INVESTIGACIÓN


La Huella Guaraní


Por Daniela Calabró..


La Huella Guaraní 

En pleno corazón de la selva misionera, se extiende un sendero que invita a la convivencia con las comunidades originarias de la zona, a la práctica de deportes de aventura y al contacto franco con la naturaleza. Una viaje original que conjuga desafíos, cultura y aire realmente puro.

Despertar en un hospedaje que descansa sobre una pequeña ladera en medio de la selva es una experiencia distinta. Los murmullos de los árboles, el canto de los pájaros lugareños, el ruido del paso ágil de ríos y arroyos y el sol que se cuela hasta la ventana sorteando entramados de ramas no conforman una postal común y mucho menos corriente. 
El día comienza con un desafío: recorrer parte del ecosendero llamado Huella Guaraní, un serpenteo de 65 kilómetros que atraviesa terrenos selváticos y comunidades originarias de la zona. Allí las propuestas y las tentaciones son varias, desde darse el gusto de practicar deportes de aventura hasta apreciar artesanías hechas por los guaraníes y aprender sus técnicas de supervivencia más ancestrales. 

Instantáneas y aventura

Ideal para personas en buen estado, el camino presenta una dificultad mediana, que puede transformarse en alta durante algunos pasajes. Atraviesa la Reserva de Biósfera Yabotí y varias aldeas originarias o rurales, como Caramelito, Pindó Poty, Jejy, Její mini, ItáChí, Colonia “La Flor” y Fracrán.
Allí, el contacto con la naturaleza es total e ineludible. Ir con la cámara en la mano garantiza llevarse postales de pájaros exóticos, plantas jamás vistas y construcciones autóctonas que dan testimonio de cómo es vivir en un mundo realmente alejado de la modernidad y las grandes urbes. 

La experiencia no se limita al senderismo y a los diversos avistajes, sino que también invita a la diversión, con actividades como cicloturismo, paseos en 4x4, rappel o canopy. En los ríos, inclusive en algunos saltos, los kayaks y los gomones inflables son una alternativa ideal para los días de más calor. 
Para los amantes del trekking, los que se hacen por estas latitudes ofrecen un valor agregado: en todos es posible llegar a pequeños paraísos, como saltos escondidos en la selva o fallas sísmicas en medio del río que generan imponentes caídas de agua.

Identidad guaraní 

Interactuar con las comunidades locales es otra de las grandes propuestas del recorrido. Allí, entran en juego valores culturales desconocidos, costumbres ancestrales, otros modos de vivir, de hacer y de decir. 
Todos descendientes de guaraníes, ensalzan por completo la energía del lugar. Sus modismos, su simpático idioma, su música siempre cercana a los acordeones y la calidez de su trato son, en esencia, lo que uno siente al pasar por allí.Uno de los objetivos de la creación de este circuito fue, también, dar una posibilidad de desarrollo sustentable a esas familias. Por eso, reciben a los visitantes con mucha amabilidad, les muestran sus costumbres, les convidan sus comidas, les ofrecen sus artesanías y hasta les enseñan técnicas milenarias de caza y pesca, que varios de ellos emplean aún hoy. 

El gran salto 

Desde algunos puntos del sendero, parten excursiones a zonas cercanas conocidas por sus atractivos naturales. Una de ellas se realiza en lancha y culmina nada más y nada menos que en los Saltos del Moconá, una gran falla geológica que hace que el río Uruguay se abra al medio a lo largo de tres kilómetros de su curso, para generar una seguidilla longitudinal de cataratas de diferentes alturas. Quienes eligen este paseo parten desde el arroyo Paraíso en una aventura náutica de unas dos horas y media, en la que se sortean diferentes cursos de agua rodeados de vegetaciones exóticas. 
Aquellos que le temen al agua pueden llegar a este mismo sitio por tierra. Eso sí, el último tramo se hace caminando con el río hasta las rodillas. ¿La recompensa? La falla se ve desde arriba. Un paisaje que bien vale la pena el esfuerzo.
En ambas propuestas la naturaleza es la encargada de decidir si los saltos se verán por completo o no, ya que el caudal del río puede ocultarlos. Otro paseo casi obligado es la visita a la reserva privada Yasi-Yateré. Aquí se realiza un recorrido en el que el guardafauna local, un experto en monte y vida silvestre, muestra tres senderos en los que las orquídeas, las bromelias y diferentes tipos de helechos son protagonistas. Para completar el día, se degustan licores y dulces de elaboración artesanal.  

Un clima especial

La amplitud térmica de esta zona de Misiones es muy amplia, ya que presenta un clima subtropical sin estación seca. Eso hace que, contrariamente a lo que se cree, durante las noches no haya temperaturas muy altas y las horas de sueño sean agradables. La primavera es una de las mejores estaciones para visitar la zona, ya que es cuando baja la frecuencia de las precipitaciones sin que hayan llegado aún los calores más fuertes.

Algunas recomendaciones 

Para explorar la selva es muy importante llevar la indumentaria y los accesorios indicados. Aquí va una lista de los infaltables:
•Zapatos cerrados
•Varios pares de medias
•Camisas de manga larga
•Pantalones largos
•Sombreros o gorros
•Repelente de insectos
•Varias mudas de ropa (si llueve es muy fácil mancharse con el barro)
•Binoculares (para el avistaje de animales)
•Traje de baño
•Mochila pequeña
•Protector solar de graduación alta


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