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La Argentina dibujo a dibujo


Por Ana Claudia Rodríguez.


La Argentina dibujo a dibujo
Urban Sketchers es un grupo de artistas de todo el mundo que dibujan, a mano, las ciudades donde viven y los sitios a donde viajan, como Indonesia, Australia o Brasil. En la Argentina, los sketchers cuentan con un blog en el que muestran los retratos de cualquier rincón del país, realizados con máxima fidelidad a golpe de pincel, pluma y color.

Un día de verano de 2009, el dominicano Karim López-Pichardo se sentó, como cada mañana, enfrente de la pantalla. De la computadora salían diseños y planos –él es arquitecto– pero, hacia la mitad del día, apareció en Facebook una propuesta tentadora relacionada con su hobby de siempre: participar en una “maratón de dibujo”. Los organizadores, averiguaría Karim después, pertenecían a Urban Sketchers, una iniciativa que surgió ese mismo año de la mano del catalán Gabriel Campanario y que desde un principio persiguió un objetivo: agrupar en Internet a artistas de todo el mundo que estuvieran interesados en dibujar sus propias ciudades. 

Desde entonces, como Karim, miles de personas en todo el mundo (Tel Aviv, México, Taipéi, París, Moscú…) se han sumado a este proyecto. A diario, vuelcan decenas de dibujos en la Red tras delinear con el trazo los detalles del medio donde viven o los rincones que visitan en cualquiera de los cinco continentes. Una puesta de sol en Barcelona, un cine en Hong Kong o un día de lluvia en Vancouver. Cualquier propuesta es buena si se ciñe a la realidad. Y es que Urban Sketchers especifica claramente, en su breve manifiesto, que el propósito es retratar in situ lo que está viendo en ese momento el dibujante. Capturar a través de cualquier técnica lo que se percibe directamente de la observación. 

Con el tiempo, se empezaron a organizar también los “maratones” que descubrió Karim, y en los cuales los urban sketchers de una zona determinada se reúnen para ilustrar codo con codo un mismo paisaje urbano para luego poner en común críticas y nuevas ideas. Los sketchcrawls, por otro lado, son encuentros en los que los miembros de todo el mundo se ponen de acuerdo para alzar la pluma y las acuarelas en una fecha concreta. “Es genial encontrar una comunidad que tenga las mismas aficiones que las mías; se puede aprender muchísimo compartiendo los trabajos por Internet”, cuenta el dominicano, que descubrió su pasión cuando tenía solo 5 años de edad.  

Para Isabel Fiadeiro, una pintora portuguesa afincada hace una década en Mauritania, unirse a Urban Sketchers le permitió también enriquecerse con las diferentes miradas que quedan plasmadas en las ilustraciones. Isabel muestra con sus creaciones –sobre todo en acuarela– la cotidianidad de esta capital africana (las barcas coloridas en el puerto, la ceremonia del té o una partida callejera de ajedrez). “Cuando me reúno con otros sketchers, siempre descubro a través de sus dibujos nuevos detalles, nuevos ángulos de una misma escena que para mí habían pasado desapercibidos. Y es que –se pregunta la artista– ¿cuántas maneras existen de retratar el mundo?”.

Retrato criollo 

La importación de este modelo en la Argentina se produjo hace unos tres años por la inquietud de un par de amigos arquitectos que se contactaron con Gabriel Campanario al ver cómo interactuaba el movimiento en Europa. Junto con el catalán, Diego Jappert y Norberto Dorantes administran ahora este blog local que cuenta ya con más de seis mil visitas por semana y decenas de ilustraciones con paisajes de Bariloche, de Rosario, de la Universidad de La Plata o del Teatro Colón en Buenos Aires. Entre los sketchers locales abundan los arquitectos, pero los organizadores aseguran que están abiertos también a artistas plásticos e ilustradores. ¿Los requisitos? Principalmente, que los dibujos sean de calidad, que publiquen su trabajo en el blog con regularidad y, sobre todo, mostrar interés por los trabajos del resto. Comentar, sugerir, estimular, criticar. Acá la actitud comunitaria, aseguran, es tan importante como la habilidad personal. Y es que Urban Sketchers Argentina no exige cuotas para formar parte de su comunidad, pero hay una cláusula irrevocable: que las ganas se noten.  

