Entrevista


Todo cambió...


Por Mariano Petrucci.


Todo cambió 
Reinventar la educación. De eso se trata. La colombiana Vicky Colbert propone terminar con el modo pedagógico frontal, y reemplazarlo por otro que no esté centrado en el docente, sino en el alumno. El año pasado, ganó el equivalente al Nobel en Educación por su modelo de escuela que revolucionó su país y ya se replica en el mundo. 

Lo que fue una fantasía se convirtió con los años en una verdadera revolución. Una revolución silenciosa que dio su puntapié inicial allá por los setenta, cuando Vicky Colbert soñó con transformar la noción convencional de la educación, fronteras adentro de su Colombia natal… y más allá también. Así fue como diseñó un modelo para mejorar las escuelas rurales de su país, en especial las denominadas “multigrado” (donde uno o dos maestros atienden todos los grados de la primaria simultáneamente). 

Lo que nunca imaginó es que ese foco inicial la excedería por completo, al conseguir que el proyecto se extendiera a lo largo y a lo ancho del planeta, planteando una manera distinta de aprendizaje. Y ya lo dice el proverbio: “Siembra buenas obras y recogerás frutos de sobra”. Según la Unesco, Escuela Nueva, tal como se llamó esta iniciativa, ayudó a Colombia a tener un sistema de educación rural de alto nivel. Fue reconocida por el Banco Mundial como una de las reformas más relevantes, y clasificada por The Global Journal (Suiza) dentro de las cien mejores ONG del mundo (además, ocupó el tercer lugar entre las que se abocan, específicamente, a la educación).

En los últimos meses del año pasado, la figura de Colbert cobró mayor dimensión cuando le otorgaron, en Doha (Qatar), el WISE Prize a la Educación 2013, ante más de mil expertos de diversos campos, de un centenar de naciones. Digamos que vendría a ser el Nobel de este ámbito, con un prestigio similar al de otras áreas, como literatura, paz y economía. “Vicky Colbert dedicó su vida a revitalizar la educación a través de métodos efectivos. Su trabajo tuvo un impacto significativo en Latinoamérica y otras regiones, ampliando, notablemente, el acceso a la educación asequible y de calidad”, la felicitó el doctor Abdulla bin Ali Al-Thani, presidente de WISE (la sigla responde a World Innovation Summit for Education). A ella, la alegría no le cabe en el cuerpo: “Es un honor y un orgullo haber sido distinguida. No solo me embarga una enorme satisfacción y gratitud por quienes me acompañaron durante más de treinta y cinco años, sino también una sensación de misión cumplida”.

“Hay que terminar con el modo pedagógico frontal:?¿cómo vas a animarte a participar si estás todo el tiempo oyendo a una persona hablar? Hay que mirar al otro  a los ojos, y no a la nuca”.

No obstante, lo que prevalece en la creación de esta mujer elegante y súper agradable para conversar es su mensaje acerca de modificar lo que sucede entre las paredes del aula. Su idea se basa en que las prácticas de enseñanza “transmisivas, memorísticas y pasivas” deben sucumbir ante un aprendizaje cooperativo, personalizado, participativo y constructivista. Colbert debate sobre reinventar la educación. Pavada de propósito. “Nos dirigimos hacia un nuevo concepto de escuela, que deje de estar centrado en el docente, para pasar a estarlo en el estudiante. Para ello, debemos encabezar un cambio cultural que no ponga el énfasis en la transmisión de información, sino en la comprensión y construcción social del conocimiento. Esto es fundamental para el futuro, ya que más de lo mismo no es suficiente. En Escuela Nueva, los alumnos no están sentados en filas mirando a un tablero y a un profesor que da la clase. 

Hay que terminar con el modo pedagógico frontal: ¿cómo vas a animarte a participar si estás todo el tiempo oyendo a una persona hablar? Hay que mirar al otro a los ojos, y no a la nuca”, subraya quien fue viceministra de Educación de Colombia y consejera de Educación Regional para Latinoamérica y Caribe de Unicef. Y sigue: “Los estudiantes se desenvuelven en pequeños grupos, mediante un diálogo y una interacción constante. No solo obtuvimos excelentes resultados académicos, sino también retención escolar, disminución de la tasa de deserción y repetición, mayor y mejor autoestima, igualdad de oportunidades de participación entre niños y niñas, y una optimización en la convivencia y el comportamiento cívico del alumnado, por medio de gobiernos estudiantiles, que se votan anualmente”.

