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Los nuevos payadores


Por Diego Ramos.


Los nuevos payadores 

Si bien pueden diferir en sus vestimentas o en su actitud corporal, los cultores del arte del rap presentan más de una coincidencia con los tradicionales amantes de la criolla payada: improvisación veloz, palabra rimada, expresión libertaria. Una movida que crece con fuerza en el país. A quien vea un campeonato de rap desde afuera, desde el punto de vista generacional o tal vez desde una concepción cerrada de los fenómenos estéticos populares, la actitud de los jóvenes rappers podría parecerle provista de cierta agresividad, con sus manos apuntadas hacia abajo, moviéndolas con fuerza en cada rima y llegando a una especie de éxtasis cuando todas las ideas que van formando a una velocidad increíble llegan al remate final. Esto puede pasar en cualquier esquina del conurbano bonaerense y también en distintos barrios de la Argentina, donde grupos de jóvenes asumen  el ritual urbano de competir con astucia por ser el mejor en armar rimas sobre una base rítmica machacante, hechas con bases grabadas o con la misma voz de algún otro de los participantes imitando al mejor DJ. 

Y es cierto que al verles las caras, con expresiones desafiantes, parecería que estamos frente a la antesala de una lucha corporal concreta. Pero no; hasta el choque más violento se da a través del lenguaje. Y chicos que portan, en general, una vestimenta de talles más grandes que los que una modista les confeccionaría, miden su capacidad de arrojar ideas sobre algún tema propuesto al instante, incluyendo la burla ingeniosa con el contrincante. Lo curioso para el que observa sin conocer las reglas es que incluso los contrincantes que parecían más encarnizados, al terminar la disputa se saludan con el respeto de camaradas entrañables.  Fenómeno contracultural nacido en las grandes urbes norteamericanas a fines de los años setenta, por nuestros pagos se fue expandiendo desde fines de los ochenta. Tal vez se tilde de extranjerizante a estos fenómenos, pero respetados cultores nacionales del arte criollísimo de la payada –grandes improvisadores de recitados en rima con acompañamiento de una guitarra– ya están mirando con ojos amables a los raperos. No solo eso: han llegado a “trenzarse” en deliciosas competencias públicas, tal como sucedió este año en el festival Ciudad Emergente. 

Emanuel Gabotto, uno de los payadores que participaron, desanda similitudes y diferencias: “Somos iguales en la improvisación, con diferencias de las medidas en verso y métrica. Nosotros usamos más la décima y se puede decir que los raperos usan las ocho líneas. Su punch line es nuestro remate, donde va el énfasis del contenido poético. Ambas artes son las que causan más sorpresas, por la improvisación. Los dos pedimos temas o palabras para hacer participar a la gente, y la mayoría de las payadas, como sus enfrentamientos, son de a dos. Como diferencias, nuestro público es más adulto y el de ellos, más juvenil. Los payadores surgen o se proyectan a partir de encuentros y los raperos, a partir de competencias. Y mientras que los payadores usamos la poesía sin insultos, los raperos a veces se exceden en eso, creo que por herencia cultural. Pero si juntamos ambas culturas, podemos revolucionar el arte de la poesía improvisada. Lo estamos haciendo desde hace un tiempo y es hermoso”, define uno de los grandes referentes actuales del género gauchesco, con más de diez discos grabados y gestor de talleres de payadores, con cinco sedes en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires. 

–¿Qué aprendiste de aquellos que se dedican al rap, Emanuel? 
–Sé del esfuerzo de muchos para encarar la carrera. Me emociona cómo trabajan de otra cosa para pagarse una entrada para ver a un rapero al que admiran, el entusiasmo que ponen, el respeto con el que tratan a sus colegas o artistas de otro ambiente. Lo viví en carne propia. Es un ambiente sano, de gente inteligente, preparada, talentosa. Sé de referentes del rap que se la juegan por el arte, que andan a pie, pero tienen un estudio de grabación con micrófonos de mucho valor económico. ¡Eso es de alguien grande! Sé de chicos que rapean en competencias luego de haber sufrido pérdidas personales y salen al ruedo sin decir nada, para no dar lástima, ni influir en lo que observe el jurado. ¡Eso es de artista! 

