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Dieta + Agua + Ejercicio


Por Cristina Gozzi.


Dieta + Agua + Ejercicio
Siempre nos parece tenemos algunos kilitos de más para lucir el traje de baño. Por eso, entérese de las propuestas de los nutricionistas top para bajar de peso y consulte con su especialista. Son las dietas que están de moda acá y en el mundo. 

Si nos proponemos bajar algunos kilos, lo aconsejable es consultar a un especialista. Pero más allá de sus consejos, hay varias dietas que son muy efectivas y que siguen en boga. Entre ellas, está de moda la paleolítica. Sus defensores, entre los que se destacan los fisicoculturistas, acusan a los alimentos refinados, los dulces y las grasas trans se ser la raíz de la mayoría de las enfermedades de nuestros días. El  bioquímico estadounidense Robb Wolf, discípulo del profesor Loren Cordain, autor de La dieta paleolítica, considera que esa primera dieta humana es la manera más saludable de comer. Y aconseja consumir solo frutas, verduras, carnes magras de animales salvajes o alimentados con pastos, mariscos, frutas secas y semillas, así como evitar lácteos, granos, alimentos procesados y azúcares, legumbres, almidones y alcohol. 

Por su parte, el médico nutricionista francés Pierre Dukan ha creado una dieta, criticada por algunos, para bajar de peso, estabilizar el metabolismo y mantenerse en forma. Esta consiste en cuatro fases: ataque, crucero, consolidación y estabilización. Durante la primera, que dura no más de cinco días, solo se pueden ingerir proteínas: carnes magras, pollo, pescados y mariscos, huevos y yogures dietéticos. En la etapa de crucero, se alterna un día de proteínas con otro de proteínas y hortalizas sin almidón. La fase de consolidación se inicia cuando se alcanzó el peso deseado. Dura diez días por cada kilo perdido, y está permitida una comida de celebración a la semana. En la fase de estabilización, hay que hacer un día de proteínas por semana para toda la vida. 

También se aconseja comer siempre salvado de avena y caminar treinta minutos. El británico Venice A. Fulton, por su parte, un experto en ciencias del deporte, exentrenador y autor de Seis semanas para ser un pibón, propone un plan, no exento de controversias dentro del cuerpo médico y la industria alimentaria, y un estilo de vida para volverse más atractivo. Garantiza una pérdida de peso de hasta diez kilos en un mes y medio si se acelera el metabolismo y se obliga al organismo a utilizar sus reservas de grasa siempre que sea posible. Entre sus consejos figura tomar una ducha de quince minutos con el agua a una temperatura de quince grados. Sostiene que, así, se obliga al cuerpo a quemar grasas al tener que generar energía para mantener el calor. “Es también una fórmula para luchar contra la celulitis”, dice. Y recomienda no torturarse con la dieta, sino empezar poco a poco y primero atacar las piernas.

Otra indicación curiosa de Fulton consiste en inflar un globo todos los días. Afirma que inflar un globo es casi la única manera de entrenar el músculo transversal. “Es como llevar un corsé victoriano; se contraen los abdominales y cambia la apariencia del abdomen”, pregona Fulton. También postula posponer el desayuno una hora cada día y, durante ese lapso, sacar al perro, poner el lavarropas o hacer cualquier cosa que obligue al organismo a utilizar sus reservas. Desde otra óptica, la nutricionista norteamericana Haylie Pomroy, autora de La dieta del metabolismo acelerado, sostiene que se baja más rápido de peso cuando el cuerpo es capaz de procesar nutrientes y transformarlos en calor y energía en forma veloz. 

“Si el metabolismo es lento, en vez de quemarlos, el cuerpo almacena los alimentos en forma de grasa”, advierte. Su consejo es acelerar el metabolismo a través de la ingesta de alimentos con ciertos nutrientes a lo largo de algunos días y horas previamente estipuladas durante las tres fases del tratamiento, que se cumple en veintiocho días. En la fase uno, se indican frutas y granos enteros. En la fase dos, vegetales alcalinos y proteínas bajas en grasa. En la fase tres, la más larga del tratamiento, se recomienda un balance entre proteínas, vegetales, frutas y granos enteros, además de las grasas saludables.

En nuestro medio, el doctor Alberto Cormillot, especialista en nutrición, fue el creador del método de adelgazamiento que lleva su nombre. “Está basado en la clásica dieta mediterránea, la que ha sido probada durante años y la que ha dado los mejores resultados”, asegura. Aconseja el consumo de carnes magras, pescado, huevos, lácteos descremados, cereales integrales, legumbres, frutas y verduras. En la práctica, el método Cormillot está estructurado en tres fases: la primera es la intensiva, donde se consigue la mayor pérdida de peso; la segunda es la intermedia, momento en que se va llegando a un punto de estancamiento; y la tercera es la etapa de mantenimiento, donde se van incorporando algunas porciones de permitidos hasta instalar el hábito de llevar adelante una dieta sana y equilibrada por el resto de nuestra vida.  