Claves de la nueva educación 

• Un aprendizaje activo, participativo y cooperativo, centrado en los estudiantes.
• Un currículo relevante relacionado con la vida diaria del alumno.
• Un calendario y un sistema de evaluación y promoción flexibles.
• Una relación más cercana –y fuerte– entre la escuela y la comunidad.
• Un énfasis en la instrucción de valores y actitudes democráticas, de participación y solidaridad.
• Una formación docente más efectiva y práctica.
• Un nuevo rol del docente como facilitador.
• Apuntar a fomentar habilidades para aplicar conocimientos a situaciones nuevas, aprender a pensar, mejorar la autoestima, trabajar en equipo. 
• Incorporar la noción de que cada estudiante avanza a su propio ritmo.
Educación personalizada 
Con presencia en Brasil, Chile, México, Nicaragua, Panamá, El Salvador, Perú, Guatemala, Honduras, Paraguay y República Dominicana (amén de destinos más insólitos como Guinea, Timor Oriental, Uganda, Filipinas, Vietnam y Zambia), Escuela Nueva benefició, hasta el momento, a más de cinco millones de niños. A ellos, la fundadora y directora los llama “agentes de cambio”, ya que la meta es que puedan aplicar en su cotidianidad lo que incorporan en el colegio. “Aprender es motivante y tiene sentido cuando se considera a la enseñanza como un proceso de construcción de conocimientos y de desarrollo de habilidades que servirán para la vida –ya sea en lo personal, laboral, en comunidad, etcétera–. Para nosotros, la educación debe ir más allá de solo los logros académicos: su finalidad tiene que ser alcanzar el máximo potencial de cada ser humano. Por ello, hay que concentrarse en convivencias pacíficas y en moldear ciudadanía echando mano a las destrezas del siglo XXI: aprender a aprender, a liderar, concordar, cumplir plazos, sintetizar, cultivar un pensamiento independiente y crítico, trabajar en equipo, promover la solidaridad, escuchar, respetar y tolerar otras opiniones, no utilizar la fuerza. ¡Todas cosas que no puede hacer una computadora!”, exclama Colbert.

Hay más puntos interesantes en esta propuesta, como el mecanismo de promoción flexible adaptado a las condiciones y necesidades del niño. Esto permite que los estudiantes avancen de un grado al otro, culminando las unidades académicas a su propio ritmo. ¿Será esta la era de la educación personalizada? “Renovamos los planes de estudios en módulos de autoaprendizaje. Este tipo de evaluación no tiene promoción automática: se avanza de acuerdo con los objetivos conseguidos, más allá del año lectivo. ¡Aunque siempre se avanza! Más rápido o más lento, todos progresan”, destaca Colbert, que insiste en olvidarse de que un niño repita porque su promedio tiene un par de centésimos más o menos de lo estipulado.

“El maestro debe ser un guía, un facilitador, un gerente, un orientador, y no alguien que dicta para que un estudiante copie y memorice”.

Otra arista son los docentes. Colbert propone cualificar el rol, profundizarlo, hacerlo “más humano”. “El maestro debe ser un guía, un facilitador, un gerente, un orientador, y no alguien que dicta para que un estudiante copie y memorice –define–. Ellos tienen que ser hacedores de preguntas inteligentes y una rueda de auxilio para quienes no entienden consignas. Tienen que ser cercanos a los estudiantes: reparar en sus fortalezas, aconsejarlos, tener un vínculo con sus familias y valorar que estas se involucren más allá de las reuniones informativas”.
En Escuela Nueva, el carácter experimental es clave. Los docentes se capacitan a través de talleres vivenciales, que siguen metodologías parecidas a aquellas que replicarán con el alumnado. Asimismo, se entretejen redes para que interactúen con sus pares de mayor experiencia, compartiendo éxitos y dificultades, buscando soluciones a los problemas. “El acto educativo mutó en tiempo y en espacio. En lo referido al tiempo, ya lo expliqué: no todos asimilamos lo mismo a la misma hora. Y en cuanto al espacio, ya no hay por qué estar sentado en un aula permanentemente para instruirse. No se puede aprender de la misma forma que hace décadas y décadas atrás. ¡Es muy limitante de nuestra parte! Me gusta dar este ejemplo: si un médico de hace cien años entrara hoy a un hospital, se sentiría perdido. A un maestro eso no le pasaría. Todo cambió… menos el aula”, concluye Colbert.

Logros a través del tiempo 

En 1989 Escuela Nueva fue seleccionada por el Banco Mundial como una de las tres reformas más exitosas que influyó en las políticas públicas de los países en desarrollo. Además, tuvo un impacto sobre el mejoramiento de la calidad de la educación, permitiendo que Colombia obtuviera la mejor educación rural primaria en Latinoamérica. Exceptuando las megaciudades, fue el único país donde la escuela rural obtuvo mejores resultados que la escuela urbana. Esta fue la conclusión del Primer Estudio Internacional Comparativo realizado por el Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación, de la Unesco, en 1998. En el 2000, el informe de Desarrollo Humano de Naciones Unidas la seleccionó como uno de los tres mayores logros del país.


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