, el ciclo me muestra como lo que soy: mujer y mamá. Me gusta relacionarme con las mujeres en general y, sobre todo, con aquellas que tienen un hijo, que están embarazadas o tienen deseos de estarlo. Me encanta este trabajo porque me comunico desde el ser mujer. Al encararlo, me pongo en el cuerpo de lo que podemos sentir muchas mujeres cuando estamos embarazadas.

–¿Qué sentís que le dio a tu vida la maternidad?
–Voy a decir algo muy loco, que puede sonar raro: siento que desde que nací estoy con mi hija. Es como si mi vida antes de Matilde hubiese sido otra. No puedo decir que fue ni mejor ni peor, pero tengo la sensación de que siempre estuvimos juntas. 

–¿Te interiorizás de los temas alrededor de la maternidad? Por ejemplo, hoy la medicina habla de la importancia del amamantamiento. 
–A mi hija, que hoy tiene 12 años, le di de mamar hasta los 2 años. Tal vez te pase que no puedas hacerlo y no por eso no vas a ser una madre excelente. Pero, ante la alternativa, hay que hacer el esfuerzo de darle de mamar. Me parece fundamental. Al principio tuve problemas, pero no desistí, seguí los consejos como no darle mamadera a un bebé recién nacido. Lo logré y terminó siendo lo más práctico y lo mejor. 

–¿Qué es lo más agradable y también lo más difícil del período inicial de la madre con el hijo?
–Soy una persona a la que le gustan mucho sus tiempos; disfruto de mi soledad. Soy muy individualista. Sin embargo, la llegada de Matilde fue sumamente placentera. Tuve mucha paz teniéndola. Estaba con la mente tan puesta en mi bebé que si se despertaba cada tres horas, me parecía natural. Ahora, en el programa uno va aprendiendo que si a un bebé le exigís cosas que no puede hacer, evidentemente te vas a frustrar y vas a tener pocas alegrías. Por suerte, mi trabajo me permitía llevarla conmigo, por lo que no pasé por la situación estresante de tener que salir y dejarla, que es lo que les pasa, en general, a la mayoría de las mujeres. 

–Da la impresión de que le das un papel importante al humor. 
–Totalmente. Me río mucho de las situaciones. Si estoy en un momento conflictivo, me convenzo de que, a la distancia, lo que pasa se transformará en algo simpático. No caigo en el dramatismo. Por supuesto, hay situaciones muy extremas de las que es imposible reírse pero, por suerte, no pasé por ninguna. Entonces, casi todo lo tomo con humor, porque así descomprimís todas esas presiones que como mujeres nos ponemos, por ejemplo, cuando armamos una “lista de ítems del deber ser”. Hay que relajarse, tener una charla con una amiga, con un par que esté pasando por lo mismo. Eso llena el alma y calma ansiedades.

–Tu hija está entrando en la adolescencia. ¿Lo vivís como un momento muy complicado?
–¡Sí! En lugar de Mi bebé, podría hacer Mi adolescente (risas). Los hijos en la adolescencia es un tema bastante fuerte y a veces conflictivo. 

–Paula, ¿podés decirme dos o tres cosas que querés que ella tenga claras en la vida?
–Que sea ella, que realmente aprenda a conocerse, para poder ser lo que ella quiere ser. Me parece que la infelicidad es no hacer lo que realmente uno desea. La quiero educar en ese camino, que me parece el principal. Y, obviamente, quiero que sea una excelente persona porque en la vida todo te vuelve. Que sepa ayudar y que la puedan ayudar.

–¿Que hiciste y seguís haciendo para conocerte?
–Tengo días donde me siento muy cómoda conmigo misma y otros en los que me hago cuestionamientos. Estoy todo el tiempo pensando si en el lugar en que estoy es el que me gusta estar, si lo que hago es lo que deseo hacer o con quién me relaciono. Uno toma decisiones y acepta compromisos. Por ejemplo, el divorciarme fue una decisión muy importante. Ahora estoy en pareja, desde hace tres años, con una persona divina, que amo y que ama a mi hija. Por eso, uno se va cuestionando cosas… 

–Pintás, estudiás paisajismo… ¿Esas actividades también te sirven para tu constante búsqueda personal?
–Absolutamente. Son tareas movilizantes, que te llenan los sentidos. Hacer cosas distintas te hace sentir diferente, te exponés, escuchás a otras personas… Así también te conocés.

–¿Como analizás en perspectiva tu trabajo de modelo?
–Sigo siendo modelo. Amo mi carrera, en sus diferentes etapas. A mí me llamaron de la televisión porque me conocían en ese rol. Después, uno crece junto a un equipo de trabajo que te contiene y te enseña. Pero amo mi profesión: es el camino que tuve que recorrer para ser la persona que soy hoy. Sigo desempeñándome en el mundo de la moda, que me dio la posibilidad de elegir. Tampoco soy una persona que está las veinticuatro horas del día cuidando su estética. Nunca fui de esa manera. Me cuido, pero me gusta la naturalidad, me parece muy importante lucir auténtica.

–De todo lo que hablamos, ¿qué te define fuertemente?
–Todo el tiempo me planteo las cosas que me gustan pero, sobre todo, las que no me gustan, que es cuando te cuestionás lo que debés aprender sobre eso que te está pasando. Estoy muy alerta a aquello que me desagrada, me inquieta o me angustia, ya que cuando estás bien, tenés como una cortina placentera. 

A la edad señalada

A Paula Colombini no le atrae el tema de las cirugías estéticas, sobre todo cuando es usada por mujeres de más de 60 que quieren parecer de 20. “Escomplicado, porque hay cosas que no se logran nunca; eso desentona”, dice, y aclara: “A lo que aspiro es a estar lo mejor que pueda con la edad que tenga. No es un halago cuando te dicen que estás igual que antes, porque no soy la misma persona ni puedo pretender estar a los 40 igual que cuando tenía 20. No solo es imposible, sino que no me interesa. Yo quiero estar bien a esta edad”.

Su espacio

Paula creó un espacio pensado para mujeres, sus interlocutoras concretas. Allí, en Las Mieles, ella no solo vende productos de diseñadores (ropa, carteras, zapatos y accesorios), sino que es el punto de encuentro entre clientes y emprendedores, para compartir la ante-sala de la creatividad. También se dictan, en sus sedes de Nordelta o Las Cañitas, seminarios, cursos y talleres dedicados a diversas temáticas ligadas a lo femenino. 

Más información en: 
www.espaciolasmieles.com.ar


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