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¿Ellos, coquetos?


Por Daniela Calabró.


¿Ellos, coquetos?
Los hombres de esta era están más abiertos a la moda y al cuidado de su estética, se animan a pasar al frente y parecerse más a sus compañeras. Un recorrido por este fenómeno que las mujeres aplauden.

Pensemos en Bruce Willis. Dueño de una mirada ruda y de un carácter adusto, despertó pasiones en mujeres de todas las generaciones. Algo similar logró el español Antonio Banderas, que sedujo más allá de cualquier frontera con un estilo que lo asemeja más a un guarro pistolero que a un tierno carilindo. 
Es que esos eran los galanes de antaño, en quienes no había dejos de delicadeza, de “costado femenino”, de piel tersa o de una cabellera siempre radiante, como puede verse en los guapos del cine de este siglo, con rostros aniñados y perfectos como los de Ryan Reynolds o Zac Efron. 

“Antes se decía que el hombre era como el oso: cuanto más feo, más hermoso. Eso no va más. Hoy gustan los hombres lindos. Además, el culto a la belleza y la salud en general tiene más importancia en la actualidad. Por eso, las mujeres de hoy quieren hombres que se cuiden, que no se dejen estar”, afirma la licenciada en Psicología Beatriz Goldberg. “Entre otras cosas, este fenómeno se da porque, debido a la independencia que ganaron las mujeres, ya no se ve al hombre solo como proveedor, o no en primera instancia. Entonces, buscan un compañero que, ante todo, les guste de verdad. El hombre se está transformando, más que antes, en un objeto de deseo”, agrega. He aquí una de las causas de que ellos quieran estar cada vez mejor, más jóvenes y siempre preparados para la conquista. 

Pero los porqués entran también en el campo de lo cultural y lo inconsciente: “Hay una feminización del hombre y una masculinización de la mujer, en un buen sentido. La mujer ocupa nuevas posiciones, que van desde cambiar el cuerito de la canilla hasta dirigir una empresa. Como eso le roba un poco de poder, de presión y de virilidad al hombre, le deja espacio para que se encuentre cara a cara con su costado más femenino”, argumenta la especialista, y agrega que los mensajes que se reciben desde los medios también meten la cola: “En las novelas y las publicidades, las mujeres lindas siempre están rodeadas de hombres lindos, jóvenes y bien peinados. Y eso, sin darse cuenta, los condiciona a buscar una mejor imagen”. De todas formas, detalla Goldberg, el fenómeno se extiende a todas las áreas de la vida: “Hoy los hombres cuidan más de cerca a los hijos, hacen las compras, miran revistas, decoran… y, sin querer, están yendo a lo estético. Porque la estética está presente en todo eso”.

De visita al doctor 

Las inyecciones de toxina botulínica, las liposucciones de última generación, las depilaciones láser y otras tantas innovaciones de la medicina estética solían ser cosa de mujeres. Eran contados con los dedos de una mano aquellos hombres que se animaban a acercarse al consultorio. Pero, claro está, las cosas cambiaron. Estadísticas elaboradas a fines de 2012 por la Sociedad Norteamericana de Cirugía Plástica Estética muestran que en los últimos quince años hubo un aumento del 121% en la cantidad de hombres que recurren a estas prácticas. 

“En la Argentina, hace solo diez años, los pocos hombres que solicitaban este tipo de tratamientos eran casi exclusivamente actores, famosos y celebridades; pero actualmente se trata de gente común que no responde a ese histórico perfil. Son hombres que quieren solucionar un problema rápidamente accediendo a un tratamiento”, desliza la doctora Marisa Tobío, médica endocrinóloga especializada en Clínica Estética. De acuerdo con su experiencia en el consultorio de su centro de estética, los hombres se acercan a mejorar su imagen por diferentes motivos: “Uno de ellos es su rol social ya que, según encuestas de marketing, el parecer más jóvenes los beneficia en su imagen laboral. Algunos manifiestan que quieren que su rostro refleje un buen índice de energía y vitalidad. Otros cargan durante años con las secuelas del acné juvenil. Dar a estos varones un mejor aspecto, más fresco y distendido, mejora notablemente su calidad de vida”. 

En cuanto a los tratamientos que más eligen nuestros coquetos, la delantera la llevan las prácticas no invasivas y, entre ellas, los implantes capilares, las inyecciones de toxina botulínica, los rellenos con ácido hialurónico, la microdermoabrasión y la depilación definitiva mediante tecnología láser. Con respecto a las cirugías estéticas, la rinoplastia y la cirugía de párpados son las dos más elegidas para el rostro, mientras que en el cuerpo lo que los hombres más se hacen son liposucciones localizadas. 

Cuestión de imagen 

¿Qué cinturón va con estos zapatos? ¿Queda bien esta corbata con esta camisa? Preguntas que ya no se escuchan por parte de los hombres de hoy, porque no solo saben las respuestas, sino que hasta discuten las sugerencias de las sabiondas féminas. “En la actualidad, los hombres cuidan más su apariencia e indumentaria, ya que notan los beneficios de verse bien. Se dan cuenta del impacto positivo que genera en los demás el tener una imagen arreglada y armónica. Este beneficio se da tanto en lo laboral como en lo personal.

De esa forma, notan que lo que invierten en mejorar su imagen siempre es redituable”, comenta Laura Malpeli de Jordaan, asesora de imagen y directora de Styletto Image Studio. “Con el tiempo se logró que se entendiera que el hombre que cuida su apariencia no es necesariamente un metrosexual, sino una persona responsable que quiere mejorar cómo se ve”, concluye. Todos los hombres, dicen, tienen su encanto. Después de todo, nadie quisiera ver a Bruce Willis con cabello o a Antonio Banderas luego de una depilación definitiva. ¡Salud, entonces, por la vieja y por la nueva era!

Una moda delicada

Cuando los hombres de esta era se proponen renovar sus guardarropa, no solo agudizan la vista para combinar las prendas tradicionales, sino que se animan más a los accesorios y a un estilo inspirado en la mujer.  “Desde hace algunas temporadas venimos observando la tendencia del estilo andrógino, que consiste en aportar elementos femeninos a la moda masculina (y viceversa). Esto se ve en la presencia de estampados florales y tonos pasteles, que complementan los diseños tradicionales. Los jóvenes incorporan estas tendencias más fácilmente, pero esto no implica que los hombres maduros no lo hagan, sino que, quizá, varían el ritmo y el modo. Por ejemplo, pueden elegir un tono pastel o un color tradicionalmente femenino, pero no lo usarán con chupines o sacos de solapa muy angosta”, describe la asesora de imagen Laura Malpeli de Jordaan.

La eterna juventud 

Los productos antienvejecimiento son los que más crecimiento registraron desde su desembarco en la cosmética masculina. ¿Por qué son tan elegidos? “Hay una cuestión social: el no envejecer es algo de esta época. Hoy en día, no se puede estar viejo; se ve como algo feo, que representa deterioro. Y, paradójicamente, estamos en una etapa en la que se viven más años”, explica la licenciada Beatriz Goldberg, y prosigue: “Hay dos heridas narcisísticas. Una es la muerte y la otra es la vejez, con la consecuente decrepitud que antes no se veía porque la gente moría a los 60 años. Hoy, como sabés que vas a vivir muchos años, el culto al cuerpo es más notorio. La gente lucha mucho contra el tiempo, desde las primeras arrugas. Los hombres, sobre todo, pasados los 50 años, cuando atraviesan la andropausia”.

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