“Tememos el cambio, porque no lo controlamos”


“Tememos el cambio, porque no lo controlamos”


Por Por Dolores Gallo..


“Tememos el cambio, porque no lo controlamos” 
En este mundo en constante evolución, el cambio es el desafío más grande que nos toca enfrentar, asegura el reconocido educador británico Richard Gerver. Hay que aprender a gestionarlo y a disfrutarlo, porque las nuevas experiencias son el combustible del pensamiento creativo.

Salga, conozca gente nueva, pruebe comida diferente, viva situaciones inéditas… De las experiencias que nos resultan desconocidas se aprende, asegura Richard Gever. Por eso, debemos animarnos a salir del terreno seguro y perderle el miedo al cambio. “El mundo tiene tanto para ofrecernos ¡que no deberíamos parar de explorar!”, dice uno de los personajes más prestigiosos del ámbito de la educación a nivel internacional. Él se hizo conocido luego de transformar una mediocre escuela del Reino Unido en una de las instituciones educativas más respetadas del mundo. En esta charla, brinda las claves de El cambio, el libro que nos desafía a que todos los días nos animemos a hacer algo nuevo. 

–¿Por qué decidió escribir un libro sobre el cambio?
–Todo lo que escribo siempre viene de mis propias experiencias y reflexiones. No soy un académico o investigador; soy un apasionado de las personas, de ver el lado humano de situaciones complejas. En ocasiones, me pregunto si no sobrecomplicamos el mundo en el que vivimos y los desafíos a los que nos enfrentamos, y, así, terminamos alienándonos. El cambio es un libro sobre el desafío más grande al que debemos enfrentarnos de manera exponencial en este mundo en constante evolución. Habla de la habilidad para desarrollarnos, para cambiar. El libro se basa en mi vida y en algunas de las increíbles personas y organizaciones que he conocido. Es un intento de explorar la propia naturaleza del cambio. ¿Por qué de pequeños encontramos fácil el cambio y luego, cuando nos hacemos mayores, buscamos menos y menos el cambio? Esta obra es una progresión natural de mi primer libro, Crear hoy las escuelas de mañana, ya que partí de algunos de los conceptos genéricos que traté allí para llevarlos más allá, hacia una audiencia más amplia. 

–Usted asegura que es muy importante el cambio, pero nos sentimos muy cómodos con nuestras vidas rutinarias… ¿Vale la pena arriesgarlo?
–La razón va mucho más allá del crecimiento personal, aunque esa es una clara razón para seguir explorando, desarrollándonos y aprendiendo. Se trata, más bien, de que el mundo a nuestro alrededor está cambiando a un ritmo muchas veces aterrador. Y no solo nuestros mundos personales, sino también los profesionales. Me sorprende que en una época de libertades, muchas personas se sientan tan fuera de control respecto de sus propias vidas y, por tanto, se refugien en rutinas. Mi libro trata de cómo recuperar el sentido de control de nuestras vidas y, con ello, un sentimiento positivo sobre el cambio.

–¿Por qué nos da miedo cambiar? 
–Porque sentimos que se trata de una fuerza incontrolable. Creo que la humanidad ha alcanzado un punto de inflexión fascinante, en el que el ritmo del cambio hace que mucha gente pierda la capacidad de controlarlo. A medida que crecemos, buscamos nuestra estabilidad, comodidad y control. Nuestra educación nos enseña a hacer justamente eso. Creo que es una verdadera lástima porque el mundo tiene tanto que ofrecernos ¡que no deberíamos para de explorar!

–¿A quién deberíamos culpar por nuestra incapacidad para gestionar el cambio? 
–A la sociedad, a las escuelas... Es que casi todos nuestros sistemas y estructuras nacieron en la época industrial, el mundo de Taylor, donde el éxito se medía en términos de productividad, la que, a su vez, se incrementaba mediante la eficiencia. Nos entrenaron, condicionaron y manejaron para vivir en ese mundo. El futuro, sin embargo, es muy diferente. Como me dijo Steve Wozniak, cofundador de Apple, el éxito en el futuro dependerá de cómo eduquemos a una generación para que no necesite que la manejen.

