TENDENCIA


Canto a la imaginación


Por Agustina Tanoira.


Canto a la imaginación 

Luego del éxito de Harry Potter, las sagas juveniles lograron cautivar a los lectores más jóvenes para dar lugar a un nuevo género literario: el “fantasy”. Secretos de un boom que revolucionó la industria editorial y que los grandes estudios cinematográficos supieron aprovechar.

Hay princesas, dragones y vampiros remixados, brujas y hechiceros, niños magos y hasta ángeles desterrados. Seres fantásticos protagonizan increíbles historias de aventuras en las que se entremezclan elementos de la narrativa tradicional con la mitología y el esoterismo, y se abordan diversos temas como la lucha entre el bien y el mal, el mito de origen, el amor, la justicia. El “fantasy” es un género que revolucionó la industria editorial y, en la actualidad, cautiva a niños y adolescentes hasta lograr algo que parecía imposible: sacarlos de las pantallas de las computadoras y volcarlos apasionadamente a la literatura. 

Este fenómeno literario comenzó hace dieciséis años cuando la inglesa J.K. Rowling imaginó a un niño que a los 11 años descubría que era mago y, por ello, asistía al colegio Hogwarts, invisible para las personas sin poderes mágicos. Las andanzas de Harry Potter llegaron a superar las cuatrocientos cincuenta millones de copias en el mundo y abrieron la brecha a una nueva forma de literatura para los jóvenes. “Después de que Harry Potter se consagró como una de las sagas juveniles más leídas por estas últimas generaciones, los jóvenes lectores han estado en la búsqueda de nuevas historias que los atraparan”, explica Fernanda Carrizo, responsable de prensa y comunicación de la Editorial Del Nuevo Extremo, que, entre otros títulos no menos importantes, edita Los juegos del hambre, otra de las sagas famosísimas del momento. El boom de este nuevo género obligó, por ejemplo, al diario New York Times a inaugurar una nueva categoría en la lista de los best-sellers, que fue aprovechada por la industria hollywoodense para producir algunas de sus películas más taquilleras.

Por qué atrapan tanto

“Con la publicación de la saga de Harry Potter, el segmento juvenil empezó a cobrar fuerza; por eso, a principios del 2000, nosotros decidimos incorporar títulos a nuestro catálogo”, dice Daniela Morel, jefa de prensa en Random House Mondadori Argentina. Y lo hicieron con dos series: por un lado, Infinita, cuya primera gran saga fue la de Artemis Fowl, de Eoin Colfer –que arrasó en los Estados Unidos y en el Reino Unido–, y Vampiratas, de Justin Somper. Aunque suele tratarse de novelas de aventura, magia y acción, predominan las historias épicas en las que se adivina el universo referencial de los videojuegos, los cómics y los juegos de rol, en los que los participantes asumen el papel de los personajes. Eso sí: los entendidos descartan que exista una receta mágica para plantar la semillita y que aflore un batacazo editorial. “No hay fórmulas para producir una saga exitosa”, confirma Cristina Alemany, escritora y directora editorial de V&R Editoras, que, entre otras colecciones, cuenta con Maze Runner, de James Dashner –no solo se acaba de lanzar el quinto libro: Maze Runner Expedientes secretos, sino que este año se estrenará la primera película de la historia–, e Insignia, de Jamaica Kincaid –que con una ambientación futurista, invita a pensar acerca de la relación de la humanidad con las tecnologías–. “Las que verdaderamente impactan son las historias buenas, originales, empáticas. Pueden tener mucha acción o resultar ser un viaje al interior. Los jóvenes son muy exigentes y críticos a la hora de elegir: reconocen una buena trama que los atrape y que no los aburra”, completa Alemany.

¿Quiénes conforman el público más interesado? “Por lo general, se trata de jóvenes de 15 años para arriba, aunque hay mucho público adulto que también se decide a leerlas. Habitualmente son chicos a los que les llega la historia a través de un comentario de un amigo, una reseña en un blog o porque vieron la película; entonces, se enganchan, empiezan a leer los libros y se vuelven lectores activos”, explica Fernanda Carrizo. 
Las motivaciones son diversas y bien variadas: “Las que más me gustan son las súper románticas, las de violencia no me interesan nada”, confiesa Elena, de 17 años. Y prosigue su relato: “No me engancho tanto con la historia como con la relación entre los protagonistas. Además, el hecho de que al tiempo se estrene la película es una motivación para tenerlas leídas y ver cómo la van a recrear, aunque casi siempre me decepciono”. 

La fantasía romántica Crepúsculo, la saga de cuatro libros de Stephenie Meyer, con todos sus ingredientes paranormales, es el mejor ejemplo de cómo cautivar a las adolescentes con una historia de amor –imposible– entre la humana Bella y el vampiro Edward. Llevada a la pantalla grande, y protagonizada por Robert Pattinson y Kristen Stewart, esta historia nada tiene que ver con aquellas de terror en las  que estos temibles seres acosaban a los humanos en búsqueda de su preciado fluido vital. En rigor, se trata de jóvenes aristócratas e inmortales que toman sangre en vaso y no son afectados por la luz del sol. Crepúsculo generó tanto entusiasmo que muchísimos de sus fans se disfrazan de estos personajes y escriben sus propias historias que luego publican en Internet. “Creo que los chicos se sienten protagonistas, se identifican con los personajes, se entretienen, pueden interactuar y socializar a través de las historias y participar en diversas redes”, justifica Alemany. Y completa: “Las sagas tienen un condimento de emoción, peligro, fantasía, aunque también una realidad dura, que trata los temas que a ellos les interesan”. 

