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Cambiar las escuelas, cambiar el futuro


Por Victoria Pérez Zabala..


Cambiar las escuelas, cambiar el futuro
La educación sigue siendo una cuenta pendiente en la Argentina. Una organización, apoyada por una red mundial, selecciona a los mejores graduados universitarios para que den clases en escuelas con desventaja educativa. Un ejemplo para imitar.

Preocupantes y contundentes. Así son los últimos datos de la prueba internacional PISA que efectúa la Organización de Cooperación para el Desarrollo Económico (OCDE). En la Argentina, solo cuatro de cada diez alumnos que empiezan el secundario lo terminan. Y más de la mitad de nuestros jóvenes de 15 años tiene un desempeño cuestionable en lo que se refiere a la lectura, las matemáticas y la ciencia. A la vez, esto lo confirma el Operativo Nacional de Evaluación (ONE), que concluyó que entre un 24 y un 56% de los alumnos del segundo y tercer año de la secundaria tienen un nivel académico bajo. Si nos detenemos en aquellos que cursan quinto año, solo dos tercios alcanzan niveles medios y altos.

“La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”, supo decir el carismático líder pacifista y político sudafricano Nelson Mandela. La frase, si se analiza la actualidad, parece haber quedado arrumbada en un cajón. Basta una rápida hojeada al informe presentado por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI): elaborado sobre la base de una encuesta realizada a veinte mil personas, el estudio reveló que, dentro de una escala del 1 al 10, la educación pública nacional obtuvo una calificación de 5,6 puntos. 

Sin embargo, cada tanto, aparece ese aire renovador, tan necesario, tan urgente. Y la que recoge el guante, en este caso, es la fundación Enseñá por Argentina, que desde hace casi cinco años convoca al compromiso de todos y por todos. “Hace cuarenta años, nuestro país era cuna de premios Nobel. Hoy, nuestra educación pública fue perdiendo valor y prestigio. Lo que notamos es una gran desmotivación, amén de aulas sin infraestructura y las inasistencias recurrentes de docentes y alumnos”, advierte Oscar Ghillione, director ejecutivo de Enseñá por Argentina.

La consigna de esta organización no gubernamental es simple: seleccionan, capacitan y acompañan a los mejores graduados universitarios de diversas disciplinas –con logros académicos destacados, fuertes rasgos de liderazgo y motivación–, para que dicten clases, durante dos años, en escuelas en desventaja educativa. Esta fundación, que forma parte de la red mundial Teach for All, presente en treinta y dos países, propone generar el cambio desde las mismas aulas para elevar la calidad educativa. La meta es potenciar la enseñanza en los contextos de mayor vulnerabilidad y pobreza, donde se evidencia una gran desigualdad educativa que, a la vez, genera marginación, frustración, y discriminación en niños y adolescentes. Hacia allí van los cuarenta profesores que hoy se encuentran enseñando en  escuelas de la ciudad de Buenos Aires, el primer cordón del conurbano y, en menor medida, en la zona sur y oeste de la provincia.

“Estos jóvenes, que luego serán ejecutivos de empresas o que posiblemente ocupen un puesto en algún ministerio, ponen sus pies en el barro y se sumergen en el contexto desfavorecido de estas escuelas. De esta forma, aprenden cómo llevar a un chico de menos a más, conocen lo que falla en la educación y, paralelamente, cómo transformar estas realidades”, se explaya Guillione. De las casi dos mil postulaciones que reciben todos los años, solo aceptan un 4%. “La selección es muy rigurosa y la excelencia académica es uno de los diez puntos por evaluar”, destaca el líder de esta organización, que se financia a través de los aportes de empresas privadas y del compromiso de diversas familias.

Enseñar y aprender

Uno de los elegidos para la cruzada docente fue el salteño Bruno Iriarte (28 años). Cuando le avisaron que había quedado, se sorprendió. “Sabía que eran muy rigurosos y que era muy importante tener rasgos de líder, que no pensé que yo tenía”, comenta, entre risas. Hace casi dos años que este licenciado en Relaciones Internacionales dicta geografía, matemática, filosofía y derecho en una escuela en la villa La Cava, de Beccar, en Tigre y en Pilar. Cuando Bruno habla, destila una enorme humildad junto a una gran dosis de pasión por lo que hace: “La educación es tratar de generar en el chico algo: un interés, un pensamiento que a futuro lo beneficie y lo ayude a transformar de alguna forma su vida”. 

Y recuerda, en especial, el caso de un alumno de sexto año. “El primer día me dijo que me quería boxear. Un poco en broma, un poco en serio”, cuenta. Y prosigue: “Al principio, las cosas resultaron ásperas. Me fui acercando y conociendo sus intereses: le gustaba la música y tocaba la guitarra. Y ahí se logró el contacto. Le hablé del músico Raly Barrionuevo, que a mí me encanta, y le pasé un disco para que escuchara una canción. También le dije que si le gustaba el deporte, podía anotarse para estudiar Educación Física. Un tiempo después, terminó el colegio y me mandó una carta diciendo que se había anotado para Educación Física y que esa canción le había cambiado la vida, que lo había hecho pensar las cosas de otra forma”. 

