TENDENCIA


El boom de los juegos online


Por Dolores Gallo.


El boom de los  juegos online 

Su éxito demuestra que divertirse también es cosa de grandes. Los títulos más populares y descargados, su carácter social, las razones por las que millones de usuarios de todo el mundo compiten entre sí… Entretelones de una tendencia en alza.

¿Querés ser el mejor jugador de fútbol y sentirte Messi por un rato? ¿Lo tuyo es la lógica y no te podés resistir a cuanto puzzle virtual se te cruza? ¿Te pasás el día pensando cómo alinear esos benditos caramelos? ¿Te gustaría transportarte a un mundo imaginario, lleno de héroes, hadas y princesas, ser todopoderoso y ganar una guerra o conquistar el mundo? ¿Querés preparar los mejores platos, pero sin ensuciar nada de tu cocina? Los juegos online consiguen hacer realidad todo esto… y mucho más. Permiten cumplir las fantasías de todos sin necesidad de moverse de la pantalla de la computadora, tablet o smartphone. 

Y si a esto se le suma que, gracias al auge de las redes sociales, con estos juegos uno puede competir con amigos reales o virtuales, no resulta raro comprender por qué millones de usuarios se “enganchan” en todo el mundo y dedican horas a jugar frente a la pantalla. Las cifras hablan por sí solas: a modo de ejemplo, el Candy Crush, el popular juego de los caramelos, ya registra a cien millones de fanáticos y es actualmente el juego favorito en Facebook. Lanzado en 2012, apenas le llevó un año desbancar del primer puesto a la saga Farmville. En el caso de Apalabrados, el célebre juego de las palabras, de producción argentina, tiene un millón y medio de usuarios activos diarios y más de veinte millones de descargas.Las cifras no paran de crecer. Y casi nadie escapa a este boom: ¿o no le llueven invitaciones para jugar de amigos deseosos de conseguir más vidas, pasar de nivel o encontrar otro compañero de juego virtual? 

Razones del éxito 

Javier está enganchadísimo con el Candy Crush. Quiere pasar de nivel y para eso necesita conseguir más vidas. No para de enviarles solicitudes a sus amigos de Facebook, y está pendiente del reloj para chequear que le hayan recargado vidas nuevas. “¡Es como un vicio! Llevo mi iPad a todos lados y uso cada minuto libre del día para jugar. Lo bueno es que me distrae: aprovecho y me divierto en los tiempos muertos, como el viaje al trabajo o en las salas de espera. Aparte, aunque muchos digan que es una pérdida de tiempo, la verdad es que hay que usar la lógica para sumar más puntos”, cuenta. 

¿Pero qué tienen este y todos los juegos online para que millones de usuarios alrededor del Planeta estén tan fanatizados como Javier? Según los expertos, lo que ocurre es que el juego no sólo es importante para los niños; también lo es para los adultos. En los mayores, además de resultar una actividad placentera y social, funciona como un calmante, ayuda a manejar el estrés cotidiano o los momentos difíciles. “El juego tiene una función preparatoria para la realidad, pero también de distracción de las cargas pesadas de la vida diaria y de las angustias. Existen distintos tipos de juegos: algunos son para desarrollar habilidades, de rapidez mental, de estrategias. Otros son interactivos o transportan a los usuarios a un universo de fantasía donde se vive una especie de realidad virtual. Allí, la persona puede desafiar sus habilidades y deseos, vivir sus fantasías eróticas, agresivas, de competencia…”, explica la doctora Diana Litvinoff, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina y autora del libro El sujeto escondido en la realidad virtual.

Para Máximo Cavazzani, creador de Apalabrados, son muchos los factores que explican este fenómeno. “Desde hace varios años, los juegos son la punta de lanza de todas las tecnologías. A todos nos gusta jugar y, a medida que los soportes se fueron optimizando y haciéndose más accesibles, su importancia fue en aumento. En los últimos años, los smartphones hicieron que uno pudiese jugar en cualquier lado a juegos cada vez más interesantes y por poco dinero. Por su parte, las redes sociales ayudaron mucho a su difusión y a encontrarles nuevas aristas, ya que el jugar con amigos es algo que los hace mucho más interesantes”, explica. 

