ENTREVISTA


Puma cantor


Por Mariano Petrucci.


Puma cantor
Omar Hasan integró el seleccionado argentino de rugby que marcó historia en el Mundial 2007. Alejado de las canchas, se destaca como cantante lírico en Francia. Ahora, sueña con brillar en el escenario… pero en su país.

El contraste no es menor. Es casi un ejercicio mental graficarse cómo esa humanidad de más de ciento ochenta centímetros de altura y más de cien kilos, preparada para el más violento y friccionado de los scrums, puede abrir la garganta y aterciopelar a viva voz aquello de “Y allí, con tu impiedad, me vi morir de pie, medí tu vanidad y entonces comprendí mi soledad sin para qué… llovía y te ofrecí, ¡el último café!”. O ponerle sangre, sudor y lágrimas a aquello otro de “Si yo tuviera el corazón, el mismo que perdí… Si olvidara a la que ayer lo destrozó y pudiera amarte, me abrazaría a tu ilusión para llorar tu amor”.

Pero la realidad le gana por goleada a la imaginación cuando Omar Hasan Jalil pisa el escenario. En ese instante, todas las dudas se despejan. El ex Puma –disputó sesenta y cuatro test matches con el seleccionado argentino e integró el plantel que logró la hazaña del tercer puesto en el Mundial de Francia 2007 tras vencer a los mismísimos anfitriones por 34 a 10– cambió los botines y los cortos por el saco, la camisa y los zapatos. Y le sienta bien. Radicado con su familia en Toulouse, donde fue un eslabón más de las huestes del Stade Toulousain durante cuatro temporadas, este hombre que nació un 21 de abril de 1971 en la bellísima San Miguel de Tucumán cautiva a los galos con espectáculos en los que interpreta clásicos del 2x4, arias de óperas y piezas flamencas, así como baladas, boleros, zarzuelas, canzone napoletana y música latinoamericana… y francesa, claro. 

La prensa local es muy elogiosa con este pilar derecho (¿cómo no mencionar su try ante Francia –ironías al margen–, en la jornada en que se despidió de la celeste y blanca, en pleno Parque de los Príncipes?), ahora barítono exitoso. Y el público responde. “Los franceses, y los europeos en general, son apasionados por el tango: admiran a Carlos Gardel y a Astor Piazzolla. Pero, más aún, son fanáticos del tango bailado. Aquí existen muchas milongas para aprender a bailarlo, con una concurrencia impactante. Y Toulouse, en particular, es un destino donde la música está arraigada culturalmente desde hace décadas a la ópera, a la cantidad de coros amateurs y profesionales que tienen, y a la proximidad que guardan con España y sus melodías”, explica Omar. 

“El Turco”, aunque el apellido es de origen libanés, hace un parate en su apacible rutina para atendernos. En esta “Ciudad Rosa”, atravesada por el río Garona y apodada así por el color dominante en los edificios antiguos, solo superada en población por París, Marsella y Lyon, dio con su lugar en el mundo. Aquí reside con su esposa y con sus hijos, y solo le basta su scooter para moverse por el casco histórico y dirigirse hasta la casa de sus profesores o de quienes lo secundan en sus presentaciones. Lo que no fue tan cómodo fue desembarcar en esta situación de privilegio. A puro esfuerzo y sacrificio, su talento deportivo lo fue moldeando en el club Natación y Gimnasia, para luego pasearlo por Nueva Zelanda y Australia, hasta recalar en Francia. Con su emblemático número tres en la espalda, se retiró en 2008 para dar rienda suelta a esa otra vocación que había descubierto en diversos coros tucumanos. 

“De chico era muy histriónico: hacía imitaciones para que se rieran mis amigos y era una fija en las fiestas de mi escuela, en el pueblo de mis abuelos paternos. Digamos que nunca fui muy tímido (risas). Me acuerdo de que mi padre escuchaba siempre la radio: a la mañana, tangos; a la tarde, fútbol. Y nos enganchábamos los domingos con el envío de televisión Grandes valores del tango”, evoca nostálgico. Ya instalado en territorio galo, Hasan estudió en el Conservatorio Superior de Canto de Toulouse (fue alumno de Jane Berbie, una de las grandes mezzosopranos francesas), y participó con la agrupación Les chants de Garonne de distintas producciones líricas: debutó en la ópera King Arthur, de Henry Purcell (en el papel de Comus), y siguió con La belle Helène, de Jacques Offenbachen (como Ajax II), con Jephte, de Giacomo Carissimi, y con una adaptación de Carmen, de Georges Bizet (como Escamillo).