–¿Qué se precisa para cambiar? 
–Tenemos que redescubrir nuestros deseos naturales de curiosidad, cuestionamientos, exploración e investigación. Puesto que nacemos con estas características, aprendemos mucho de muy pequeños. Pero luego nos enseñan a depender de otros para que nos digan lo que debemos hacer, lo que debemos saber y cómo debemos hacerlo. Perdemos confianza en nuestros instintos naturales, y eso es lo que debemos redescubrir. Hay suficiente libertad en la sociedad para hacerlo ¡pero debemos dejar de esperar que alguien nos dé permiso!

–El cambio no es algo nuevo, pero es exponencial y solo puede ocurrir de manera sostenible si se convierte en orgánico. ¿Podría explicarlo?
–En muchísimas situaciones –empresas, colegios, servicios públicos–, el cambio es visto como algo que debe ocurrir cada cierta cantidad de años. Entonces, cuando toca, se diseñan las políticas que permiten crear las estrategias para el cambio. En ocasiones, grandes organizaciones pagan millones de dólares a consultoras para que hagan el trabajo por ellos mientras los empleados se sientan a esperar que les digan cuándo deben cambiar, cómo deben hacerlo y cómo debe ser ese cambio. Esto da como resultado muchos escenarios reactivos y la verdad es que así nunca se consigue que una organización desarrolle su habilidad para evolucionar de forma sostenida. Para lograrlo, deberían invertir en el potencial de su gente, de todos sus empleados, y crear el clima necesario para fomentar la acción, investigación y evolución constantes. El cambio debiera ser tan imperceptible como el crecimiento diario de un niño, no algo que pasa cada cinco años. Las mejores organizaciones funcionan así y están recogiendo los frutos.

–“No aprendemos nada nuevo al hacer algo bien”. ¿Qué significa esto?
–Una de las razones por las que los niños pequeños son tan buenos para aprender es porque no se dan cuenta de que equivocarse está mal. Nos enseñan eso recién cuando empezamos la enseñanza formal, cuando todo empieza a centrarse en las pruebas, los exámenes y las notas. Nos enseñan que la lógica es la única moneda de la inteligencia, y muchas veces nos retan por hacer algo mal. Lo más triste de eso es que cuando hacés algo bien, en realidad simplemente estás probando que sabías la respuesta o conocías el proceso. Pero cuando nos equivocamos, hacemos algo mal, nos damos cuenta de que no sabemos o no somos capaces de hacer algo, es cuando verdaderamente aprendemos. Como resultado de la presión, a medida que crecemos, intentamos cada vez menos hacer cosas que no sabemos o que no controlamos. Y esto lleva a los hábitos que hacen que muchos le temamos al cambio.

–Por eso son tan importantes las experiencias nuevas…
–De nuevo, si pensamos en los niños pequeños, para ellos todo es nuevo, y son esas nuevas experiencias las que disparan la imaginación, la curiosidad y, por ende, el aprendizaje. Cuando crecemos, tenemos menos oportunidades para vivir nuevas experiencias, sobre todo en nuestra vida profesional. Así, nos volvemos menos creativos y curiosos, porque cada vez desafiamos menos nuestro pensamiento. Las nuevas experiencias son el combustible para el pensamiento creativo. 

–¿Se le ocurre un ejemplo de alguien exitoso porque no le temió al cambio?
–¡Steve Jobs!

–También cita a Pixar y a Ferran Adrià, considerado durante años el mejor chef del mundo, a modo de ejemplos de cómo abordar el cambio. ¿Qué podemos aprender de ellos?
–Ambos fueron conscientes de que, para innovar en sus respectivos campos, necesitaban estimular a su gente mediante nuevas experiencias, conociendo a nuevas personas y desafiando el status quo. Pixar creó su universidad en la que todos los empleados tienen que aprender algo nuevo de forma regular, y Ferran Adrià convoca gente de otros sectores para desafiar a sus chefs a que vean la comida desde otra óptica. Ellos ejemplificaron la importancia del networking y del desarrollo profesional fuera del campo de su propia especialidad. A menudo, nos movemos dentro de los límites que son nuestras vidas, nuestras industrias, nuestros campos conocidos.

–¿Cómo funciona nuestro mecanismo de control?
–Tendemos a precensurar lo que hacemos, a quien conocemos, lo que comemos y lo que vemos en el cine, basándonos en criterios predeterminados. Necesitamos dar pequeños pasos en otra dirección, y eso es lo que nos brindará una nueva perspectiva. La próxima vez que coma afuera, pida algo que nunca elegiría. 

