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Hermanos del alma


Por Mariano Petrucci.


Hermanos del alma
La amistad, divino tesoro. El valor de un vínculo que puede ser más profundo que cualquier lazo de sangre. La música les dedicó obras maestras a estos compañeros de aventuras. Repasamos algunas canciones inolvidables y reflexionamos sobre una relación tan única como especial. 

Lo que fue un éxito fue antes un dolor de esos que calan hasta los huesos. Cinco minutos antes de subirse a un escenario en la Madre Patria, recibió el telegrama donde su madre le anunciaba la muerte de su padre. Se le congeló el cuerpo. Como profesional que se precia de tal, completó su show, y una vez finalizado, caminó por las calles de Madrid hasta entrado el amanecer. “Con mi llanto y mi enorme desazón”, como una vez confesó. En el medio de la noche, aturdido por las reminiscencias del pasado, empezó a hilvanar una frase con otra, con precisión de cirujano, creando una de las obras maestras del repertorio popular: “Cuando un amigo se va”. Porque queda un espacio vacío que no lo puede llenar la llegada de otro amigo y porque queda un tizón encendido que no se puede apagar ni con las aguas de un río, es que Alberto Cortez hoy también la canta en honor a otro compinche, Facundo Cabral, quien fue asesinado el 9 de julio de 2011, en la ciudad de Guatemala.

Lo cierto es que ni un confuso episodio, como el que terminó con la vida del autor de No soy de aquí ni soy de allá, pudo domar ese sentimiento que atesora ese gigante poeta, de registro caudaloso, oriundo de Rancul. La amistad, digamos, puede con todos los límites. Incluso el de la muerte. “La amistad es uno de los valores humanos que enriquece la realización personal y social. Quienes llevan adelante ese vínculo edifican un amor mutuo que retroalimenta, simultáneamente, nuestra felicidad. Si el amor fraterno está basado en el parentesco, el amor de la amistad se funda en la incondicionalidad, la tolerancia, el asentimiento de las diferencias, el refuerzo de las afinidades y la empatía”, esgrime el doctor Walter Ghedin, médico psiquiatra y psicoterapeuta. Y agrega: “La presencia de otro, que no es parte de la red familiar, puede despertar sentimientos más insondables y duraderos que cualquier relación de con sanguinidad. La naturaleza y el espíritu de esa relación es la simetría o paridad, con lo que no existe, entonces, uno más fuerte y el otro más débil, ni uno que domina y otro que se somete”.   

Este particular lazo no solo viene de épocas ancestrales, sino que trascendió las fronteras de la realidad y la ficción. Las amistades célebres se extienden desde los tres mosqueteros, don Quijote y Sancho Panza, y Dorothy, el León, el Espantapájaros y el Hombre de hojalata en El Mago de Oz, hasta Luchino Visconti y Anna Magnani, Lady Di y Elton John, o Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, por solo mencionar algunas duplas que fueron, sencillamente, inolvidables. No obstante, la música aparece como un ámbito por excelencia en donde la amistad compra pasaje a la eternidad. No solo porque a nadie se le escapa la complicidad que había, por ejemplo, entre Liz Taylor y Michael Jackson, Carlos Gardel y Alfredo Le Pera, o John Lennon y Paul McCartney, sino porque las melodías que se componen alrededor de este tema quedan selladas a fuego en la mente, viajando de generación en generación. 

A quién no se le eriza la piel cuando escucha a Freddie Mercury cantando “Friends Will Be Friends” o “You’re My Best Friend”, o a los Enanitos Verdes con su clásico “Que un amigo es una luz, brillando en la oscuridad....”. Ni hablar del “Decir amigo” de Joan Manuel Serrat, del pegadizo “That’s What Friends Are For” que entonaron juntos Dionne Warwick, Elton John, Gladys Knight y Stevie Wonder, o del “millón de amigos” de Roberto Carlos. Todas ellas son diferentes, todas tocan diversos puntos… todas le rinden culto a ese afecto, a veces, tan difícil de describir. Ghedin ayuda a entenderlo: “Hay amistades breves e intensas, otras perduran en el tiempo con poco o mucho contacto interpersonal. 