–¿Qué te genera esta movida?
–Siento admiración, principalmente por aquellos que toman el arte como una responsabilidad con proyección de crecimiento. Creo que es una cultura que está avanzando y que tiene todas las herramientas para ser fuerte en nuestro país. Tenemos muchas cosas en común, arriba y debajo del escenario. En todas sus disciplinas, pero sobre todo en la del Freestyle, me toca la fibra más íntima de la emoción el escuchar rimas bien logradas, hechas con sentimiento y técnica. Para mí el hip hop puede transformarse en una de las culturas más respetadas si continúa con este crecimiento. 

Adrenalina pura 

También vinculador de universos aparentemente distantes, Pablo Castillo, conocido en el ambiente del hip hop como “Under MC”, no solo editó un disco muy valorado, como Mentálico (además, ya está preparando para el verano un nuevo lanzamiento: Factor Clave), sino que da clases de rap. Sus primeros pasos fueron a partir del hipnotismo que le causó de niño el disco Hard To Earn  de la banda Gangstarr. Poco después, ya se animaba a las primeras competencias Freestyle. “No hay un solo tipo de persona apta para hacer rap. Pero sí hay que tener mucho para decir. Una canción de rap o un Freestyle no se resuelve con dos o tres párrafos: hay que ser capaz de observar, analizar y desarrollar temas en profundidad. Y para eso hay que ser muy despierto, tener pensamientos y sentimientos intensos, además de transitar muchas experiencias. Hay que tener la actitud de alzar la voz y hacerse escuchar, llamar la atención del que te escucha y sostener lo que estás planteando con algo convincente”, destaca Castillo.

–Suele mencionarse mucho el costado social del rap, como expresión de barrios marginales. ¿Te parece que puede ayudar a mejorar la vida de esas personas?
–Pienso que puede ayudar a mejorar la vida de cualquiera, sin importar cuál sea su condición social. Llama la atención el rap de los barrios marginales porque tiene un idioma crudo, en el cual las cosas se dicen de frente y se cuentan tal cual se viven. El hip hop y el rap reclaman un cambio positivo, tanto en lo personal como en lo colectivo, por lo que pueden generar una evolución en la vida de las personas. 

Es en eventos como “La batalla de Gallos”, competencia Freestyle generada por la empresa Red Bull a nivel mundial, donde cada año surge en el país un rapper que cobra notoriedad inmediata. El ganador de este año fue Gastón Serrano, alias “Dtoke”, quien mostró una destreza demoledora y un carisma poderoso, así como un talento que en él parece muy natural a la hora de crear rimas instantáneas. “La competencia es adrenalina pura, es un estado de mucho vértigo, donde todo se juega en escasos minutos y ahí arriba uno está solo contra otro. Es a matar o morir, no queda otra. Fuera de competencia, la cuestión es más relajada, más suelta, ya que uno puede dejar salir sus sentimientos y pensamientos libremente”, describe.

–¿Qué debe tener aquel que quiera dedicarse verdaderamente a esto? 
–Tiene que ser ingenioso y tener ganas de mejorar, porque esto conlleva mucha práctica. Hay que sentirlo adentro, porque si no te apasiona, es difícil que saques buenos resultados.

–¿Qué opinás respecto a la parte “violenta”, digamos al énfasis verbal, que puede verse en estas competencias?
–Es como cualquier deporte de contacto, solo que aquí el contacto se hace mediante la palabra. Es como un intercambio de ideas. Y el ser humano, a la hora de competir, puede ser violento. Pero, como siempre decimos, todo queda en la cancha.

Rap y hip hop 

Para no confundir una cosa con otra, Pablo Castillo (“Under MC”) explica un tema fundamental: “Hip hop es la cultura, lo que engloba todo. Hay una ideología, un estilo de vida, una vestimenta, un vocabulario, una identidad y cuatro disciplinas: el Breakdance, el Dj, el Graffiti y el Mc, con una quinta, que es el Beatbox. El rap (Rhytm And Poetry) se refiere exclusivamente a la música. Es la rama musical de la cultura hip hop”. Para saber más de su arte, ingresar en www.undermc.com

Mujer beatmaker 

En un mundo mayormente masculino, Soleix Beatmaker, creadora de pistas para rappers y estudiante de Radiología en Comodoro Rivadavia, asegura que cada día se aprecia más su disciplina. Cuenta que suele utilizar viejos boleros como material de “sampleo”. Si está inspirada, apenas usa unas horas para crear un buen beat, algo que hace a diario, lo mismo que escuchar rap.  Ojo: ella también rapea. Claro que aún debe enfrentar prejuicios: “Noté actitudes o comentarios machistas hacia mí, pero todos los problemas vienen de la sociedad patriarcal en la que vivimos”, resume.

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