ENTREVISTA


Un Mundo Encantado


Por Guadalupe Treibel..


Un Mundo Encantado
Maruja Bustamante es sinónimo de excepcionales textos, bellas y creativas puestas en escena y grandes actuaciones. La actriz, dramaturga y directora –mujer todoterreno, si las hay– habla de sus últimas creaciones y adelanta un futuro inmediato bien interesante.  

A dentrarse en el universo de Maruja Bustamante es una experiencia inigualable. Sus historias van desde mundos apocalípticos de ensueño, donde una sugerente vaca mutante puede ser heroína de ocasión para dos mujeres que escapan de un planeta congelado, hasta superhéroes de capa y antifaz dispuestos a salvar las reliquias de la Argentina de variopintos villanos de cabotaje. Los relatos de esta joven directora, dramaturga, actriz y cantante de 34 años redoblan constantemente la fina estampa del teatro under porteño, del que se ha vuelto parte indispensable.  

“Si bien parezco extrovertida, soy tímida; más cuando se trata de un tema como el amor, que me traba. Muchas de las anécdotas que cuento en mis obras no las sabían ni mis amigos”.

Con sensibilidad federalista y envidiable pluma, esta coleccionista de chanchos (los junta en todas sus formas: llaveros, muñecos, miniestatuas, etc.) se formó con maestros de la talla de Helena Tritek, Mauricio Kartún, Ricardo Bartis u Horacio Banega, y ya ha demostrado su valía con obras de propia dirección y autoría, como La leyenda de Lis Chi, Trabajo para lobos, Paraná Porá o Adela está cazando patos.  También actriz de teatro (Doberman), de series web y de televisión (Tiempos compulsivos, Un año para recordar), compositora y voz del dúo de canciones TEAMO y cofundadora del espacio porteño La Casona Iluminada, la multitasking Bustamante conversa de sus trabajos: el biodrama Maruja enamorada, coescrito y dirigido por Vivi Tellas, y La leyenda de Lis Chi, una saga épica infantil donde villanos y buenudos se pelean, esquivan zombis con boleadoras y ovnis que matean.  

–Aunque tus piezas tienen un guiño personal, por primera vez saltaste al biodrama. ¿Qué se siente pasar de la ficción al relato personal?
–Pensé que iba a ser más fácil, pero ha resultado una experiencia muy fuerte, en carne viva. Creo que, al principio, me embarqué de inconsciente. Porque, si bien parezco extrovertida, soy tímida; más cuando se trata de un tema como el amor, que me traba; más aún cuando es en primera persona y con mi nombre. Muchas de las anécdotas que cuento en la obra no las sabían ni mis amigos. Cada diez días, Vivi Tellas me preguntaba si quería seguir e incluso, antes de estrenar, me dio la opción de no hacerlo porque es una obra que me moviliza mucho. Es curioso porque, cuando veo al público llorar, me pregunto: “¿Es para tanto? ¿Será que, sin querer, cuento cosas demasiado fuertes que les hacen mal?” Y aunque prefiero ficcionalizar, aprendí a buscar teatralidad en la realidad, a crear evocando. 

–La obra también coquetea con el concepto de “erotomanía”, síndrome por el cual la persona afectada está convencida de que otro la ama en secreto, cuando en realidad no es así…
–Sí. Ocurre que, el año pasado, empecé a preguntarme hasta qué punto ficcionalizo mis relaciones, porque me pasó de armarme historias del tipo “Me caso y tenemos hijos” con personas que me tienen un cariño fuerte, pero sin fines amorosos. El tema es que soy consciente de que las estoy inventando. En paralelo, me pasó que alguien me dijera: “Vos estás enamorada de mí” y aunque le expliqué que no era así, seguía asegurándolo a un punto obsesivo. Investigando, di con el concepto de “erotomanía” y a Vivi Tellas le gustó incorporarlo al relato.    

–¿Llevarán la puesta a otros sitios?
–Nos invitaron a festivales en Bolivia, Brasil, Chile y Dublín, pero falta confirmarlos. Nunca fui de gira; estaría buenísimo. Le entregué todo a esta obra.
 
–En la pieza actuás junto al músico Iti el Hermoso, quien, además de compañero de elenco, es amigo y con quien fundaste el grupo TEAMO…
–Sí, es un dúo de guitarra y voz donde hacemos canciones con un tono naif, dramático, dulce. Estamos terminando nuestro primer disco que, en primera instancia y como edición limitada, distribuiremos en unos pendrives muy lindos que encargamos a China (con forma de una nenita y un nene abrazándose). Después sí haremos algunas copias en formato disco y, por último, subiremos las canciones on-line para que se puedan bajar gratis. 

–Finalizaste la segunda entrega de tu saga teatral La leyenda de Lis Chi, una gran epopeya nacional…
–Sí, la obra cuenta la historia de Aaron Lifschitz y Úrsula Patricia López, los protagonistas, que a los 11 años se enamoran, pero deben separarse porque los padres de él se niegan a que se involucre sentimentalmente con una chica goy.?Así es como ella jura vengarse y se vuelve su archienemiga. Él, un superhéroe, intenta detenerla a toda costa.