Las primeras nacieron para ser fugaces, como aquellas amistades juveniles que, luego, en alguna encrucijada, se perdieron y se transformaron en meros recuerdos. Las que nacieron para perpetuarse son aquellas que tienen protagonistas que se preocupan para mantener latiendo al vínculo: se telefonean, organizan todo tipo de citas para darse buenas nuevas, siempre están atentos el uno del otro. Sin embargo, hay otros modos de amistad que se sostienen sin encuentros, y es suficiente la memoria de lo experimentado juntos y el saber que ‘cuando lo necesito, el otro está’”. 

Como en todo, no hay fórmulas ni recetas mágicas. “Si logran sobrevivir, las amistades de la infancia son las más sólidas. Están unidas por infinidad de anécdotas: el barrio, la escuela, los padres, los juegos, los grupos, los primeros amores, la fuerza del terruño… Como decía María Elena Walsh en ‘Serenata para la tierra de uno’: ‘Porque el idioma de infancia es un secreto entre las dos…’. Las amistades son dinámicas: se construyen en la medida que progresan, ingresando, constantemente, hechos inéditos que solidifican el lazo. Cuando se vuelven estáticas, pueden surgir conflictos, ya que se espera que el otro sea aquel que fue en una primera instancia”.

La amistad, cómo no, tiene sus principios, esos que son irrenunciables. “La verdadera amistad incorpora los cambios ocasionados por el paso de los años y las experiencias de vida, pero lo que nunca debe alterarse es su esencia –sentencia Ghedin–. En ese contexto, podemos recordar con placer, reírnos, o llorar por cosas que nos sucedieron, sin dejar de ser lo que ahora somos: cómo sentimos, cómo actuamos, cómo afrontamos el devenir diario, etcétera. La honestidad avanza sobre los niveles más profundos de la comunicación, lo cual facilita despojarnos de las máscaras de la apariencia social. La aceptación incondicional supone una apertura al mundo del otro –y viceversa–, liberados de prejuicios. El amor y la empatía, por su parte, permiten ponernos ‘los zapatos’ del amigo para comprender aquello que atraviesa. Todo esto debe estar presente en una integración activa y potenciadora del vínculo”.

Claro que, a la vez, el siglo XXI, con sus avances a cuestas, metió la cola en este aspecto. En esta actualidad con exceso de trabajo, corridas contrarreloj y quehaceres varios, sostener el lazo requiere incluso una debida obstinación para provocar los momentos de coincidencia y de unión. “Paradoja mediante, los medios urbanos, con su multiplicidad de accesos y la abundancia de formas de comunicación tecnológica, no nos acercan más; por el contrario, nos alejan. Las redes sociales se convirtieron en un estilo de interacción real, ya que pasaron a ocupar el rol del ‘cara a cara’. Los amigos dicen ‘Nos hablamos…’ en lugar de ‘Tal día y a tal hora nos encontramos’”, diagnostica Ghedin, un tanto lejos de una reflexión optimista. Aun así, expresa un mensaje para tener en cuenta y no dejar pasar de largo: “La vida de esta posmodernidad –o modernidad tardía– incrementa el aislamiento social con falsos argumentos para justificar la reclusión puertas adentro: ‘Estoy cansado’, ‘No quiero oír ni aguantar problemas ajenos’ o ‘No tengo nada para compartir’. Aquellos que se decidan a salir del encierro tendrán su merecida recompensa: los que salen al encuentro de sus amigos agradecen luego lo bien que lo pasaron”.