En cuanto a la técnica, es totalmente libre, aunque dadas las condiciones de elaboración (las ilustraciones se realizan en la calle, muchas veces de pie, con útiles y papeles en mano), la mayoría trabaja con dibujo a tinta, coloreado con acuarela o lápices de colores. La acuarela también es la preferida de Dorantes, arquitecto de profesión, que aprendió en México, su país natal, los secretos de esta pintura. Hoy la usa para descubrir la intensidad de Buenos Aires, su urbe de adopción, donde pinta La Plaza de Mayo, una aglomeración en el centro o un café típico en la avenida Corrientes. “Tinta, acuarela y una hora de trabajo con un café y tostado de jamón y queso”, especifica sobre una de sus obras. 

Urban Sketchers llegó a la vida de Norberto a través de un recorte del diario español El País en el que se daba cuenta de este movimiento. Tiempo más tarde, él mismo desempeñaría la labor de instructor en los simposios de Lisboa y Barcelona, donde además de talleres los sketchers celebran exhibiciones y sesiones de dibujo en grupo. Tras varios meses de práctica, ciñéndose a paisajes realistas, ¿no extraña la fantasía en sus trabajos?, preguntamos. Y el mexicano responde: “Para mí la fantasía está en descubrir con trazos rápidos el espíritu del sitio. Más que una foto a mano alzada, me parece que los dibujos son representaciones bien personales de cada uno de nosotros”. Muchas veces, son meras excusas para expresar un estado de ánimo o una sensibilidad particular. 

Álex Sahores es otro de los integrantes de Urban Sketchers Argentina: siempre lleva un cuaderno y “una herramienta” en el bolsillo. Y, como buen arquitecto de la era predigital, está muy familiarizado con los bocetos hechos a mano: “Porque así era como antes se empezaban a idear las casas”. Y es que esta propuesta mundial sugiere estacionar por un rato la tecnología (los programas de dibujo y edición en PC) y volver conectarse con el entorno a través de la calma y la concentración. Los organizadores saben que constituyen un grupo reducido: su actividad, dicen, no puede realizarse con prisas, tiene que soportar las dificultades del clima y el entorno y, además, no es remunerada. “Para algunos, todas barreras. Para nosotros, todos atractivos”, señalan. 

Grupo heterogéneo 

Además de tener sketchers extranjeros (como Norberto), Urban Sketchers Argentina cuenta también con miembros de todas edades y de ambos sexos. Es una iniciativa horizontal: no hay competencia ni autoridad. En su web caben todos. Por ejemplo, los dibujos de Isabel Antelo (acuarelas, fibras y lápices de colores) con el barrio porteño de Once, la Facultad de Ciencias Económicas o la plaza Las Heras repleta de cuerpos al sol. “Buenos Aires es todo –revela–. No solo su arquitectura, sino también sus sectores sórdidos en contraste con los más civilizados. Me apasiona descubrir sus contradicciones y las de sus habitantes”. Por eso mismo, por sentirse muy porteña, sostiene que, al dibujar la ciudad, se dibuja a sí misma: “Es mi identidad, Buenos Aires es mi arraigo”.Mientras tanto, a más de seis mil kilómetros, en Santo Domingo, otro integrante de la comunidad hispana de sketchers, Karim, se encarga de retratarse a sí mismo, gracias a las redes sociales, y reflejado, dibujo a dibujo, en los vaivenes de su ciudad caribeña. 

Más información:
argentina.urbansketchers.org
www.urbansketchers.org/

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