El gustazo se lo dio al tener en el piano a Roger Pouly, famoso por haber acompañado a Charles Trenet (“El padre de la canción francesa”) por más de veinte años. “A Roger lo conocí a través de un amigo que, allá por 2006, me propuso protagonizar un concierto de tango, pero agregándole una pequeña puesta en escena. A Pouly le entusiasmó ese concepto y se sumó a Tang’Omar. Fue genial, un verdadero honor. Las puertas quedaron abiertas para volver a hacer algo juntos”, desliza quien, hoy por hoy, cuenta entre sus filas con Gregory Daltin, un virtuoso chelista, acordeonista y bandoneonista.

Tucumán siempre estuvo cerca 

Los recuerdos de Omar viajan hasta la casita de sus abuelos en la localidad de Choromoro, sus excursiones por los cerros, la maestra de Música de quinto grado… “Allí viví hasta 1997, cuando emigré para jugar profesionalmente en Nueva Zelanda. Atesoro tantas anécdotas que fantaseo con hacer un documental para exhibir en Francia y que, de paso, sirva como excusa para reencontrarme con mis amigos de la primaria. Suelo regresar una vez al año para visitar a los míos, aunque la sensación final es constante: no me alcanza el tiempo para verlos a todos”, confiesa. “Mal que le pese”, su agenda actual sucede a kilómetros de distancia. 

Y hay oportunidades que no pueden dejarse pasar de largo, como trabajar con la Orquesta de Cámara de Toulouse –que tiene una trayectoria de sesenta años–, en el marco del Festival Toulouse d’Eté, como aconteció en agosto pasado. “Fue fabuloso. Me fue tan bien que quedé en la programación que tiene la orquesta y hasta planeamos emprender una gira en 2014. Me provoca orgullo y felicidad”, comenta.

–¿Para cuándo tu propio disco, Omar? 
–Muy pronto. Ya grabé diez temas, que son el reflejo de que lo hacemos en cada show. Falta pulirlo, limar algunos detalles. A la vez, estoy en otros dos proyectos de grabación, tanto en Francia como en la Argentina.

–¿La idea es actuar en nuestro país?
–Es uno de mis grandes anhelos. Primero, me encantaría hacerlo en mi provincia y por todo el país. Estamos en tratativas con productores para poder concretar ese deseo. Tengo confianza en que lo podremos saldar. Mi intención es llevar mi canto a todas partes.

–Con Los Pumas ya coqueteaste con la gloria. ¿Qué es lo mejor que te pasó desde que te inclinaste por el canto?
–Tuve experiencias muy enriquecedoras, que me permitieron progresar e incursionar en diferentes estilos y no encasillarme en uno en especial. Por supuesto, uno de los momentos más inolvidables fue entonar las estrofas del Himno Nacional antes de un partido contra los All Blacks (N. de la R.: Ese mismo día, hizo lo propio con el de Nueva Zelanda). O hacer un dúo con Valeria Lynch en el teatro Gran Rex. Fue espectacular, sobre todo, porque ella, además de ser una artista como pocas, es una grandísima persona. 

Sinceramente, soy un afortunado, ya que después de haber jugado al rugby al más alto nivel, destacarme y cosechar títulos, pude dedicarme a mi otra pasión. Todavía no puedo creer haber llegado hasta aquí. Tuve la posibilidad de tratar con gente maravillosa que apostó por mí y me ayudó desinteresadamente. Eso es muy parecido al espíritu de grupo que tenía en un equipo de rugby. La clave es nunca bajar los brazos y animarse a disfrutar y transitar el camino para explorar universos antes desconocidos. 

Hasan DT

Omar admite que su corazón sigue ligado al rugby. Después de retirarse como jugador, se encargó de entrenar el scrum en el Stade Toulousain. Aunque ahora está dedicado exclusivamente a la música, confiesa que le gustaría aconsejar a los más jóvenes, sobre todo a los pilares. “Tuve la suerte de contar con buenos maestros que me enseñaron un sinfín de técnicas muy útiles; me encantaría poder trasladar esos conocimientos, porque sé que puedo aportarles muchas cosas a los más chicos”, acota.

Más información:
www.omarhasan.com

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