“En la vida tenemos mil cosas que son grandes, sublimes y hermosas. Que ennoblecen y alegran el alma, alentándonos el corazón. Pero hay una sutil y suprema, que nos llega tranquila y serena. Es hombría, lealtad, sentimiento y bondad. Es sublime, se llama amistad”, escribió Hugo Gutiérrez para que lo inmortalizara con su voz Edmundo Rivero en aquel tangazo bautizado “Amigos que yo quiero”... Cuánta razón tenían. 

I’ll Be There For You (The Rembrandts)
I’ll be there for you
when the rain starts to pour.
I’ll be there for you
like I've been there before.
I’ll be there for you
’uz you’re there for me too...

Yo soy tu amigo fiel (Toy Story) 
Yo soy tu amigo fiel, yo soy tu amigo fiel. 
Tienes problemas, yo también, 
no hay nada que no pueda hacer por ti. 
¡Y estando juntos todo marcha bien! 
Pues yo soy tu amigo fiel…

You’re my best friend (Queen)
Oh, you’re the best friend
that I ever had.
I’ve been with you such a long time.
You’re my sunshine
and I want you to know
that my feelings are true.
I really love you.
Oh, you’re my best friend.

Oh, you’re the first one
when things turn out bad.
You know I’ll never be lonely.
You’re my only one.
And I love the things,
I really love the things that you do.
Oh, you’re my best friend.

Dimensión de amistad (León Gieco)
Si tienes un buen amigo, bríndale todo tu aprecio, 
pero no le participes los secretos de tu pecho. 
Si la amistad vale tanto, no hay que enredarla en pollera, 
que hasta el más amigo afloja cuando el amor se entrevera. 

La noche de los amigos nunca ha de perder su huella, 
entre nubes y tormentas ha’i tener siempre su estrella. 
Chacarera, chacarera, llévame siempre contigo 
para que por ahí me encuentre todo el que busque un amigo.

Amigos (Juan Luis Guerra)
Somos amigos, tócame a la puerta. 
Si es tarde y tus sueños no llegan, 
haz de mi pecho tu almohada mejor. 
Apoyate en mi cabeza siempre. 
Somos amigos en malas y buenas, 
de hacer castillos en la arena y juntos contar gaviotas. 
Tal vez, más tarde encender la hoguera.

With a little help for my friends (The Beatles)
What do I do when my love is away? 
(Does it worry you to be alone?) 
How do I feel by the end of the day? 
(Are you sad because you’re on your own?) 
No, I get by with a little help from my friends. 
Mmm, get high with a little help from my friends. 
Mmm, gonna try with a little help from my friends.


With a little help for my friends (The Beatles)
What do I do when my love is away? 
(Does it worry you to be alone?) 
How do I feel by the end of the day? 
(Are you sad because you’re on your own?) 
No, I get by with a little help from my friends. 
Mmm, get high with a little help from my friends. 
Mmm, gonna try with a little help from my friends.


Amigo (Roberto Carlos)
Tu eres mi hermano del alma, realmente el amigo 
que en todo camino y jornada está siempre conmigo. 
Aunque eres un hombre, aún tienes alma de niño. 
Aquel que me da a su amistad, su respeto y cariño. 

Recuerdo que juntos pasamos muy duros momentos. 
Y tú no cambiaste por fuertes que fueran los vientos. 
Es tu corazón una casa de puertas abiertas. 
Tu eres realmente el más cierto en horas inciertas.

Amigos (Enanitos Verdes)
Si hay algo que esconder o hay algo que decir 
siempre será un amigo el primero en saber… 
Porque siempre estarán en mí 
esos buenos momentos que pasamos sin saber: 
que un amigo es una luz brillando en la oscuridad 
siempre serás mi amigo, no importa nada más.

Recuerde que tiene que resolver la cuarta pista y llenar el crucigrama en www.revistanueva.com.ar antes de las 20.00 del sábado 19.

Cuarta consigna

No bajar los brazos y lograr lo que uno se ha propuesto. No darse por vencido.

nueva, todos los domingos con:


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