Que sea gratis, que se adapte a las distintas plataformas, que sea divertido, que sea en etapas y que presente un desafío son algunos de los ingredientes que determinan que un juego cause (o no) furor. En el caso concreto de Apalabrados, Cavazzani sostiene que una de las principales razones es que es asincrónico. “No necesitás terminar un juego para empezar otro: se adapta a la forma de vivir actual. Es extremadamente social y fácil de entender, aunque eso no signifique que sea simple. Al crearlo, pensamos que un juego de palabras ayudaría a la relación entre las personas. También nos concentramos en el detalle y la experiencia del usuario, y focalizamos nuestro mercado en el mundo no angloparlante, que está un poco descuidado por la industria”, esgrime.

Francisco Okecki, de Buueno.com (desarrolladores de juegos online), profundiza el análisis: “La gente es lúdica: juega a las cartas, al ajedrez, va al casino. Es parte de la naturaleza humana. El juego es una forma de aprender y enseñar, o de modificar la conducta humana. Por eso, las marcas también utilizan juegos, trivias, concursos, sorteos online”. Y agrega la noción de “social gaming”, o juegos sociales, que fomentan el jugar con y contra amigos: “Es el caso del Candy Crush o títulos de ese tipo, que tienen multijugadores. Ahora estamos mucho más conectados que antes. Mientras más gente esté online, más gente jugará. Es proporcional. A su vez, algo que funciona muy bien son los juegos que te muestran en qué nivel están tus amigos de Facebook; eso fomenta la competencia. Y un dato más: no es real que los juegos se piensen para los chicos: el segmento más activo en juegos tipo Candy Crush son mujeres de entre 45 y 55  años”.

Tal es la relevancia que cobró el factor social, que existen plataformas de juegos online con comunidades de millones de usuarios, como es el caso de Steam. Allí se puede visualizar en tiempo real cuántas personas están jugando, a qué, conocer gente y chatear mientras se participa. “También se están usando mucho las consolas que te avisan cuando un amigo se conectó, para poder jugar con él. Con la Play Station, por ejemplo, podés armar un partido de fútbol: cada uno es un jugador y tenés veintidós personas compitiendo desde su casa”, agrega Okecki.

Ni buenos ni malos 

La doctora Verónica Dubuc, miembro de la Asociación de Psiquiatras Argentinos y especialista en juego patológico, opina que todavía no se conocen los límites entre los que se denominarían “hábitos de uso normales” y aquellos comportamientos que serían considerados “problemáticos” o, incluso, “patológicos”. No obstante, hacer uso de ellos en su justa medida puede ayudar a estimular la imaginación, la concentración o alguna habilidad manual. “Aprender, estimular habilidades, motivar para conocer más profundamente algo, conectarse y potenciar esfuerzos podrían señalarse como efectos positivos. En tanto que pérdida de rendimiento académico, desplazamiento de actividades saludables o vínculos afectivos significativos, alteración del ritmo de sueño normal, del apetito, del peso o estado de ánimo, podrían ser aspectos negativos”, enumera Dubuc. 

El llamado de atención debe ser cuando los jugadores lleguen a sentir tal dependencia que la práctica pueda volverse una adicción. “La adicción al juego sería no tóxica o comportamental y es posible abordarla terapéuticamente con programas de deshabituación”, define Dubuc, quien recibe a padres preocupados porque sus hijos pasan demasiado tiempo conectados a sus máquinas. Si bien advierte que no es aconsejable generalizar, la experta agrega que suele tratarse de varones de entre catorce y veintidós años, que pasan más de cuatro horas diarias frente a la pantalla.  ¿La solución? “Lo mejor es poder poner y sostener límites. Observar que no haya invasión de otras áreas de funcionamiento ni alteración en el estado de ánimo. Que el juego es juego y no síntoma. Marcar un tiempo y un espacio adecuado. Y si hay adultos que prestan atención, claramente  mejor”, cierra Verónica Dubuc.

Síntomas de adicción al juego 

•Preocupación.
•Molestia. 
•Irritabilidad. 
•Ansiedad.
•Alteraciones en el sueño.
•Alteraciones en el apetito. 
•Alteración del mundo de relaciones afectivas: se desplazan actividades y se tiende al aislamiento social.

Curiosidades 

¿Sabías que……el popular juego Angry Birds, que ya llegó a las dos mil millones de descargas, tiene su parque de diversiones propio? Abrió el pasado octubre en Gran Canaria, España. Tiene veinticinco atracciones distribuidas en cinco mil metros cuadrados.…los caramelos de Candy Crush llegaron al mundo real? Sí, ya se pueden conseguir en los quioscos de los Estados Unidos. Fueron elaborados en cinco  sabores diferentes y se venden a cinco dólares el paquete.

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