ENTREVISTA


Linda promesa


Por Romina Cadenas.


Linda promesa 

Brilló tanto en la obra Dios Mío que se ganó el Estrella de Mar 2014 como revelación masculina. Allí interpretó magistralmente a un joven autista, y compartió cartel con Juan Leyrado y Thelma Biral. Esteban 
Masturini se presenta y se confiesa.

La temporada teatral veraniega siempre descubre un talento. Un diamante en bruto. Esteban Masturini compuso a Pablo, el hijo autista de la pareja de Juan Leyrado y Thelma Biral en la elogiada obra Dios Mío. La crítica se deshizo en elogios con este joven que hace un culto de la sencillez. Por algo se ganó el premio Estrella de Mar como revelación masculina. Oriundo de Avellaneda (en Buenos Aires), de absoluto perfil bajo, afable para charlar y dueño de una enorme sonrisa, Esteban se formó en escuelas de música, arte y teatro. Rodeado de una familia que siempre contuvo sus sueños –un detalle para nada menor–, fue haciendo camino al andar y cosechando logros. Su actuación también fue sobresaliente cuando encarnó al personaje de Dicky en la obra ganadora del Premio Hugo de Oro El cabaret de los hombres perdidos (fue parte del elenco el año pasado y volverá a protagonizarla durante este 2014).

Con diez años de trayectoria actoral, algunas participaciones en tiras televisivas, un paso firme sobre las tablas (estuvo en ¡Mueva la Patria! La ópera cumbia argentina y Rent. La vida es hoy), y después de haber obtenido premios como el María Guerrero y el Trinidad Guevara, Esteban se posiciona como una promesa que se las trae.  “Mi punto de origen es la música. Empecé estudiando a los 11 años, con la idea de tocar la batería. En un momento, eso se conectó con cantar y, luego, se ligó con el teatro musical. 

Cuando terminé la secundaria, sin mucha idea de qué hacer, descubrí el género en la escuela Act & Art y empecé a formarme cada vez más. Me dediqué al baile –jazz, tap, clásico– y, después, pude realizar mi primera obra independiente y mi primer trabajo profesional, a partir de que un director me vio actuar en una muestra de la escuela”, sostiene Esteban. Pero aclara: “Hoy por hoy, el teatro musical no es lo que más me interesa hacer. Estoy buscando incursionar en otros contextos. Después de mucha dedicación, me llegó la oportunidad de estar en Dios Mío, la primera obra de texto que hice. Aunque, paradójicamente, es una obra de texto sin texto, ya que el personaje es autista”.

–¿Qué recursos del teatro musical pudiste volcar en Dios Mío? 
–Soy de los que cree que el actor debe formarse en danza, desarrollarse físicamente en disciplinas relacionadas con el manejo del cuerpo, para ganar ductilidad de composición e interpretación de personajes. Al transitar bastante el mundo de la danza, siento que hay una plasticidad diferente en mi cuerpo; si no me hubiera formado allí, todo me costaría más. Aunque lo que hago no tiene que ver con el baile, entiendo que puedo sumar valor desde lo corporal, y eso es gracias a haber transitado esa formación. 

¿Cómo fue el proceso para interpretar a Pablo, el autista?
–Implicó mucha formación: leer mucho, mirar documentales, observar a chicos que padecen autismo, acercarme a las familias sumergidas en esta problemática. Hay una movida importante de padres que luchan por los derechos e integración de los autistas; junto a ellos, transité cada paso. También decidí ponerme la camiseta. Me movilizó muchísimo componer a Pablo, siento que hubo algo transformador en mí y, muchas veces, dije que esta interpretación fue un regalo. Ciertos personajes te hacen crecer humanamente, más allá de lo profesional y lo artístico. Hoy me conecto con los papás y me agradecen, pero en realidad el agradecido soy yo.

–¿Sabías qué era el autismo?
–No más de lo que sabe cualquier persona que vio una película como Rain Man. Entendí que había que meterse a estudiar y no quedarse con conceptos estereotipados, o con lo que uno vio, alguna vez, interpretar a un actor. Asumí que había que arremangarse y meterse en el estudio del personaje y la dedicación hacia él. 

–¿Imaginabas que tu incursión en el teatro sería con un papel semejante?
–Cuando me ofrecieron el papel pensé que estaba frente a un gran desafío. Entendí que tenía que salir de una postura cómoda. Los ensayos con Juan (Leyrado) y Thelma (Biral) fueron muy intensos. Se trató de un trabajo muy duro, pero con Lía Jelín, la directora de la obra, le dimos la dedicación que merecía.

–¿Cómo fue trabajar con Lía, tan elogiada por su dirección? 
–Ya habíamos hecho cosas juntos. De hecho, ella me convocó para el personaje de Pablo. Me dirigió en El cabaret de los hombres perdidos, una obra francesa. Para mí es un placer estar con Lía. Tiene una vitalidad y una versatilidad que te llenan de energía. La filmé durante los ensayos y subí a YouTube un video para que todo el mundo pudiera ver lo enorme que es como artista, como directora. 

–Estrella de Mar como revelación masculina 2014. ¿Por qué crees que lo ganaste?
–Cuando salgo del teatro y hablo con la gente, noto que se quedan conmovidos con el papel. Creo que lo que genera el personaje es movilizante, muestra una realidad ajena al común de las personas y provoca la necesidad de “ponerse en el lugar”. 

–¿Cuál sería el mayor gusto que querrías darte en esta carrera artística? 
–Me siento bendecido por dedicarme a esta carrera y poder vivir de ella. Preferiría no tener que hacer un personaje que no me represente y sí cosas con las que me siento comprometido. Disfruto cada nueva etapa. Soy consecuente con mis deseos, y aunque me cueste trabajo seguir entrando en el mundo del teatro de texto, siempre voy a transitar los procesos con mucha felicidad. El cine es una cuenta pendiente, me llama la atención y tengo muchas ganas de filmar. 
Lo que viene titulo

“Este año voy a hacer tres obras. Estaré con El cabaret de los hombres perdidos. Me siento muy feliz porque la hago con amigos con los que disfruto desde el primer momento que nos vemos hasta la cena después de la función. También voy a hacer un reemplazo en una obra que estuvo todo el año pasado en el San Martín, llamada Querido Ibsen: soy Nora, de Griselda Gambaro. Como espectador me encantó. Voy a trabajar junto a un director que admiro, como Silvio Lang. Y seré parte del infantil La nota mágica, con Ricky Pashkus –emblema del teatro musical argentino–, y protagonizado por Felipe Colombo. Será un año intenso y de puro teatro”, se entusiasma Esteban.

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