TENDENCIA


Esa pasión inoxidable


Por Mariano Petrucci.


Esa pasión inoxidable
El fútbol cumple 150 años de vida y, en consonancia con el boom de textos que se editan sobre el tema, un libro recopila las mejores anécdotas que sucedieron dentro de una cancha. Curiosidades para golear a la sorpresa y al humor.

No debe haber registro de penales que no hayan sido protestados. Si no se quejan los jugadores, lo hace el técnico. Los hinchas, por supuesto, rezongan siempre. Lo que sin duda no tiene parangón es la original venganza que, en 1965, tomó un futbolista de la liga yugoslava contra el juez Platon Rejinac, quien se había atrevido a sancionar la pena máxima en contra de Fudbalski Klub Crvena Zvezda Beograd (Estrella Roja de Belgrado) a solo un minuto del final y con el marcador igualado. Mientras diez de los jugadores rodeaban a Rejinac, el onceavo integrante del equipo damnificado abandonó el terreno por una puerta lateral en aparente calma. Sin embargo, lo que pareció un frío descontento pronto se transformó en una locura: al volante de su automóvil, el futbolista irrumpió en el estadio, destruyó el alambrado y comenzó a perseguir al árbitro por toda la cancha para atropellarlo. (…) pudo ser controlado por la policía y condenado días después a dos años de cárcel por “intento de homicidio”.

En los albores del fútbol, la pena máxima, el penal, no existía. Tampoco, la figura del árbitro. En 1863, además, los arcos no tenían travesaños, sino una cinta roja. Recién se incorporaron a partir de 1882.

Como este, hay un sinfín de relatos en el más reciente libro del  licenciado Luciano Wernicke, a esta altura, un verdadero experto en esto de recolectar los datos más extravagantes del deporte (ver recuadro “Quién es…”). Precisamente ayer, 26 de octubre, el fútbol celebró 150 años de vida. Según puede leerse en Historias insólitas del fútbol, todo comenzó en el pub londinense Freemason’s, entre pintas de cerveza y humo de cigarrillos, cuando un grupo de dirigentes se reunieron a concebir el primer reglamento. Así fue como, en 1863, se separaron definitivamente los caminos del “rugby-football” y del “association-football”, y se fundó el órgano gubernativo más antiguo del mundo: la Football Association.  
Lo cierto es que alrededor de la pelotita, se dieron hechos destacados y hazañas increíbles: el futbolista que marcó los cuatro goles de un partido que finalizó… ¡2 a 2!; el árbitro que detuvo un match para buscar la dentadura postiza que había perdido; los goles anotados por ¡un perro y una gaviota!; el equipo que tenía un arquero manco; o el defensor que fue suspendido por una fecha a pesar de que, al momento del fallo, llevaba muerto más de una semana. 

Sí, hay para todos los gustos. “Desde muy chico, lo que más me maravillaba de las páginas deportivas de los diarios eran las apostillas. Me llamaban más la atención las curiosidades o sucesos raros que los comentarios de los partidos. Con el tiempo, empecé a armar un archivo con recortes de periódicos y cables de agencias de noticias que incluyeran este tipo de cosas. Hoy es más fácil guardarlas y clasificarlas, porque ‘copio y pego’ desde la computadora”, dice, con una cuota de humor, Wernicke. 

(…) Lo que pocas veces sucedió es que, en un solo match, ¡hayan sido expulsados 36 futbolistas, todos los titulares y todos los suplentes! La primera vez ocurrió en un juego de la Primera D (quinta categoría) argentina, entre los equipos C. A. Claypole y C. A. Victoriano Arenas. La “debacle total” ocurrió el 26 de febrero de 2011 cuando todos los jugadores protagonizaron una contienda de golpes y patadas –el marcador favorecía 2-0 al local– que obligó al árbitro Damián Rubino a echar a los 36 deportistas. Sin embargo, tres días más tarde, luego de observar con detenimiento las imágenes de un video, Rubino se rectificó y fueron sancionados solo siete protagonistas, cuatro locales y tres visitantes.

