ENTREVISTA


Estoy contento de volver a ponerme el traje de héroe


Por Agustina Mussio.


“Estoy contento de volver a ponerme el traje de héroe” 
Sabe permanecer, volver para estar en los primeros planos y reinventarse para triunfar. Este año regresó a la tevé para protagonizar y producir Taxxi, amores cruzados. Además, publicó un libro que quizá lleve a la tele. 

A sus 52 años, Gabriel Corrado sigue tan seductor como en las primeras telenovelas que protagonizó. Aunque la piel de su rostro se vea un poco más ajetreada que en sus años de juventud, no perdió ese sex appeal que lo convierte en un conquistador nato, incluso de chicas de 20, como reconocerá con orgullo de galán. Dispuesto a ganarse a la audiencia de la tarde, reapareció con fuerza en la televisión: es productor y protagonista de Taxxi, amores cruzados, una historia ideada por él que puede verse por Telefe. 

–¿Volver a protagonizar una telenovela después de siete años significa un desafío?
–Sí, siempre arrancar un programa nuevo es un desafío desde todo punto de vista, pero el hecho de protagonizar… y son muchos años. Siempre te da nervios volver a estar frente la cámara, pero son unos nervios lindos y es impactante. Hace rato que no hacía telenovelas. 

–¿Cómo ves el reto de mantener cautiva a la audiencia frente a los demás programas de la tarde?
–El hecho de ganar el horario con competidores muy diversos tiene mérito porque hacía rato que no se veía ficción nacional a la tarde, ya que lo que pasaban eran latas. Esto es un desafío complejísimo, es un sufrimiento del cual prefiero pasar, pero es inevitable, porque a mí me gusta competir también desde muy chico, y no me quiero enganchar en esto de mirar todos los días la planilla de rating, el minuto a minuto. Es una pesadilla.

–Pero hasta ahora les fue muy bien.
–Sí, estoy muy agradecido de que el público nos acompañe, al igual que el canal y la prensa. Y también hay un plus en las nuevas tecnologías: con Twitter se produce una interactividad interesante con la gente. Me escriben como si yo fuera el personaje y las chicas jóvenes se animan a decirte cosas.

Lo último que hizo en televisión fue una participación especial en Malparida y la última vez que protagonizó fue Juanita la soltera (2006), con Soledad Fandiño. Desde hace unos años está más abocado a la productora que fundó con su mujer en Madrid hace más de una década. “Me dedico a viajar para vender formatos y a producir en el este de Europa. Igual, cada tanto hago algo como actor porque es una de las cosas que más me gustan en la vida”, dice el galán, y cuenta que Taxxi… fue pensado para participar en un concurso del INCAA, que ganó. Consiguieron aire en Telefe y sumaron a Endemol porque necesitaban el apoyo de una productora grande. Corrado se muestra entusiasmado y confiesa: “Estoy contento de volver a ponerme el traje de héroe de una ficción”. 

–¿Notás diferencias entre el galán que interpretabas en tus comienzos y el que hacés ahora? ¿Cambió en algo el estereotipo?
–No, la verdad es que en el héroe de una ficción, en esencia, no ha habido un gran cambio porque lo que tiene que hacer es rescatar a la chica o cuidarla… Si no, no hay historia de amor. Pero hay un lenguaje que ha cambiado y tiene que ver con la técnica; también con algunas escenas que a veces son más cortas. La gente quiere escuchar qué dicen los personajes y sentirse identificada. El libro es la punta de la lanza y la clave. Las historias de amor siguen siendo las mismas. 

–En la tira vivís un romance con una mujer algunas décadas menor. ¿Creés en el amor cuando hay tanta diferencia de edad?–Estoy convencido de que el amor supera cualquier barrera y me parecía interesante poder contar esto, pero a fondo. No está contado desde el lugar del hombre maduro que conquista a la lolita o la mujer madura que seduce al joven. No es eso; se trata de una historia de amor. 

–En tu vida personal, ¿seguís conquistando a las chicas de 20?
–Estoy gratamente sorprendido. La verdad es que tengo un público amplio. Hice Chiquititas en 1995 y las chicas que veían el programa hoy tienen veintipico. Y el personaje que hice en Malparida también tuvo mucha aceptación entre la gente joven. 

–¿Tu mujer siente celos de tus admiradoras o está acostumbrada?
–No… Creo que sí se debe de poner un poco celosa, como a mí me puede pasar si un hombre la mira a ella. Pero más allá de eso, sabe que esto es así y que uno está súper expuesto. También sabe que en la actuación canalizo un montón de cosas porque es como vivir otra vida. Ayer estaba haciendo unas escenas muy románticas en la isla del Tigre con Rocío (Igarzábal) y la verdad es que es alucinante. La actuación es como una droga que te reconquista. Es como entrar a vivir otras vidas. Hace veintisiete años que trabajo en esto y estoy encantado de seguir haciendo ficción. A pesar de que trabajo mil horas por día, vuelvo energizado. Es terapéutico. 