–¿Cómo continuarán los próximos episodios de la épica aventura?
–Lo más factible es que el episodio tres sea una suerte de DVD interactivo, mezcla de radioteatro y video; el cuarto, un cómic que realizaría el artista Rodrigo Moraes. Para el quinto y final, la idea es volver al escenario, al teatro, posiblemente en el Centro Cultural Rojas o en el Shá. También existe el deseo de convertir la historia en una serie web, viajar y filmar cada capítulo en su correspondiente lugar de pertenencia: Chaco, Jujuy, etcétera. En ese caso, la intención sería mezclar al elenco original con actores de cada una de esas provincias.  

–¿Por qué elegiste estos escenarios –Campo del Cielo, Cerro de los Siete Colores, Valle de la Luna, Los Antiguos y la Antártida– para dar rienda suelta a esta historia de aventuras apta para todo público?
–Por cariño. Me gusta honrar los lugares que me dieron tanto, devolverles algo. La primera vez que viajé para dar clases como dramaturga fuera de la Ciudad de Buenos Aires fue al Chaco, sitio donde se estrenó una obra muy importante para mí: Adela está cazando patos. En Jujuy, me pasó algo similar: además de haber enseñado allí, se hizo mi obra Todos iguales, que nunca estrené en Buenos Aires y que ahora va a reponerse y emitirse por Radio Nacional. Córdoba me encanta y de Santa Cruz es Gael Pelicano Rossi, mi amigo y coautor de la obra. Pensando de dónde podía ser la malvada, decidimos plantar bandera en la Antártida. 

–La primera obra de la saga acontecía en Gancedo, donde una mafia robaba un meteorito de Campo del Cielo; en la segunda, los héroes viajan a rescatar a la guardiana del Cerro de los Siete Colores e intentan salvar una reliquia jujeña. ¿En qué devendrá la suerte de nuestro querido superhéroe?
–En la tercera misión, que es en el Valle de la Luna, el dueño de un casino se casa y, durante la boda, los malos aparecen y le hacen las mil y una para robarle el sable corvo de San Martín. En la cuarta, que se desarrolla en Los Antiguos, un pueblito de Santa Cruz donde los ancianos iban a morir, la reliquia deseada gira en torno al Santo Grial y un viejo superhéroe se suma a la aventura para morir luchando contra los mercenarios –que son fans del heavy metal–. En la quinta, extraterrestres bajan en el Uritorco para invadir la Tierra y son asistidos por una secta adoradora de ovnis. Entonces, los buenos y los malos se alían para vencer al invasor, y la malvada –Úrsula– y el héroe –Lis Chi– terminan juntos...   

–Los diferentes rincones del país tienen un lugar protagónico en tus obras. Trabajo para lobos trascurría en Bariloche; Adela, en el nordeste argentino; en Paraná Porá la travesía es hacia Córdoba o la montaña…  
–Las provincias siempre tuvieron mucha presencia en mi vida. Desde chica, viajé mucho y tengo familia por todas partes. Mi mamá es de San Juan, pero  vivió en Mar del Plata y ahora está en el sur. Y con mi papá íbamos mucho a Entre Ríos. El litoral es mi infancia.

–Para crear esos mundos, ¿estudiaste historietas, programas infantiles? 
–Por mis hermanos menores, que ahora tienen 25 y 22 años, vi muchos dibujitos animados. ¡Tengo cantidades de Sailor Moon, los Caballeros del Zodíaco y Pokemon encima! Y, aunque nunca fui coleccionista de historietas, mi papá siempre leía comics tipo El Tony y yo los pispeaba. Y gracias a mi mamá, conocí a Mafalda e Inodoro Pereyra. 

–¿Coleccionás algún tipo de objeto? 
–Chanchos. Tengo casi doscientos: alcancías, peluches, uno de cristal, a batería… El primero me lo obsequió una amiga a los 13; cuando me dijo que representaba la prosperidad, me gustó el concepto y empecé a juntarlos. 

–Se te suele ver con conjuntos muy coquetos. ¿Te interesa mucho el look? 
–Sí, desde chica. Mi mamá, que es modista, me consultaba antes de hacerme prendas. ¡Me cosió hasta un frac turquesa! Siempre coseché el gusto por lo colorido y por el estilo personal.

–Vas a actuar en Campo Cascada, ópera prima como dramaturga y directora de la poeta Gaby Bex, y en Ya no duermo la siesta, de Paula Marull…–La de Gaby la empezamos a ensayar este año, aunque la fecha de estreno no está definida. Es una obra preciosa, muy dark, inspirada en textos de Jane Bowles, especialmente el cuento Camp Cataract. Con la obra de Paula arrancamos en 2014; es un relato simple y lindo sobre una niñera que se enamora, y las dos chicas que cuida, de 10 y 12 años, la ayudan con esa historia. 

  

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