En pos de priorizar su vida personal sobre el vertiginoso mundo del fútbol, el exdirector técnico Argentino Geronazzo tomó una medida sorprendente: como le gustaba mucho dormir la siesta, para evaluar futuros empleos, tomó un compás y, en un mapa de la Ciudad de Buenos Aires, trazó un círculo de treinta cuadras de radio… ¡alrededor de su casa! Su objetivo, explicó, era trabajar solo con clubes que quedaran cerca de su domicilio para así no perderse nunca el reparador descanso vespertino.

Wernicke cuenta con un archivo de más de veinte años. En su biblioteca atesora cerca de un centenar de textos ingleses, franceses y españoles que fue adquiriendo durante sus viajes o que compró vía Internet. “A eso hay que sumarle muchísimas horas de hemeroteca, consultas con asociaciones nacionales y clubes, y un extenso trabajo de investigación mediante los sitios web de los diarios de todo el planeta. Hay casos de la época amateur argentina que tuve que chequear con ejemplares de La Nación de 1900 a 1910. Este último libro me demandó casi un año de producción, amén de otros tres o cuatro meses para redactarlo”, desliza. 

La biblioteca deportiva en nuestro país se está expandiendo, lo que representa una deuda pendiente que, poco a poco, se está saldando. “Cada vez se publican más libros sobre este temática”, agrega Wernicke. 

Los párrafos pasan y uno queda boquiabierto. Aunque crea lo contrario, a Wernicke le pasó lo mismo, una y otra vez, a medida que hilvanaba renglón con renglón. “Me sorprendió la infinidad de incidentes que escaparon a cualquier previsión del hombre. El reglamento del fútbol se instauró hace ciento cincuenta años y, desde entonces, tuvo varias modificaciones o agregados a partir del ‘ensayo y error’. ¿Por ejemplo? El penal, que no existía originalmente; o el árbitro, que se incorporó mucho después. De hecho, en 1863, los arcos no tenían travesaño, sino una cinta roja. El ‘horizontal’ fue obligatorio a partir de 1882, a casi veinte años de aquella especie de asamblea en el bar de Londres”, aporta el autor.

(…) El 3 de diciembre de 2006, durante un partido correspondiente a la Copa de la Federación de San Pablo, un gol lo hizo uno de los muchachos “alcanza-pelotas”. Ese día, en el estadio Leonidas Camarinha, F. C. Sorocaba ganaba como visitante por 1-0 a Associaciao Esportiva Santacruzense. A solo un minuto del final, el delantero local Samuel remató desde la derecha en busca del empate, pero la pelota se fue muy cerquita del poste y cayó a los pies de un niño que oficiaba de “ball-boy”. El chico, rápidamente, se metió en la cancha y pateó el balón al fondo de la red. El arquero de Sorocaba, Eduardo, sacó la pelota de las redes, la colocó en una esquina del área chica y se aprestó a realizar el saque de meta, pero increíblemente la referí Silvia Regina de Oliveira (justo una mujer árbitro…) se la pidió y la llevó al centro de la cancha, mientras con su silbato convalidaba la increíble conquista. (…)

En el año 2000, la Serie C del torneo italiano de fútbol 5 femenino tomó trascendencia a causa de una insólita denuncia: la arquero del equipo ASD Ginnastica e Calcio Sora, del pueblo latino de Sora, era… el entrenador Piero Pucci. De acuerdo con la imputación, Pucci jugaba travestido y con un sostén relleno con… ¡dos naranjas!

En la actualidad, ¿a modo de fenómeno?, aparecen cada vez más libros sobre el deporte y sobre el fútbol específicamente. Como botón de muestra bastan las biografías de Sergio “Kun” Agüero o Marcelo Bielsa, la investigación de Juan Pablo Meneses sobre la cara oculta del mercado futbolístico infantil o las dos partes de Historias negras del fútbol argentino, del amante de las estadísticas, Alejandro Fabbri. La biblioteca deportiva en nuestro país se está expandiendo, lo que representa una deuda pendiente que, poquito a poco, se está saldando. Wernicke a propósito con este diagnóstico, subraya “Por suerte, cada vez se publican más libros sobre este temática. 