–Como experto en educación, usted señala que debemos diseñar un nuevo sistema basado en el empoderamiento y no en el control. ¿Qué implica esto?
–La educación de masas se diseñó originalmente para separar a los obreros de los profesionales y oficinistas, y para sustentar la era industrial. Eso significaba que se predefinía el conocimiento, así como las habilidades y los conocimientos que se enseñaban. Les enseñamos a los niños a trabajar con ciertas respuestas cognitivas repetitivas, en ambientes muy controlados. Ahora, en el mundo es necesario el pensamiento independiente y altas capacidades interpersonales. Las rutas tradicionales hacia el éxito están desapareciendo y estamos viviendo la era de la iniciativa y del emprendimiento. 

–¿Cuáles son las claves del cambio para la educación del futuro?
–La educación debe ser apolítica. Demasiadas medidas educativas se definen por la clase política, que necesita éxitos rápidos y demostrables. Como resultado, las políticas educativas no miran más allá de cinco años y, por supuesto, no se desarrollan pensando en los intereses de los niños. El área educativa debe responder y liderar los aspectos de los que venimos hablando en esta entrevista y de los que hablo en mis dos libros. De otra manera, continuaremos educando a nuestros niños para un mundo que lisa y llanamente ya no existe. 

Las claves de El Cambio 

Explorar: Hemos nacido para aprender. Hemos venido a este mundo con una mente inquisitiva
Renovar: El siglo XXI es la época en que la velocidad del cambio ha superado nuestra capacidad para controlarlo, algo que nos está resultando extremadamente difícil de aceptar.
Creer: Cuando provoque el cambio, puede que se equivoque, pero piense siempre que lo está haciendo por las razones adecuadas.
Cuestionar: Viva en un mundo de investigación, de acción personal: tenga una idea, medítela hasta ultimar los detalles y póngala en práctica. Luego analice los resultados.
Visualizar: La visión es realmente importante, individual y profesionalmente, para todas las personas, no solo para aquellas a las que se les paga para liderar.
Compartir: Las personas se necesitan entre sí. Por esa razón, no se puede lograr el cambio si uno quiere realizarlo solo.
Desarrollar: Para llevar a cabo el cambio, es necesario redescubrir las destrezas y herramientas que hemos olvidado.
Liderar:Nuestra capacidad de cambiar, de liderar el cambio y de apreciarlo depende totalmente de nuestra conducta y de las condiciones que esta crea a nuestro alrededor.
Elegir: Prepárese para tomar la iniciativa y busque a alguien que proporcione el empuje oportuno.
Transmitir:Si uno ha aceptado la naturaleza del cambio y ha dominado su proceso, entonces, este debe llevarse a cabo de forma imperceptible, como el crecimiento cotidiano de un niño.

–¿Y ante este escenario, qué hacemos? ¿Cómo gestionamos el cambio?
–Salga, conozca gente nueva, pruebe comida nueva, viva experiencias nuevas… Desafíese todos los días y haga algo nuevo. No necesita ser algo grande. Redescubra la manera en que pensaba cuando era niño. Continue preguntando: “¿Qué pasa si…?”, “¿Por qué…?”. Muchas veces, pensar en el cambio y lo desconocido nos da más miedo que la realidad.

Richard Gerver es maestro y alcanzó prestigio internacional cuando fue capaz de transformar la pequeña escuela Grange School, en Derbyshire, en el Reino Unido, en una de las instituciones educativas más creativas y respetadas. Por eso, fue elegido Maestro del Año en 2005. Desde entonces, es uno de los conferenciantes más populares a nivel internacional, y es asesor de varios gobiernos y de empresas como Google, Microsoft o RBS. Además del El cambio, es autor de Crear hoy las escuelas de mañana. Más info: www.richardgerver.com

nueva, todos los domingos con:


El Norte La Capital Nuevo Diario El Día La Gaceta Rio Negro Primera Edición Uno - Mendoza Uno - Entre Ríos Uno - Santa Fe Diario Norte Puntal - Córdoba La Nueva Diario Democracia El Independiente Diario Norte