A Bruno le queda solo un trimestre dentro de esta gran experiencia que significó para él ser parte de Enseñá por Argentina. “Soy el profesor, pero, sinceramente, admito que aprendí mucho más de ellos que ellos de mí. Enseñar en estas escuelas implica barrer con muchísimos prejuicios y aprender cómo funciona la sociabilidad de las personas. Aprendí a manejarme con todo tipo de gente”, destaca quien tiene en sus clases a alumnas de 16 años embarazadas, a muchos otros chicos que ya son padres, y a varios hijos de familias rotas.
Con el mismo objetivo y compromiso en mente, Milagros Giménez, de 23 años, nacida en la provincia de Chaco y licenciada en Economía, lleva ocho meses enseñando dentro del marco de esta organización.

Son innumerables las fallas que Milagros detecta en nuestro sistema educativo, las que se reflejan en cada una de las escuelas donde se desempeña (en José León Suárez y en San Fernando). Por empezar, subraya que, constantemente, se generan situaciones de violencia: “Lo que sucede es que los alumnos conviven con la violencia en su devenir diario y eso después lo replican en la escuela”. Para la joven economista, todos los alumnos son especiales y le cuesta elegir y destacar a alguno de ellos. “Cuando ven que a vos te interesa escucharlos, más allá de si saben multiplicar o dividir, te empiezan a contar de sus vidas. Se abren”, desliza. Y continúa ahondando en el diagnóstico: “No es muy común que los chicos se planteen seguir estudiando una carrera en la universidad. Para ellos, la meta es llegar a la secundaria… y ‘ya está’. Ahora estamos con los del último año haciéndoles un ‘lavado de cabeza’ para que analicen la chance de ir a la universidad. Les pedimos que vayan al menos un día para que le pierdan el miedo y derriben el mito”. 

“Cuando ven que a vos te interesa escucharlos, más allá de si saben multiplicar, te empiezan a contar de sus vidas. Ahora les pedimos a los del útimo año que analicen ir a la universidad. Les decimos que vayan un día para que le pierdan el miedo”. Milagros Giménez 

La observación de Milagros se ve reforzada por las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) que demuestran que, en los últimos diez años, aumentó el número de argentinos de 15 a 24 años que no estudian, no trabajan, ni están buscando un empleo. Los llamados “ni-ni”, como se denomina a este grupo, representan actualmente entre el 10 y el 15% de la población juvenil del país. Esta situación de exclusión se agrava entre los jóvenes de los estratos socioeconómicos más precarios. 

Hay numerosos factores que contribuyen a que la deserción escolar sea la principal dificultad que deben afrontar nuestros niños y adolescentes: la realidad económica familiar, la falta de accesibilidad para llegar a clases y, en algunos casos, la situación económica de muchas familias. Más allá de estadísticas e informes sobre el precario estado de la enseñanza argentina, Guillione piensa en las personas que fueron transformadas a través de la educación y sueña con que, algún día, todos los chicos puedan acceder a una enseñanza de calidad. “Con la educación en una mano, la paz en la otra y mirando hacia adelante”, se esperanza.

Qué es Teach For All 

Es la red internacional que agrupa y apoya a las organizaciones de emprendimiento social que trabajan para mejorar las oportunidades educacionales en sus países. Sus principios:

1. Reclutamiento y selección de profesionales de distintas disciplinas y carreras, que tengan las competencias necesarias para impactar positivamente en los estudiantes y se conviertan, en el largo plazo, en líderes que cambien el sistema educativo.
2. Formación y apoyo continuo a los profesionales a fin de que desarrollen las habilidades y conocimientos necesarios para maximizar el impacto en los logros de los estudiantes.
3.Insertar a los profesionales como profesores de tiempo completo durante dos años en colegios vulnerables, con clara responsabilidad respecto de sus alumnos.
4. Fortalecer el liderazgo luego de los dos años en la sala de clases mediante el fomento de una red entre ellos y la creación de rutas de liderazgo para mejorar las oportunidades educacionales.
5. Corto plazo:?impactar positivamente en el rendimiento de los estudiantes. Largo plazo:?desarrollar líderes que ayuden a garantizar las oportunidades educacionales para todos.

A animarse 

Para Bruno Iriarte, la clave al momento de pararse frente a una clase de más de veinte chicos es ser uno mismo. Solo así se logra la conexión, esencial para el aprendizaje. Y aconseja a todos aquellos que están meditando postularse para Enseñá por Argentina: “Sé vos, siempre. Aprendé a perder y a resignar. Se gana algo que es invisible, que no se ve. Uno mismo puede transformarse plenamente en este proceso”. Hace poco, Bruno recibió una carta de una alumna de 17 años, que decía: “Profe: muchísimas gracias por estos dos años de aprendizaje. Aprendí mucho de usted y lo tomé como ejemplo en muchas cosas. Cambió por completo mi vida y me enseñó que puedo llegar lejos con esfuerzo”. Orgulloso, Bruno agrega: 
“Ahora, esa chica es distinta a la que era. Pudo desarrollar su sentido crítico, más allá de los límites que ella misma habría imaginado. A diario, me sorprende con razonamientos dignos de una persona adulta”.

Más información:
www.ensenaporargentina.org
www.teachforall.org

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