Y como cada persona es un mundo, Cormillot dice que la dieta debe ser personalizada y supervisada por un nutricionista. Con otra mirada, la doctora Mónica Katz, médica especialista en nutrición, directora de la carrera de Especialista en Nutrición con Orientación en Obesidad de la Universidad Favaloro, directora del Centro Dra. Katz y autora de No dieta. Puentes entre la alimentación y el placer y Somos lo que comemos, postula que hay que dejar atrás las dietas de hambre y comer de todo, pero teniendo en cuenta las porciones. Ella cree que hay que legalizar el deleite por la comida, ya que todos nacimos con derecho a comer y a sentir placer al hacerlo. “En general, la propuesta de abstinencia genera descontrol y deseo luego de un lapso más o menos corto”, sostiene. Katz diferencia cuatro mecanismos de saciedad: mental, sensorial, mecánica y neuroendocrina.

“De todas ellas, la sensorial permite utilizar técnicas sencillas para poder detener la ingesta sin privarse del placer”, afirma. Y recomienda hacer una especie de “cata” de comida, utilizando los sentidos para que el cerebro pueda ser informado y aumente la saciedad. Sus tips para bajar de peso son hacer las cuatro comidas, sobre la base de la percepción del hambre real, comer solo lo que cabe en un plato, alternar carnes y verduras con harinas y verduras, y adoptar un estilo de vida saludable. 

La nutricionista Pinky Zuberbuhler, por su parte, directora del Centro Nutrición del Alma y autora de Nutrición del Alma, destaca siete reglas de oro para alimentarse en forma sana:

1) Comer solo lo necesario. 
2)Tomar mucha agua durante el día. 
3)Comer alimentos naturales y crudos para asegurarnos una provisión suficiente de vitaminas y minerales. 
4) Disminuir el consumo de alimentos ricos en sal y/o en azúcares refinados. 
5) Aumentar el consumo de fibras (frutas y verduras, legumbres y cereales integrales). 
6) Disminuir el consumo de grasas saturadas y sustituirlas por carnes magras, pollo sin piel, pescados y lácteos descremados. 
7) Beber con moderación teniendo en cuenta que el alcohol tiene siete calorías por gramo. 

A partir del concepto de neuroplasticidad cerebral, Zuberbuhler ha desarrollado un método de análisis de creencias  y modificación de pensamientos para poder instalar el hábito de comer bien. Reconoce la influencia del estrés, el sedentarismo y el pesimismo en el aumento de peso, y para contrarrestarlos, propone poner la mente, el cuerpo y el espíritu en acción. Aconseja bajar los niveles de estrés para no generar demasiado cortisol. “El aumento de la liberación del cortisol se vincula a depósitos de grasa (tejido adiposo); en particular, en la zona abdominal. Esa grasa se asocia a un mayor riesgo para la salud, lo que incluye ataques cardíacos y cerebrovasculares”, afirma.

Cualquiera sea la dieta que adoptemos, si aumentamos el consumo de agua, el resultado será mejor. Esta hipótesis se comprobó a través de una investigación en la clínica universitaria Charité de Berlín, Alemania. Con todos estos consejos, ya no hay excusas para no cuidar la línea.

Los hombres también hacen dieta

“En general, los hombres están menos obsesionados que las mujeres con el peso. Sin embargo, hay cada vez más hombres a dieta”, admite la doctora Mónica Katz. Ella reconoce que tradicionalmente, cuando un hombre desea perder peso, recurre a la actividad física o al deporte. Y agrega: “Hoy hay un número creciente de hombres jóvenes que están tan obsesionados como las mujeres”. De todas maneras, Katz afirma que dado que el hombre posee más masa magra o muscular, y ese tejido se asocia con mayor gasto calórico, ellos pierden peso con mayor facilidad que las mujeres. Por su parte, Pinky Zuberbuhler, manifiesta: “Hoy, muchos hombres comen sano para tener mejor rendimiento en la actividad física. 

Lo que más les cuesta es bajar la ingesta de carne”.  Ella advierte que hacer un régimen muy proteico es contraproducente para la salud. Y explica por qué: “El requerimiento de proteínas es muy bajo. Necesitamos de 0,8 a 1 g de ellas por kilogramo de peso. En cambio, el requerimiento de hidratos –en lo posible, complejos, derivados de los granos, legumbres, verduras y frutas– es de ocho a diez veces más alto si se hacen ejercicios físicos. Al consumir demasiadas proteínas, se corre el riesgo de desarrollar una enfermedad renal por exceso de trabajo del riñón. Es que a diferencia de los otros nutrientes, las proteínas pasan por él”. Por eso, recomienda no comer carne más de una vez al día.

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