–Estás casado hace veinticuatro años. ¿Cuál creés que es el secreto para que el amor no se desgaste hasta desaparecer con el paso del tiempo?
–Me parece que no se puede hablar de una fórmula, pero creo que a nosotros nos ayuda mucho que trabajamos en cosas distintas. A pesar de que mi mujer es mi socia en la productora, yo estoy en el área creativa y ella en la administrativa. También nos ayudó mucho viajar; vivimos muchos años en otros países, y eso nos hizo bien. Tal vez porque nos tocó vivir en Italia o en España mucho tiempo, y cuando estás alejado de tus amistades más íntimas, de tu familia, te unís más a tu mujer y a tus hijos. Ahora también viajo mucho por trabajo y el hecho de separarme de mi mujer y de mis hijos me hace extrañarlos. 

–Sos papá de tres adolescentes. ¿Cómo ves a esta nueva generación de jóvenes conectados?
–Los veo muy bien. Me siento comunicado con ellos porque también me preocupé por no quedarme aislado. Ellos no solo te enseñan a ser padre, sino que también te reciclan. Es un intercambio, porque además les gusta escuchar mi opinión. Pero no me creo un titiritero que les dice lo que tienen que hacer. Lo importante es generar un vínculo y un diálogo. Me acuerdo de mi juventud, cuando a lo mejor teníamos una distancia más grande con nuestros padres. Creo que en la vida de cualquier persona está bueno aprender de la gente más grande y de la gente más joven. 

–¿A alguno de tus tres hijos le atrae la actuación?
–A la más chica. Clarita tiene 15 y con ella todavía puedo salir en las fotos porque me hace sentir que soy joven (risas). Estudia teatro y va a hacer una escenita en Taxxi... Debutará en la televisión con su papá. Es un mimo que le quiero hacer a ella. Además, le encanta y veo que lo hace muy bien. Lucía tiene 21 y estudia Comunicación Social, una carrera espectacular. 

–Y tu hijo varón es músico. ¿Lo apoyaste siempre con su banda?
–Lucas tiene 23 años, tiene una banda que se llama Malcom y estudia Economía. Es baterista. No hay nada mejor que tener una pata vinculada al arte, porque te salva, te ayuda a expresarte, a largar cosas que tenés adentro. Estoy feliz de que mi hijo tenga la capacidad para seguir una carrera universitaria y formar parte de una banda de pop.

–Este año presentaste tu primer libro: una ficción para el público juvenil. ¿Por qué elegiste dirigirte a ese público y no a tu generación?
–Está relacionado con que mis hijos son adolescentes y con que siento que tengo algo para contar sobre esas historias de amor. Es la edad de la inocencia, pero también de la pasión. La edad donde uno puede morir de amor, como Romeo y Julieta, que tenían 14 y 16 años. Se llama El Secreto Aladina, es una saga, y ya estoy trabajando en el segundo libro, la continuación. Estoy contento de haberlo logrado. Fueron tres años de trabajo muy duro, porque nunca había escrito un libro. Escribía canciones de joven, cuando tenía mi banda de rock. Y me hizo tan bien…

–¿Siempre te interesó la literatura?
–Sí, desde muy chico. Leo mucho, de todo. Mi madre, que es maestra, nos hizo leer y nos contó cuentos desde muy chicos. El hecho de escribir no era una cuenta pendiente, pero sabía que en algún momento lo iba a hacer. Esta novela es muy visual, quizá también se transforme en una película. Estoy muy contento. Este fue un año de mucha creatividad. Lo de la telenovela también, porque hace rato que no producía para la Argentina. 

–De 2006 a 2010 no se te vio mucho en la televisión. ¿Qué estuviste haciendo?
–En 2005 empezamos a producir ficción para el este de Europa. Estuve dedicado a la producción y eso implica viajar mucho, convencer gente… es todo un trabajo. Hice un poco de cine: una coproducción para España con Federico Luppi y otra película, Pastora, en San Luis. Películas chiquitas.

–Escritor, productor, actor… ¿te sentís cómodo manejando varios hilos a la vez o este año fue una excepción?
–Me encanta. Me aburre mucho hacer una cosa a la vez. No sé si decirte que soy el hombre orquesta, pero la verdad es que hago muchas cosas y otras más que no tienen que ver con los medios de comunicación. Me gusta definirme como un emprendedor.  

Bio 

Gabriel Corrado debutó en la televisión cuando tenía 22 años, en la novela Pantalones azules, por el entonces ATC. El galán de ojos azules fue ganando lugar en la pantalla hasta convertirse en el protagonista de Princesa, Perla Negra, Máximo Corazón, Zíngara, Chiquititas y Luna Salvaje, entre muchas otras. Con más de treinta tiras diarias en su haber, también participó en películas como Apartment Zero, Lucky Luke, Paco, Hermanitos del fin del mundo y Acorralados. Después de cuatro años alejados de la televisión reapareció en 2010 como conductor del programa El réferi del matrimonio, que se emitió por Telefe. Además de su trabajo actoral, es productor, dueño de CTV contenidos junto a Constanza Feraud, su mujer, y este año publicó su primer libro: El secreto Aladina, una novela juvenil.

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