Tal es el caso de Los juegos del hambre (ya lleva vendidos más de cincuenta mil ejemplares solamente en la Argentina), que propone una temática sombría y mucho más comprometida que la mayoría de los libros de su tipo. Aunque inmersa en un universo mágico, esta trilogía de Suzanne Collins –que bucea por tópicos como la pobreza, el hambre, la opresión y las consecuencias de la guerra– lleva más de cinco años consecutivos en el primer lugar de la lista de best-sellers del New York Times. También fue llevada al cine y hace un par de meses se estrenó la segunda parte –En llamas–, protagonizada por Jennifer Lawrence (una de las actrices más prometedoras de su generación), Josh Hutcherson, Elizabeth Banks y Woody Harrelson. No tardó en convertirse en otro éxito, por lo que descifrar lo que el público adolescente demanda es uno de los grandes aciertos de estos autores. Otro factor es que las historias ocurren en contextos reales, con un toque mágico o futurista, pero que reflejan cuestiones de la sociedad actual. “Los protagonistas de estas sagas son chicos que trascienden, que de alguna manera logran, sin quererlo, dejar una marca y cambiar algo en la sociedad que los rodea. Son personajes que transmiten a los lectores su fuerza, y los chicos terminan por sentirse identificados con ellos”, especifica Carrizo. Por su parte, Alemany afirma que estas historias mezclan el amor con la acción, la lucha por la supervivencia, los dramas sociales… o sea, temas que son patrimonio de todos. Y enfatiza: “Lo que posiblemente sí haya aumentado es el número de heroínas. Estas historias no están protagonizadas precisamente por princesas, sino por chicas fuertes… Y los varones también las siguen”. 

El argumento de Los juegos del hambre es un buen ejemplo de ello. Trata acerca de violentas competencias en las que adolescentes se aniquilan entre ellos para entretener a un público que es testigo de la masacre por televisión. Allí sobresale Katniss Everdeen, su protagonista, quien a los 16 años es una rebelde y hermosa heroína que no se define por sus relaciones con los hombres, sino por su extraordinaria fuerza emocional, su coraje y su habilidad para la caza y la supervivencia. Lawrence la definió como “un modelo de heroína muy necesario en la sociedad actual”.  Para Alemany, todo aquello que expanda la imaginación irá ganando terreno: “Siempre hay un héroe, alguien que lucha por la libertad, la justicia, los ideales que los chicos en general tienen y que quieren mantener, más allá de su rebeldía natural. El chico, por definición, es un cuestionador, es alguien que quiere cambiar el mundo”. Para cerrar, nada mejor que la palabra de J.K. Rowling: “No necesitamos la magia para cambiar el mundo, ya llevamos todo el poder que necesitamos en nuestro interior, tenemos el poder para imaginarlo mejor”.

“Leer siempre es bueno”

Los chicos siempre han tenido sus preferencias, lo que pasa es que ciertos temas les estaban vedados. Hasta los años setenta, se leían los libros de la colección Robin Hood y de ahí ya se saltaba a Sábato, Cortázar, García Márquez… o a los grandes policiales, la novela negra, rosa o romántica. También se leía mucho Ray Brabdury, Stephen King y los cómics. A partir de Harry Potter, leído por niños, jóvenes y adultos por igual, se empieza a diluir un poco la línea de una historia para cada edad. Hoy, todos pueden leer todo. Aunque hay una corriente crítica a este tipo de lecturas, leer siempre es bueno. Es un ejercicio. Se va trabajando el “músculo lector” y, en líneas generales, se avanza hacia otros géneros, preferencias y autores. Lo que hay que desterrar es el mito de que los chicos no leen. Leen lo que les gusta, les interesa y los atrapa. Leen distinto, porque leen en comunidad y, en realidad, esa es la principal diferencia entre los chicos lectores de antes y los de ahora. Tienen un acceso a la información a nivel global que les permite elegir e interactuar con el autor, el editor, otros lectores… y eso es muy enriquecedor.
* Por Cristina Alemany, autora y directora editorial de V&R Editoras.

Cifras 

Con siete novelas, publicadas entre 1997 y 2007, Harry Potter vendió 450 millones de ejemplares y se tradujo a 67 idiomas. La saga Crepúsculo, conformada por cuatro novelas que vieron la luz entre 2005 y 2008, vendió 116 millones de ejemplares y estuvo más de doscientas semanas en esa lista de best-sellers. Por último, Los juegos del hambre, con tres novelas editadas entre 2008 y 2010, alcanzó los 23 millones de ejemplares vendidos.

Autores argentinos 

•Liliana Bodoc: el eje de La saga de los confines es la lucha de los pueblos de las tierras fértiles contra las huestes del perverso Misáianes (Editorial Aguilar).
•Tiffany Calligaris: en Lesath se relata la historia de una joven mitad humana y mitad elfo que abandona el bosque donde vive para conocer el mundo de Lesath (Planeta).
•Juan Ignacio Iribarne: Nubilum es una invitación a sumergirse en un mundo fantástico donde humanos, elfos y otras razas luchan por alcanzar la supremacía.
•Leo Batic: la trilogía de El último reino empieza en Polonia y continúa en Buenos Aires, donde habitan duendes, brujas y elfos (Ediciones B).

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