El mío salió, en el mismo mes, junto con uno que se abocaba a la participación nacional en la Copa Davis y a una biografía de Daniel Passarella. Esto marca una tendencia que, paralelamente, ayuda a empujar el boom: en 2010, cuando salió Historias insólitas de los Mundiales de Fútbol, algunas librerías lo ubicaban, directamente, en la sección Deportes. Ahora, estos tres que mencioné recién estuvieron en la mesa de Novedades. Evidentemente, hay un interés creciente por este género, lo cual no deja de parecerme particularmente extraño en una era tan ‘electrónica’ y de impacto visual. Algo está pasando. Y para bien”.

Dos minutos antes del encuentro que el 28 de abril de 1991 protagonizaron C. A. Huracán y C. A. Chaco For Ever, por la Primera División argentina, los altoparlantes del coliseo porteño Tomás Adolfo Ducó explotaron: “Si algún árbitro de la AFA se encuentra en las tribunas, solicitamos urgente su presencia en el vestuario”. Sucedió que uno de los jueces de línea que debían acompañar al referí Guillermo Marconi, Oscar Pesce, no había llegado a tiempo para la cita, por lo que se tuvo que recurrir a un reemplazante improvisado. Pero, como ninguno de los presentes respondió a la convocatoria, Marconi, en un acto por lo menos arriesgado, le entregó el banderín a un adolescente de 14 años que había ido al estadio para presenciar el match… ¡como hincha de Huracán!

No es fácil de explicar lo que ocurrió en la República Democrática del Congo en octubre de 1998: en la provincia de Kasai se enfrentaban los equipos de dos aldeas, Bena Tshadi y Basangana, bajo un cielo plomizo que auguraba una fuerte tormenta. En medio del encuentro, comenzó la tempestad y un rayo cayó sobre la cancha. La violenta descarga mató en forma inmediata a los once jugadores locales, pero increíblemente no afectó a ninguno de los hombres de Basangana.

Wernicke apunta hacia un futuro mediato con la autobiografía de un gigante de este ámbito, como es Carlos Salvador Bilardo. “Estoy terminando de colaborar con él. Podría salir a fines de este año. Ojalá. A la vez, amplié el libro de los mundiales para 2014. Y tengo en carpeta uno o dos volúmenes más para las Historias insólitas del fútbol”, adelanta. Y nos deja espiar otro acontecimiento antes de irnos a la librería más cercana a sacarnos las ganas de leer del primero al último…   

En enero de 1989, el campeón venezolano Club Sport Marítimo igualaba como local 1-1 con Arroceros de Calabozo F. C., en ese momento el conjunto más de modesto de la Primera División de la nación caribeña. Cuando el match parecía consumirse en tablas, el delantero brasileño Edilberto consiguió el tanto que le otorgó el triunfo a Marítimo. La conquista desató la euforia de Edilberto, quien, feliz con su puntería, se abrazó con el primero que se cruzó en su alocada carrera. Y el primero, fue, vaya destino, el árbitro Antonio López. Cuando se recuperó de la inesperada muestra de afecto, el referí extrajo su tarjeta roja y echó al cariñoso goleador.

Quién es Luciano Wernicke

Nació en 1969 en Buenos Aires. Licenciado en Periodismo, trabaja en la Agencia Diarios y Noticias (DyN) y colabora con las revistas El Gráfico y Un Caño. Durante más de quince años fue profesor de Periodismo en el Círculo de Periodistas Deportivos, tarea que también desempeñó en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). Lleva publicados siete libros: Curiosidades futboleras, Curiosidades futboleras 2, Fútbol increíble (estos tres ilustrados por Roberto Fontanarrosa), Nuevas curiosidades futboleras, Historias insólitas de los Mundiales de Fútbol, Historias insólitas de los Juegos Olímpicos e Historias insólitas del fútbol.

nueva, todos los domingos con:


El Norte La Capital Nuevo Diario El Día La Gaceta Rio Negro Primera Edición Uno - Mendoza Uno - Entre Ríos Uno - Santa Fe Diario Norte Puntal - Córdoba La Nueva Diario Democracia El Independiente Diario Norte